<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357</id><updated>2012-01-25T10:47:20.756+01:00</updated><category term='carta'/><category term='poemas'/><category term='foto'/><category term='oración'/><category term='Comentario'/><category term='presentación'/><category term='ruido de fondo'/><category term='relatos'/><category term='mario ortiz'/><category term='retratos'/><category term='poema'/><category term='fotos'/><category term='Artículo'/><title type='text'>ruido de fondo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>159</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-1075641279771351713</id><published>2012-01-19T18:02:00.000+01:00</published><updated>2012-01-19T18:23:47.124+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Fragmento (mientras tanto)</title><content type='html'>Veinticinco minutos después, descompuesto y sin malagueña, desembarcaba en la estación de metro de La Torrasa. Ya en la calle, andé un par de metros, miré unos segundos a mi alrededor y volví sobre mis pasos para consultar el mapa del vestíbulo. &lt;br /&gt;La calle que buscaba estaba allí mismo. Discurría paralela a la línea férrea, pero, entre la oscuridad del gran entramado de vías que salen del sur de la ciudad, la mísera iluminación de las obras de las calles adyacentes y el pedo que llevaba, era incapaz de reconocerla. &lt;br /&gt;Apenas me separaban trescientos metros de mi objetivo, pero en la telaraña urbana, la conjugación de infraestructuras y obras públicas puede convertir el trayecto más sencillo en todo un deporte de aventura. Respiré hondo y salí de nuevo a la calle &lt;br /&gt;Giré a la derecha, bajé unas escaleras, crucé las vías por un paso subterráneo, subí escaleras, rodeé una alta valla metálica, superé un muro de hormigón, subí un terraplén, salté dos zanjas, bajé el terraplén, me di de morros con un barril lleno de agua, superé otro muro, volví a rodear una valla metálica y, a punto de sucumbir en aquella nocturna pista de obstáculos, trepé al techo de una pequeña escavadora; desde allí conseguí alcanzar el borde de la tapia que me cerraba el paso y, descolgándome por el otro lado, fui a caer a tres metros escasos de la puerta de la estación que había dejado atrás veinte minutos antes. &lt;br /&gt;En todos los habitats de la selva urbana existen laberintos como éste, son el endemismo más común en las grandes ciudades modernas. &lt;br /&gt;El galimatías nocturno de las obras de La Torrasa era un enemigo a tener en cuenta, pero yo era un tipo bregado en asuntos de esa índole. &lt;br /&gt;Durante siete ú ocho años, delante del portal tuve una zanja, qué digo una zanja, un canal de remo a medio construir, de un kilómetro de largo por cuarenta metros de ancho y ocho de profundidad. &lt;br /&gt;Meses y meses sacando tierra y más tierra. Desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde, camiones y más camiones entraban y salían constantemente. &lt;br /&gt;Los días sin viento, el polvo se estancaba formando tenues nubes de arcilla roja pulverizada que las generosas brisas nocturnas se encargaban luego de repartir entre los bloques más próximos. &lt;br /&gt;Cuando por fin se fueron las excavadoras y los camiones de tierra y&amp;nbsp;&amp;nbsp; comenzaron a llegar los camiones de hormigón, empezamos a quitarnos la costra de barro y polvo que aquella obra de los cojones había pegado a nuestras vidas; regalándonos, con ese desprendido gesto, una apariencia de nativos de las praderas norteamericanas que, con el paso de los meses, acabó por aburrir hasta a los niños más recalcitrantes. &lt;br /&gt;Hicieron los enormes muros de contención, un par de puentes y se largaron para no volver en mucho tiempo. Dejando tras de si una infraestructura faraónica a medio hacer, donde, durante años, prosperaron las ratas más hermosas que haya conocido urbe alguna; y de las que las futuras generaciones de barceloneses podrán presumir por mucho tiempo, pues su excepcionalidad hizo que los especialistas en fauna urbana del National Geographic le dedicaran un celebrado documental de cuarenta y cinco minutos. &lt;br /&gt;Después de superar aquella experiencia me considero un experto en sortear designios urbanísticos por más delirantes y retorcidos que éstos puedan llegar a ser. Si me lo proponía, ninguna manzana en obras de La Torrasa me apartaría de mi camino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-1075641279771351713?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/1075641279771351713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2012/01/fragmento-mientras-tanto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1075641279771351713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1075641279771351713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2012/01/fragmento-mientras-tanto.html' title='Fragmento (mientras tanto)'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total><georss:featurename>Barcelona, España</georss:featurename><georss:point>41.387917 2.1699187</georss:point><georss:box>41.292614 2.0119902 41.48322 2.3278472000000003</georss:box></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-1741163939561042912</id><published>2011-12-27T11:32:00.006+01:00</published><updated>2012-01-11T10:59:43.313+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>El enano maricón (mientras tanto)</title><content type='html'>La historia del enano se remonta hasta mi tierna infancia. Carlitos, el enano, vivía entonces en un bloque contiguo al mío. Mis recuerdos comienzan con un enanito bullanguero ocho años mayor que yo, que por entonces contaba con seis o siete. &lt;br /&gt;Mi barrio, un pequeño polígono de bloques de cuatro plantas situado en la zona norte de la ciudad, estaba lleno de vida, es decir, de niños correteando por calles y patios interiores, pues el tráfico rodado era inexistente a mediados de los sesenta. Las colinas del Parc de Collserola, que amurallan el barrio y la ciudad, comenzaban entonces cien metros más arriba de mi calle. &lt;br /&gt;Las mujeres, cuando marchaban de compras al centro decían que iban a Barcelona, y la vida de la ciudad se desarrollaba a nuestros pies. La urbe estaba allí abajo, entre el puerto, las fábricas y empresas logísticas del Poble Nou y el centro administrativo y comercial que, durante siglos, había ido creciendo en espiral desde el barrio gótico. &lt;br /&gt;Carlitos no llegaba al metro ni de puntillas, era cabezón, de pelo ralo, corto, rubio y ensortijado; barbilampiño de ojos claros, gafas de concha de culo de vaso y más boca que el tío del Netol. Patizambo y marchoso lo veía caminar con su vieja guitarra española al hombro. Calle arriba, calle abajo. &lt;br /&gt;Durante las vacaciones veraniegas el enano caminaba con paso alegre y decidido por entre los patios interiores con su guitarra a cuestas. Todas las tardes se sentaba en un bordillo o un escalón, colocaba boca arriba la guitarra sobre sus cortas piernas y tocaba y cantaba canciones infantiles y populares con una técnica parecida a la de la guitarra hawaiana antecesora del estilo “slide”. &lt;br /&gt;Y los niños lo escuchábamos embelesados hasta que, media hora después, la caza de lagartijas volvía a ser una novedad. Entonces se levantaba sonriente y se perdía con paso vivo por los entresijos de los patios del polígono en busca de otros ojos infantiles que lo mirasen arrobados durante unos minutos. &lt;br /&gt;Esta bucólica imagen de Carlitos se fue desdibujando a medida que yo dejaba atrás la tierna infancia, hasta que, justo cuando el Tío Paco entró en capilla, comenzaron los rumores… &lt;br /&gt;El lado oscuro de Carlitos se nos hizo evidente cuando éste se acercaba a los treinta años. Según corroboraron unos amigos, que se dejaron caer por el bar en cuestión, los rumores eran fundados. Al enano le gustaba chupar pollas por debajo de las mesas del bar de una conocida sala billares de Horta. &lt;br /&gt;Sus padres, escandalizados por el asunto, lo facturaron con un tío suyo, abogado y representante de una pequeña compañía de enanos saltimbanquis que solía trabajar largas temporadas en un conocido circo italiano. &lt;br /&gt;A partir de aquí, encanto, la historia del enano da un vuelco; y ya no es un testimonio de primera mano, sino un relato compuesto por lo leído en los papeles y algunas habladurías de testigos no demasiado fiables, que, en sus constantes entradas y salidas del trullo, iban dando retazos de información cuando alguien les preguntaba por el enano. Las noticias corrían, se contradecían y exageraban de bar en bar. &lt;br /&gt;La banda cayó a mediados de los ochenta. Una organización delictiva compuesta por un tipo desgarbado de pelo blanco y unos cuantos enanos dio mucho juego a la prensa del momento; y no se limitó a las páginas de sucesos, bastantes columnistas le dedicaron su espacio en los rotativos. Carlitos ya no era el enanito cantarín, sino “El Nano”, un tipo duro de los bajos fondos. &lt;br /&gt;El asunto pasó a anales del crimen como “El Caso Blancanieves”. Su tío, era sin duda la Blancanieves de aquella historia, pues los otros siete eran enanos y él lucía barba y cabellos blancos; que recogía en una coleta al estilo Radovan Karadzic en el esperpéntico papel de médico alternativo de sus años furtivos. Vamos, que se lo pusieron a huevo a los periodistas. &lt;br /&gt;Robo con escalo, contrabando y tráfico de diamantes, asociación de malhechores y evasión de impuestos, fueron los delitos por los que se les juzgó y condenó según su grado de implicación, pues no todos estaban al corriente del contrabando de diamantes de sangre que “Blancanieves” y “El Nano” llevaban a cabo aprovechando las giras circenses y los contactos del primero con un temido grupo mafioso francés. &lt;br /&gt;Los robos de joyas y obras de arte se organizaban a partir de la información proporcionada por una peligrosa organización de los bajos fondos de Lyón, algo que no se pudo probar fehacientemente pero estuvo en boca de todos los investigadores y periodistas próximos al caso. &lt;br /&gt;Los más pringados fueron: “Blancanieves”, dieciocho años y un día, y “El Nano” y su novio Manué -el acróbata canastero-, doce años y un día. &lt;br /&gt;El resto salió mejor parado: Rafi y Rufi -los gemelos funambulistas-, ocho años y un día; Jean Pierre -el trapecista- y Nené -contorsionista punkarra y amante del anterior-, seis años y un día; Jorgito -el llorón as del monociclo- fue el que salió mejor librado. Gracias al informe presentado por el psiquiatra forense no tuvo que cumplir los cuatro años, dos meses y un día que le cayeron; pues la condena le fue conmutada al acceder éste a su ingreso en una institución mental por un periodo no inferior a dos años. &lt;br /&gt;Lejos de amilanarse por la larga pena que debía cumplir, Carlitos empleó el tiempo de su condena en estudiar y dar clases de guitarra a otros presos. Debido a su aprovechamiento en los estudios y su buena conducta, ocho años más tarde, una desapacible mañana de febrero del 1994, “El Nano” salía de la prisión de Lleida con un proyecto, una licenciatura en administración de empresas de la UNED y la boca llena de pupas de tanto chupársela a los funcionarios. &lt;br /&gt;Cuando, pasados dos años, derrotado y enfermo del pecho, Manué era excarcelado, lo primero que hizo fue cruzar a toda prisa la calle Entenza. Después se metió en el bar que hay justo enfrente de la puerta principal de La Modelo, donde, a pesar de sus achaques, nada mas entrar pegó un acrobático salto que lo dejó sentado en un taburete de la barra y, ante el estupor general, a continuación pidió su primer café como hombre libre. Café, al que, a modo de bienvenida, tiene a gala invitar el dueño del establecimiento a todos los presos cuando les dan bola. &lt;br /&gt;Al servirle el café, el camarero hizo un gesto con la cabeza para que mirase a su espalda… &lt;br /&gt;-Buen salto, Manué –escuchó, segundos antes de darse la vuelta-. “El Nano” viene ahora mismo. Ha ido al estanco de la esquina a por unos puritos –gimoteó la voz. &lt;br /&gt;En la mesa del rincón, sentado delante de una cerveza y medio bocata de anchoas, Jorgito lloraba como una Magdalena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trini, esto último te puede parecer inverosímil. En realidad a mí también me lo pareció. La fuente de información no es demasiado fiable, pero, de las historias que escuché, es la menos surrealista. “El Chino” -vecino de mi barrio y delincuente habitual-, fue el que me contó el desenlace del “Caso Blancanieves”: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo los soportales de la ya desaparecida plaza de Verdum, mientras compartíamos unas chuletas a la brasa con alioli y una botella de priorato de granel en el bar de “El Patas Cortas”, “El Chino” me largó esta historia: &lt;br /&gt;La mañana que Manué salió de la trena, “El Chino” aguardaba en el mismo bar que Jorgito; “El Chupas”, un viejo compinche suyo, debía salir en bola aquella misma mañana. &lt;br /&gt;Almorzó con los enanos, pues había vivido en la misma escalera que “El Nano” durante muchos años y, además, habían compartido galería en alguna de las frecuentes entradas de “El Chino” en el talego. &lt;br /&gt;Durante aquél almuerzo, los enanos le contaron que fue del resto de la banda: &lt;br /&gt;A los pocos meses de su puesta en libertad, Rafi y Rufi -los más jóvenes del grupo- cruzaron el charco contratados por un circo norteamericano; Jean Pierre y Nené se casaron estando en prisión, y, en cuanto los liberaron, se marcharon a un tranquilo pueblecito del pirineo vasco-francés, donde Nené tenía un viejo caserón heredado de su abuela paterna; “Blancanieves” no sobrevivió a su cautiverio, murió de cáncer en la prisión provincial de Tarragona meses después de salir su sobrino de Lleida 1. &lt;br /&gt;Los pasos de “El Nano”, según contó éste a “El Chino”, fueron discretamente vigilados durante meses; y el fulano que se asoció con él y puso el parné para montar su primer negocio -una sauna de ambiente gay en la Travessera de Gràcia- fue investigado por hacienda e interrogado en varias ocasiones por la policía. &lt;br /&gt;Con Manué en libertad nada los retenía en la ciudad. Para cuando éste estuviera recuperado ya habrían ganado suficiente guita y se largarían a Madrid. Entre los tres pensaban montar un negocio en el barrio de Chueca. &lt;br /&gt;El relato de “El Chino” termina aquí, y, como era de esperar, los enanos no dijeron ni una palabra sobre el suculento botín que la policía les suponía. Aunque “El Tiri” -disc-jockey y traficante de perico-, otra de las fuentes consultadas, me aseguró que, cuando él estaba en Tarragona cumpliendo su último año de condena, “Blancanieves” recibió dos visitas de un extranjero. Un abogado holandés muy elegante, según supo por boca de un funcionario con el que hacía negocios. Todo un currante “El Tiri”, no se tomaba vacaciones ni estando preso. &lt;br /&gt;Las sospechas de la policía y las insinuaciones de la prensa sobre las conexiones internacionales de “Blancanieves” se quedaron en éso, meras sospechas que no habían sido capaces de demostrar y especulaciones periodísticas difundidas con ánimo de vender más periódicos. &lt;br /&gt;El botín, si es que lo hubo alguna vez, se había esfumado sin dejar rastro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-1741163939561042912?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/1741163939561042912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/12/el-enano-maricon-mientras-tanto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1741163939561042912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1741163939561042912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/12/el-enano-maricon-mientras-tanto.html' title='El enano maricón (mientras tanto)'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-7085080757504221969</id><published>2011-11-22T11:37:00.001+01:00</published><updated>2011-11-22T18:00:49.911+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poema'/><title type='text'>Desnuda</title><content type='html'>Desnuda, te imagino desnuda &lt;br /&gt;te veo desnuda, desnuda te sueño &lt;br /&gt;desnuda, siempre desnuda &lt;br /&gt;te escribo desnuda &lt;br /&gt;boca vestida de coral, pelo recogido y clavel tinto &lt;br /&gt;en los ojos miel de romero &lt;br /&gt;las pestañas largos cuchillos negros &lt;br /&gt;teñida al sol la piel desierta, &lt;br /&gt;tostadas, las cumbres de tu pecho &lt;br /&gt;solitario liguero negro &lt;br /&gt;diez rubís en las manos &lt;br /&gt;húmedo y cobrizo el sexo &lt;br /&gt;hueles a crepúsculo de mar desnuda &lt;br /&gt;a noche interminable, a hembra sedienta, &lt;br /&gt;brisa fugaz de horas lentas y negras,&lt;br /&gt;mudo acento acento del sur, &lt;br /&gt;y desnuda, siempre desnuda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-7085080757504221969?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/7085080757504221969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/11/desnuda.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7085080757504221969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7085080757504221969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/11/desnuda.html' title='Desnuda'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2661512056023092684</id><published>2011-11-09T17:49:00.006+01:00</published><updated>2011-11-17T10:53:04.076+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Picapleitos (mientras tanto)</title><content type='html'>Salimos del metro en Urquinaona, a escasos metros del Palau… &lt;br /&gt;En el primer semáforo me quedé un momento detrás de ella. &lt;br /&gt;-¿Me estás mirando el culo? &lt;br /&gt;-Pues sí -reconocí-. Es lo más parecido a la felicidad que he visto nunca. &lt;br /&gt;Soltó una sonora carcajada… Un momento delicado. La diferencia entre un baboso y un hombre apasionado la define su capricho o sus intereses. &lt;br /&gt;Delante de la puerta del Palau comenzó a hacer preguntas y más preguntas sobre el singular edificio. Yo había preparado aquella visita durante semanas, así que no me pilló desprevenido. Le solté un rollo sobre el modernismo que había sacado de la enciclopedia Espasa mientras tomábamos una copa en la cafetería del inmueble. &lt;br /&gt;Esta picapleitos seguro que trabaja para un oscuro grupo de inversores de la Costa del Sol, así que un gatillazo esta noche podría tener consecuencias imprevisibles, me repetía mientras salíamos del Palau y encarábamos Vía Layetana. &lt;br /&gt;Cuando llegamos a la altura de la comisaría me paré empujado por un viejo&amp;nbsp; resorte… Le hablé de su negra historia, del asqueroso sótano donde se hacinaba&amp;nbsp; a los detenidos en tenebrosas celdas llenas de roña, del rancio olor de las mugrientas colchonetas, de mantas pringosas que no se habían lavado nunca, de aquella peste asfixiante que no te dejaba dormir… &lt;br /&gt;Por zanjar el tema le dije: Tenían que haber dinamitado el edificio cuando acabó la dictadura; pero ahí sigue este símbolo de la iniquidad, imperturbable y ajeno al dolor causado a tantos barceloneses que lucharon por la libertad. &lt;br /&gt;Noni, con la complicidad de los medios de comunicación, estamos atrapados entre la extrema hijoputez política, la codicia insaciable de banqueros y mercados y la paniaguada desidia crónica de un par sindicatos eternamente claudicantes. &lt;br /&gt;Camino de las Ramblas, que quería ver sin falta, no quedó más remedio que pasar por Sant Jaume y las calles del Call. Las románticas callejas del viejo barrio judío fueron cómplices de mi pasión y testigos de nuestros primeros besos.&lt;br /&gt;﻿Guapa mujer la picapleitos, y uno, que es soñador de profesión, vagabundo por destino, romántico y apasionado sin remedio, cuentista de vocación y disidente por elección, comprende, mientras caminan abrazados por el C/ Ferrán rumbo a las Ramblas, que pertenecen a mundos muy diferentes, que nada de lo que haga cambiará éso. Pero me dejo llevar por el brillo de sus ojos, borracho de vida la aprieto contra mí, dejando atrás el escalofrío provocado por la desolada imagen de una derrota.&lt;br /&gt;Cuando llegamos a las Ramblas había oscurecido, y la fauna noctámbula de fin de semana, bastante más tempranera que los bohemios de toda la vida a quienes pretendían emular, aprovechaban que era víspera de festivo para tirarse al ruedo de la noche barcelonesa, mezclándose con las reatas de turistas que, cumpliendo una suerte de ritual leído en alguna guía, subían y bajaban por la rambla como autómatas. &lt;br /&gt;A los rambleros de toda vida parecía habérselos tragado la incesante marea de visitantes, y los eventos culturales asociados a este colectivo habían dado paso a un monótono desfile entre estatuas humanas, que, con más o menos acierto, salpican el paseo a todas horas; ni asomo de la agitación cultural y festiva de antaño. &lt;br /&gt;La creatividad de Las Ramblas se había institucionalizado años atrás. Lo inesperado había dejado de serlo, yacía desde mucho antes en el cajón de las subvenciones de algún estamento municipal o gubernativo. Dejó de ser una fiesta para convertirse en un negocio. &lt;br /&gt;La atmósfera transgresora, vitalista y tolerante de otros tiempos, devorada por los estereotipos culturales de los cuadros técnicos de la administración, había desaparecido o se había dispersado en las catacumbas de las calles adyacentes y los barrios periféricos. &lt;br /&gt;Los empobrecidos barceloneses ya no somos dueños de nuestras calles ni protagonistas de nuestra cultura; como figurantes o convidados de piedra, presenciamos impotentes un interminable espectáculo diseñado para turistas y tontos del culo que, salvo en contadas ocasiones, poco o nada tienen que ver con nosotros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2661512056023092684?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2661512056023092684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/11/picapleitos-mientras-tanto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2661512056023092684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2661512056023092684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/11/picapleitos-mientras-tanto.html' title='Picapleitos (mientras tanto)'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2259491828346599691</id><published>2011-10-12T19:17:00.001+02:00</published><updated>2012-01-25T10:47:20.764+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Se llama Trinidad (mientras tanto)</title><content type='html'>Eran cerca las ocho cuando llegué al garito, y ya estaba allí. Sentada en la mesa del rincón, bajo la inmensa pantalla de televisión que solo funcionaba la noche de los sábados. &lt;br /&gt;Cuarentona desconocida toma gin-tonic en un rincón a primera hora. Suenan los hermanos Allman (su directo en el Fillmore). &lt;br /&gt;En la barra hay un tipo pequeño con greñas y patillas. Perilla igualmente jevi. Así que debe ser jueves. &lt;br /&gt;-Amador, ponme una Voll que vengo nublado. Me ha parecido ver junto a la tele a una tía buena tomando un gin-tonic. Anoche debí fumar demasiado. &lt;br /&gt;Amador asiente con la cabeza mientras saca una jarra fría del congelador. Cuando llega con la cerveza, en tono confidencial, me dice: &lt;br /&gt;-Ha llegado nada más abrir. No es de por aquí. Ha pedido el pelotazo con cara de pocos amigos y se ha largado al rincón. No va de napia, porque lleva tres cuartos de hora sentada y todavía no ha pisado el tigre; y está pa darle matarile. &lt;br /&gt;Me solía fiar de sus retratos robot. La barra tiene una perspectiva privilegiada, y, desde ella, los brillantes ojos de Amador, como un láser, barrían periódicamente toda la sala. &lt;br /&gt;-Será una pantera en busca de niñato chulo y pastillero, aventuré. &lt;br /&gt;-Me parece que no. Si fuera de ese palo estaría sentada en la barra. Además lleva un yin-yang en cada oreja –apuntó Amador. &lt;br /&gt;-Una friki de rollo oriental; y cuarentona de buen ver… Tío, tengo que encontrar la manera de entrarle; que las de por aquí están más vistas que las series de sicópatas… &lt;br /&gt;-Anda con ojo, que a esa edad están todas resabiadas, y con la premenopausia a veces suelen gastar muy mala leche -me advirtió, mientras me daba el cambio. &lt;br /&gt;-¿Por qué no pones algo que le vaya bien? Un poco más rockero… La Velvet, por ejemplo. Un toque underground seguro que le cambia el humor. &lt;br /&gt;Sin duda, por debajo de la incansable guitarra de Duane Allman, nos debía oír cuchichear, porque dejó de mirar a la pared y se removió inquieta durante unos pocos segundos…; después sacó el móvil y se refugió en alguna de sus aplicaciones. Lo utilizaba a modo de escudo, como yo hacía con los cigarrillos cuando me sentía vulnerable. &lt;br /&gt;Salvo dos mechas que caían a ambos lados del rostro, llevaba el pelo recogido en un pequeño moño. Pelo castaño oscuro, ojos grandes del mismo color, la nariz posee una ligera curva árabe en la punta, labios de un rojo discreto, o quizá granate; entre las opacidades que proporcionaban la distancia y la escasa iluminación de la mesa rincón, era difícil de asegurar. Pechos medianos, que, tensando en su cúspide la tela de blusa, todavía mostraban su osadía con altivez juvenil. &lt;br /&gt;Cuando empezó a sonar la Velvet cogí la cerveza y me senté en una mesa. Saqué la libreta y el bolígrafo. Había ganado unos metros… &lt;br /&gt;Su aspecto, con ese aire cuidadosamente desaliñado, cantaba entre las viejas y deslucidas mesas; o quizá, como a una luciérnaga, la hacían resaltar en la yerma penumbra de su rincón. &lt;br /&gt;Mientras reunía energías para entablar conversación, comencé a garabatear ideas… Tenía varios versos sueltos con los que especular y pensé que quizá podría aprovecharlos para hacerle un poema. &lt;br /&gt;Ella parecía inmersa en lo suyo, pero no era del todo cierto. Varias veces, al apartar la vista de la libreta para pegar un trago, la sorprendí levantando un instante los ojos por encima del iPhone. El rincón es inexpugnable, hasta allí no llega la señal de internet ni de coña. &lt;br /&gt;Era genial, estaba tonteando y aún no se había dado cuenta. O quizá era yo el que no se enteraba de nada, y no era el cazador, sino la presa. Sonaba mal, pero era mucho mejor para mis propósitos… Además, iba más apretada que los tornillos de un submarino. Un cuerpo de curvas serpenteantes y armoniosas, expectante y acurrucadito en un rincón con los ojos muy abiertos. Demasiado cinematográfico para ser casual. Había premeditación. Sin duda conocía el negocio. &lt;br /&gt;Con gesto decidido, me acerqué hasta su mesa y le dije: Hola, me llamo Matías. &lt;br /&gt;-Yo Trinidad, pero todos me llaman Noni –contestó alargando la mano para saludarme. &lt;br /&gt;Sin tener en cuenta el gesto, me agaché y la besé en ambas mejillas. &lt;br /&gt;-¿Has venido por lo de los jueves? –pregunté, al tiempo que me sentaba. &lt;br /&gt;-¿Qué pasa los jueves? –preguntó divertida. &lt;br /&gt;-Desde hace unos meses, todos los jueves se reúne aquí una conocida asociación de fumetas. Cada uno trae su maría, y hacen intercambios de esquejes, semillas, hierba. Fuman, charlan de cultivos… &lt;br /&gt;Siempre viene gente que ha contactado con ellos por internet, y suelen sentarse a esperar hasta que alguien les pregunta. Sobre todo la peña que anda de paso por Barcelona. &lt;br /&gt;-Ando de paso, pero no he venido por éso -respondió. &lt;br /&gt;-Este local es únicamente para los socios. Así que si no eres socia ni te ha invitado alguien que lo sea… &lt;br /&gt;-Éso lo vas a tener que hacer tú –contestó, sin dejarme terminar. &lt;br /&gt;-Guapa, soy socio “honoris causa”. Está hecho desde que me senté contigo. &lt;br /&gt;-Mario, eres un cabrón. Deja de tomarme el pelo, la libreta te ha delatado. &lt;br /&gt;-Noni, la foto que me enviaste no te hace justicia, y desde lejos este rincón yace en la más absoluta de las tinieblas. No te he reconocido hasta que me he acercado. Lo siento, no he podido resistirme. &lt;br /&gt;Juraría que habíamos quedado mañana. &lt;br /&gt;-Sí, pero… &lt;br /&gt;-¿Has venido ha reconocer el terreno? –atajé. &lt;br /&gt;Luego, sin venir a cuento, le dije: No tengo nada en contra de los abogados, pero dos colegas míos lo son; y si los hubieras conocido hace veinticinco años no te dejarías defender por ellos por nada del mundo. &lt;br /&gt;-Empiezo a pensar que no ha sido buena idea venir a Barcelona –comentó, con aíre de desencanto. &lt;br /&gt;-Nada de eso –respondí-. Es una ciudad de rincones preciosos. Aunque las rutas turísticas son un muermo lleno de tópicos. Hasta tienen una ácrata. &lt;br /&gt;Muy cerca de aquí está la pequeña plaza de “Las madres de la Plaza de mayo”. Allí, entre la fuente y la acera, hay una tapa de alcantarilla con una inscripción que nos recuerda que “Face”, el penúltimo día de agosto del 57, cayó muerto en una emboscada de la Guardia Civil. &lt;br /&gt;Los hay que vienen fascinados por pasear por que la fue la calle más revolucionaria del mundo y se meten en un caudaloso rio humano donde son capaces de robarte las bragas sin quitarte los pantys… (Volvió a sonreír) &lt;br /&gt;Barcelona se ha convertido en una ciudad escaparate, con decirte que, desde hace un año, en las zonas turísticas los feos se ven obligados a hacer los recados de noche para no estropear la imagen que tanto dinero le ha costado al consistorio, está dicho todo. &lt;br /&gt;Ni el alcalde, que es gangoso y más feo que un cangrejo, se atreve a desafiar la estricta normativa. Así que cuando tiene algún acto público en esa zona manda siempre a alguna agraciada representante del municipio para que lo sustituya. &lt;br /&gt;Afortunadamente, a nosotros no nos afecta ese precepto. Coge el bolso que nos largamos a dar una vuelta por ahí antes de que llegue la tribu canábica&amp;nbsp; y esto se convierta en una psicodélica cámara de gas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2259491828346599691?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2259491828346599691/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/10/se-llama-trinidad-mientras-tanto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2259491828346599691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2259491828346599691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/10/se-llama-trinidad-mientras-tanto.html' title='Se llama Trinidad (mientras tanto)'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2964534029112750692</id><published>2011-09-30T18:12:00.003+02:00</published><updated>2011-10-04T11:08:02.601+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación'/><title type='text'>A propósito del arte</title><content type='html'>Los que piensen que eso de ser poeta es algo relajado, pletórico de flores y metáforas sublimes, de dulces amores platónicos, es que no conocen ese mundo. &lt;br /&gt;En público me han dicho de todo menos guapo: &lt;br /&gt;Escritor braguetero, baboso, calientabragas, cabrón, manipulador, fetichista &lt;br /&gt;En privado ha ido mejor, aunque ha habido de todo. Hubo una que, después de pasar un tórrido y, para mí, agotador fin de semana sin salir apenas del sobre -y en el que acabé medio ciego y tropezando con todo-, se fue a la comisaría de Aiguablava e intentó ponerme una denuncia por acoso simbólico. &lt;br /&gt;Al parecer se sentía acosada por la oscura metáfora de uno de mis poemas. Menos mal que el mosso de turno era espabilado y enseguida llamó al médico de la comisaría, que la despachó en dos minutos con un volante para el psiquiatra. &lt;br /&gt;U otra, que lo primero que me dijo después de que nos presentaran fue: Encanto, qué lástima haberte conocido esta noche, porque ahora mismo no tengo el chichi pa farolillos &lt;br /&gt;¡Ay, las musas! Inefables, volubles, caprichosas, posesivas. &lt;br /&gt;La musa, sin duda está sobrevalorada. Supongo que debe ser porque todavía no cobran derechos de autor, lo que hace que el poeta, a pesar de todo, les tenga cierto cariño, ya que su contribución al arte, a la lírica en general -al menos en ámbito económico-, sigue siendo desinteresada. &lt;br /&gt;Al fin y al cabo tampoco hay guita que rascar. No hay poeta que se precie que no haya pasado más hambre que un perro chico. Así que tampoco es para tanto. &lt;br /&gt;Aunque dicen que la vida siempre te acaba regalando un rayo de sol de vez en cuando. Hace siete años que espero mi turno y todavía no me ha tocado. Pero no pierdo la esperanza de que entre tanto despropósito se cuele algún día una bella flor silvestre que rompa la mala racha que llevo. &lt;br /&gt;Sin duda debo ser un pésimo poeta, y como tal, tengo las musas que me merezco. Cruel destino el mío.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ******************************* &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto que ven aquí, simboliza el núcleo fundamental que subyace en toda obra de arte. &lt;br /&gt;Las bragas representan a las inefables y escurridizas fuerzas que gobiernan las caprichosas fuentes de la inspiración, y los bolígrafos juegan el papel de las energías creativas del artista. &lt;br /&gt;El ketchup suplanta a los aditivos que, a modo de catalizador, muchos artistas usan para explorar los recónditos paisajes de su universo creativo&amp;nbsp; &lt;br /&gt;El martillo personifica al impulso definitivo que fusiona los elementos simbólicos hasta convertirlos en lo que se suele llamar una obra de arte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(A continuación se procede a anudar el paquete de bolígrafos con las bragas, éstas, se riegan con una generosa ración de ketchup, después se envuelve todo en un trozo de tela; entonces es cuando se agarra el martillo con energía y se machaca el hatillo resultante durante unos minutos. Acto seguido, se abre el envoltorio y se muestra al público.) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como pueden observar, acabo de convertir unas bonitas bragas, un poco de salsa chunga y un paquete de bolígrafos de los chinos, en un amasijo pringoso que no significa absolutamente nada. &lt;br /&gt;Con esta acción quería mostrar el riesgo implícito que conlleva todo arte. &lt;br /&gt;¿Cómo distinguir pues, al cantamañanas que lo único que busca es inflar un ego enclenque a costa del arte, del artista verdadero? &lt;br /&gt;Es muy sencillo, sólo hay que hacerle una pregunta: ¿Podrías vivir sin tocar, sin pintar, sin modelar, sin componer, sin escribir, etc.? Si la respuesta es no, estáis delante de un artista.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2964534029112750692?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2964534029112750692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/proposito-del-arte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2964534029112750692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2964534029112750692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/proposito-del-arte.html' title='A propósito del arte'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-4901929578572120831</id><published>2011-09-28T18:11:00.002+02:00</published><updated>2011-10-04T11:06:18.499+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Pa la Trini</title><content type='html'>Trini, necesito pedirte un favor. Como ya sabes, últimamente tengo bastante migraña. He pedido hora con el neurólogo y me la han dado para junio del año próximo. Tengo la migraña ahora, así que, mientras tanto, quería pedirte consejo. Dieta, alcohol, tabaco etc., en fin, si tienes información al respecto y me la puedes trasladar te quedaría muy agradecido. &lt;br /&gt;A cambio, te adjunto una canción muy especial, un poema que escribió la novia de Puig Antich la noche antes de su ejecución. Esta versión, pues fue un himno a mediados de los setenta, es de Aute, para mí la más bella de todas. &lt;br /&gt;El amor y la muerte, las dos caras de la moneda de la vida, magistralmente expresadas. Aquel día marzo, recién cumplidos los diecisiete, me hice adulto del todo. Ahora, creo que fue demasiado pronto, algo que pagué de sobra unos años más tarde. &lt;br /&gt;Ya que estoy puesto, quisiera contarte niña, como es la cosa… Según cuentan mis amig@s, tengo algo de Bukowsky, Burrouhgs, Sabina (un ligero toque canalla ochentero) y, sobre todo, de Kerouac. &lt;br /&gt;Si bien la combinación literaria es, a mi gusto, inmejorable, quizá no lo sea tanto para la vida. No soy capaz de separarlas, llevan trenzadas muchos años; así ha de ser, y así será, y que sea lo que dios quiera. Hacer otra cosa sería una falsificación que, seguramente, me privaría de escribir. &lt;br /&gt;¿Arte u oficio? Quisiera ser lo primero. &lt;br /&gt;Cuentan que la creación es el resultado de una carencia. Si esta afirmación está en lo cierto, cosa de la que estoy convencido, escribiré hasta el fin, contra más duela más escribiré, aunque las musas no colaboren ni pizca (allá ellas). &lt;br /&gt;Ahora, que casi me conoces o puedes intuirme, te confesaré que soy un encanto de hombre casi todo el tiempo (por desgracia mis abuelas fallecieron hace siglos), no te dejes engañar por bravatas de gallo de corral, que, como ya sabes, también las tengo; entonces, tiro poco, pero a matar. Es mi sombra, y, a la manera budista durante la ceremonia del té, tengo que darle de comer de vez en cuando para que no se me subleve la condenada. &lt;br /&gt;Aprovechando que no tengo ganas de dejarlo quisiera pedirte, a ti, que también eres mujer, consejo en un tema ultradelicado: &lt;br /&gt;Verás Trini: Hace poco tuve un malentendido dialéctico con una guapa tocaya tuya, una tal Labajos. En resumen: ella se puso brava y yo gallito. Solo fue un malentendido y, aparentemente, todo está olvidado, pero me temo que le ha quedado mal sabor de boca, y quisiera tener un beau geste, que, a modo de elixir dental, se lo quitara. &lt;br /&gt;Desgraciadamente, la idiosincrasia de las nativas de la provincia de Málaga se me escapa, solo he conocido más o menos bien a tres personas oriundas del lugar. Dos tenían muy malafolla y la otra era cojonuda. Tener una muestra tan poco representativa es como no tener nada, y no quiero arriesgarme a cagarla de nuevo. Tú eres de allí, por eso te pregunto: ¿Qué sería mejor? Yo había pensado en algún poema o cuento; porque, con el mal rollo que pilló, mandarle una motosierra podría ser el fin de los parques naturales de la zona. ¿Un cuento sobre el enano maricón que tocaba la guitarra? ¿El del viejo enjuto y taciturno que, cuando aparece por el bar, nos mira y grita que cuidado con él. Que ha sido espía y nos buscaremos una ruina? ¿O el de Julito, que se quedó colgado en segundo de matemáticas buscando la fórmula magistral que iba a arreglar el mundo? &lt;br /&gt;Así estoy Trini, que no vivo venga a darle vueltas. ¿A ti qué te parece? ¿Quizá un poema bonito y con algo de morbo? ¿Una estampa barcelonesa? Una bombona de butano, al precio que se ha puesto, tampoco estaría mal. El cuento erótico me tienta, pero ahí me la juego a doble o nada. En ese terreno la experiencia me dice que o triunfas o te parten la boca; y sin embargo me gusta el riesgo. Luego, pienso que quizá ni se moleste en leerlo. Lo imprimirá, lo pasará por el triturador de documentos y, entre carcajadas, le pegará fuego con gasolina sin plomo, para después arrojar las cenizas en cualquier profunda sima de la sierra granadina durante una de sus excursiones. ¿Crónica social? Ahí podría contarle la que hay liada en Hospital del Valle Hebrón, pero no viene al caso y pensaría que voy de listo. &lt;br /&gt;¿Qué hago Trini? ¿Me la desnudo en una habitación de tonos cálidos y suaves, le doy un látigo y le pido que me sacuda? No vivo Trini, estoy que ni como ni duermo, globo p'arriba, globo p'abajo. ¿Paso de todo y que le den morcilla malagueña? Por mi madre que no vivo, no vivo. &lt;br /&gt;En su último correo me mandó una espada de samurai escaneada, así que me temo lo peor… Es capaz de enviar a un experto en lucha oriental para que me explique detenidamente cómo las gastan las mujeres de tu tierra. ¿Crees que debería de ausentarme de mi domicilio habitual por un tiempo o pasar a la clandestinidad más absoluta? ¿Me estoy poniendo paranoico? ¿Existirá algún método infalible para aplacar las iras de las mujeres de tu tierra? ¡Qué marrón Trini, qué marrón! &lt;br /&gt;Ni que decir tiene que tu colaboración sería inestimable para este espíritu atormentado, que, sin rubor, te ruega, que digo te ruega, te suplica, lo ilumines en el difícil arte de comprender el alma de las malagueñas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, y, de antemano, las gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-4901929578572120831?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/4901929578572120831/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/pa-la-trini.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4901929578572120831'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4901929578572120831'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/pa-la-trini.html' title='Pa la Trini'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8514724077120814941</id><published>2011-09-25T18:55:00.000+02:00</published><updated>2011-09-25T18:55:19.897+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemas'/><title type='text'>Orillas</title><content type='html'>Para mis ojos furtivos &lt;br /&gt;la orilla más alejada, &lt;br /&gt;noche de la mar amarga &lt;br /&gt;por qué no traes hasta aquí &lt;br /&gt;su rostro por las mañanas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8514724077120814941?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8514724077120814941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/orillas.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8514724077120814941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8514724077120814941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/orillas.html' title='Orillas'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-7365098967859386932</id><published>2011-09-21T23:07:00.002+02:00</published><updated>2011-09-21T23:07:58.348+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemas'/><title type='text'>Noni</title><content type='html'>&lt;style type="text/css"&gt;p { margin-bottom: 0.21cm; }&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Verte Noni&lt;br /&gt;recorrerte a oscuras&lt;br /&gt;arrinconarte contra una pared&lt;br /&gt;despojarte de todo&lt;br /&gt;sentirte temblar&lt;br /&gt;en un olvidado callejón&lt;br /&gt;(de tu ciudad o la mía)&lt;br /&gt;despeinarte entre las sombras&lt;br /&gt;mientras te apartas las bragas&lt;br /&gt;a toda prisa&lt;br /&gt;polvo de callejón y otoño.&lt;br /&gt;Y tus ojos, antes serenos,&lt;br /&gt;queman y aman,&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;tus ojos Noni ¡tus ojos!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-7365098967859386932?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/7365098967859386932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/noni.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7365098967859386932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7365098967859386932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/noni.html' title='Noni'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2517236756408535722</id><published>2011-09-21T23:04:00.000+02:00</published><updated>2011-09-21T23:04:34.250+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemas'/><title type='text'>Al aire</title><content type='html'>﻿El aire que respiras&lt;br /&gt;respirar quisiera,&lt;br /&gt;que mi aire te envolviera,&lt;br /&gt;de tu aire mi almohada,&lt;br /&gt;arroparte con mi aliento,&lt;br /&gt;en tus pestañas dormir,&lt;br /&gt;al aire de tu mirada,&lt;br /&gt;que mi aire te contara&lt;br /&gt;fugaces cuentos de aire,&lt;br /&gt;en tu aire evaporarme&lt;br /&gt;en mi aire disolverte.&lt;br /&gt;Si al aire de tu aire,&lt;br /&gt;mi aire airear pudiera,&lt;br /&gt;y ese aire, darte aire,&lt;br /&gt;cuando airada, el en aire&lt;br /&gt;del poeta te reflejas,&lt;br /&gt;que, a su aire,&lt;br /&gt;tu mal aire reinterpreta,&lt;br /&gt;sueña que tu aire y su aire &lt;br /&gt;son un aire,&lt;br /&gt;pero un desaire, por el aire&lt;br /&gt;los airea, dejando al aire,&lt;br /&gt;poemas ligeros, como el aire.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2517236756408535722?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2517236756408535722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/al-aire.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2517236756408535722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2517236756408535722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/al-aire.html' title='Al aire'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-10831865593158462</id><published>2011-09-06T11:28:00.001+02:00</published><updated>2011-09-06T11:31:41.218+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Lectura S. Jordi 2011 (Casal de barri de Prosperitat)</title><content type='html'>&lt;style type="text/css"&gt;p { margin-bottom: 0.21cm; }&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Burroughs es uno de los máximos exponentes de la llamada generación Beat. Licenciado en literatura inglesa por la universidad de Harvard, de profunda cultura y personalidad sicótica, que ve espíritus y ama a los gatos.Utiliza en casi todas sus obras la técnica del corte –“cortar y pegar”, se diría en lenguaje cibernético– o del collage, tan empleada en la pintura.&lt;br /&gt;Burroughs grababa al azar ese material aparentemente inconexo, escuchaba luego la cinta y la detenía en un punto para pasar a máquina una frase o varias. El segundo paso consistía en componer un texto doblando una de las páginas mecanografiadas e instalando la mitad en otra página “con la intención de alterar y expandir estados de conciencia en uno mismo y también en los lectores”.  &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Decía que las palabras “están vivas como animales, no les gusta que las enjaulen. Corten las páginas y dejen a las palabras en libertad”.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“El virus del poder –dijo el autor de Nova Express- se manifiesta a sí mismo de muchas maneras. En la construcción de armas nucleares, en prácticamente todos los sistemas existentes que procuran anular la libertad interior, es decir, controlarla. Se manifiesta en la extrema sordidez de la vida diaria en los países occidentales. Se manifiesta en la fealdad y la vulgaridad que vemos en las personas, y se manifiesta, por supuesto, en las enfermedades causadas por el virus. Por otra parte, los que resisten están en todas partes, pertenecen a todas las razas y naciones. El que resiste puede ser definido simplemente como un individuo que tiene conciencia del enemigo, de sus métodos operativos, y que está empeñado activamente en combatir a ese enemigo.”&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Nova*&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Que se oigan en todas partes mis últimas palabras. Que se oigan en todos los mundos mis últimas palabras. Oigan todos ustedes, sindicatos y gobiernos de la tierra. Y ustedes, autoridades que apañan negociados inmundos, concertados vaya uno a saber en qué letrinas, para apoderarse de lo que no es de ustedes. Para vender el suelo bajo los pies de los que no nacerán —&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;"Que no nos vean. No les digan qué estamos haciendo —”&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;¿Estas son las palabras de los omnipotentes directorios y sindicatos de la tierra?&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Oigan: a todos ustedes me dirijo. Muestren sus cartas jugadores. Paguen todo, paguen todo, devuélvanlo &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;todo. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Jueguen todo, jueguen &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;el resto. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Para que todos vean. En Times Square. En Piccadilly.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;"Prematuro. Prematuro. Danos un poco más de tiempo."&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;¿Tiempo para qué? ¿Para más mentiras? ¿Prematuro? ¿Prematuro para qué? Digo a todos que estas palabras no son prematuras. Estas palabras pueden ser demasiado tardías. Faltan minutos. Minutos para el objetivo enemigo — &lt;/i&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;      &lt;i&gt;"Archisecreto — Archivado — Para Uso del Directorio — La Élite — Los Iniciados —”&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;"Reúnan el estado de las noticias — Investiguen desde el estado hasta el autor.  ¿Quién monopolizó el Amor, el Sexo y el Sueño? ¿Quién les quitó lo que es de ustedes? ¿Lo devolverán todo ahora? ¿Alguna vez han dado algo a cambio de nada? ¿Alguna vez han dado algo más de lo que tenían para dar? ¿Acaso no han vuelto a apoderarse de lo que habían dado cada vez que ha sido posible y siempre lo ha sido? &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Oigan: &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;el Jardín de las Delicias que les prometen es una cloaca. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Lo &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;único que ofrecen es una pantalla para ocultar su retirada de la colonia que han administrado de manera tan lamentable. Para ocultar los preparativos del viaje y no tener que pagar a los electores después de traicionarlos y venderlos. Cuando tengan lista la huida volarán este lugar.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;El Plan D exigía la Exposición Total. Aviven en todas partes a los bobos. Muéstrenles la ruleta con trampa de Life-Time-Fortune. Ataquen el Estudio de la Realidad. Y reconquisten el universo. El Plan D se reformaba y cambiaba a medida que llegaban los informes de las patrullas eléctricas que husmeaban atravesando las calles y pantallas mentales de la tierra.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;La Película de la Realidad cede y se comba como un muro de contención y el medidor de presión subía cada vez más. La aguja se acercaba a &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;nova. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Faltaban minutos. Tufo a metal quemado de guerra interplanetaria en las crudas calles del mediodía barridas por aullantes ráfagas de vidrio enemigas&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Es una guerra de exterminio — Cambien las linguales — Corten las líneas de palabras — Hagan vibrar a los turistas — Puertas gratuitas — Foto cayendo — Palabra cayendo — Irrupción en el Cuarto Gris — Llamado a los guerrilleros de todas las naciones — Torres, abran fuego —&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;¿No  se han dado cuenta de que algo está absorbiendo todo el sabor de  los alimentos, todo el placer del sexo, todo el color de cuanto  podemos ver? — Precisamente para crear la zona de baja presión  que lleva a Nova — &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;La  radiactividad puede absorberse hasta cierto punto, pero las agujas  del reloj del radio giran siempre — Es el momento de irse — Sólo  un torniquete —Pesado planeta.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Una sombra sólida interrumpió la blanca película del calor del mediodía — Honda explosión en la avenida - Busquen en todas partes - Mano muerta — Huesos fosforescentes — Punzadas de amputación.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Sin vacilar K9 dio la orden: "Suelten el Virus del Silencio — Cubran la zona" — Así fue como la Enfermedad del Silencio se esparció por el mundo a la velocidad de la luz — El resultado fue que muchos ciudadanos compuestos únicamente de palabra se volvieron monos de inmediato y anduvieron por las calles chillando y atacando a los transeúntes, que en muchos casos se volvieron monos cuando los atacó la Enfermedad del Silencio.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="background: none repeat scroll 0% 0% rgb(255, 255, 255); margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.8cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;"Pensar en bloques de asociación en vez de palabras permite al operador utilizar los datos a la velocidad de la luz en la línea de asociación — Desde luego ciertos cambios son esenciales —”&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;El Fiscal General del Miedo anunció ayer el descubrimiento de que gritos de nepotismo podrían "formar un nuevo mineral nocivo para el Presidente”.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Los Abogados Biológicos deben ser escritores, es decir, únicamente los escritores están calificados, puesto que la función de un abogado consiste en &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;crear &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;hechos que puedan revelar el potencial biológico de su cliente — Uno de los primeros grandes abogados fue Franz Kafka, y sus alegatos todavía sirven de modelo.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;i&gt;E&lt;/i&gt;&lt;i&gt;l Pibe subliminal” llegó &lt;/i&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;y se encargó de todos los bares y cafés y tocadiscos automáticos de las ciudades de la tierra, e instaló transmisores de radio y micrófonos en cada bar, de manera que la música y la conversación de cada bar podían oírse en todos sus bares, y tenía en cada bar grabadores que registraban y funcionaban a intervalos arbitrarios, y sus agentes iban y venían con grabadores portátiles y le llevaban sonidos de la calle y conversaciones y música, y los pasaban a su grabador de modo que El Pibe llenó con oleadas, mareas y tornados de sonido todas las calles de ustedes y las orillas de todo lenguaje — Palabras de polvo flotaban en las calles de música rota, bocinazos de automóviles y perforadoras mecánicas — El Verbo roto y golpeado se retorció y explotó en humo.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Enormes tanques de inmersión comunitaria disuelven pueblos enteros en un concentrado único — Es más democrático de ese modo, ¿comprende usted? — Representación Biológica — Deposite su voto en los tanques — Aquí donde la carne circula en una bruma de neón y las tarjetas de identificación son vigiladas por perros eléctricos que resoplan una trémula excusa por su propia existencia.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;La Operación Supresión de los Sentidos&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;se lleva a cabo en silenciosos tanques de inmersión sin luz ni sonido, llenos con un cultivo de caldo de sal a la temperatura y la densidad del cuerpo humano.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Reúnan el estado de las noticias — Averigüen sobre el hospital.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;El doctor se inclina de manera siniestra mientras secciona la arteria femoral del paciente...&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;(El paciente tiene una hemorragia... enfermera... Las pinzas... Rápido antes de que pierda a mi paciente)...&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Hazlo otra vez... Entra... Sale... Bájate los pantalones... ¿Qué es eso? &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Enfermera&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;... las pinzas... Córtelo... con las películas señor... estallando como fuegos de artificio señor... palabras de sexo y dolor señor... varíe la banda sonora señor... cambie la cinta señor…&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;He dicho que las técnicas esenciales de Nova son muy simples: consisten en crear y agravar conflictos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;"El Pibe Subliminal" se acaparó todas las calles del mundo — Coches patrulleros con torres blindadas giratorias, objetivos telescópicos y grabadores recogiendo sonidos e imágenes de la ciudad, coches por todas partes, por todas partes, más rápido, más rápido, corriendo por todas las calles, registrando, proyectando en paredes y ventanas gente y cielo.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;Bueno, esta podría ser la mejor manera que conozco de decirles, y papeles crujiendo en los escritorios de la ciudad...&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;*&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Fragmentos de “Nova Express”, de William  S. Burroughs.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-10831865593158462?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/10831865593158462/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/p-margin-bottom-0.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/10831865593158462'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/10831865593158462'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/p-margin-bottom-0.html' title='Lectura S. Jordi 2011 (Casal de barri de Prosperitat)'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-808757342487881951</id><published>2011-09-06T11:06:00.000+02:00</published><updated>2011-09-06T11:06:44.864+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículo'/><title type='text'>Radios libres: Vagabundas de la FM</title><content type='html'>&lt;style type="text/css"&gt;p { margin-bottom: 0.21cm; }&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;No sé en qué estarían pensando los responsables del Carrer cuando me encargaron este trabajo. Si lo que pretendían era un artículo al uso periodístico, es decir, una cronología descriptiva de este fenómeno comunicativo, que ya lleva algo más de treinta años en el dial barcelones, quizás no les complazca demasiado el resultado.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Al que esto suscribe, que ha estado implicado en una de ellas durante dos décadas, le gustaría ir algo más allá del montón de datos y fechas, accesibles para cualquiera con sólo meterse en la red.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Mucho ha llovido desde el cierre de Ona Lliure en 1979, y, a pesar de muchos, a pesar de la alegalidad, de la indefensión jurídica, de la precariedad técnica y económica, de los mareos de perdiz del director de turno del departamento responsable de estos temas, del hostigamiento (con beneplácito político en muchos casos) de radios comerciales sin licencia, algunas de estas emisoras se han hecho mayorcitas.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Ciertamente, la estrategia de “Ya os cansareis”, aplicada por la Generalitat después de que, a principios de los noventa, un juez ordenara la devolución de los equipos de transmisión secuestrados por la administración a radio Pica en la primavera de 1987, todavía no ha dado el resultado que buscaban.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Ahora, el amiguismo político que gestiona la extrema tolerancia con las radios comerciales que, sin licencia, comen del jugoso mercado publicitario barcelones a costa de ocupar frecuencias utilizadas durante años y años por estas pequeñas emisoras sin ánimo de lucro, parece ser la nueva estrategia para hacerlas desaparecer del panorama radiofónico.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Según cuenta la leyenda, el espectro radioeléctrico es un bien colectivo, pero, como en toda buena leyenda, la realidad es muy diferente. Es un camelo democrático, como el derecho a la vivienda o al trabajo, o quizá más, pues la libertad de expresión, es, según cuenta nuestra Carta Magna (que cada vez me recuerda más a una infantil misiva a los Reyes Magos), un derecho fundamental.  &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Pues bien, este bien tan escaso propiedad de todos está repleto de emisoras institucionales. Disponen de tantas frecuencias que, como en el caso de RNE, se ven obligados a numerarlas para que los oyentes las puedan distinguir. Otro tanto ocurre con las que dependen de la Generalitat, que, al menos, ha tenido el detalle de no numerarlas y se ha molestado en ponerle un nombre a cada una de las muchas de que dispone. Controlan, además, las radios municipales de ámbito exclusivamente local, que se reparten según el color político de turno.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Las comerciales de toda la vida pagan un jugoso canon que, según parece, les permite sobremodular (es decir, manipular el ancho de banda de la señal para ocupar más espacio del que realmente se necesita para emitir) y salir al aire con más potencia de la que tienen concedida.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En lo que queda del dial hay codazos. Se supone que existe un organismo que controla estas cosas, pero nunca he sabido a qué se dedican realmente.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Si no me equivoco, todas las radios libres de la ciudad comparten un cierto aíre itinerante. Debido al hostigamiento de radios institucionales y comerciales se han convertido en auténticas vagabundas de la FM. Saltando de un punto a otro del dial constantemente, desplazadas por estas emisoras. No hay radio libre que se precie que no haya sido evacuada a golpe de watios de la frecuencia que utilizaba.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;La estrategia de muchas y pequeñas radios, que, debido a su bajo coste de instalación y mantenimiento, fue una de las principales razones de su rápida expansión, ha ido evolucionando debido a varios factores: la desaparición de muchas de ellas debido a la falta de recambio generacional, el debilitamiento de los movimientos sociales, la indefensión jurídica, los problemas económicos y, quizá el más importante, la saturación del espectro radioeléctrico, que hizo que dejaran de ser viables las estaciones de muy baja potencia. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Ha llovido mucho, las radios libres dejaron atrás los emisores autoconstruidos, los pequeños boletines contrainformativos quincenales, la lectura crítica de los medios convencionales como fórmula contrainformativa y se engancharon a la red como un piojo a una costura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Hoy, ya disponen de un amplio abanico de fuentes de información alternativa, algo impensable hace veinte años. No sólo se nutren de esas fuentes, sino que, enviando a su vez a la red la información generada en la emisora, forman parte de ellas. Han ganado calidad, fiabilidad, vitalidad, espontaneidad, inmediatez y eficacia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Curiosamente, los malos tiempos económicos y sociales parecen ser buenos tiempos para las radios libres. Aparece mucha más gente dispuesta a comprometerse, a realizar programas, a colaborar de una u otra manera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Últimamente, las hemos podido ver acampadas en la Plaza de Catalunya, mostrando su indignación emitiendo algunas de las asambleas y haciendo entrevistas a los diversos colectivos que forman parte de lo que se ha venido a llamar Movimiento del 15-M.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;A finales de julio del año pasado, con decenas de años de retraso, el silencio de los medios, y la fecha bien elegida para evitar el debate social sobre el tema, se presentó en el Parlament un proyecto de ley para regular el sector audiovisual sin ánimo de lucro, y mucho me temo que esta flamante ley sirva para marginar de nuevo a radios libres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Desde aquí, les invito a que las busquen. Escriban en su buscador de Internet “radios libres”, y, partiendo de ahí, seguro que las encuentran. No tienen pérdida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;El nexo común a todas las emisoras libres que han nacido a lo largo de los años consiste en: el rechazo al monopolio de las ondas, la exigencia de emitir-expresarse libremente y practicar la comunicación bidireccional (emisor-receptor).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;No dan voz a l@s indignad@s, están indignadas; y son disidentes, reivindicativas, heterogéneas, utópicas y, en ocasiones, estridentes. Generan su propia cultura y están dispuestas a casi todo por seguir adelante. Ésta, sería otra manera de definirlas. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-808757342487881951?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/808757342487881951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/radios-libres-vagabundas-de-la-fm.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/808757342487881951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/808757342487881951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/09/radios-libres-vagabundas-de-la-fm.html' title='Radios libres: Vagabundas de la FM'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-3071527315083728289</id><published>2011-08-30T18:19:00.000+02:00</published><updated>2011-08-30T18:19:44.780+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Calores</title><content type='html'>Estrella, ando tan caliente que, el otro día, cuando fui al Valle Hebrón para hacerme unos análisis, por poco me ingresan en la unidad de quemados. &lt;br /&gt;Son las cuatro y media de la tarde y suena la Velvet Underground. El joven tono de voz del Lou de finales de los sesenta se expande y se lleva un poco del bochorno asfixiante. Ventanas abiertas, puertas abiertas. Calores y ausencias son un mal negocio, Estrella. &lt;br /&gt;Huele a marihuana. Era mi último petardo, así que a partir de ahora no sé qué será de mí. Con un poco de hierba las ausencias son menos, pero la imaginación y los calores más. &lt;br /&gt;No existen ni la felicidad ni la paz, me comentaba uno de mis personajes. Es un tío espabilado, por lo que supongo que debe tener razón. Aunque la felicidad es algo muy subjetivo. Cada uno ve la fiesta según le va, y ese pobre desgraciado lo tiene realmente chungo. Acaba de nacer y ya se está quejando, por lo que me temo que será un personaje muy humano. &lt;br /&gt;El problema con los personajes es que van creciendo, mostrándose, hasta que un buen día tienen vida propia, y los hueles, y casi los puedes tocar. Así me asomo a tus ojos, a tus pechos, y hasta suena tu voz (puro asento del sur) mientras recorro tu piel con los labios al tiempo que te voy quitando la poca ropa que llevas; toda menos la corta faldita tejana, ésa te la arremango buscando tus bragas. Me pienso comer hasta la etiqueta, Estrella. &lt;br /&gt;Desnuda quedas muy bien junto al mar, aunque en mi sofá azul no desentonarías. Toda una maja desnuda con faldita arremangada- de Nou Barris para mi solito. De frente, de espaldas. &lt;br /&gt;Escribo mirando de reojo hacía el sofá, un vistazo corto a tus curvas y al teclado de nuevo. Sé que sientes el calor de mi mirada cada vez que giro un poco la cabeza hacia la izquierda y, echada en el diván, lánguida y coqueta, te contemplo por un instante. &lt;br /&gt;Acabo de hacer una pausa. He abierto la puerta del congelador y he metido la cabeza dentro. Es una vieja técnica para enfriar el pensamiento, aunque dudo mucho que esta vez de algún resultado. &lt;br /&gt;Cuando vuelvo a asomar la mirada te recorres los pechos con un cubito de hielo. Te frotas los pezones con él, hasta que despiertan plenos y altivos. Entonces, bajando por el ombligo, despacio, muy despacio, llega al pubis, donde juega como un niño revoltoso hasta que, después de un gemido sureño, se pierde entre tus pliegues más femeninos y profundos. Sexo mojado, muslos mojados, todo un refresco. No es mala muerte para un cubito, es el mejor horno que conozco, y además completamente biológico. &lt;br /&gt;Por cierto: ¿A ti cómo te va? ¿Qué tal la brisa? ¿Se te ha llevado un mal aíre? &lt;br /&gt;Siento no haberte preguntado antes. A veces soy un maleducado, morena de bote. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-3071527315083728289?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/3071527315083728289/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/08/calores.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3071527315083728289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3071527315083728289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/08/calores.html' title='Calores'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5890269335871943371</id><published>2011-06-21T18:59:00.002+02:00</published><updated>2011-06-22T18:46:28.268+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>En Àger</title><content type='html'>Los días fueron pasando pausados y pletóricos de paisajes y proyectos, que Alfonso me iba desgranando a medida que visitábamos un predio tras otro: aquí, iría la encina carrasca inoculada con el hongo de la trufa; en otro campo había que podar los olivos; el huerto se tenía que ampliar, extendiéndolo más allá de sus muros; y cuando llegase la temporada de la trufa, en compañía de la Flama -la perrita que creía estar jugando, cuando, en realidad, estaba en clase de FP-, que, para entonces, ya estaría adiestrada en la búsqueda del preciado hongo, entablaría, a la caza de la recóndita trufa, y compitiendo con los jabalís que pueblan la sierra, una dura batalla contra reloj por los campos sin dueño. &lt;br /&gt;Demasiadas vainas para un tipo solo, pensé. Era su primer año en Àger, y todo aquello requería una planificación bien estudiada y un periodo de aprendizaje concienzudo y paciente, donde, además de los caprichos del clima, que no siempre se muestra benévolo con las personas que dependen de él, con toda seguridad, cometería errores que debería tener muy en cuenta en el futuro. &lt;br /&gt;Estábamos a mediados de abril, así que, con las tareas previas a la siembra, era en el huerto donde concentraba la mayoría de sus afanes. Motocultor y azada por un tubo mientras Gemma y yo limpiábamos el cobertizo de largos años de olvido y desidia. Había jiña y rastrojo para aburrir. Rastrojo y jiña que fuimos amontonando en un prado contiguo hasta construir una enorme pirámide que, después de meterle candela, estuvo tres días consumiéndose a fuego lento. &lt;br /&gt;Puse a germinar los cañamones de perejil que traje de Barcelona nada más llegar, y al atardecer, una vez en casa después de una jornada de huerto, tomando unos quintos y fumando algún que otro petardo, lo fui instruyendo en los cuidados que debería procurarles en las delicadas primeras fases de su desarrollo. &lt;br /&gt;El atardecer del viernes coincidimos con Jandri en la tasca que hay junto a la comarcal. Tomaba cerveza y esperaba al Pestes, que venía del prepirineo de Huesca a pasar el fin de semana en Corçà. Las últimas lluvias habían tirado abajo uno de los muros del cobertizo de su casa, y el Pestes venía a echarle una mano. &lt;br /&gt;Desde la terraza del bar observaba las evoluciones de los que saltaban, siempre&amp;nbsp; al atardecer, desde los despeñaderos más occidentales de la sierra. Como las rapaces, parapentes y alguna que otra ala delta ascendían y daban vueltas al compás de las térmicas. Giraban y giraban sin cesar en el cielo del valle hasta que acababan por tomar tierra en la explanada que hay frente al camping, justo unos cientos de metros delante de nosotros. &lt;br /&gt;Tres tipos de Verdún y una chiquita de Sants, sentados en la terraza de un bar de Àger, esperaban a un fulano de Prosperitat que, en cuanto llegó, se tomó dos cervezas, se lió un canuto, y encendió atmósfera de la mesa mientras hablaba de una pata de jabalí atropellao y unas setas de primavera que había pillado en algún sombrío barranco de Huesca, todo a un tiempo y a toda pastilla. &lt;br /&gt;-Son colmenillas, Alfonso –aseguró, cogiendo del brazo a éste, y mirando de reojo a una niñata que, embutida en un diminuto pantaloncito, paseaba el muslamen por entre la mesas de la terraza -. Hay que prepararlas antes de que se las tapiñen los gusanos –continuó, entre trago y trago-. Le irán de puta madre al estofado de jabalí. Ha pasado por el veterinario –añadió rápidamente al ver el semblante de duda que asomó en nuestras jetas. &lt;br /&gt;¿Cómo anda el barrio? -me preguntó. &lt;br /&gt;-Como siempre, pero l'Asosi cerró las puertas el mes pasado, y no hay perspectivas de que reaparezca a corto plazo. No les han renovado el contrato de alquiler, y últimamente íbamos cuatro gatos. Así que no sé qué pasará –le contesté.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Me miró consternado al oír la noticia. Realmente era una putada. Sobre todo para mí, que pasaba por allí con Luís (el grower) casi todos los días. Un par de quintos y un petardito de rama. Una horita como mucho, pero bien aprovechada. &lt;br /&gt;Poco después, dio un largo trago de Voll-Dam, y girando la cabeza hacia donde yo estaba e interrumpiendo la historia del atropello del desdichado jabalí, que había comenzado a contar tres minutos antes, volvió a preguntar: ¿Y a ti cómo te va? &lt;br /&gt;-Escribiendo. La verdad es que nunca me da por hacer algo que dé dinero. En un país como el nuestro, donde lo más leído es el catálogo del Ikea, no hay ninguna posibilidad de comerse una rosca con cuentos cortos. Calderilla. Un articulito de higos a brevas y algún bolo literario de vez en cuando –respondí, con acento resignado. &lt;br /&gt;Apuramos las últimas cervezas mientras el perfil de la sierra, devorado por las sombras a medida que la luz desaparecía tras sus estribaciones oscenses, se fue desdibujando hasta desaparecer. &lt;br /&gt;Arrebatado de estrellas, el negro firmamento se fue adueñando lentamente del paisaje al tiempo que encarábamos el carrer de la Font haciendo planes para el día siguiente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5890269335871943371?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5890269335871943371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/06/en-ager.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5890269335871943371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5890269335871943371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/06/en-ager.html' title='En Àger'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2844607977635281135</id><published>2011-06-09T11:42:00.005+02:00</published><updated>2011-06-20T11:06:27.218+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Aniversario</title><content type='html'>Este mes cumple cuatro años el día que nos conocimos. No sé si lo recuerdas, pero fue viéndote bailar una danza triste que llamaste mi atención: ¿Qué se escondía tras ese círculo sin fin de muerte y resurrección?&amp;nbsp; ¿Tras esos bonitos y cambiantes ojos?&amp;nbsp; ¿Tras el corto e intermitente vuelo del ave malherida?&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Yo, de convaleciente en franca y lenta recuperación, y tú en una noria sin fin. Andaba entonces perplejo ante mi incapacidad de corregir mi primer y caótico libro. Gramática y ortografía se habían dispersado en los recovecos más profundos de lo inconsciente, y solo el tiempo y el esfuerzo llegarían a corregir esta disfunción emocional. Escribía ya otras cosas, y observaba de soslayo cómo mi aterradora experiencia iba quedándose atrás, y otras luces, otras emociones, iban sustituyendo a las aterradoras imágenes de “Ruido de Fondo”, que fueron perdiendo intensidad a medida que ¡vete a saber por qué! emborronaba folios con cuentos cortos para amores imposibles y escenas barriobajeras de mi juventud.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Y a veces te preguntas por qué sigo queriendo verte. Mi menda también lo hace, y siempre busca razones; sinceramente, creo que no las hay. También en el corazón anida un pedacito de la sinrazón humana. &lt;br /&gt;Recuerdo tus dos caras: la víctima permanente asustada de sí misma que intenta alejar sus sentimientos de culpa haciendo responsables a los demás del resultado de sus acciones; y la de madura adolescente, que, temerosa y ardiente, viene a por caricias de hombre.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Supongo que es tu fuego adolescente lo que me enrolla. Ese fin de semana donde todo gira en torno a una cama. La niña mala a la que hay que dar una lección que olvidará en cuanto salga por la puerta. Mi chica del revés, bella y partida en dos… Ese contradictorio paisaje donde, a qué engañarnos, pesa más la hembra inacabable de noches desenfrenadas, de amor sin fin, que la brujita perversa que alimentas.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Tengo catalogados tus improperios telefónicos. Casi todos son clásicos latinoamericanos, ni asomo de arte en ellos; aunque, todo hay que decirlo, han enriquecido mi vocabulario cotidiano.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Radiante y fugaz, como los fuegos de artificio, te contemplo y te disfruto, te lamo y te penetro, me muero y resucito; así te tengo, te gozo y delimito. &lt;br /&gt;Olvidada en un rincón te imagino. Me subleva esa imagen que no puedo romper, ese callejón oscuro, ese pozo&amp;nbsp; profundo y solitario que tanto habitas, y, a veces, pienso en trenzar una bella cuerda de palabras, lanzarla a lo más profundo de tu corazón y regresarte. Construir un bello hilo de Ariadna que te rescate del Minotauro que todo todos llevamos dentro, y poder así, verte sonreír al aire de mi mirada. Pero solo construyo hilos frágiles que acaban por devolverte a lo profundo. Incapaz de trenzar un resistente cabo marinero, donde pudieras asirte para siempre, me siento; y solo puedo entregarte un deshilvanado y frágil filamento, a todas luces insuficiente para rescatar al escalador de su destino. &lt;br /&gt;Y un montón de hojas arrugadas llenan la papelera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2844607977635281135?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2844607977635281135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/06/aniversatio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2844607977635281135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2844607977635281135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/06/aniversatio.html' title='Aniversario'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-4794072180810205361</id><published>2011-06-01T11:35:00.002+02:00</published><updated>2011-06-04T18:30:49.402+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Postales del Montsec</title><content type='html'>El culo del mundo. La antesala de la nada. &lt;br /&gt;Tres bares restaurante, dos pequeños colmados (uno con estanco), dos escuelas de vuelo, una pequeña oficina bancaria, y la residencia de ancianos frente al balcón, donde han tenido el fino detalle de, justo en la planta baja, debajo de sus pies literalmente, construirles el tanatorio. Y al otro lado de la comarcal, a medio camino de los enormes despeñaderos de la sierra, un camping, ahora desolado por la ausencia de campistas. &lt;br /&gt;Unos cientos de habitantes los fines de semana, y en verano verdaderas invasiones de adictos a la adrenalina en busca de deportes de riesgo. &lt;br /&gt;En todo eso pensaba la primera noche, asomado en el balcón, desde donde, iluminada levemente por el cuarto creciente, se veía casi toda la sierra. Entonces lo sentí por primera vez. El hondo silencio del valle llegó desde el este y absorbió Àger. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfonso pertenece al colectivo de personas inquietas, hiperactivas. Esas personas que andan constantemente de aquí para allá, hasta que, de golpe, se les agotan las pilas y caen desplomadas en el sofá. Es de pila alcalina. Yo soy de pila convencional, tengo menos energía y, aunque procuro administrarla bien, voy siempre con menos de media carga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Gemma apenas si la había visto de refilón un par de veces cuando vivían en Barna. Habíamos cruzado saludos y poco más. Animalista y vegetariana, morena, bien parecida, de ojos oscuros, mirada tímida y curiosa, gesto juvenil y felino, suave y pausado el caminar, y, como a casi todas las de su género, le encanta refunfuñar de vez en cuando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos momentos impagables desde el balcón: el cigarro solitario avanzada la noche. El silencio acariciador del valle, profundo y sólido como una roca. Un silencio sepulcral que rompía cada pocos minutos el intermitente croar de una rana que, frente al balcón, cien metros más abajo, junto al pequeño arroyo que manaba de la fuente de Áger, parecía estar buscando rollo; y el del amanecer, cuando el silencio comienza a replegarse hacía lo más alto de sierra, y el sol, dándome en el rostro, despunta en el horizonte mientras un lejano taconeo femenino, bajando rítmicamente por el carrer de la Font, acaba con el silencio. Y una mujer vestida blanco llega solitaria hasta la puerta de la residencia de ancianos y se detiene justo delante de la entrada. Parece buscar algo en un pequeño bolso negro… hasta que saca una llave y abre la puerta principal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ladera sur de la colina de Àger el huerto -ocho por doce metros de buena tierra-, que abierto por el sur -donde se acaba la terraza-, y rodeado de un muro de piedra el resto del perímetro, soleado y fértil parecía reclamar su rescate del olvido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la rambla: cafeterías, tiendas, tenderetes, plantel, mossos d'escuadra y montones de&amp;nbsp; bragas de mercadillo caminando de puesto en puesto. Siempre me han gustado las bragas de mercadillo, sobre todo si se mueven. Tremp a media mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-4794072180810205361?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/4794072180810205361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/06/postales-del-montsec.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4794072180810205361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4794072180810205361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/06/postales-del-montsec.html' title='Postales del Montsec'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8531614802146330579</id><published>2011-05-24T11:38:00.008+02:00</published><updated>2011-09-23T16:50:12.507+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Noni</title><content type='html'>Noni: ¿Por qué te llamarán así? ¿Serás familia lejana del Nani? ¿O fuiste niñera en alguna otra reencarnación? Todo es posible, las pistas que se dejan en el ciberespacio suelen ser poco o nada fiables. No es que no me fíe de ti, entiéndeme. &lt;br /&gt;Tiempo y letras para quién lo vale. Y te huelo y te presiento. &lt;br /&gt;Barcelona, malagueña virtual, es una ciudad creativa y marinera, llena de derrotados que llevan su mal fario con todo el garbo que pueden o les dejan. &lt;br /&gt;Recuerdo con añoranza mi Barcelona vivida. El barrio rodeado de descampados donde yo soñaba praderas de oeste con indios emboscados detrás de cualquier matorral. &lt;br /&gt;Sin coches, mi calle acababa en la riera de Canyelles (un pequeño barranco atravesado por dos puentes). El futuro nos trajo un barrio nuevo cuando taparon la riera y construyeron el parque de La Guineueta. &lt;br /&gt;El barrio chino de mis 20 años era fascinante. Ahora, con la nueva Rambla del Raval, se han perdido calles y callejas cargadas de luces de neón, de vida, de sueños y miseria. &lt;br /&gt;La Barceloneta ha perdido parte de su familiaridad, pero sigue estando llena de mar y turistas guapas. &lt;br /&gt;Te imagino con poca ropa y un sombrero años cincuenta, caminando por el Paseo Marítimo, un amanecer de la verbena de Sant Joan. La gente comienza a despejar las playas, y el sol trae consigo una brisa húmeda y caliente cargada de una añoranza que te devuelve a la niñez. &lt;br /&gt;Aunque, quizá, a tí te gustaría más un amanecer en Cadaqués. No. Te gustaría más en el Cap de Creus, entre las mágicas piedras donde antaño las brujas te leían el destino en el rugir del viento por entre los agujeros de las fantasmagóricas formas de la piedra, que desafían, desde el amanecer de los tiempos, los furiosos embates de la Tramuntana. &lt;br /&gt;Te imagino medio mora, tierna y visceral. No es verdad, no reúnes tantos tópicos. ¿Una enteradilla de casa bien y vida cómoda? Tampoco. Guapa malagueña seguro. Quizá, aunque duermes mucho y bien, sueñas poco y mal. &lt;br /&gt;La vida en los juzgados es una cloaca. Sólo he estado una vez, además me dieron el papel más chungo en aquella función, el de quien se va a comer el marrón. Cosas de juventud. Nada serio, dos años en condicional. ¿Lo llevas bien? Sinceramente, con un poco de meditación y algo linimento en los tobillos puedes seguir años allí. Debe ser duro vivir entre conflictos que no son los tuyos. &lt;br /&gt;La Sagrada Familia en realidad no existe. No es mas que un camelo para atraer a orientales despistados. Creen estar viendo una basílica, pero en realidad solo es una proyección 3D de la factoría de Disney. Esta información es clasificada. Si se enteran de que me he ido de la lengua caerá sobre mí todo el peso de la normativa cívica, así que espero la discreción que el caso requiere. &lt;br /&gt;En el casco viejo, entre las grietas milenarias de la vieja muralla, como si de un pistolero de la FAI se tratara, se esconde parte la historia de la ciudad. Tiros y emboscadas. Las carreras resuenan en el empedrado. Una explosión. Dos anarquistas muertos y un policía herido de gravedad. &lt;br /&gt;Pegada a mi barrio como una amante posesiva, la Collserola de mi infancia aún existe, y por ella camino, y de vez en cuando me contemplo de niño, trepando por los pinos a la caza piñones o nidos, o cortando una rama para conseguir una horquilla de madera para el tirachinas. Ahora paseo jugando con palabras, buscando, siempre buscando. Y a la vuelta, el mar se huele o se presiente, está ahí detrás, justo después del próximo recodo. &lt;br /&gt;Peinarte sentada en una terraza que mira al mar, mientras los barcos se desplazan lánguidamente por los entresijos del puerto, quizá te gustara, pero no sería una novedad para una andaluza marinera. Una lástima, era una buena baza. &lt;br /&gt;¿Hacerte un poema o contarte un cuento? Me niego en redondo a la literatura utilitarista… pero… siempre hay un pero… &lt;br /&gt;La piedra del Casc Antic la desdentaron cuando sustituyeron el adoquinado, pero sus muros siguen mostrado mordiscos de balas de otros tiempos. Las chiquitas que pasean por allí son lo mejor. Curiosas, te preguntan por alguno de sus palacios. Entonces te inventas una historia nueva y reluciente que no acaban de comprender desde su castellano breve. Las más jóvenes y alternativas suelen preguntar sobre la guerra civil o los años de plomo. Ahí, poniendo la pasión y el entusiasmo que el tema requiere, me puedo estirar bastante más. &lt;br /&gt;Desde esta orilla recuerdo Alborán… es como tenerte cerca. Busco tu cuerpo entre las ondas, pero solo hay fotografías flotando en el agua.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8531614802146330579?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8531614802146330579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/05/noni.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8531614802146330579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8531614802146330579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/05/noni.html' title='Noni'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5006231016193273455</id><published>2011-05-19T10:30:00.000+02:00</published><updated>2011-05-19T10:30:23.211+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentario'/><title type='text'>Duda</title><content type='html'>Poco pan para tanto chorizo. El eslogan me llega por el feisbuc. No a los políticos. No, a los medios de comunicación convencionales. No, a la democracia de pastel que sufrimos. No a la banca. &lt;br /&gt;Algo que los jóvenes de la transición ya decíamos. Nunca he votado, y jamás&amp;nbsp; he participado en una mani en la que convocasen Comisiones y/o Ugeté. Ahora, con la acampada en la Pl. Catalunya, con las élites políticas y los enteradillos de los medios desconcertados, lo he de confesar: poner una rodaja de chorizo dentro de sobre y lanzarlo dentro de una urna me tienta. ¿Estaré renunciando a mis principios?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5006231016193273455?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5006231016193273455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/05/duda.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5006231016193273455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5006231016193273455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/05/duda.html' title='Duda'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-4255578713313683860</id><published>2011-05-10T20:56:00.002+02:00</published><updated>2011-05-10T21:07:10.944+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>L'Asosi</title><content type='html'>Jevi, radical, barriobajero, disipado, oscuro, desnortado, idealista, febril, dislocado, gris, bullanguero, descarado, inquieto, suspicaz, genial, atolondrado, siempre humeante, fumigado. Real, o quizá solo imaginado. &lt;br /&gt;A mediados de marzo, y después de diez años, nos dijo adiós l`Asosi. &lt;br /&gt;Deja un hueco que va a ser muy difícil de llenar. Los Inmortales deben andar moribundos buscando un garito donde seguir realizando sus oscuros y diabólicos sortilegios. &lt;br /&gt;¿Adónde puede ir un tipo como yo las amuermantes tardes dominicales ahora que las negras y batientes puertas del local de la calle Boada se han cerrado? &lt;br /&gt;Allí, el que esto suscribe, fumaba, elucubraba historias inverosímiles, admiraba a las jovencitas, engullía alguna que otra cerveza, tomaba apuntes buscando personajes poco convencionales y, entre guitarras de barrio y una espesa y blanquecina niebla merodeando siempre a su alrededor, seguía fumando. &lt;br /&gt;Fui cliente pertinaz durante los últimos siete u ocho años. Cliente tempranero y breve, pero de una constancia casi militante, al que le gustaba pasear la mirada por las escasas y deslucidas mesas los días en que, a causa de alguna extraña circunstancia, amainaba la espesa niebla interior, haciendo posible llevar a cabo tal hazaña. &lt;br /&gt;Y detrás de la barra, un suspicaz grandullón con greñas, o uno bajito de tez lechosa, coleta y gorra de visera por montera, o quizá, otro día, un tipo moreno, pequeño e inquieto, de ojos brillantes, sonrisa amplia y greñas y perilla jevis. &lt;br /&gt;Imposible recordar todas las caras, todas las sonrisas, que, durante las otoñales y aromáticas Jornadas Verdes, cata tras cata se adueñaban toda una semana de todos los rostros. Mucho humo, mucho zumo… &lt;br /&gt;Su banda sonora, basculando entre AC DC, Los Ramones, Rosendo… y temas canallas de casi todos los estilos, sigue sonando en mi memoria. &lt;br /&gt;El núcleo creativo, radical y anarquizante, germen de l'Asosi, parece haberse ido diluyendo con el paso de los años. Aunque quisiera equivocarme, y poder, dentro de un tiempo, recobrar aquella añorada atmósfera en algún otro lugar. &lt;br /&gt;Todavía hoy, cuando, huyendo por un rato del jolgorio inacabable de la plaza, mis despistados pasos me llevan a darme de bruces contra su metálica y gris persiana, me acuerdo de una pequeña barra, donde, en una esquina, sentado como una esfinge en una alta silla, y apoyando la espalda contra la pared por si acaso, había siempre un tipo gordito y con gafas jugando a los dados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-4255578713313683860?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/4255578713313683860/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/05/lasosi.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4255578713313683860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4255578713313683860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/05/lasosi.html' title='L&apos;Asosi'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2834657416214517123</id><published>2011-05-03T10:32:00.005+02:00</published><updated>2011-05-17T18:39:06.070+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Àger*</title><content type='html'>“Cuando culminemos el puerto podrás ver el valle”, me dijo Jandri. &lt;br /&gt;Atardecía cuando, tras cruzar el Segre por Balaguer, encarábamos la lenta subida al puerto que dejaba atrás la llanura de Lleida, los monótonos campos de cereal y los enjaulados cultivos de fruta, que, alineados con pericia militar y ensartados cara al sol en interminables hileras de alambre, habían adornado las ventanillas del coche durante muchos kilómetros. &lt;br /&gt;El paisaje se levantaba y ondulaba a medida que Balaguer se alejaba por la&amp;nbsp; C-12 y los cultivos se vestían de secano mientras avanzábamos camino del puerto. La encina carrasca se hizo omnipresente poco antes de que Jandri me anunciara la llegada del valle. &lt;br /&gt;Dejaba atrás una larga, improductiva y frustrante temporada barcelonesa cargada de tedio, con salud regular y ánimo marchito y cansado. &lt;br /&gt;El prepirineo se alzaba orgulloso unos minutos más adelante, y yo, como siempre que iba a su encuentro, imaginaba entonces al maqui solitario agazapado entre las altas peñas de la sierra del Montsec, esperando al resto de la partida… &lt;br /&gt;Prácticamente me había pasado casi todo el camino pensando en el texto de Borroughs que preparaba como cierre de la lectura que teníamos prevista Riot y yo para un S. Jordi atípico en el Casal. Debía, en aquellos escasos dos folios y pico, recortar y pegar un texto demoledor. Tan demoledor como una primera lectura adolescente del “Almuerzo desnudo”, y acorde con los tiempos de guerra y radiación que vivimos. Corrupción, codicia, miseria, mentiras… bambalinas y largas colas de parados de mirada sombría y gesto caído… &lt;br /&gt;Había elegido unos fragmentos de “Nova Expres”, y buscaba en ellos la combinación precisa para mis propósitos: Un encadenamiento de palabras que sacudiesen la imaginación de los asistentes, dándoles así, una sucinta pero eficaz visión del universo del viejo Bull Lee. Un aullido en la noche radioactiva de Japón, que los dejara atónitos y clavados en sus sillas durante cinco minutos, tiempo más que suficiente para mostrarles un pequeño fragmento de la caótica vida de mierda en la que quieren que vivamos. Mierda occidental de tercera proyectada en todas las pantallas, y en todas partes bobos y pantallas… &lt;br /&gt;Huía de la ciudad, y sin embargo, llevaba en la maleta un libro de Paul Auster, su “Trilogía de Nueva York”&amp;nbsp; Una paranoia urbana a más no poder, y además por triplicado ¿Miedo a la abstinencia? ¿Masoquismo? Era mi primer libro de Auster. No podía dejarlo en casa a medias, así que, como si fuera una mascota o un talismán, viajó conmigo al Montsec. &lt;br /&gt;La carretera comenzó a caer cuando lo vi por primera vez: atrapado entre sierras al norte y al sur, y cortado entre pantanos por levante y poniente, y en el centro, retrepado en una breve colina de la falda del Montsec, el pueblo de Áger desafiando a los altos farallones de la sierra, que ceñían por el norte todo el valle. &lt;br /&gt;Jandri entonces redujo un poco la velocidad y me miró inquisitivo por un instante. Sus ojos parecían preguntar: ¿Y bien? &lt;br /&gt;Un bello y pedregoso jardín entre agrestes y resecas montañas de monte bajo y encina cascarra –le respondo ahora. &lt;br /&gt;Él vive en Corçà, un diminuto pueblo con el embalse de Canellas a sus pies, &lt;br /&gt;recortado en un risco que cierra el valle por el noroeste unos pocos kilómetros después de Àger. &lt;br /&gt;Aparcamos en el carrer de la Font, a escasos metros del lugar donde pasaría los próximos días, y me preguntaba, mientras sacaba mis escasos bultos del maletero, cómo estaría mi viejo amigo, enfrascado como andaba en un montón de trabajos que no había tenido que ejercer nunca. ¿Acabará deslomado, o le pondrá algo de mesura a sus esfuerzos? No era capaz de imaginarme a Alfonso haciendo de payés. &lt;br /&gt;Sin duda, los requiebros que a veces da la vida nos empujan por senderos insospechados. Si hace treinta años alguien le hubiera dicho que acabaría cavando un huerto se habría pegado con él. &lt;br /&gt;Subiendo las escaleras camino del segundo piso, el sordo y atronador ruido de la lejana urbe que había dejado atrás se fue disipando escalón tras escalón, hasta que Jandri, que iba delante, tocó al timbre. Ya estaba en Àger. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Continuará...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2834657416214517123?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2834657416214517123/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/05/ager.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2834657416214517123'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2834657416214517123'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/05/ager.html' title='Àger*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8403050305775726545</id><published>2011-01-18T16:42:00.000+01:00</published><updated>2011-01-18T16:42:03.172+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='foto'/><title type='text'>recital</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/_xYdsA1KqJRQ/TTHb2cw3xAI/AAAAAAACBeQ/SeIvrSBzQyY/s640/IMG_9003.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="425" src="https://lh6.googleusercontent.com/_xYdsA1KqJRQ/TTHb2cw3xAI/AAAAAAACBeQ/SeIvrSBzQyY/s640/IMG_9003.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8403050305775726545?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8403050305775726545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/01/recital.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8403050305775726545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8403050305775726545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2011/01/recital.html' title='recital'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/_xYdsA1KqJRQ/TTHb2cw3xAI/AAAAAAACBeQ/SeIvrSBzQyY/s72-c/IMG_9003.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2388997265032444078</id><published>2010-11-29T11:17:00.006+01:00</published><updated>2011-03-21T11:00:18.334+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Radio paranoica</title><content type='html'>Aun repasando actas con motivo de redactar estas líneas, me ha sido imposible poner una fecha concreta a esta enloquecida etapa colectiva. &lt;br /&gt;Todo comenzó a joderse cuando, un, alto, calvo y desgarbado paranoico, bastante conocido por las trifulcas que arma en ambientes alternativos y marginales, empezó a ponerse chulo con el resto del colectivo. Gritos, insultos, agresión a un compañero, y provocaciones como: “Yo me paso por los huevos lo que diga la asamblea”. &lt;br /&gt;En fin, sólo por poner un ejemplo: hacía de técnico en el programa de presos, así que, un buen día, le dio por llamar desde la radio a la prisión de Can Brians en plan bromista. Un niño grande jugando con lo que no debía. Lo único que le faltaba a la emisora eran llamadas de este tipo. &lt;br /&gt;Largar fuera del colectivo a aquél imbécil, fue, creo, lo que provocó la paranoia de otros, porque, eso sí, en aquél momento, aunque todavía no lo sabíamos, de paranoicos andábamos más que sobrados. &lt;br /&gt;Con la experiencia adquirida en aquella etapa, puedo afirmar con rotundidad: &lt;br /&gt;Siempre acaban armándola para después irse echándole la culpa a los demás, o, usando palabras más precisas: primero provocan una situación, y luego construyen la realidad a partir de ahí. &lt;br /&gt;Lo recuerdo como si fuera ayer: &lt;br /&gt;¡Marxistas! ¡Son marxistas! –exclamó indignado, y mirando acusador hacia la esquina donde estábamos sentados algunos de los compañeros que no le seguíamos la corriente. &lt;br /&gt;Porque hay gente que si no les sigues la corriente se enfada mucho. Hay que darles la razón. Si no lo haces es que eres una persona mala, mala de verdad. &lt;br /&gt;Ladrón, borracho, drogadicto, y alguna cosa más que ya no recuerdo –me gritaron a dúo una solitaria tarde de radio-. Entonces di una fuerte palmada en la mesa, y al levantar la vista vi correr al dúo dinámico: uno camino de la puerta; el otro buscando un lugar donde esconderse. &lt;br /&gt;Asuntos como el que nos ocupa es mejor tomárselos con cierto humor. Aquel lamentable y doloroso espectáculo, que, dicho sea de paso, acabó por dejarnos sin cobertura metropolitana, es, por otro lado, una historia interesante. Una triste y penosa antítesis de la estupenda radio Nicosia. &lt;br /&gt;La unidad más chunga -y un poco menos tonta- del dúo dinámico, en un bonito ejercicio de manual de psicología, se identificó completamente con la emisora. La radio era Él, y Él era la radio. De hecho, estaba convencido. Era el representante de Bakunin en las ondas. Azote de “reformistas y borrachos” que, al no darle siempre la razón, estaban cargados de defectos y debilidades, en contra suya y lejos de la pureza anarquista que Él representaba. Incluso llegó a manipular -añadiendo a bolígrafo una palabra en un texto mecanografiado que cambiaba el sentido del enunciado- el acta de una asamblea para que ésta dijera lo que, según Él, que no asistió a la misma, se había dicho en realidad. Gente marrullera y rencorosa los paranoicos. &lt;br /&gt;Aunque fuera sólo de boquilla, nuestro insumiso reivindicador parecía pertenecer al ala radical del grupúsculo extremista de la fracción paranoica del movimiento libertario de corte naïf. &lt;br /&gt;Y luego está lo del nomo… &lt;br /&gt;Ahora mismo presiento al lector algo despistado. El que esto suscribe intenta reflejar en unas breves líneas el desbarajuste que llegaron a liarnos unos cuantos colgados, que, en su desvarío, entre otras cosas, se creyeron amos de la radio y custodios de la pureza libertaria más sicótica que he visto en mi vida. &lt;br /&gt;El que quiera ampliar sus conocimientos sobre este tema sólo ha de poner en el buscador de Wikipedia la palabra “paranoia”, o mejor aún, las palabras “delirio paranoide”, y que se dé una vuelta por la página. &lt;br /&gt;La cantidad de personas con problemas cognitivos o de salud mental que puede soportar un colectivo de treinta personas, cuando éste, además, desconoce el problema, es escasa. Hay que tener en cuenta que sacar adelante una emisión de veinticuatro horas es un trabajo duro, absorbente y constante que puede llegar generar tensiones. &lt;br /&gt;Cuando se le fue la olla al primero, y empezó a ponerse borde, los demás del gremio parecieron infectarse con algún tipo de virus. Una destructiva batalla comenzó a fraguarse. Las asambleas se convirtieron en una suerte de terapia de grupo de película americana de majarones. &lt;br /&gt;A día de hoy, sigo sin explicarme cómo fuimos capaces de aguantar tanta locura y despropósito. La verdad es que cada uno estaba inmerso en el trabajo del que se ocupaba, y cuando fuimos conscientes de la situación ya se habían montado su película y estaban subidos a la parra. &lt;br /&gt;Meses fomentando el enfrentamiento, sembrando la desconfianza entre programas, intentando crear un clima hostil entre las personas. En algún caso lo consiguieron, pues siempre hay gente que viene exclusivamente a su programa y tardan en conocer al resto del grupo. Pero entre los que teníamos algún tipo de responsabilidad en ese momento, y nos veíamos a menudo, la estratagema no le funcionó. &lt;br /&gt;También utilizó la técnica de volcarse con los programas nuevos para ganarse su confianza. Luego les hablaba mal de este o del otro. Esa fue su intachable moral “anarquista”. &lt;br /&gt;Entre tanto, el día 21 de diciembre, RNE (canal cinco, todo noticias) ocupó ilegalmente la frecuencia que estábamos utilizando (99.00). Con aquello, nuestro Bakunin de las ondas se puso frenético del todo. &lt;br /&gt;Comenzó por negar haber dicho lo que había dicho, siguió con negar haber hecho lo que había hecho, y la traca final, negaba estar haciendo lo que hacía. “Yo no quiero hacer daño al colectivo”, aseguró minutos después de dejarnos sin cobertura metropolitana. Nos acababa de joder porque no lo dejábamos imponer su voluntad y encima lo negaba. &lt;br /&gt;¿”Y quién decidirá lo que es libertario y lo que no?&amp;nbsp; -le pregunté. &lt;br /&gt;“Yo” -contestó, con aire de triunfo. &lt;br /&gt;Como era de esperar en un colectivo como el nuestro, no hubo gritos de adhesión inquebrantable ante aquella afirmación. La peña lo miraba estupefacta. Era la condición que ponía si queríamos seguir emitiendo desde su propiedad, sita en lo alto del Carmelo. &lt;br /&gt;Pasados dos minutos de su “yo” triunfal, y después de hacer una delirante analogía entre el humanismo cristiano y el ácrata, agachando un poco la cabeza y poniendo cara de víctima, en tono lastimero nos dijo: “No tenéis humanidad. Lo que pasa, es que aquí no tenéis humanidad”. &lt;br /&gt;Desgraciadamente, este tipo de personas intentan crear con una mano y destruyen con la otra. &lt;br /&gt;Perdimos tres programas en aquella reunión, pero nos quitamos de encima un lastre altamente destructivo que arrastrábamos desde hacía mucho tiempo. &lt;br /&gt;Ninguno de los que marcharon tenía ya responsabilidad alguna allí dentro. Se limitaban a hacer su programa –los que aún lo seguían haciendo- y punto. Así que, desde el punto de vista del trabajo diario no perdimos absolutamente nada y nos quedamos como perro al que le quitan pulgas. &lt;br /&gt;Unos días más tarde, se intentó negociar con Él un contrato de arrendamiento que lo liberara de cualquier responsabilidad en caso de que hubiera algún problema por emitir desde su propiedad, pero se negó en redondo alegando que lo queríamos engañar. &lt;br /&gt;Después de aquello, desmontamos los equipos de Maria Lavèrnia y los volvimos a montar en el lugar de donde habían salido. Cuando, después de mucho buscar encontramos un estrecho hueco en el dial (104.5), Radio Bronka comenzó las emisiones de prueba desde Roquetas, y a finales de febrero volvíamos a estar en el aire. &lt;br /&gt;Luego le tocó el turno al nomo. Intentó liarla en la siguiente asamblea. &lt;br /&gt;El nomo es un tipo bajito, feo, con gafas de culo de vaso y de larga melena, que andaba de ocupa sin suerte, nunca duraba tres meses en la misma casa. &lt;br /&gt;El nomo, en paralelo con su programa, se traía una especie de lucha fraticida con Indymedia Barcelona a través de la red. Se las apaño para que le hicieran una página web. La bautizó con el mismo nombre que llevaba el programa de radio, y entonces entró en una dura competencia con ellos por la información alternativa. Horas y horas penchado en la radio con todas las conexiones de Internet que tenía a su disposición abiertas, intentando adelantarse, aunque sólo fuera en dos minutos, a sus competidores de Indymedia. Un ludópata sin pasta, estoy convencido. &lt;br /&gt;Esta vez se acabó con el tema rápidamente. Ya teníamos bastantes problemas. No estábamos dispuestos a seguir aguantando desvaríos de nadie. Con voz firme, se le dijo que recogiera sus cosas y se largara. &lt;br /&gt;A la mañana siguiente llamé a la emisora, y allí estaba de nuevo, luchando contra Indymedia -al parecer, según nos enteramos más tarde, tiempo atrás lo habían largado de allí-. Respiré hondo, y le dije: “Oye, enano, voy a subir dentro de unos minutos. Si te encuentro ahí te corto las orejas en punta. Y deja las llaves encima de la mesa”. Esta vez dio resultado. Sentado tomando café en un bar, vi por última vez al nomo. Se alejaba como un alma en pena camino del metro. &lt;br /&gt;El nombre de su programa ya nos tenía que haber hecho sospechar: “Qué se vayan todos”. Un tipo solitario sin duda. &lt;br /&gt;En realidad, Radio Paranoica no llegó a existir, pero su siniestra sombra, basculando entre el hiperanarquismo infantil y la ong para disminuidos psíquicos, planeó sobre nuestras cabezas durante año y medio. &lt;br /&gt;Moraleja: No caben muchos niños grandes en un pequeño colectivo de las características del nuestro. &lt;br /&gt;Quizá, al lector le pueda molestar el tono sarcástico con el que se toca un tema tan delicado, pero si hubiera tenido que aguantar la mitad de lo que aguantamos todos nosotros durante el año dos mil cuatro, créame, se daría cuenta de que somos muy buen@s chic@s.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2388997265032444078?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2388997265032444078/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/11/radio-paranoica.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2388997265032444078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2388997265032444078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/11/radio-paranoica.html' title='Radio paranoica'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-216975188169901557</id><published>2010-11-10T10:51:00.005+01:00</published><updated>2010-11-13T11:46:45.270+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>El trapi* 2ª parte</title><content type='html'>Cuando, dos días más tarde, entré en el colmado, me crucé con una sombra que salía murmurando enfurruñada y dejando tras de sí un poderoso y rancio olor a aguardiente barato, por unos segundos me quedé petrificado. Una mirada cejijunta y torva me atravesó.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Una bizca de ojos oscuros, de pañuelo en la cabeza anudado bajo la barbilla -estilo moda rabiosa de finales de los cincuenta-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Me volví para verla alejarse. Una vieja y siniestra mesa camilla de dos patas vestida de negro que, renqueante y destilando alcohol, se perdía en la distancia. Camino de la taberna que hay junto al cruce de la comarcal, como si lo viera. &lt;br /&gt;Mal rollo –pensé-. Los bizcos, no sé por qué, siempre me han dado mal rollo. &lt;br /&gt;-No veas tu madre, casi me acojona -le dije, cerrando la puerta con llave-. &lt;br /&gt;-No es mi madre. Es una amiga suya que la suple un par de horas.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;El tercer martes de cada mes la sustituye a última hora. Mi madre tiene un rollo con un amigo de un pueblo vecino y se va un par de horas antes del cierre. &lt;br /&gt;Mañana me tocará abrir a mí, Matías.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Matías, Delfina, al verte, ha debido pensar que venimos a otra cosa –concluyó, soltando una risita. &lt;br /&gt;-¿Delfina? ¡Joder! parece recién salida de una novela sobre los bajos fondos de la Barcelona de primeros del siglo veinte. Quizá huyó de su fatal destino novelesco y vino a refugiarse junto al delta. Huyendo de su literaria y negra suerte barcelonesa, debió recalar en este pueblo. &lt;br /&gt;-¿Intentas ligar, Matías?&amp;nbsp; &lt;br /&gt;-Si. Me parece que si. Y deja de decir continuamente Matías esto; Matías lo otro; Matías lo de más allá. &lt;br /&gt;-Buen intento. Apuntas maneras, Matías. &lt;br /&gt;Apagó las luces de la tienda y se perdió en la oscuridad hasta que una mortecina luz se encendió al fondo de un pasillo que arrancaba justo a mi derecha un metro más adelante. &lt;br /&gt;En ese preciso momento pensé en Eutimio. Acababa de oscurecer y había luna, así que andaría paseando entre algarrobos y almendros hasta la hora de cenar, como solía hacer los días en que ninguno de los dos proponía otra cosa. Una cena tranquila, donde, seguramente, mi amigo querría conversar hasta muy tarde.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Los largos años de vida furtiva, sin amigos fuera de su órbita profesional, sin nadie a quien confiarse, le habían pasado factura, y ahora deambulaba tranquilo por los campos cuando anochecía, buscando quizá la reconciliación con esa parte de sí mismo que había sacrificado al elegir su profesión… &lt;br /&gt;Un callejón sin salida. Forzosamente se impone un cambio de rumbo. Una fractura. Desdecirse de parte de lo ya vivido. Volver sobre tus pasos hasta encontrar el recodo preciso donde equivocaste la senda… y perdonarte.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Los sueños y el destino, por más que digan, suelen ir de la mano en muy pocas ocasiones. Y si te sucede, si eres uno de esos afortunados, respira hondo, y, si puedes, tómatelo con calma, porque será terrible y/o maravilloso; aunque igualmente impagable. &lt;br /&gt;-¿Matías? &lt;br /&gt;La voz de Mabel me sacó de mis cavilaciones, rompiéndome el discurso en un tono sutilmente disfrazado de frágil impaciencia, acaramelado y sugerente, que, sin darme cuenta, me arrastró como un imán hasta la trastienda. &lt;br /&gt;-¿Cuánto hace que lo sacaste del congelador? –pregunté-. &lt;br /&gt;-Fue ayer, a mediodía –contestó, levantando la vista de la enorme bolsa de deportes-. &lt;br /&gt;-Mañana apestará. Después de pesarlo intentaremos sellarlo un poco.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Rodeados de estantes llenos de latas, bidones de aceite y enormes paquetes de papel de váter, y presidiendo la escena el enorme arcón congelador -que ocupaba todo el bajo de la pared más larga de la trastienda, donde, encima de una de las puertas de acero inoxidable, Mabel dispuso y calibró la balanza-, comenzamos la tarea. &lt;br /&gt;Saturada de una londinense y humeante neblina, la trastienda, en una suerte de sortilegio, nos había transfigurado en dos conspiradores que, en completo silencio y como en sueños, fumaban, sacaban una pieza de la balanza, ponían otra, anotaban su peso y la dejaban sobre un anaquel, que, justo encima y sin perderse detalle ni quitarle ojo al congelador, parecía observar, inmutable, toda la operación. &lt;br /&gt;Tabletas rectangulares de unos dieciocho por trece centímetros, de acabado redondeado por ambos extremos y tres centímetros de grueso. En teoría son de cuarto de kilo, pero casi nunca es cierto. Salvo dos, que tenían tres gramos de más, en casi todas faltaba un poco de peso. No era mucho, pero noventa posturas de cuarto se habían trasformado en veintidós kilos y doscientos catorce gramos. Pesarlo, y, de tanto en tanto, sacar y probar una muestra, nos llevó casi dos horas.&lt;br /&gt;Los enrojecidos, grandes y rasgados ojos de Mabel -antes de alejarse hasta la entrada de la trastienda, darle al interruptor del extractor y caminar pasillo adelante hasta que su bonito culo desapareció tras la cortina que da paso a la tienda-, por un instante, y con fulgor de hembra, me escudriñaron sin ningún disimulo. &lt;br /&gt;Volvió con un rollo de cinta americana y un ambientador. &lt;br /&gt;La niebla se disipaba a la par que yo iba metiendo el material en la bolsa de deportes y sellaba con cinta todas las cremalleras.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento de "Junto al delta".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-216975188169901557?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/216975188169901557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/11/el-trapi-2-parte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/216975188169901557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/216975188169901557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/11/el-trapi-2-parte.html' title='El trapi* 2ª parte'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-3972036739373675823</id><published>2010-10-31T19:22:00.006+01:00</published><updated>2011-01-10T11:48:09.179+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>El trapi* 1ª parte</title><content type='html'>-¿Cuántos kilos son? &lt;br /&gt;-Veintidós y medio, Matías. &lt;br /&gt;Yo no puedo moverlo. Como están las cosas por aquí sería mi ruina y, créeme, ya me siento al borde del abismo. Pero si lo mueves tú con gente de fuera puede ser coser y cantar. &lt;br /&gt;-Es la calidad lo que cuenta. Trae una muestra y hablamos. &lt;br /&gt;El fardo llevaba en el congelador de Inés -una apacible anciana de Santa Bárbara que regenta un pequeño colmado de la localidad- demasiado tiempo.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Inés era la madre de una especie de novia que Eutimio tenía en un pueblo cercano. Una relación sin ataduras, pero constante y placentera y, según recalcó en varias ocasiones: “De absoluta confianza, Matías. Mabel es de absoluta confianza”. &lt;br /&gt;-Mabel ronda los cuarenta. Estudia Literatura Española en la UNED y trabaja de camarera viernes y sábados en un garito nocturno de la nacional 341.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;-¿Una lumi? &lt;br /&gt;-Sólo es temporal. Tiene prometido un puesto en una fundación cuando acabe los estudios. &lt;br /&gt;Matías, es de confianza porque el fardo lleva más de un año en un congelador del colmado, y su madre, aunque empieza a exasperarse, no ha dicho esta boca es mía. Está harta de la situación, pero hará lo que su hija quiera. &lt;br /&gt;Mabel y yo nos lo encontramos en un campo de algarrobos. Estaba al lado de un panal, medio cubierto con una lona y debajo de un montón de troncos que el viento había dispersado. No debía llevar mucho tiempo allí, porque nosotros frecuentábamos la zona y nunca vimos pila de leña alguna junto a las abejas. &lt;br /&gt;-¿No me digas que hacéis manitas en los campos de algarrobos? &lt;br /&gt;-A la mierda, Matías. Vete a la mierda. &lt;br /&gt;No me creí su historia. Era mucho más probable que Eutimio, acuciado por sus problemas económicos, hubiera despistado el fardo en alguna operación contra traficantes que usaban el delta como portal de entrada para su mercancía. &lt;br /&gt;Irse al campo con una tía buena a hacer manitas y encontrarse un paquete así es el sueño de cualquier fumeta. Verdad o no, el colega no se atrevía a moverlo por nada del mundo. Sus razones debía tener.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Una hora más tarde llegó Mabel. Guapa era, porque me puse en guardia nada más verla. Con los años le he ido cogiendo cierta desconfianza a la belleza, así que de entrada no me gustó. &lt;br /&gt;La miré detenidamente. En quince segundos le hice un escaner: &lt;br /&gt;Mabel: &lt;br /&gt;Rostro ligeramente ovalado, juvenil flequillito hasta las cejas y media melena oscura, ojos grandes, claros y algo rasgados, pómulos altos y ligeramente marcados, nariz pequeña con un toque respingón, boca amplia, de labios llenos y sonrisa de nieve, tetas de canalillo, altas, juntas y medianamente generosas, caderas sinuosas, largas piernas, blusa anudada justo debajo del pecho, un pequeño y ajustado pantaloncito tejano, sandalias de cuero y ni rastro de ropa interior. &lt;br /&gt;Todo un bomboncito. &lt;br /&gt;Traía la muestra, una piedra de treinta o cuarenta gramos. Buen género, color marrón rojizo y brillante como una bola de billar. Calenté una esquina de la postura con el mechero y le quité una china. Encendí un fuego de la cocina y puse la piedra a un palmo de distancia. &lt;br /&gt;Sentados en el largo banco de la mesa de la cocina miraban atentos cómo me desenvolvía. Mezclé y lié un petardo. Al encenderlo pude comprobar el aroma y el denso humo blanco que fue saturando el ambiente hasta obligarnos a abrir la puerta que da al patio. &lt;br /&gt;Aparté la piedra del fuego. Estaba templada. La apoyé en mármol y la corté por la mitad. Quería ver cómo era el corte. Si hubiera calentado el cuchillo hubiese sido imposible, el calor del filo lo habría quemado todo. Me puse un poco de hachís entre los dientes y lo desmenucé. La lupa me dijo el resto. &lt;br /&gt;-¿Y bien? –preguntó Eutimio. &lt;br /&gt;-Bien, cabrón. Bien -le contesté, apagando la tacha. &lt;br /&gt;Mabel no dijo palabra. Parecía contemplarnos alucinada mientras hablábamos de dinero y tantos por ciento en tono bajo y conspirativo, quizá poseídos ya por&amp;nbsp; la ambición y la codicia. &lt;br /&gt;-No es lo que estás pensando, Mabel. Pura necesidad, guapa. Pura necesidad –le dije, levantando el rostro y mirándola a los ojos-. Esto no soluciona gran cosa, pero lo de poner un buen parche y pegarme unas vacaciones si que lo arregla. &lt;br /&gt;Tres partes, Mabel. Si todo va bien… entre diez y trece mil para cada uno. &lt;br /&gt;Si todo el material es como éste, –continué, señalando con el índice hacia la piedra- cosa que aún he de comprobar, no habrá ningún problema. &lt;br /&gt;Eutimio lleva dos meses de baja y está en las últimas en lo referente a dinero. Yo voy tieso desde hace un decenio lo menos. Y de ti, mejor ni hablar. &lt;br /&gt;No lo moveremos de donde está. Vendrán a buscarlo. Podríamos ganar algo más, pero es más seguro que se lo suba a Barcelona el comprador. &lt;br /&gt;Mañana has de llevarme al colmado, Mabel. Si es posible después del cierre. Cuando tu madre no ande por allí. Tiene que estar al margen. &lt;br /&gt;-Vive encima de la tienda, pero está un poco sorda. No será un problema. &lt;br /&gt;-Mabel, supongo que tienes móvil. &lt;br /&gt;-Dos. Uno personal y otro para el trabajo. &lt;br /&gt;-Usaremos el del curro. Mira por dónde, te ha salido un posible cliente en la Trinidad Vieja. &lt;br /&gt;-¿Tendré que trajinármelo? –preguntó, haciendo amago de saltito infantil. &lt;br /&gt;No me mires así. Es deformación profesional. Si me trae la pasta es como si le debiera algo. &lt;br /&gt;-No. No tienes que hacerlo. Era una especie de metáfora. Y deja de poner morritos. Ahora mismo no estoy para juegos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento de "Junto al delta".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-3972036739373675823?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/3972036739373675823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/10/el-trapi-1-parte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3972036739373675823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3972036739373675823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/10/el-trapi-1-parte.html' title='El trapi* 1ª parte'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-6482420780742180456</id><published>2010-10-18T18:04:00.002+02:00</published><updated>2010-10-25T11:52:04.995+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículo'/><title type='text'>piratas subvencionados</title><content type='html'>Desde mediados de septiembre Radio Mola FM interfiere la frecuencia (96.6) por la que, desde hace 20 años, emite Radio Pica, y que actualmente comparte con Radio Bronka. Estas dos emisoras sin ánimo de lucro son dos históricas radios libres de Catalunya.&lt;br /&gt;Radio Mola FM emite desde la Torre de Collserola sin concesión administrativa para ello y por una frecuencia que no es la que tiene asignada, pues la frecuencia para la que tiene concesión para emitir en el Vallés, el 89.4 concretamente, es la misma por la que emiten las radios municipales de Sant Boi, Esparraguera y Mataró. &lt;br /&gt;¿Qué hace pues, el grupo Mola en la frecuencia que utilizan estas dos radios barcelonesas, en vez de emitir por la que tiene asignada para el Vallés? Indudablemente, la frecuencia de Radio Pica les abriría el jugoso mercado publicitario barcelonés, y, amparándose en la precariedad de estas dos pequeñas radios, tras ello van. &lt;br /&gt;Radio Pica y Radio Bronka, a pesar de su precariedad económica, y a pesar de algunos, juntas acumulan 53 años de vida radiofónica en nuestra ciudad.&lt;br /&gt;Según Carles Mundó, secretario de Mitjans de Comunicació del Departament de Cultura y Mijtans de Comunicació de la Generalitat, las interferencias se están produciendo desde la planta que Movistar tiene en la torre de Collserola, por lo que la Generalitat no puede hacer nada, pues no tiene ningún control sobre la Torre de Collserola. &lt;br /&gt;Curiosa respuesta, ya que la Generalitat posee el 23% de las acciones de Torre de Collserola, y ha otorgado, desde hace tres años, subvenciones al Grupo Mola TV, del que forma parte Radio Mola FM, por un montante superior a 110.000 euros. &lt;br /&gt;¿Qué amigos tienen entre el nacionalismo moderado catalán? ¿Quién quiere desterrar del dial barcelonés a estas históricas radios? ¿Qué competencias (reales) tiene la Generalitat sobre el dial catalán?&lt;br /&gt;Radio Mola FM emite por una frecuencia para que no están autorizados desde la Torre de Collserola interfiriendo la señal de Radio Pica. Mola FM dispone de una licencia para emitir en dos frecuencias de FM, una para el Vallés, en la ciudad de Terrasa, y otra para la Cerdanya. &lt;br /&gt;El Grupo Mola TV, que también ha sido agraciado con jugosas subvenciones del Ministerio de Cultura del gobierno central, tiene también un canal de TV en TDT para emitir en el Vallés. Este canal de TDT les fue otorgado como televisión histórica (televisiones que emitían antes de 1995), a pesar de no ser cierto que Mola TV emitiese antes de esa fecha, pues el Grupo Mola se constituyó en el 2003. Actualmente emiten por dos canales de TDT, uno que tienen asignado legalmente, y otro por el que emiten sin autorización legal. &lt;br /&gt;Mucho me temo que este turbio asunto tenga que ver con una próxima legislación sobre el tercer sector (sin ánimo de lucro) audiovisual. A finales del mes de julio se publicó en el boletín oficial de la Generalitat un proyecto de ley sobre este sector. No creo que la fecha de su publicación fuera inocente, pues haciéndolo en fechas vacacionales se suele evitar cualquier tipo de debate social sobre el tema en cuestión. &lt;br /&gt;A pesar de la fecha, se presentaron alegaciones, pues desde las radios libres se sospecha, y con razón, que se trata de un intento más de limitar el alcance que ahora mismo tienen estas radios (la ciudad de Barcelona) a un barrio o un distrito. &lt;br /&gt;El espectro radioeléctrico es un bien público, es decir, nos pertenece a todos, y es penoso observar la incapacidad de los poderes públicos para asumir la realidad de estas emisoras, para entender que hay personas y colectivos amantes de la comunicación dispuestas a sacar adelante (durante años y años) proyectos radiofónicos que no incluyen publicidad ni negocio alguno. &lt;br /&gt;La publicidad en la radio comercial ha llegado a niveles asfixiantes. Una obstinada y machacona programación de veinticuatro horas de anuncios, salpicada con unos cuantos programitas para cubrir las apariencias. Al parecer, es a lo que está destinado el medio de comunicación que tanto fascinó a Bertolt Brecht.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-6482420780742180456?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/6482420780742180456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/10/piratas-subvencionados.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6482420780742180456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6482420780742180456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/10/piratas-subvencionados.html' title='piratas subvencionados'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-1674812470963376043</id><published>2010-10-12T19:27:00.003+02:00</published><updated>2010-10-13T11:38:49.602+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>12 de octubre</title><content type='html'>Creo que me acabo/me acaban de apuntar a un proyecto nuevo. “Junto al delta” se encuentra en estado de fosilización profunda por falta de material fumable. Si no me divierto la cosa no marcha igual. No marcha. &lt;br /&gt;Por eso he dicho que si. El único inconveniente es que se amontonará todo. Como si lo viera: En cuanto empiece, aparecerá la Bustillo diciéndome: “Me tienes abandonada en una puta gasolinera, cabrón”. ¡Qué se joda¡ &lt;br /&gt;Oigo el salpicar de la lluvia en los cristales de la ventana pensando que quizá con ese proyecto cancelaré una deuda que no tengo. Pero en dos semanas esto olerá a hierba que te cagas y necesito tener algo fijo sobre lo que escribir mientras que la imaginación no resuelva el otro asunto. &lt;br /&gt;Al bar de esquina, donde suelo ir a tomar café por la mañanas, le han dado el palo dos veces en diez días. &lt;br /&gt;“Crisis, hay crisis”, cuentan las noticias. &lt;br /&gt;Hubo huelguita general, y unos cientos de jóvenes despertaron por unas horas al fantasma de la “Rosa de fuego”, y el cielo y el futuro están más negros que el bigote de Frida Khalo, y, a falta de otra cosa, llevo desde el verano leyendo sin parar, casi sin comerme una rosca, y largos tragos de jarabe para la tos. Nada de Codeisan, de los que no colocan ni pizca. &lt;br /&gt;Los vecinos pasean perros bajo la lluvia cuando me asomo a la ventana. El tráfico rodado parece estar de vacaciones, y un gris plomizo es el dueño del paisaje.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-1674812470963376043?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/1674812470963376043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/10/12-de-octubre.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1674812470963376043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1674812470963376043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/10/12-de-octubre.html' title='12 de octubre'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-343334606802557861</id><published>2010-08-13T18:44:00.004+02:00</published><updated>2011-06-01T10:51:30.318+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>La caverna</title><content type='html'>En una oscura calleja de la zona norte de la ciudad, tras unas puertas de madera que te pueden partir la boca si no andas con tiento, tiene su sede una indefinible y oscura asociación cultural. Para la policía, fue allí donde se gestaron, donde, según algunos poco fiables indicios, se tramó la estrategia que, durante las celebradas fiestas anuales, que acabaron como el rosario de la aurora, dio pie a un estallido de violencia sin precedentes.&lt;br /&gt;Después de detener a ciento treinta vecinos, con cuarenta y tantos de éstos puestos a disposición judicial, y otros cien atendidos de urgencia en el hospital del Valle Hebrón, a raíz de los enfrentamientos callejeros habidos aquella interminable y funesta noche e interrogados todos los testigos imaginables, y tras tres días de intensas diligencias, el magistrado, expresándolo de modo coloquial, salió de esa línea de investigación con los pies fríos y la cabeza caliente, y con la población de la zona, en el mejor de los casos, tratándolo de imbécil integral. &lt;br /&gt;Severino Formal, el desdichado juez que tuvo que lidiar con el caso, atrapado en un laberinto de versiones surrealistas y contradictorias, y un fiscal tonto del culo (por no suponerle oscuros intereses en el asunto) dio carpetazo a la cuestión y, por falta de pruebas, liberó a los vecinos detenidos.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;La fiscalía, según su portavoz (el fiscal Romerales Camarassa, azote de anarquistas, rojillos, alternativos, marginados, y demás fauna contestataria de aquel montaraz y cerril distrito) a pesar de estar convencida de que autores e instigadores eran nativos de la zona, a instancias del magistrado, baraja otras hipótesis. &lt;br /&gt;Que la subestación de Telefónica ardiera por los cuatro costados a una velocidad de vértigo durante el viernes de fiestas, mientras un centenar de vecinos, en su mayoría jóvenes, al calor del incendio, y, al parecer, intoxicados con un potente alucinógeno, bailaban, a modo de regodeo o conjuro, una danza india en una plaza contigua al edificio en llamas, fue lo que despertó las iras y sospechas policiales y desencadenó el rosario de arbitrarias y violentas detenciones que sublevaron a los vecinos, y que, tras tres días de batalla callejera, dejaron un rastro interminable de barricadas y mobiliario urbano hecho escombros.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Una imagen ampliamente difundida por los periódicos catalanes que perdurará para siempre en los anales de historia de la ciudad. &lt;br /&gt;Por una vez, tuve suerte. Cuando, dos horas después de sofocado el incendio, una veintena de enfurecidos antidisturbios entraron a saco en La Caverna, me pillaron a punto de darle matarile a mi último cogollito de maría. Me lo zampé a toda pastilla y les regalé mi mejor sonrisa. Lo que no me libró de, junto a otros muchos socios, terminar la noche en la comisaría de Aiguablava. &lt;br /&gt;Larga noche aquella. Noche en la que, en pequeñas oleadas, se fueron llenando los calabozos de vecinos despistados y medio pedo que no sabían qué coño pintaban allí. &lt;br /&gt;El sábado a mediodía pude comprobar los profundos cambios que, debido al traspaso de competencias de seguridad ciudadana a los mossos d'esquadra, se habían producido en la comisaría: &lt;br /&gt;En lugar del bocata de pan reseco con trasparentes lonchas de chopped de ínfima calidad, me dieron el mismo bocata de chopped pero salpicado de briznas de una sustancia roja que resultó ser tomate de lata.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;¡Visça Catalunya! –exclamé alborozado después de tragarme el primer bocado. &lt;br /&gt;Los calabozos rebullían de gente, que, gracias al arresto masivo y el consiguiente trabajo extra para los agentes, habían conseguido conservar, en los poco concienzudos registros efectuados por los desbordados funcionarios, algunos colocantes lejos de los mossos. Era una fiesta por lo bajini. &lt;br /&gt;Aniceto, un tipo grande de pelo corto y rizado, fue el único camarero de La Caverna detenido, pues los otros dos, gracias a su velocidad y menor volumen físico, consiguieron escaquearse por la estrecha puerta que daba al vestíbulo de la portería contigua.&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;A las seis de la tarde, puesto que no encontraron ningún marrón que encalomarme, y trabajo no les faltaba, después de aconsejarme que me mantuviera alejado de la Plaza de Ángel Pestaña, me dieron bola. &lt;br /&gt;Mientras el olor a zotal de los chabolos desaparecía bajo la ducha, me preguntaba qué habría sido del resto de socios de La Caverna. &lt;br /&gt;Hice algunas llamadas… &lt;br /&gt;Pasamontañas, guantes, zapatillas deportivas y ropa poco llamativa, me repetía mientras buscaba unas reliquias de los tiempos de la transición.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Tres magníficos tirachinas y cuatro kilos de tuercas y bolas de cojinete, venerables recuerdos de una lejana guerra perdida en unos olvidados astilleros de Euskadi, fueron a parar a un viejo macuto negro… &lt;br /&gt;Por desgracia, a causa de la edad no podía estar en primera línea, pero, al menos, armamento, munición y algo de experiencia si podía aportar. &lt;br /&gt;Ya disponíamos de una lista de correo desde donde poder articular la resistencia y la ayuda material. &lt;br /&gt;Prosperitat, sitiada por un perímetro policial, y otro formado por idiotas ávidos de titulares -sólo faltó “El Follonero”, fue lo suficientemente listo como para no asomar el morro un día de los que hay follón de verdad-, atardecía roja e inquietante… &lt;br /&gt;Pero no hace falta seguir derroteros conocidos por todos. Los grandes medios de “comunicación” ya se encargaron de eso. &lt;br /&gt;El caso, es que “La Caverna”, y la oscura asociación que la gestionaba, desde entonces, y gracias a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, son conocidas y admiradas en los foros radicales de Internet.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;El garito se convirtió en un lugar de culto de la Barcelona Rebelde, y comenzó a salir en las guías internacionales con la etiqueta de ambiente radical y barriobajero. Jóvenes contestatarios, anarcos, alternativos y rojillos…son, según estas guías, los clientes habituales de La Caverna. &lt;br /&gt;Nada de eso, pura exageración, en realidad, es un oscuro oasis donde pululan almas de artista, frikis y medio pirados, de los que, no sé por qué, nuestro distrito anda tan bien surtido.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Músicos, escritores, diseñadores gráficos, palmeros, idealist@s sin remedio, y largo etcétera de canábicos militantes, que, una noche a la semana pueblan las escasas y deslucidas mesas, y se confunden con los parroquianos habituales en una creciente marea de conversaciones, viajando, como polizones, entretejidas en la humeante y radical atmósfera. &lt;br /&gt;Un largo y estrecho túnel que limita al fondo con una pequeña barra, donde, en una esquina, sentado como una esfinge en una alta silla y apoyando la espalda contra la pared por si acaso, hay siempre un tipo gordito y con gafas jugando a los dados, eso es La Caverna. &lt;br /&gt;Matador, otro de los camareros: sonriente, pequeño, amojamado y con patillas y greñas jevi metal, alterna su trabajo en el local con los fraseos de guitarra y cierta devoción por The Allman Brothers Band, que suenan todas las tardes de domingo mientras, escribiendo en una mesa solitaria, dejo trascurrir indolentes mis vespertinas horas dominicales.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;A su favor hay que decir que, aunque primera vista no lo parece, cuando se cabrea tiene bastante mala leche… &lt;br /&gt;Los Inmortales, una conocida peña de heterogéneos rockeros jevis, tiene su sede en el local. En realidad, sólo están activos cuando llegan las fiestas.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Su “Morcilla Rock”, una jevi y anticapitalista cena-concierto que organizan el lunes de fiestas es casi la única manifestación de su existencia. &lt;br /&gt;Dado que, consecuentemente con el nombre, ningún inmortal ha palmado nunca, estuve a punto de solicitar la admisión. Pero cuando me enteré de que si alguno de los socios se ponía chungo de verdad lo dan de baja pasé de todo. Así cualquiera. &lt;br /&gt;“Cefe”: bajito, con patillas y greñas jevi, coleta, gorra y color de piel de ave nocturna, es el camarero que menos se ve por La Caverna. Rockero con un toque siniestro y aficionado a las películas gore, viste siempre de negro. &lt;br /&gt;Y si algún día, siguiendo el consejo de alguna de esas estúpidas guías, das con La Caverna, y te atreves a cruzar sus batientes y negras puertas, no te extrañe si los socios presentes te miran con desdén y el camarero de turno te manda a tomar por el culo sin contemplaciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-343334606802557861?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/343334606802557861/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/08/la-caverna.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/343334606802557861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/343334606802557861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/08/la-caverna.html' title='La caverna'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5202227729763069095</id><published>2010-07-25T20:32:00.000+02:00</published><updated>2010-07-25T20:32:43.722+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>El eco de mis pasos</title><content type='html'>Tras las tinieblas de lo reprimido -lo que ha sido y está enraizado- y detrás de la sombra personal -lo que todavía no es y está germinando- se halla la oscuridad arquetípica, el principio del no-ser, lo que se escribe y denomina Diablo, Mal, Pecado original, Muerte, Nada. &lt;br /&gt;James Hillman. Encuentro con la sombra pag. 202. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; CÁDIZ &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En carnaval, cuando mires a la bahía, quizás veas Puntales. Al fondo Puerto Real. &lt;br /&gt;Habrá, casi con toda seguridad, grandes barcos grises en filas. Si prestas atención al viento, quizás oigas una risa lejana, quizás, en ese instante, el brillo azul de una mirada te golpee el rostro. &lt;br /&gt;En ese fugaz momento, oirás el ir y venir de un hombre muy joven, casi un muchacho, caminando por la cubierta de un barco gris. Zarpa, rumbo a mar abierto, sin saber su destino. &lt;br /&gt;Quizás puedas sentir que zarpas con él, cómo el viento, duro y frío del Atlántico, os azota el rostro. &lt;br /&gt;Ese hombre, que presentirás a tu lado, es el eco de mis pasos... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delante el estrecho, un pasillo entre continentes, rumbo al mar de Alborán. África, la misteriosa África. El continente aparece como una lejana silueta recortada entre brumas. &lt;br /&gt;Viajo en un viejo buque de asalto anfibio. &lt;br /&gt;En proa, sólo el viento, y un mar gris plomizo, frío y salvaje. Los delfines hacen cabriolas, traviesos, inquietos y juguetones, como niños trapecistas en una carpa invertida. &lt;br /&gt;En popa, calor humano, compañeros, marinos, suenan guitarras. Se fuma kif en viejas pipas marineras, Hechas de coral rojo. Talladas con paciencia y amor en las solitarias guardias de mar, donde la luna es una bella amante inalcanzable que ilumina y acompaña al marinero en su soledad. &lt;br /&gt;Siempre mirando al lejano, fugaz horizonte, siempre el mismo, siempre diferente. &lt;br /&gt;Llegó el temporal, de levante, las olas como montañas coronadas de espumas. El buque, cabalga alborozado y temeroso por sus crestas y, de pronto, desciende vertiginosamente, entonces, las olas son murallas, enormes farallones de agua, donde el barco oscila inseguro, como un amante inexperto sumergido entre húmedos pechos femeninos. Es una tormenta terrible. &lt;br /&gt;La nave se tambalea de un costado al otro en ángulos inverosímiles. Cabecea de forma alarmante. La proa se hunde vorazmente en el agua, después, salta hacia arriba como un caballo encabritado. &lt;br /&gt;Sólo se come sólido, aun así, vomitamos las entrañas constantemente. &lt;br /&gt;Las lúgubres caras de la tripulación le dan una atmósfera eléctrica y tenebrosa a los sollados. Los viejos brigadas chusqueros hablan de un misterioso agujero de tiempo en estas aguas. Antiguas leyendas marineras de la bahía. &lt;br /&gt;Tras dos días solamente hemos avanzado cincuenta millas, apenas un nudo por hora. Las hélices giran en el aire casi todo el tiempo. No tocan el agua, que nos levanta. Nos vuelve ligeros, como una cáscara de cacahuete. &lt;br /&gt;No se puede dormir. Las escotillas siempre están cerradas y el aire se vicia por momentos, haciendo cada vez más penosa la respiración. Demasiados hombres en tan poco espacio. La atmósfera se carga más y más. &lt;br /&gt;Únicamente, en la inmensa bodega principal, la menos transitada, el aire retiene todavía algo de frescura. Allí, fuertemente estibados, viajan los carros anfibios, esperando su amanecer frente a la costa, su asalto a la playa. &lt;br /&gt;Se revisan constantemente, y yo, con los responsables de los vehículos, fumo hachís en pequeñas pipas de mármol. Todos estamos agobiados y nerviosos, lo que nos hace fumar cada vez más. &lt;br /&gt;Oímos el mar golpear contra los costados de la nave, los mamparos tiemblan, dentro de la bodega resuena y se amplifica, entonces reímos como niños traviesos. &lt;br /&gt;Caminamos como borrachos, dando tumbos, tropezando con todo, escotillas, mamparos. El buque me recuerda una repleta pista de baile, pero, desgraciadamente, sin mujeres. &lt;br /&gt;La enfermería, mi lugar de trabajo, está atiborrada de contusionados renegando y maldiciendo. &lt;br /&gt;Me cuesta horas desmontar la automática, limpiarla y engrasarla. Es una 9 milímetros. Una Star de la Fuerza Naval. Una reliquia con más de treinta años encima, pero, a pesar de su edad, funciona de maravilla, suave como un guante femenino. Cargada pesa cerca de dos kilos, y necesito las dos manos para usarla con eficacia durante los ejercicios de tiro de combate. &lt;br /&gt;Cuando la devuelvo al pañol de armas cortas está reluciente como una quinceañera. Ya no la volveré a ver hasta el amanecer, frente a una playa desconocida. &lt;br /&gt;Casi todo el tiempo libre lo paso acostado, atado a la cama para no caer al suelo. El barco se balancea, da vueltas. Mi cabeza da vueltas, todo da vueltas. Las entrañas también: arcadas, retortijones y vueltas. &lt;br /&gt;Esa noche no puedo más y salgo a cubierta. Nos lo han prohibido, pero no me importa. El temporal nos escora de forma alarmante. Como por milagro, la nave recupera el equilibrio y cae hacia babor. Aire..., aire fresco. &lt;br /&gt;Las olas barren la cubierta, y, agarrado a una escotilla, miro en dirección al puente, conozco al piloto que está de guardia. Los relevan cada dos horas, porque, con la tormenta, es un trabajo agotador. Fumo en pipa, el vals de las olas no deja hacerlo de otra manera. &lt;br /&gt;El viento arrecia inesperadamente. Una ola que no he visto venir me empuja con fuerza contra la escotilla. Siento un fuerte impacto en la cabeza, y doy un grito mientras caigo de bruces sobre la cubierta pensando: eres un estúpido, no debiste salir con este temporal. &lt;br /&gt;No quiero morir en Alborán... Y la noche se apodera de mí. &lt;br /&gt;Abro los ojos, amanece en la selva. Me palpo el cuerpo. Estás entero -me digo. No se donde estoy. Miro mi ropa, es verde, ropa militar. Mi saco marinero descansa a mis pies. Mi viejo cuchillo de comando también está conmigo. Es un regalo de paracaidistas italianos, un recuerdo agradecido por mi ayuda durante unos ejercicios en la isla de Cerdeña. &lt;br /&gt;A mi alrededor la vegetación es poderosa, exuberante. Tengo delante un lago enorme cargado de brumas, y un ruido atronador a mis espaldas me impide pensar. &lt;br /&gt;Camino rápido hacia el ruido ensordecedor, de pronto, atisbo la luz de una fogata. Me paro, y, semioculto por la frondosa vegetación, observo: Una pila de negros parece charlar alrededor de la hoguera. Miran en mí dirección. Me han visto. Cuando se levantan me doy cuenta que son muy altos, y están más chupados que un caramelo de mil duros. Gritan, cogen sus armas, entonces salgo disparado como una flecha. Hacia el río. &lt;br /&gt;Después de unos minutos me detengo. Protegido por el verde circundante, los veo buscándome Avanzan desplegados. Conocen el entorno a la perfección y acabarán por encontrarme. &lt;br /&gt;Todo rezuma una asfixiante humedad que parece desprenderse del cielo, cubriendo de un gris profundo la vegetación. Sigo corriendo a trompicones hasta que el río me cierra el paso. Miro atrás durante unos minutos, no hay manera de despistar a aquellos tipos en su terreno. Estoy acorralado. Delante sólo el río, el ruido atronador y las nubes de agua. Es la catarata. &lt;br /&gt;Compruebo mis escasas pertenencias Las aseguro, ato el viejo saco a mi espalda y me lanzo al agua, hacia el ruido, entonces, con la catarata, doy el salto de mi vida. Al abismo. &lt;br /&gt;Aterrizo en la nieve, nieve por todos lados. ¡Mierda!, ¿dónde coño estoy? Por suerte es de día, a mi alrededor no hay nada. Solo en mitad de una montaña. &lt;br /&gt;Con nieve hasta la rodilla, lenta, trabajosamente, comienzo a descender. &lt;br /&gt;Tras dos horas de agotadora y fría caminata, mi pie izquierdo tropieza con algo duro. Lo desentierro y, al comprobar lo que es, me quedo alucinado. Una tapadera de váter Mario -me digo-. Una tapa de color rojo intenso. Se acabó el pateo. Me siento sobre ella y empujo con fuerza ladera abajo. &lt;br /&gt;Cuando cojo velocidad, miro atrás. Es un volcán, un volcán de postal. Mientras desciendo cojo puñados de nieve y me los llevo a la boca. Agua, necesito agua. &lt;br /&gt;Aprovecho una zona con poco desnivel, una terraza natural de la montaña, para llenar la cantimplora de nieve. &lt;br /&gt;Tras unos minutos de rápido descenso, veo, a lo lejos, la bruma de un valle desconocido. Tengo delante una pendiente enorme. Un largo, inacabable, tobogán blanco, y al fondo, la niebla del lejano valle me espera. &lt;br /&gt;Bajo a una velocidad de vértigo, como un bólido. La espesa bruma se acerca a toda pastilla, de pronto, doy un grito, y la fría, tenebrosa niebla, se me traga. &lt;br /&gt;Las imágenes se suceden a un ritmo infernal. Es imposible atraparlas con la mirada, cambian vertiginosamente. Mi cuerpo, entonces, se tensa y llena de energía La imagen de una selva, un claro en un denso bosque, el recodo de un río negro, se fija unos segundos Me relajo, me dejo ir... y estoy allí. Sentado junto a unos árboles gigantescos. Delante del río, en un rincón del claro. &lt;br /&gt;En el otro extremo de la verde explanada hay un pequeño campamento con seis o siete pequeñas chozas. Tres niños juegan. Corretean encandilados alrededor del fuego. &lt;br /&gt;En mi raído saco marinero busco mis pequeños prismáticos. Ahora todo es más preciso. Los niños gritan y se alborotan cuando ven llegar a ocho adultos con taparrabos. Van armados con cerbatanas, unas pequeñas lanzas y machetes de cortar caña. Son cazadores, al parecer han tenido suerte: traen, entre otras piezas más pequeñas, un chancho salvaje. &lt;br /&gt;Oigo un ruido a mis espaldas, y al girar la cabeza estoy rodeado de mujeres. Su única vestimenta son unos diminutos taparrabos. Me miran alucinadas. Comentan, me parece, mi extraña forma de vestir, me toman por un soldado. Hay una que me gusta, tiene los ojos almendrados, de un marrón intenso, profundo. Es muy tímida, constantemente mueve la cabeza de un lado a otro. Esquiva mi mirada. Todas observan el color de mis ojos como si fuera algo extraordinario. &lt;br /&gt;Me digo: por aquí no pasan muchos occidentales. &lt;br /&gt;Mejor para éstos -me contesto-. &lt;br /&gt;Cuando -de nuevo- miro hacia el poblado, los cazadores ya se han dado cuenta de mi presencia y corren en mi dirección con machetes y lanzas. Pienso: ¡mierda!, estos tíos me han visto con sus mujeres. Vuelven de una cacería. Han estado fuera días, quizás semanas, y lo primero que se encuentran al llegar es un tipo raro rodeado por sus mujeres, que ríen y lo observan flipadas. Lárgate ¡capullo! &lt;br /&gt;Veo las canoas junto a la orilla. Salgo disparado, agarro una y me lanzo corriente abajo. &lt;br /&gt;El agua es negra, y remo, remo desesperadamente, como un condenado a galeras. La corriente es rápida, mejor, me aleja de los cazadores y me permitirá acercarme a la otra orilla en poco tiempo. &lt;br /&gt;Al llegar doy un salto y escondo a toda velocidad la canoa. He recorrido cerca de un kilómetro y medio. Espero unos minutos oculto entre la maleza. Al poco los veo llegar. Tres canoas con dos tipos en cada una. Reman despacio y miran hacia ambas orillas. Buscan la piragua. Los veo pasar y desaparecer río abajo. &lt;br /&gt;En un acto reflejo palpo mi cuchillo. Es un instrumento de asesinos Doce centímetros de hoja triangular, doble filo, acanalada en el centro y acabada en una despiadada punta. &lt;br /&gt;Con gran sigilo me acerco a la canoa. Es muy ligera, fabricada con la corteza de los árboles de la zona. &lt;br /&gt;Comienza a oscurecer y necesito un lugar donde pasar la noche. Desde la orilla veo un alto farallón entre los enormes helechos. Destaca por encima de los árboles, a unos trescientos metros. &lt;br /&gt;Recorro la distancia con la canoa a cuestas. &lt;br /&gt;Al pie de la enorme muralla de piedra, y semioculto por la vegetación, descubro una mancha oscura. Es una cueva. Soy un tipo con suerte. Dejo mis escasas pertenencias en la entrada. &lt;br /&gt;He de hacer un reconocimiento de la gruta, por lo tanto me adentro despacio unos metros y espero a que mis ojos se acostumbren a la oscuridad. La diminuta luz azul de un mechero es mi guía. Debo asegurarme que no es una guarida de jaguares. &lt;br /&gt;Saco de su alojamiento mi pequeño cuchillo mientras camino cueva adentro. En unos minutos me deshago de mis temores. Puedo dormir tranquilo. Soy el único depredador que va a dormir aquí esta noche. &lt;br /&gt;Todavía guardo en mi saco restos de una ración de combate. Sopa deshidratada y carne enlatada cocida. Pongo el metálico soporte, encima el cazo de la cantimplora y el agua que me queda. Después, la última pastilla de combustible sólido bajo el soporte. &lt;br /&gt;Estoy dentro de la gruta, sólo unos pocos metros, así, la luz no se ve desde fuera. Mientras se calienta el agua, me zampo en un par de minutos la carne en lata. Está asquerosa, pero... no hay nada más. &lt;br /&gt;Terminado el suntuoso ágape me aproximo a la entrada. Estoy de suerte, hay luna, y desde la boca de la cueva admiro esa luz en todo su esplendor Sus rayos parecen poseer un leve gris metalizado, sólo perceptible cuando rebotan al caer, como un luminoso depredador, desde los árboles, que los filtran, dejando pasar, únicamente, sus hilos más hermosos. &lt;br /&gt;Los sonidos llegan con toda nitidez, rebotan en la ominosa pared. Ésta parece absorberlos, para luego, lanzarlos de nuevo, amplificados, llenos de oscuros, mágicos y fugaces tonos, a la selva, el lugar que les pertenece. &lt;br /&gt;Admirando la voraz, salvaje y pura belleza de la luna, de la noche en la jungla, sus aromas, las luces y sombras de la vida primitiva, me pregunto: ¿Qué coño hago aquí? A pesar de tantas dudas, el agotamiento puede más, y, arropado con la luna de los vagabundos de sí mismos, me duermo. &lt;br /&gt;Despierto confuso, he tenido un sueño extraño: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba con dos mujeres en un pequeño cuarto. Las dos me observan con caras de preocupación, de pronto, la dueña de la casa, una mujer muy bella y suspicaz, se levanta y va en busca de algo. Cuando regresa, trae consigo unas piezas de latón viejo. Quiere que agite las piezas con las manos y las tire sobre la roja estera. I Ching. Está interesada en mi destino, parece intuir un largo viaje. &lt;br /&gt;En mi aturdimiento, he tirado las piezas exclusivamente con la mano izquierda, aun así, la damos por válida. Pero, cuando consulta mi futuro en el pequeño manual languidece. &lt;br /&gt;Malos auguriosAlgo profundo se romperá dentro de mí. La miro y pienso: cambia ese destino. Le digo entonces: deberías dejarme tirar ahora con la mano derecha. Los resultados son bastante mejores.&amp;nbsp; Será duro, pero quizá algún día volvamos a vernos. La otra mujer observa la escena entre curiosa y asustada, entonces, me río a carcajadas, y una fuerte ventolera me hace desaparecer en la oscuridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me espabilo miro hacia fuera. El sol está en su cenit, y al asomarme al exterior me llevo el susto de mi vida. No hay río, ni selva, ni grandes helechos en las cercanías. Miro atrás, mi cueva sólo es un hueco de tres metros tallado cuidadosamente en la roca. Está llena de figuras esculpidas primorosamente. En la pequeña cavidad, petroglifos aztecas visten las paredes. Hay uno que me produce una fuerte impresión. Un guerrero tolteca con sus armas. Listo para la batalla de su vida. &lt;br /&gt;Tengo ante mis ojos una explanada inmensa. Su perímetro, un paralelogramo lleno de construcciones de piedra, me dice que estoy en una antigua metrópoli azteca. En realidad, he dormido en un hueco de la pared de un gran edificio medio en ruinas. &lt;br /&gt;Una pirámide enorme ocupa la parte central de la mágica explanada ¡coño, cómo mola! Toda la vida he querido subirme a uno de estos gigantes de piedra. A pesar de mis escasos conocimientos sobre el tema, sé que pertenece a la cultura azteca. &lt;br /&gt;Estoy en la sierra, una alta meseta de Méjico central, o, al menos, tiene toda la pinta de serlo. &lt;br /&gt;La vegetación confirma mi primera impresión. &lt;br /&gt;Mira por donde, me voy a tener que mamar tropecientos peldaños de una escalinata enorme y encima estoy contento. Eres un gilipollas -me digo. &lt;br /&gt;Con lo extenuado que estoy, calculo que tardaré horas en llegar a la cima. Hay luna, y esta noche tengo una cita allí arriba. Una cita con las estrellas. &lt;br /&gt;Fuera del recinto la vegetación es más espesa. Vagabundeo por el lugar pensando en mi alucinante viaje. Un viaje que presiento acabará hoy, en la cima de la hermosa pirámide. &lt;br /&gt;No hay nadie, absolutamente nadie, es muy extraño, debería estar lleno de turistas, pero no es así. Camino despreocupadamente un buen rato y acabo tropezando con un pequeño y recóndito edén. &lt;br /&gt;Una fuente preside una abovedada estancia ensombrecida por grandes árboles. Tiene una especie de pequeño altar de piedra por donde el agua sale a la superficie hasta desembocar en un diminuto torrente, para desaparecer, como una sombra, montaña abajo. &lt;br /&gt;Espero el atardecer junto a la fuente. La serpiente emplumada, los jaguares, Teotihuacan, Tula, los atlantes, guerreros toltecas, aztecas, chichimecas, olmecas, las pirámides del sol y la luna, donde los hombres se convierten en dioses. La calzada de los muertos. Todo baila dentro de mí mientras espero la hora. Mi hora. &lt;br /&gt;El temido momento llega, y comienzo el camino hacía la pirámide. La cita, la terrible cita, es ineludible y muy peligrosa. Nadie, absolutamente nadie, puede, ni debe ayudarte. No todos sobreviven a un encuentro como el que te espera, Mario. Pero los que salen con bien, regresan siempre con regalos inesperados. &lt;br /&gt;Al pie de la pirámide me siento unos minutos. Saco mi pequeño cuchillo y comienzo a sacarle filo meticulosamente, con delicadeza. &lt;br /&gt;Es la hora, empiezo a subir la enorme escalinata, ¡mierda! en el quinto peldaño tropiezo con un pequeño guaje y casi caigo de bruces. &lt;br /&gt;Me siento en el escalón mientras compruebo el contenido de la bolsa. Son botones, grandes y frescos botones de peyote. Con el cuchillo, corto en pequeñas rodajas uno de los botones. Las voy masticando despacio, escupiendo después de cada bocado las finas hebras. Ese cacto es muy fibroso. &lt;br /&gt;Los indios lo toman en los mitotes entre tragos de tequila, sin duda para minimizar el acre sabor que se adueña del paladar. No dispongo de tequila. Me tengo que conformar con agua. Espero, mientras mastico parsimoniosamente, al crepúsculo. Miro al cielo y entreveo un pájaro magnifico. Dispone de los ojos más perfectos de la creación. Un águila solitaria en el horizonte. &lt;br /&gt;En ese momento el rojo sol enciende mi rostro. Es hora de comenzar la ascensión. Subir escaleras es algo para lo que no estoy especialmente dotado, por lo tanto, la ascensión es lenta, pero inexorable. &lt;br /&gt;Al llegar a la cúspide, con el corazón en la boca, piso una pequeña explanada cuadrada. &lt;br /&gt;Miro a mí alrededor, hacia el sur tengo otra pirámide, entre las dos, la distancia no sobrepasa los cuatrocientos metros. Es la pirámide del sol, que enrojece y parecer arder con el ocaso. Estoy Teotihuacan, sentado en la pirámide de la luna, mirando al sur, hacía la inmensidad. &lt;br /&gt;Todo comienza a zumbar, se acelera el pulso, entonces, una extraña, ominosa oscuridad se acerca como una flecha. Un rayo negro me atraviesa justo cuando comienza a caer la noche. &lt;br /&gt;Empiezo a sentir un cosquilleo en la coronilla, de pronto, algo se rompe dentro de mí, algo que había estado retenido toda la vida, un dique que, me parece, deja pasar un montón de energía, y levanto la mirada hacía la luna, está roja, roja con tenues destellos amarillos. Hace un instante era blanca y ligeramente plateada. &lt;br /&gt;Desde aquí arriba me siento como un dios. Un ruido me hace girar a la derecha la cabeza. Lo que veo me llena de pánico, un susto de cojones, un animal, una sombra, una silueta recortada en los rojos rayos de la luna, parece dar vueltas a mí alrededor, allí, en lo alto de la pirámide. Tiene un no sé qué familiar, tierno, a pesar de su aparente fiereza femenina. &lt;br /&gt;Cuando, relajado por fin, miro a la izquierda, tengo una sacudida que parece levantarme dos palmos del suelo. Sudo, tiemblo y tengo escalofríos, una sombra humana gigantesca está a dos centímetros de mi oreja. &lt;br /&gt;Comienzo a cantar una canción, una melodía del mediterráneo, en un instante, la sombra se ha trasformado en una oscura silueta que, sentada a mí izquierda, escucha, encandilada y feliz, la bella canción. He dejado de temblar, y un extraño, ancestral ánimo, se ha apoderado de mí ser. &lt;br /&gt;-No tengas miedo -dice la sombra-. ¿Acaso no sabes quién soy? Soy tú. No me puedes retener toda la vida. No tengas miedo, escribe, que yo te escribiré. Soy tú, al igual que esa cazadora implacable que da vueltas a tu alrededor, aunque aún no te des cuenta, también eres tú. Es una mujer, un jaguar, también necesita salir de cacería. Tranquilo, no estaremos estrechos, cabemos todos, en realidad, hemos cabido siempre. &lt;br /&gt;-Entonces siento cómo mi sombra, con una especie de largo tubo salido de la nada, y que apoya en mi oreja izquierda, me habla rápido, cada vez más rápido, me llena el cuerpo de palabras, una catarata inmensa desemboca dentro mí, palabras, siempre palabras, apilándose en mí memoria hasta el infinito. En un instante de lucidez me digo: ¡coño! no sabia que pudieran caber tantas palabras dentro de una persona. &lt;br /&gt;-Ahora no te quedará más remedio que ir desembuchando -me dice, la muy condenada-, te he jodido. Te he acorralado para decirte: ponte a escribir ya, idiota, no vas a durar siempre y sueñas con escribir, con vivir del cuento. De momento, el cuento te va a ayudar a sobrevivir. Saldrás de tu laberinto escribiendo un libro. Tienes que dar, pero, sobre todo, darte, una lección acerca del equilibrio de las cosas. &lt;br /&gt;Al despertar comienza el amanecer, estoy tirado en el suelo. Me levanto aturdido. He dormido debajo de unos grandes castaños, entre la hojarasca de una pequeña plaza. Por lo visto he vomitado las entrañas. &lt;br /&gt;Miro a mí alrededor Una roja tapa de váter apoyada en uno de los castaños y la fuente de piedra en el otro extremo de la sombría plazoleta. &lt;br /&gt;Tengo una sacudida, y comprendo. Estoy en Collserola, en la Fuente de los Castaños. &lt;br /&gt;Ha sido un viaje alucinante y muy peligroso. &lt;br /&gt;De vuelta a Verdún, caminando lentamente rumbo a casa, reflexiono y llego a dos conclusiones: la primera, es que debo escribir. La segunda, es que soy un estúpido, no se debe tomar nunca mescalina en soledad. &lt;br /&gt;En ese instante me invade una tierna sonrisa, mis ojos brillan llenos de luces amarillas, y el cuerpo comienza a reír a carcajadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la playa de la Caleta quizás atrape tu mirada. El viejo fortín militar, y los miradores, como viejos puentes colgantes huérfanos de una orilla, te llenen de nostalgia. &lt;br /&gt;Quizás el atardecer te posea, y el rojo sol, prenda fuego a tu rostro mientras muere, entonces, cuando la luz declina inexorable en el horizonte, quizás mires al mar, quizás presientas una mirada furtiva, un fugaz relámpago de neón azul envuelto en cálidos destellos amarillos, entonces, sólo entonces, si prestas atención al viento, oirás, navegando en la brisa, el eco de mis pasos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5202227729763069095?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5202227729763069095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/el-eco-de-mis-pasos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5202227729763069095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5202227729763069095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/el-eco-de-mis-pasos.html' title='El eco de mis pasos'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5174657519233251150</id><published>2010-07-22T11:18:00.000+02:00</published><updated>2010-07-22T11:18:38.931+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Maletas*</title><content type='html'>﻿Aquella lánguida tarde de invierno, después de una larga y reparadora siesta, se mira al espejo. Sin peinar, y con un viejo pijama de rayas por atuendo, se siente triste y apagada. La mujer que la mira atónita desde el espejo no se parece a ella. Desolada, se mete en la ducha. El agua caliente se pasea por el cuerpo desnudo, y, por un momento, piensa en las probables causas de la tristeza que siente al regresar a su isla.&lt;br /&gt;Siempre es primavera. Aquí siempre es primavera –repite con un hilo de voz-.&lt;br /&gt;Se pone un blanco y acogedor albornoz. Se seca el pelo, y, cuando guarda el viejo secador de su madre en el pequeño armarito de baño, las lágrimas comienzan a caer, cálidas resbalan por las enrojecidas mejillas.&lt;br /&gt;Se sienta en el bidet. Fría y sola, derrama lágrimas desesperanzadas y enigmáticas. Cree no saber el porqué de su tristeza. La gratificante euforia, sentida al reencontrar los viejos amigos de su tierra natal, los paisajes de su juventud, las viejas postales grabadas desde que era niña en la memoria, han dado paso a una tristeza tibia que la asalta, sin causa aparente, a la menor ocasión.&lt;br /&gt;Se imagina caminando por las dunas de Maspalomas, ataviada, únicamente, con un sombrero verde. Rodando, se deja caer duna abajo. El roce de la arena en su piel es algo que recuerda de niña. &lt;br /&gt;Pero..., ahora, es un sensual roce que le endurece los pezones. Recoge arena con la copa del sombrero y se la tira en la cabeza. Al sentir los diminutos y suaves granos caer desde su media melena, recorrer su cuerpo, resbalar por sus pechos, por el pubis, se estremece. &lt;br /&gt;Es la noche de fin de año -la cena será en unos minutos- y está densa. &lt;br /&gt;Pesada, lenta y coqueta, se arregla el pelo. Se pinta los labios. Se mira en el espejo, hace un bello mohín de disgusto, y busca una barra de labios de otro color. &lt;br /&gt;Los grandes y brillantes ojos, esta noche, lucen un apagado fulgor que, con unos pequeños toques de color y una larga raya marrón, prolongada hasta rebasar el párpado inferior, consigue disimular.&lt;br /&gt;Se arregla el flequillo y se mira en el espejo para comprobar el resultado. Sus labios dibujan media sonrisa. Al deshacerse del albornoz, y mirarse en su desnudez, un gesto de intima aprobación la recorre. Sigue siendo un buen ejemplar de belleza insular.&lt;br /&gt;Al salir del baño, observa las dos viejas maletas que la han acompañado desde Barcelona. &lt;br /&gt;Los viajeros –reales o metafóricos-, viajantes, artistas en gira, y demás ralea que se mueve por un motivo u otro, o sin motivo alguno, tienden a crear lazos emocionales con esos funcionales objetos que, cuando viajan, parecer concentrar su mundo, su vida, dentro de si. &lt;br /&gt;Ahí, suelen llevar, estos itinerantes seres, desde el libro del que no pueden prescindir hasta la ropa interior preferida.&lt;br /&gt;Abre una de ellas. Saca un portafolios azul y busca en su interior. Escruta entre un montón de papeles hasta encontrar una solitaria hoja amarillenta, donde un poema parece esperar la luz su mirada, el tacto de sus manos, el roce de la piel.&lt;br /&gt;Entonces, recita una estrofa: “Tus lindos ojos van y vienen…”&lt;br /&gt;Sin duda es un bello poema, pues, por un instante, consigue dibujar, en el apagado rostro, la más bella de sus sonrisas, y un brillo deslumbrante se apodera de sus ojos, mientras su voz, muda y cálida, recorre los escasos versos.&lt;br /&gt;De un salto, sus emociones la ponen en Barcelona. Ese cabrón de poeta andará por la ciudad persiguiendo faldas libreta en ristre. Luego piensa que no. Andará, eso seguro, pero quizá lo haga sin salir de casa. Quizá, desde allí, encuentre palabras para mí.&lt;br /&gt;Con lo que a mí me cuestan, y ese cabrito las tiene a patadas -murmura sonriendo-.&lt;br /&gt;Dijo que buscaría palabras para mí, y todavía no lo ha hecho.&lt;br /&gt;Guarda el viejo portafolios en la raída maleta castaña. La cierra con mucha ceremonia y la vuelve a dejar junto a la otra.&lt;br /&gt;Al salir, mientras le da al interruptor de la luz, mira las maletas unos segundos, y una risa incontenible se manifiesta, se apodera de su ánimo, y, al cerrar la puerta, lanza una sonora carcajada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La insular y bella nativa ignora que al poeta, en realidad, lo que le gustaría es llevar sus maletas, y que encuentra palabras en sus silencios, que, de sus sinuosas y lánguidas miradas, el autor, cual mago con chistera, saca historias y más historias. &lt;br /&gt;Un hilo de tinta se apodera de su voluntad y, tras él, la mano se desplaza ágil por el papel. En algunas ocasiones, el hilo de tinta y el autor parecen intercambiar papeles. ¿Qué más da? Perseguido o perseguidor. Tanto monta. Sólo cuenta el resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento de "La estrella y el vagabundo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5174657519233251150?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5174657519233251150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/maletas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5174657519233251150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5174657519233251150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/maletas.html' title='Maletas*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-1101546377160140505</id><published>2010-07-16T20:33:00.000+02:00</published><updated>2010-07-16T20:33:40.452+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Epílogo*</title><content type='html'>Es el momento de darle matarile a las últimas palabras. &lt;br /&gt;Ya con la confirmación médica de mi curación -menos mal, después de pasarlas tan putas-. &lt;br /&gt;50 semanas de odisea urbana. Contento, muy contento. &lt;br /&gt;La experiencia que se describe es sólo una interpretación -una visión subjetiva-. La de un buen observador. Nos cuenta como su mundo se va desmoronando, desapareciendo, mientras él intenta aferrarse a ese mundo con todas sus fuerzas. No pudo elegir, no pude elegir. &lt;br /&gt;La realidad siguió en movimiento, y sus circunstancias pesaron más que la férrea voluntad de que no me arrebaten nada más. &lt;br /&gt;La romántica experiencia se atravesó cuando no debía -la historia de mi vida-, con esta mujer, toda la vida me ha pasado lo mismo. Algo se cruza siempre. No tengo suerte. &lt;br /&gt;Básicamente, la terrible experiencia vivida transmuta en estos cuentos. Son un acto de amor. El más bonito y largo acto de amor de mi vida. &lt;br /&gt;Un servidor, o sea, el infortunado que pilló de lleno -a cuatro bandas y encima simultáneas-, se desnuda sin rubor ni vergüenza alguna, y de paso pinta a una bella mujer que también sufre, como él. &lt;br /&gt;Asumir los costes de mis actos sin que me destrozaran ha sido una ardua tarea, quizá la más digna de emprender para una persona. Yo, bebí un amargo cáliz hasta la última gota -os lo aseguro-. &lt;br /&gt;Tengo un retrato duro y contradictorio, pero sincero, el mío. Un desnudo en lo más alto de un puente. En esos momentos sólo lo esencial queda y tomas tu decisión: cuéntaselo leopardo. Dile que la quieres. Inclinó la balanza la esperanza de una sonrisa entrevista en la playa. &lt;br /&gt;El otro cuadro es de una mujer. Un hermoso, brillante y enamorado -a que engañarnos- fotograma musical. Me guste o no -es que si- fue así, y así lo pinté. Pintarla ha sido mi billete de vuelta. Un hermoso billete. &lt;br /&gt;Contarlo: me acojonó la idea cuando el leopardo la sacó a relucir, pero hecho está. El trabajo más duro, íntimo, largo y solitario de mi vida. &lt;br /&gt;Con el largo viaje concluido con éxito, y habiendo pagado una factura muy alta, encaro el futuro. Un futuro lleno de cuentos... un rosario de cuentos... Espero. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Los viajes se completan interiormente, y los más atrevidos, no hace falta decirlo, se hacen sin moverse del sitio. &lt;br /&gt;El coloso de Marusi. Henry Miller. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Final del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-1101546377160140505?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/1101546377160140505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/epilogo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1101546377160140505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1101546377160140505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/epilogo.html' title='Epílogo*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-6741483847370300402</id><published>2010-07-15T11:01:00.002+02:00</published><updated>2010-07-16T20:26:48.982+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>21 de agosto*</title><content type='html'>Otro día oruga. Hoy sale mi puente, mi sombra, mis miedos... &lt;br /&gt;Faltaban dos minutos para las 5. En la soledad más absoluta, bajé despacio hasta el puente. Nadie alrededor, nadie en el puente.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Avanzo lentamente, mirando al vacío por entre sus frágiles barandillas. El pulso se acelera. Los ojos miran a ambos lados del abismo -salta, Mario, salta-Elijo mi sitio. &lt;br /&gt;Me siento en el centro -en lo más alto de sus metálicos arcos- mirando el crepúsculo. Hacía mi ciudad natal -mi querida Barcelona-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Enciendo un cigarro oyendo esa voz que ya conozco tan bien -la de mi sombra-, me dice: salta, salta. Trato de no oírla, pero es imposible. Las manos sudan y tiemblan.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Mientras miro el sol del atardecer me veo a mí mismo saltando una y otra vez. No sé qué hacer. De pronto, una voz se cuela dentro de mis pensamientos ¡piensa en tus hermanas! Le hago caso. Me reconforta.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Los minutos pasan lentamente, y una angustia inexplicable se apodera -poco a poco- de mi ser. Miro el abismo como hipnotizado. El fin de mis problemas está allí abajo. En el duro asfalto. &lt;br /&gt;El sol del atardecer enrojece mi rostro, lo deslumbra. Me calo el ala del sombrero y me despojo de mis gafas de sol mientras una veleidosa brisa refresca mis sentidos. Cierro los ojos, y un brillo rojo amarillento se acerca desde el horizonte. Son sus ojos -los de mi Eva- y, me cuento: si lo haces, lo pasará mal. &lt;br /&gt;Veo a mi sombra sentarse en el barandal. Me anima a acercarme. Aparecen de nuevo los bellos ojos. Lloran. Las lágrimas resbalan muy despacio por su rostro. La sombra parece decirme: ¡olvídala! sólo te ha traído disgustos, en cambio yo, te ofrezco paz, sólo paz.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Para entonces es Mario el que siente resbalar aquellas lágrimas por sus mejillas. Mis hermanas miran asustadas. Perciben mi inquietud. Intuyen mi terrible dilema y se apostan presurosas junto a esos ojos -brillantes como azulejos- hermosos -como corales rojos- que han dejado de llorar y se cierran apenados. No quieren ver lo que está a punto de ocurrir. &lt;br /&gt;Un impulso extraordinario se va apoderando por momentos de mi cuerpo.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Siento miedo. Un profundo miedo se apodera de todo. No sé que va a suceder.&amp;nbsp; Miro el reloj. Han pasado veinticinco minutos. &lt;br /&gt;Sentada en el frágil barandal, mi sombra sonríe malignamente. Siento un chasquido y miro al horizonte -ella sonríe-. De pronto, veo al leopardo saltar, y de un rápido y certero zarpazo lanza a la sombra al vacío. La oigo estrellarse contra el asfalto. Levanto de nuevo la mirada, y ella vuelve a sonreír con los pies en el agua mientras mis hermanas juegan confiadas y tranquilas en la arena. &lt;br /&gt;Estoy agotado cuando me levanto. Camino despacio y sosegado hacía el final del puente. Lo cruzo sonriendo feliz.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;El leopardo atravesó el espejo. Ha matado al Minotauro. Y Mario retoma su solitaria senda. Hacía las vías, detrás la arena, y a continuación el mar infinito.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;La sombra de mal agüero ya no está conmigo.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Me acerco a la estación y compro un billete. El tren pasará en un momento. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Posdata: &lt;br /&gt;No ha sido un tratamiento. Ha sido un culebrón. &lt;br /&gt;El interferón da paranoia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-6741483847370300402?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/6741483847370300402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/21-de-agosto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6741483847370300402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6741483847370300402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/21-de-agosto.html' title='21 de agosto*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-7498744783516311710</id><published>2010-07-14T19:41:00.002+02:00</published><updated>2010-07-15T11:07:00.619+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>20 de agosto*</title><content type='html'>Vuelvo a releer los primeros cuentos. Recuerdo su génesis, y creo que Regli tiene parte de ella -le fui largando escritos y más escritos-. Será curioso observar como fueron evolucionado -creciendo- mis pequeños relatos. &lt;br /&gt;El año que viene ha de ser el momento. Una vez terminado “Ruido de fondo”. &lt;br /&gt;Ayer hablé con Trivi por teléfono -le di la mala noticia de Mª José-. Charlamos un poco de todo. En especial de los cuentos. Sobre todo de los primeros, los que fueron mi guía para salir del laberinto. &lt;br /&gt;Acuñó una frase genial -me conoce el muy cabrón-. La tengo que incluir por huevos: “Los cuentos, eran más yo, que yo mismo”. Un tipo listo mi amigo. &lt;br /&gt;Hablamos de miedos -conoce a mi musa-. La ley de Murphy oruga : “Si algo va mal ni se te ocurra lamentarte, aún puede ir mucho peor”. Ésta es mía. &lt;br /&gt;Mi Eva era todo un temperamento de jovencita, además una lanzada -como casi todos nosotros-. Bajita, guapa e imprevisible, divertida, soñadora, y lo mejor: maravillosamente femenina. &lt;br /&gt;Cambiando de onda pero no de frecuencia: la banda sonora del expreso está bordada. No lo digo por darme coba, pero refleja muy bien mi experiencia. Su luz y su frecuencia -mi dura convalecencia- con musical apariencia. Sonoros espejos de mi vida. Mi dolor -mi pasión y penitencia-. Mi puñetera existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-7498744783516311710?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/7498744783516311710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/20-de-agosto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7498744783516311710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7498744783516311710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/20-de-agosto.html' title='20 de agosto*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-142887316818326027</id><published>2010-07-13T19:17:00.000+02:00</published><updated>2010-07-13T19:17:04.691+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>19 de agosto*</title><content type='html'>Noche casi en blanco. Camino rondas adelante muy temprano. Por fin soy capaz. Amanece cuando llego a casa. &lt;br /&gt;El 3 de mayo salí de casa de mi madre después de comer. Tenía el tiempo justo para llegar a las 5, a mi cita con la sombra. Era un puente oruga.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Bajé del autobús en la parte alta de Mongat, justo después de cruzar la autopista.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Allí estaba. Era mi puente. Muy largo, tremendamente desnudo y de frágiles barandales. Estrecho y solitario.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Elegí Mongat. Era mi talismán. El pueblo de mi más bello cuento -el de las sonrisas de mi musa-. El lugar donde no contesté la pregunta de mi Eva. &lt;br /&gt;Lo seleccioné a propósito. Aún estaba algo ido pero quería salir victorioso. Por eso elegí aquel lugar.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Llegué pronto. Faltaban todavía algunos minutos. Encendí un cigarro y esperé&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Observaba desde arriba a mi sombra. Era larga, sinuosa y con un negro abismo de asfalto bajo sus metálicos arcos -la autopista de la costa-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;En mis manos había ya un leve temblor. Mientras corrían los minutos comencé a sentir la cantinela que ya conocía tan bien: ¡salta, salta! &lt;br /&gt;Me voy a Gracia oruga. Me estoy poniendo excesivamente emotivo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-142887316818326027?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/142887316818326027/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/19-de-agosto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/142887316818326027'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/142887316818326027'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/19-de-agosto.html' title='19 de agosto*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-1260797670582231154</id><published>2010-07-08T11:10:00.002+02:00</published><updated>2010-07-08T18:10:11.576+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>13 de agosto*</title><content type='html'>Poco queda por relatar de mi musa ¿cuándo fue la última vez que la viste desnuda Mario? Fue en Vallpresona (el verano del 93). Yo subía de la playa y me la tropecé delante de una tienda tomando el sol con una amiga. &lt;br /&gt;Mi menda, andaba entonces detrás de otra morena -una antropóloga- taimada y suspicaz, cuya principal preocupación era buscar un semental irresponsable&amp;nbsp; -conmigo pinchó en hueso- que la dejase embarazada y madre soltera. &lt;br /&gt;Sus pechos -los de mi musa- son altos y algo separados, pero bien puestos y proporcionados. Elegantes -pero no discretos-. Armoniosos; resaltan su rostro, y, si tienes la suerte de verla reír, compruebas que esos pechos también lo hacen, y al abrirse los abanicos que tiene por pestañas, sus almendrados ojos se tornan grandes y brillantes mientras su pelo cae hacía atrás y ondula con un leve y suave giro de su cabeza. La miro y desfallezco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-1260797670582231154?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/1260797670582231154/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/13-de-agosto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1260797670582231154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1260797670582231154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/13-de-agosto.html' title='13 de agosto*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-4519211550852717519</id><published>2010-07-06T19:02:00.005+02:00</published><updated>2010-07-13T10:39:19.221+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>18 de agosto*</title><content type='html'>Ya mismo atacaré San Mario -que no fue tal-, donde se selló mi mala fortuna. Un roce cálido de mis dedos en su pelo desencadenó mi desgracia y sus miedos. En mi situación no podía ser una amenaza ni para una tortuga, pero hay estados de ánimo donde estas cosas se pueden retorcer hasta convertirlas en cualquier mal sueño. &lt;br /&gt;Hoy he visto a mi musa de cerca pero distante. Nuestros ojos no se han encontrado. Ella lo ha evitado, yo no. A pesar de su miedo atávico se ha dado una vuelta por un lugar que sabe frecuento. Amigos incómodos sin necesidad. Me he marchado yo, por más películas que se monte soy todo un caballero. &lt;br /&gt;Miro a mi izquierda, a mi muerte. Le pregunto, y me dice: Escribe Mario. Escribe tus cuentos -no intentes comprender-, nada hay que comprender. Sólo sobrevivir y contarlo es importante. &lt;br /&gt;Texto raro el San Canuto -que no San Mario-. Tengo dos versiones, una de abril y otra de mayo. Le tiré los tejos oruga -nada sexual por supuesto-. Pero debía saber que realmente me importaba. Poco a poco, le dije muchas veces aquella tarde, donde, de pronto, se convirtió en una furia fugaz por un roce de mis dedos en su pelo. &lt;br /&gt;No he venido a discutir, le dije. “He estado 47 años sin ti, puedo estar 47 más”. Después, ella fue un mar de lágrimas, y una voz de mujer desconsolada me rogó: “Mario, ¡por favor!, no me hagas eso”. No lo hice, me quedé oruga; volví a quitarme los zapatos. Entonces me castigó. Salí temblando como un metrónomo. &lt;br /&gt;Subiendo la cuesta de la C/ Almansa las lágrimas me inundaron. Me sentí el hombre más solo y triste de toda la historia de la humanidad. Camino de mi locura y con un sueño de futuro roto en pedazos. Ése, fue el final de un día en el que pretendía estar con ella un rato. Conocerla más de cerca. &lt;br /&gt;Desde entonces tengo una espina en el corazón. Me ha gustado toda la vida oruga -toda la vida-, y ninguno de los dos entendió al otro. Todo malentendidos -para cortarse las venas dentro de un container-. Toda la vida esperando, y tenía que ser estando los dos hechos polvo cuando tuve mi oportunidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-4519211550852717519?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/4519211550852717519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/18-de-agosto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4519211550852717519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4519211550852717519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/18-de-agosto.html' title='18 de agosto*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-6767724958438361746</id><published>2010-07-04T19:00:00.000+02:00</published><updated>2010-07-04T19:00:05.896+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>10 de agosto*</title><content type='html'>Estoy de vuelta oruga. Francia sigue en el mismo sitio, pero yo no, las paranoias no son mi mundo cotidiano. &lt;br /&gt;Todo evoluciona favorablemente para el leopardo. Mario va mas despacio, su memoria es un almacén sin fondo. Un archivo vital duro de recordar, donde, a veces, las imágenes del pasado son más intensas que la realidad. El leopardo, en cambio, es el aquí y ahora. Los dos son míos. Son facetas, reflejos en el espejo de mi vida. &lt;br /&gt;Las francesas son una debilidad que sigo teniendo, y Francia anda llena de esas criaturas tan apasionadas y sensuales, con ese acento tan dulce que las hace irresistibles para mis yos. &lt;br /&gt;Fuimos hasta Berga con el coche petado. Un pequeño universo lleno de las cosas más dispares era nuestro vehículo: desde un perro a un par de altavoces, pasando por un enorme fardo de vegetales sin cuento. &lt;br /&gt;Una vez allí, trasladamos gran parte de nuestra nutritiva carga a otro vehículo más espacioso. Por fin pude poner los pies en el lugar apropiado. &lt;br /&gt;Largo viaje hasta Tarascon, municipio del que forma parte el pueblo de destino. Carreteras llenas de monumentos dedicados a los guerrilleros que liberaron los pirineos franceses de fascistas alemanes. &lt;br /&gt;Ya de noche, recalamos en nuestro diminuto pueblo. &lt;br /&gt;Rodeados de estrellas y oscuridad -sin luz- pasamos nuestra primera noche. &lt;br /&gt;Pensé en Mª José hasta que pude conciliar el sueño. En su pronta marcha hacía la nada. Su viaje definitivo. Miraba las estrellas cuando las lágrimas mojaron mi rostro. Oruga, la vida a veces duele. &lt;br /&gt;Esas jornadas fueron de reflexión profunda. Allí, en las montañas, supe lo que buscaba en los lugares -en las paradas- de mi paranoia ¿por qué esos sitios y no otros? ¿qué buscaba? Era mi identidad -perdida en un laberinto multicolor de pastillas- lo que buscaba. &lt;br /&gt;Ella -la bella mujer- era gran parte de mi memoria lejana e inmediata -el azar lo quiso así, o fue el destino-. La conozco desde siempre y, por supuesto, también buscaba a la chica de hoy. La sonrisa de Mongat era un objetivo. Y lo demás de ella, un referente donde encontré gran parte de mi memoria. Enlazó grandes retazos de mi vida que andaban dispersos dentro de mí -me conoce desde siempre-. &lt;br /&gt;El pasado y el presente se enlazaron con un nudo llano -simple y eficaz-. Se usa generalmente para unir dos cabos que han de soportar tensión. Ésta, los aprieta más y más. &lt;br /&gt;A pesar de los pesares, le debo mucho a la panterita, y también a mi viejo amigo Trivi. Vio mi estado tan bien como ella, pero sin armarme ningún número de circo emocional. A aquellas alturas, fue todo un detalle. &lt;br /&gt;Vengo del huerto urbano. Cuido un pequeño universo vegetal -sus progresos y debilidades- va bien oruga, y surtido, no te creas. Este otoño le vendrá muy bien a Mario. Necesitará ayuda para un mal trago. De los suyos -ya sabes- del corazón. &lt;br /&gt;Bellas noches las del pirineo francés. Estrellas y más estrellas visten el cielo, persiguiendo mis paseos nocturnos -saetas de luz iluminan mis pensamientos-. Lloro mientras veo el espectáculo. Brillantes y múltiples ojos en el espejo de mi ser -alumbran levemente los senderos en la oscuridad-. Radiantes lágrimas del universo, asomadas al abismo insondable de la noche definitiva, lloran conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-6767724958438361746?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/6767724958438361746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/10-de-agosto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6767724958438361746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6767724958438361746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/10-de-agosto.html' title='10 de agosto*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-4635362687407343538</id><published>2010-07-01T11:56:00.001+02:00</published><updated>2010-07-01T11:57:31.545+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>23 de julio*</title><content type='html'>No me lo creo oruga*. No me vengas con milongas -estás jugando conmigo-. De acuerdo que tanto cambio de sistema operativo puede agobiar, pero de ahí a que se volatilicen los poemas hay un océano. Que te pone nerviosa el Ubuntu ¡venga ya! &lt;br /&gt;Para tu información, no es mandinga. Así que no te hagas ilusiones y no me marees los cuentos, porque si se pierden los poemas te condeno a la perpetua. &lt;br /&gt;Ayer, tenía una luna llena para mi sólo -próxima y brillante-. Con esa luz que tienen las lunas de verano -noche de amantes-. Sus rayos rebotaban en las baldosas del suelo -dando a la pared un brillo cambiante- jugando con las sombras. Éstas, corrían asustadas a ocultarse tras el bajo del viejo sofá, huyendo de los placidos reflejos que amenazaban con iluminar sus rincones más profundos. Un haz -ligeramente plateado- rielaba en los azulejos, llevando un fugaz y pálido gris blanquecino a la estancia -al tocar levemente los perfiles de la oscuridad- poco antes de que, su luz, despejara los abismos que encierra la noche.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Ordenador personal del autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-4635362687407343538?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/4635362687407343538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/23-de-julio.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4635362687407343538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4635362687407343538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/07/23-de-julio.html' title='23 de julio*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-7730216396270999656</id><published>2010-06-28T10:46:00.000+02:00</published><updated>2010-06-28T10:46:36.128+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>26 de mayo*</title><content type='html'>Me siento muy cansado. La anemia me persigue de buena mañana. &lt;br /&gt;Oigo cantar a los pájaros y pongo las noticias. El mundo sigue como siempre, hoy, algo peor que ayer. Me cuesta un poco todavía oír los informativos, antes los escuchaba con interés y sentido critico. Hay que esperar para eso. Desenchufado estoy, como las grabaciones de primeros de los noventa. &lt;br /&gt;Tengo el verano por delante sólo para mí. El interferón me ha dejado hecho polvo. &lt;br /&gt;Cuando lo cuente se verá todo el proceso. La aceleración, el salto y la recuperación. &lt;br /&gt;Me voy a mimar como si fuera mi novia. Me lo he ganado a pulso. &lt;br /&gt;Estoy puteando al móvil. ¡Qué se joda! me la pegó el muy cabrón. Con la paranoia y cli, cli, cli. Me cabreé con él -no sabía hacer nada-, además, cuando suena no estoy, por móvil que sea. &lt;br /&gt;Espero que a la chica se le pase algún día el mosqueo. Me rio por no llorar -un viejo recurso psicológico-. &lt;br /&gt;Fumo petardos por no deprimirme más -es un buen remedio-, y tarareo canciones de los cuentos. La música me acompañó en mi extraño y poético viaje. &lt;br /&gt;Ahora que tengo tranquilidad me ha entrado un cansancio total, pero como no doy un palo al agua me es indiferente. &lt;br /&gt;Leo, escribo, paseo y pienso con serenidad, ordenadamente, aunque tengo algún mosqueo literario de vez en cuando, entonces lo dejo hasta otro día. &lt;br /&gt;Me mirabas con ojos de tiburón -dijo-. Yo no le conté cómo miraba ella. &lt;br /&gt;La segunda vez con ella a solas y ya discutes. A estas alturas no sé qué pensar&amp;nbsp; -la psicología femenina es un misterio insondable como el origen de la vida-. Ahora me da risa, pero me dejó para el arrastre. Uno que está en las últimas y huyendo de bronkas, se va feliz a contemplar un par de ojos que le hacen olvidar todo aquél mal rollo y ¡hala! verbena de la paloma: Si te vas malo, y si te quedas peor ¡cosas de la vida! &lt;br /&gt;Me parece estar viendo al dentista agazapado como un buitre detrás de la silla. Cuesta acostumbrarse al jíbaro. Aprendo americanismos hablando con él. &lt;br /&gt;Gafas de sol nuevas y agujero en la oreja. Me ha dado el punto de encalomarme un pendiente -discreto eso si-. Debo tener necesidad de reafirmarme, así que bien está. &lt;br /&gt;L@s marom@s de por aquí, cuando hablan de automóviles, no dicen coche, ni buga, ni tequi, ni carro, balbucean algo que suena como tropecientos tedei. &lt;br /&gt;Dan vueltas constantemente. Cuando pasan aflojan la velocidad -como quién busca aparcamiento-, en ese instante, alguien se acerca al vehículo un momento y vuelta a empezar. Los monos hacen la ronda. En todas partes existen esquinas como esta. &lt;br /&gt;Ahora que voy un rato casi todos los días -a charlar y tomar mi doble cero-, me hace reír esa noria vista tantas veces -el cuento de nunca acabar-. Por estas selvas urbanas a las rayas las llaman filetes -argot local-. &lt;br /&gt;Unos, curran en las construcción, otros, en derribos, en plan simbiótico pero sólo en lo económico. &lt;br /&gt;Necesito ir a la playa pronto y el problema de la piel no me deja -es una putada-. Ya tengo ganas de nadar un poco. &lt;br /&gt;Hasta hace quince días no supe que el peor mensaje dejado en mi contestador nunca existió, fui a comprobarlo. Pienso en la voz que era y ¡joder! no tengo suerte con las que me gustan de verdad. Dos meses dándole vueltas ¡qué estupidez! &lt;br /&gt;El dentista está acabando. Hoy he visto salir a una de sus víctimas después de una hora de sesión, sudaba como un condenado a trabajos forzados. Me recordó a mí hace tres meses. Llevo una campaña que parece diseñada por la KGB para joderme la vida y los sueños. &lt;br /&gt;Últimamente ya no tengo sueños raros -sólo alguno divertido-. Ya no golpeo la sombra enorme que me amenazaba. Era frustrante -mis golpes no le hacían nada- me agotaba y despertaba sudando. Este sueño lo tuve muchos años y hace tres meses le volví a ver la jeta al sueño -después de mucho tiempo-. Ya no ha aparecido más. &lt;br /&gt;No doy un palo al agua -salvo algún recado puntual-. Paseos y hierba en el parque. Me recuesto en mi árbol, desde allí veo las sombrillas de la piscina. Son psilocibes gigantes- me resulta agradable y tranquilizador mirarlos. Escribo. &lt;br /&gt;Estoy de vacaciones pastilleras -no tomo nada-. Un delicioso sueño que durará hasta el próximo miércoles. &lt;br /&gt;Esta parte será una convalecencia de verdad, y no el rollo de los primeros 6 meses. Sólo acordarme se me ponen los pelos de punta. &lt;br /&gt;Soy afortunado. Tengo los cuentos.&amp;nbsp; Son un pequeño fruto premonitorio salido del caos. Algo he traído -palabras y sentimientos- del fondo de ese pozo. &lt;br /&gt;Hoy, he de comenzar mi último episodio -máximo tres folios- sobre la casa encantada o la mujer araña -todos caen en sus redes-. Cinco meses después, ya sereno, encaro la triste tarea -fuiste un imbécil Mario-. En papel aparte de este telediario -por el que siento mucho afecto- con el que he ido de la mano de vuelta a la realidad. &lt;br /&gt;Será un ejercicio de memoria, no desapasionado y frío -eso sería imposible-, pero si, con la distancia suficiente para verlo en todas sus facetas. Ese triste día comencé a ser consciente de que algo iba a ocurrir. &lt;br /&gt;Termino el libro sobre Jung, una ayuda inestimable para mí. Racionalizó mis terrores -les dio coherencia-. Me hizo ver los cuentos bajo otra luz y reconocer mis sentimientos verdaderos. ¡Qué lástima panterita! nunca más te tendré al lado, para morirse. Verla llorar de aquella manera me dejó anonadado y muy preocupado. &lt;br /&gt;Comencé el San Canuto -la armadura al menos-. De momento no dan ganas de reírse. Todo se andará -oigo a Los Lobos, me sube la moral-. &lt;br /&gt;Voy a pasar muchas horas solo conmigo mismo, hay que irse acostumbrando. &lt;br /&gt;Cambiando de onda, sigo despellejándome, a otro ritmo, con otra frecuencia y menos intensidad. &lt;br /&gt;Los días se parecen mucho unos a otros. &lt;br /&gt;La anemia va jodidamente lenta, pero tengo un hambre de lobo. Supongo que saber que te espera tu vida en algún sitio, y saber cual, es un estimulo importante. &lt;br /&gt;Hoy he soñado algo que no puedo recordar. Es un palo, me había acostumbrado a escribir sobre ellos -folio aparte-. &lt;br /&gt;En cambio, sigo con el San Canuto -un texto para mirar con lupa-. Una obligación terapéutica que no literaria. Algo es algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-7730216396270999656?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/7730216396270999656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/26-de-mayo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7730216396270999656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7730216396270999656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/26-de-mayo.html' title='26 de mayo*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-7834923588244080618</id><published>2010-06-27T18:16:00.000+02:00</published><updated>2010-06-27T18:16:25.223+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>21 de mayo*</title><content type='html'>He ido a mi casa. Tengo que ir haciéndome a la idea. Casi todo es diferente. &lt;br /&gt;Debo planificar los próximos meses -toda la mierda de 20 años es mucha letra para una sola canción-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;El silencio, los espacios abiertos y la libreta serán fundamentales. Van a ser largos meses de monje otra vez ¡cosas del destino! &lt;br /&gt;Escribir es básico, a veces tengo ganas de irme de algún lugar por no olvidar un pequeño detalle -he de escribirlo-. Esta libreta es también un espejo o una silla caliente gestáltica. &lt;br /&gt;Hoy dejé parte de lo escrito en casa. El ordenador se ha puesto chulo. Escribiré en Linux mientras se soluciona. &lt;br /&gt;Los espacios cerrados con bulla y mucha gente todavía no los aguanto con comodidad, así que los frecuento poco. Los próximos meses son de autodisciplina. Asignatura que resolveré. &lt;br /&gt;Otra vez de monje, Mario ¡otra vez! &lt;br /&gt;No quise detenerme con el tema de la radio -había trabajo que hacer-. Tenía que hacerlo. Ahora tengo que pagar el precio. Nada es gratis y menos esto de que hablo. Necesitaba hacerlo. Si lo hubiese dejado antes y todo hubiese acabado mal no me lo hubiera perdonado nunca. Quizá entonces no hubiese tenido el valor -ni las ganas- de salir adelante que tengo ahora. Bien está lo que bien acaba. Había que hacerlo.&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Tengo que ser prudente con mis emociones. Debo soltarlas poco a poco. Y nada de impresiones fuertes por un tiempo. &lt;br /&gt;Vuelvo del infierno con algo de sabiduría propia -exclusivamente mía-. Lo sentido y vivido es un pequeño tesoro rescatado de ese pozo sin fondo que todos llevamos dentro. Yo bajé y di un corto vistazo al mío. Lo sé y lo cuento. &lt;br /&gt;Desde el punto de vista exclusivamente personal creo haber estado unos días en el inconsciente colectivo, o muy cerca de los símbolos arquetípicos y los propios -tengo mis símbolos propios-. &lt;br /&gt;Puedo decir también: he estado en el pasado, un pasado como una película de símbolos. Son parte de mí y algo más, un sentimiento puro por la vida y las personas que me rodean, me han ayudado y sufrido conmigo. Ahora tengo un compromiso con ell@s. &lt;br /&gt;Poco a poco. La paciencia nunca ha sido mi fuerte, ahora la reforzaremos.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Sigo despellejándome a marchas forzadas. &lt;br /&gt;Pienso en cómo me lo montaré para estar lo más cómodo y tranquilo en casa. Me molesta todo el tiempo que necesito -demasiado tiempo-. Me pongo como un niño impaciente, entonces, mi razón dice no.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Hay que esperar. Esperar y construir algo mientras tanto ¿Cuántas libretas necesitaré? las que hagan falta, y seguramente algo de propina. Meses y meses. ¡Mierda! no hay otra salida en el laberinto ¡vaya rollo! &lt;br /&gt;Tengo que ir a mi Lhasa particular y quedarme allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-7834923588244080618?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/7834923588244080618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/21-de-mayo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7834923588244080618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7834923588244080618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/21-de-mayo.html' title='21 de mayo*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5811331377131706206</id><published>2010-06-26T19:08:00.001+02:00</published><updated>2010-06-27T18:09:35.140+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Siesta*</title><content type='html'>Quizás los dragones que amenazan nuestra vida &lt;br /&gt;no sean sino princesas anhelantes &lt;br /&gt;qué sólo aguardan &lt;br /&gt;un indicio de nuestra apostura y valentía. &lt;br /&gt;Quizás en lo más hondo &lt;br /&gt;lo que más terrible nos parece &lt;br /&gt;sólo ansía nuestro amor. &lt;br /&gt;Rainer Maria Rilke. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Playa semidesierta. Tarde de verano. Suave brisa. El calor es muy agradable y el sol no abrasa, sólo mece tibiamente mi cuerpo. Estoy desnudo, y el mar suena como una nana de la infancia -adormeciendo mis sentidos-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Al fondo una embarcación a vela surca el horizonte. Navega grácil y ligera, parece saltar por encima de las olas. No distingo sus líneas en la distancia, pero remonta las pequeñas olas con soltura adolescente. Sus velas se agitan con la brisa. La misma brisa que siento en el rostro. Tendido en la arena bajo una sombra artificiosa. &lt;br /&gt;Avanza frente a mi -va más rápido de lo que parece-. A ratos, todas sus velas se despliegan con energía, en ese momento, sé que una racha de viento duro la atrapa y la impulsa hacia delante con decisión. Al principio toda la embarcación titubea. Imagino entonces al patrón cambiando alguna vela de posición, porque de pronto, todas sus velas recobran la soltura y la embarcación retoma su rumbo a gran velocidad. Parece la reina del mar. &lt;br /&gt;Un instante después alguien se tumba cerca de mí, y unos pequeños pies aparecen a tres centímetros de mi rostro mientras una cálida voz de mujer dice: no te gustan tanto, pues ahí los tienes.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;No me lo pienso, cojo el izquierdo con las dos manos y juego con sus dedos y con cuidado de no hacerle cosquillas le agarro el tobillo y comienzo a chupar lentamente su dedo gordo (sabe a mandarina y limón).&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Tengo una mano libre, así que se pone en marcha. La acaricio entre los dedos y la lengua se mueve alrededor del contorno de su dedo mayor mientras mis labios suben y bajan muy despacio sobre ese bonito terminal sensible. Le acaricio el tobillo, entonces oigo un dulce suspiro, y la cálida voz me dice: eres muy cariñoso -no lo sabes tu bien encanto-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Le paso la lengua lentamente entre los dedos y los succiono despacio. Es muy sensual, y la propietaria no se queja. Mis manos para entonces acarician su tobillo. La lengua, como una serpiente húmeda y caliente, avanza poco a poco por su geografía podal. Se desliza por su empeine arriba y abajo una y otra vez mientras la dueña anda fumándose un petardo que atufa a un kilómetro.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Está desnuda. Lo sé. Mis manos y lengua comienzan a subir poco a poco desde su bello tobillo. Entonces retira bruscamente el pie. ¡No corras tanto! ahora el otro, dice una voz.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Fue como hacérselo con gemelas. Le mordía suavemente los tobillos. La acariciaba entre los dedos. Me los metía en la boca mientras ella, juguetona, los movía con cuidado, complacida al parecer.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Se da la vuelta suavemente -ahora esta boca abajo- y empiezo de nuevo. Esta vez tendón de Aquiles arriba, poco a poco (empiezo a dudar, no se si tendré saliva para todo).&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Mi lengua asciende, sube y baja, y sigue hacía arriba por su cuenta y riesgo. Lo mismo hacen las manos: Acarician sus corvas mientras mi lengua avanza inexorable por ellas -flota en el ambiente un olor a protector solar con limón- hasta que me detengo justo detrás de sus rodillas. Es un sitio de lo más sensible y sensual. Mis manos ya acarician la parte inferior de sus muslos. Oigo un apagado suspiro de placer.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Voy despacio. Lo hago a conciencia, nada de chapuzas. La lamo toda y sigo subiendo despacio hacía mi objetivo. Sus piernas están relajadas mientras las lamo una y otra vez. A medio muslo me coge la cabeza y se da la vuelta. Ahora está boca arriba. Sigo besándolos por la cara interior -en plan ascensión montañera-. El olor de su sexo me envuelve. Estoy acabando con los muslos cuando abre las piernas. Me arrastro un poco más arriba. Ya tengo a mi alcance su sexo, y, me digo: no necesita nada de propaganda -llévalo en secreto-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Delicadamente, entierro mis labios entre sus piernas -sin prisa Mario sin prisa-Sus jugos más íntimos inundan de sabor mis labios -una jaima en el desierto de su piel- y la lengua se pierde por sus pliegues mientras ella abre un poco más las piernas para que no me deje ningún rincón sin explorar. Gime un poquito, o más bien ronronea.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Siento como los músculos de su vientre se tensan, y comienzo a notar un temblor casi imperceptible. Su lindo cuerpo comienza a vibrar poco a poco, y una voz acaramelada y dulce, me dice: ni se te ocurra pararte ahora. &lt;br /&gt;¡Plop! ¡joder oruga! volví a llenar de babas la funda de la almohada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5811331377131706206?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5811331377131706206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/siesta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5811331377131706206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5811331377131706206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/siesta.html' title='Siesta*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-6904528613635907334</id><published>2010-06-24T19:56:00.010+02:00</published><updated>2010-07-01T12:02:14.273+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='retratos'/><title type='text'>Apunte (Eloína y Fermín)</title><content type='html'>Eloína es una mujer menuda, de ojos grandes y oscuros, pelo corto y muy negro. De andar ligero, sonrisa amigable, perfil breve y mirada curiosa y reflexiva. &lt;br /&gt;Fermín, su compañero, es un tipo raro, de mediana estatura, de pelo ralo, largo y rizado, que le da, a un redondeado rostro, aspecto descuidado y furtivo. De movimientos pausados, mirar inquisitivo y semblante de poeta, al que el destino, encaminándolo por donde no debía, había jugado una mala pasada arrastrándolo hasta el solitario páramo informático donde se ganaba el sustento.&lt;br /&gt;Su guarida, una pequeña y calurosa habitación saturada de pantallas y zumbidos, que, como si de un eremita tecnológico se tratara, es también refugio y santuario, de donde todas las mañanas escapa el tiempo justo para comerse un bocata de jamón a toda pastilla y soltar unas cuantas ironías más o menos afortunadas… &lt;br /&gt;Eloína trabaja en una revista bimensual de corte social y reivindicativo. De tirada discreta, pero leída en las esferas políticas de la ciudad. Una ciudad plagada de trepas y mangantes de alto nivel, que otorga, a su cotidiana labor, un plus justiciero, y convierten, las largas y agotadoras jornadas previas al cierre de cada número, en un contradictorio ejercicio, estresante y placentero al mismo tiempo, y que, antes de llegar a casa, alivia con un par de quintos…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-6904528613635907334?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/6904528613635907334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/apunte-eloina-y-fermin.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6904528613635907334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6904528613635907334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/apunte-eloina-y-fermin.html' title='Apunte (Eloína y Fermín)'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2791670430308902520</id><published>2010-06-23T10:22:00.006+02:00</published><updated>2010-07-13T10:48:37.481+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>The end*</title><content type='html'>Las verdaderas intenciones por las que el depredador comenzó a escribir todavía se ignoran. Conociéndolo como lo conozco, seguro que ese cabrito tenía más de una. &lt;br /&gt;A veces me sorprende incluso a mí, que convivo con él desde intuí que existía... ¿cuándo se detendrá? &lt;br /&gt;Saltó como un autómata del Tibidabo cuando yo empecé a ver rojo -por lo visto él también me conoce de algo-. &lt;br /&gt;El cuento de navidad es una breve imagen de la que se avecinaba. Como el grito lejano de un viejo compañero “cazador de cabelleras” autoritarias de otro tiempo. Y de paso, aprovechando el tirón y la oportunidad, le metí unas dosis simbólicas de temporada.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Mi actitud cambió impulsada por aquel viejo resorte -ya no me dejo arrebatar nada más, a poco que pueda evitarlo-. En ese instante, caí en la cuenta de que existía el depredador -de hecho siempre estuvo allí- y ocupó -por medio de algún extraño sortilegio- mi lugar ante el ordenador. Trabajó por mí, y además, se las arregló para montar el pollo en una consulta de la que tuve que rescatarlo “in extremis” -con el viejo truco de la puerta trasera- cuando se oían ya sirenas a lo lejos. &lt;br /&gt;Hay amig@s y compañer@s que aparecen y desaparecen. Hay también, guiños y chistes particulares para algunos de ellos repartidos a todo lo largo del trabajo -algún personaje, incluso salta de uno a otro por la patilla- que espero rían, primero a solas, y después los intercambien. &lt;br /&gt;Algún guiño pasará desapercibido, y seguro que algún otro sólo hará reír a una persona -era para ella, que lo sepa-. &lt;br /&gt;Los cuentos del depredador se entrecruzan en el tiempo con los de la casa encantada. Saltando de unos a otros fui -cual cojo saltimbanqui- adelante y atrás -corrigiendo o actualizando, ya no lo recuerdo-. Así he pasado mis duras horas navideñas de soledad, frustración e impotencia.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;La casa encantada es una aproximación a un corazón solitario. Tampoco sé el de quién, si el suyo o el mío, o quizás ambas cosas. &lt;br /&gt;Comenzó por ser un humilde intento de provocar risas en alguien a quién recordaba especialmente por su sonrisa, y que el azar volvió a cruzar en mi camino.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Esa parte de los cuentos son quizá el lado femenino, mío o del depredador, no lo sé. &lt;br /&gt;Son una mirada profunda, sincera y breve, a veces dura, a veces divertida, otras asustada, pero sobre todo, escritos con corazón y algo de mala leche. &lt;br /&gt;Un mal día, me sorprendí a mí mismo buscando adverbios, personajes y adjetivos para articular las imágenes intensas y fugaces que regresaban una y otra vez a mi memoria. Así que los volqué como los sentí, desde el corazón -algo de eso quedó en el papel- y no le hizo demasiada gracia a su destinataria. &lt;br /&gt;Punto y aparte. El “On the road”, donde el relato se torna chispeante y divertido -un requisito previo que me impuse-, pretendía ser un breve homenaje a la “Beat Generation”, de la que me siento en parte heredero cultural, y tratar de hacer –si no reír- al menos sonreír, a la protagonista y musa de gran parte de los cuentos. &lt;br /&gt;Ya no recuerdo con cuantos propósitos comencé, ni los que se fueron apuntando sobre la marcha, al despiste y por el morro ¡en fin! fueron múltiples y combinados. Yo entreveo varios -sólo los más evidentes-. Esto último, lo dejo caer con la mala intención de complicarle el trabajo al listillo de turno, que, desde hace rato, está intentando hacerme el perfil psicológico -todavía no terminé y ya busco otras presas literarias-. &lt;br /&gt;En general, la mirada siempre subjetiva y directa en primera persona, o no, donde las cosas se cuentan mientras suceden, o no, tiene cierto ritmo de novela negra, salvo el “On the road” por razones evidentes. &lt;br /&gt;Algo hay en ellos de algunos de los autores por los que siento una especial predilección y me han hecho vivir momentos increíbles: &lt;br /&gt;Vázquez&amp;nbsp; Montalbán, la escena de la nevera “El estrangulador”. &lt;br /&gt;De Keruac, por supuesto “On the road” y “Vagabundos del “Dharma”. &lt;br /&gt;De Raimond Chandler, “La hermana pequeña”. &lt;br /&gt;De Luís Mateo Díez, maestro en el lenguaje de los años fríos, tristes, raídos y polvorientos de nuestra posguerra, “El expediente del naufrago”. &lt;br /&gt;De Joseph Conrad, el mar y la aventura, “La línea de sombra” y “El agente secreto”.&lt;br /&gt;De Burrouhgs, “Naked lunch” y “Ciudades de la noche roja”. El viejo Bill no podía faltar. &lt;br /&gt;¡En fin! ahí van algunos. Quizás el único mérito del autor ha sido digerirlos y traer de nuevo esas palabras al papel -cual mago con chistera, niño con mecano o punki de vomitona- aunque algo más desordenadas y confusas. &lt;br /&gt;Después, su trabajo, simplemente consistió en enfrentarlas y buscar cómo trabar de otra manera todas ellas, y darles otro uso, humor, color, sentido, intención, ritmo, velocidad, y de paso, intentar cambiar con ellas, cuentos, por sonrisas. &lt;br /&gt;Desearía haberlo conseguido. &lt;br /&gt;Telaraña o laberinto tanto monta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro" Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2791670430308902520?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2791670430308902520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/end.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2791670430308902520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2791670430308902520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/end.html' title='The end*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8666091543013241426</id><published>2010-06-22T12:09:00.005+02:00</published><updated>2010-06-22T19:15:10.636+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>3 de julio*</title><content type='html'>Hay un solano que te mueres oruga. Esta mañana ha sido de biblioterapia. Ya sabes, gestalt oruga, mucha gestalt he tenido que padecer. &lt;br /&gt;Hoy, hablé con Ángel de Contrabanda, de su libro, de los cuentos -todavía no acabó la corrección-. De mi “pelotazo” le cuento que ya está resuelto, y le pregunto si se notó en la entrevista que grabamos para el documental -me cuenta que no-. Al parecer está todo bien -menos mal-. Ahora sería incapaz de repetir aquella mítica hazaña. Fue el último esfuerzo que tuve que hacer antes de que se me fuera la pelota. &lt;br /&gt;Un hecho interesante: una alucinación condicionó todo mi cuelgue posterior. Fue gracias al caramelo de miel y limón, la sufrida, bella y triste flor de invernadero -mal sitio para una flor mediterránea-. ¡No sabes llamar! gritó, y le enseñé el caramelo. Se enfadó -qué raro-. ¡El caramelo te lo comes tú! &lt;br /&gt;Qué más quisiera yo, pensé. Me reconocí, sabía donde vivía ella, pero no bien quién era yo. &lt;br /&gt;Asomada al balcón la vi con sus bonitos hombros desnudos. Estaba jodidamente guapa a pesar de todas sus desdichas. Vi a su madre detrás de ella, sentada, con el pelo blanco y vestida de negro. &lt;br /&gt;Regresó su nombre de nuevo a mi mente -era mi Eva-. El nombre de mi frágil y delicada musa. Oí entonces una voz que me decía: Mario, cada día está más guapa esta mujer, y que ojazos. &lt;br /&gt;Tuve envidia de las gafas que dice tiene para leer, me hubiera cambiado por ellas. Por un momento hasta pensé que había quitado el numero del portal por complicarme más la vida. &lt;br /&gt;Allí me quedé, pasmado, mirando hacía arriba mientras desaparecía en su torreón, ingrávida, inalcanzable y distante, con una sombra negra de mal agüero sobre ella -sobre mí-. ¿Qué tienes, amor? &lt;br /&gt;Fue la última vez que vi cara a cara a la flor del atardecer -es su mejor momento-. Eran la cinco y cuarto cuando conseguí llegar a mi casa sin titubeos. Un rato de paz antes de que todo volviera a comenzar. &lt;br /&gt;Tiempo después, tuve que situarme en la misma posición, justo en el mismo sitio, y mirar hacía arriba -era imposible-, desde aquel lugar no podía ver a nadie que estuviera sentado detrás de ella. Eso fue una alucinación en segundo plano oruga. Era miércoles –igual que el último día que subí a su garito-, como te lo cuento. &lt;br /&gt;A las ocho de la tarde vino Trivi -habíamos quedado. No lo recordaba, o quizá si, pero me era imposible encontrar un par de calcetines parejos. &lt;br /&gt;Cuando empujó la puerta andaba en eso. Calcetines por todos lados formaban parte esencial de la decoración caótica desplegada a mí alrededor -una trinchera era todo aquello para mí-. Lo miro y le digo: “las he pasado canutas. Anduve una maratón y estoy seco, pero soy incapaz de salir solo. Me voy tío, me voy”. Salimos a la calle. &lt;br /&gt;Iba algo mareado y confuso, con una depre total y absoluta, desorientado. Cogimos un taxi hasta el bar de Edelmiro -yo seguía con mi rollo: me voy tío, me voy-. Me pareció que ponía la cara de psicólogo mientras me iba echando vistazos de cuando en cuando -me costaba interpretar sus miradas-. &lt;br /&gt;Cenamos mientras le cuento mi empanada, de alguna manera, para mí aquello era una despedida en toda regla, y mejor que con mi más viejo amigo imposible. &lt;br /&gt;Por si hay que irse, le digo una y otra vez -entre 0.0 y 0.0-, o habrá que irse -Luís Mateo Díez total-. Me animó bastante -había salido lúgubre y denso- y estaba contento. &lt;br /&gt;Quizá no quise que mí viejo amigo me viera desesperado mientras me despedía de la vida. Observaba cada detalle a mi alrededor como quién le hecha el ultimo vistazo al mundo -esa última imagen antes de la noche definitiva-. Pensaba: hay que morirse, pues se valiente. Que tu amigo no te vea desesperado. Sonríe, haz chistes, que guarde un recuerdo alegre, al menos él (23 de marzo oruga). &lt;br /&gt;Al día siguiente hice la llamada que no deseaba hacer. Llamé a mi madre y le dije, a mí pesar, que vinieran a buscarme -mala solución-. No tenía ganas de aguantar al “vaya, vaya”*. &lt;br /&gt;Desde el día 19 todo fue de mal en peor. Cuando dejé a Kasti junto a la estación de Canyelles. &lt;br /&gt;Al llegar a casa comencé a estar más y más inquieto, no podía dormir. De esa manera comenzó la maratón. Salí a la calle, vueltas y más vueltas alrededor de las pistas de baloncesto. Tres horas con ese plan de vida me dejaron agotado. Pero seguía temblando, en aquel momento, recordé las dudas expuestas al dr. Crespo -sobre todo por el hecho de vivir solo- al comenzar el tratamiento para la hepatitis c. Conocía casos. Alguno me dijo: tío, tuve que dejar esa mierda, lo vuelve a uno medio loco. &lt;br /&gt;Aquello no traía nada bueno, y por añadidura, el tema de la radio se había complicado a causa del dúo dinámico. Pretendían hacer de jefes del cotarro a pesar de su incapacidad manifiesta. &lt;br /&gt;Querían, amaban el consenso, pero eran incapaces de ceder nada en sus posiciones, que, ya entonces, no tenían nada que ver con la realidad diaria del colectivo. &lt;br /&gt;Todo se resumía entonces en tratar por cualquier medio de desacreditar a los demás. El consenso eran ellos, que no cedían nunca en nada, a pesar de sus continuos errores de apreciación por falta de capacidad y experiencia en asuntos que implicaran a más de diez personas, donde, las distintas posiciones, requerían ceder todos un poco para que no sobrara nadie. &lt;br /&gt;Eso para el dúo no era consenso. Éste, según su criterio, consistía en hacer lo que ellos decían o no hacer nada. En llegar tomar las decisiones por agotamiento del resto -hartos ya de tanto discutir- y cuando los compañeros se iban de las asambleas ante la inutilidad de estas. &lt;br /&gt;El día de la ocupación del dial por parte de la radio mas nacional de España, RNE, canal 5 noticias -otra vez el 5, oruga- no aparecieron. &lt;br /&gt;Sólo dos días después vinieron a quejarse por cómo habíamos reaccionado y a exigir que se apagara el emisor, pues éste, estaba dentro de su propiedad y tenían -según dijeron- miedo a la multa que podía caerles. Cuando yo, ya sabía que, en realidad, lo que querían era joder el colectivo porque no podían dirigirlo a su antojo. &lt;br /&gt;No hubo mas remedio. Los insumisos se sometieron a los dictados de Radio 5 a una velocidad digna de un campeón de los 100 metros lisos -católicos de esplai-. Pero ese día oruga, les dimos una lección asamblearia que recordarán toda la vida. &lt;br /&gt;Arrastraron a los despistados de turno. Suelen ser los personajes que se limitan a venir a su programa cada quince días, y, por consiguiente, lo ignoran todo sobre el día a día de nuestra pequeña emisora. Intentaron arreglarlo planteando un ruin chantaje. Había que obedecerles -ellos dos decidirían lo que era libertario- o no habría repetidor en su propiedad. &lt;br /&gt;Así, el panorama no permitía que yo reposara lo necesario. En aquel momento apareció la ojos bonitos en mi mundo, fue, en ese instante, una bella goleta en el océano de un náufrago. Una jaima en el desierto. &lt;br /&gt;A partir de entonces mis tareas en la radio se multiplicaron por 5. &lt;br /&gt;Reuniones, programa, entrevistas para otras radios, para algún periódico, la campaña, las charlas, actos y más actos. Mi disgusto monumental con la panterita, que -para su desgracia y la mía- también pasaba por un muy mal momento en aquella época -mi bello amor-. &lt;br /&gt;Estas circunstancias me sumergieron en un triste torbellino. Donde la desorientación ganaba terreno a marchas forzadas. Así fue todo hasta el final. No quise o no pude retirarme a tiempo, y los múltiples tratamientos simultáneos que seguía -hepatitis c, vih, antidepresivo, antibióticos por lo del dentista, antiinflamatorios y calmantes para la artrosis de tobillo-, comenzaron a pasarme factura sin compasión. &lt;br /&gt;Al día siguiente (20 de marzo) subí por la tarde a la radio -había que ajustar la antena-. Desde allí llamé a mi goleta, y por lo oído la preocupé. Dijo alterada: “¡estás en la radio!”. Le conteste: “si, pero no me he acordado de subir el rulo. El rulo ya te lo bajaré yo”. &lt;br /&gt;No pude quedarme. Comencé a temblar al oír una canción -The Maytals- el Bam, Bam. La presión arterial se me puso por las nubes y salí desesperado a la calle -todo era una amenaza-. &lt;br /&gt;Entonces decidí subir a la montaña oruga. A caminar por los paisajes que tan bien conozco. Estuve desde las 6 de la tarde hasta las dos de la madrugada dando vueltas y más vueltas. &lt;br /&gt;Pasé por Kan mas Deu en varias ocasiones -arriba y abajo-. Una y otra vez&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -pararme era imposible-. Con la luna como único testigo del comienzo de mi extraña maratón. Caminar era lo que impedía a mí ataque de pánico pasar a mayores -no corras Mario, no corras-. &lt;br /&gt;Subí a mi cima -esa cima donde me senté tantas veces-. Coronada por un repetidor de radio y tv. El lugar, donde -cuando llegue el momento- arrojarán mis cenizas. &lt;br /&gt;Mirando el mar -sin goleta en el horizonte- me detuve unos minutos para recuperar el aliento. Había calma. Me serenó la luz de la luna -era un espejo plateado- rielaba en el agua enviando su luz a mi montaña. &lt;br /&gt;Después de eso, un barranco enorme y por él cuesta abajo hasta la carretera. Llegué a casa agotado, viendo borroso y sin sueño. La fiesta había comenzado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Homínido envidioso como un niño. La única habilidad de la que está dotado y trata de ejercer con solvencia es tratar de darle la bronca a todo el mundo y liarse a voces por cualquier cosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8666091543013241426?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8666091543013241426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/3-de-julio.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8666091543013241426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8666091543013241426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/3-de-julio.html' title='3 de julio*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-1214336208642219903</id><published>2010-06-21T18:03:00.008+02:00</published><updated>2010-06-24T19:51:57.521+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>28 de junio*</title><content type='html'>Oruga, son las cinco de la madrugada y aquí me tienes otra vez. Como un adicto en pleno éxtasis. Oigo a Rosendo con Leño y comprendo por qué no le gustó. Me parto de risa ¡qué desilusión! Descuélgate del estante, y si te quieres venir, hay una plaza vacante...etc. &lt;br /&gt;Ayer, pasó por la plaza una de mis enfermeras preferidas de la maldita 6ª planta. Maria, morena y simpática. Conocida mayormente por formar parte del coro vocal del conocido grupo de “rock sanitario” de finales de los noventa, “Dr. Krespo y las Vampiras”.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Todavía las recuerdo bailando y haciendo girar sendos fonendos a ritmo de rock' n' roll. Lupe -rubia con el pelo corto y gafas a lo Martirio- aparece con su bata blanca tradicional. Es la más rápida aguja en mano -te abre una vía y te enteras tres días después-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Cuelgan de sus micros botellas de suero fisiológico. Siempre dispuestas a sacarle una muestra de sangre a cualquiera a la que se despiste. Quién no recuerda su último trabajo: “hepatitis c”.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;El dr. Krespo: bata blanca hasta las rodillas, chupa de cuero negro y gafas de sol a lo Peter Punk -sin duda para disimular su parecido con el Ibarreche-. Estuvo en las listas de ventas cincuenta semanas -según la revista “Rolling Stone” de la época-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Nos saludamos con mucha cordialidad y pregunta. Bien, descansando de verdad -le cuento-. Haces mejor cara me dice -por supuesto, le cuento-. Hasta tengo todo el pelo que me corresponde genéticamente hablando. Mi sentido del humor tardará algún tiempo más en quedarse conmigo definitivamente. Jugará al volei playa en la plaza -la enfermera-. No me lo pienso perder. &lt;br /&gt;Las dos Evas vienen a mi memoria “Retrato” y “On the road”. Dos caras de una linda, frágil y desafortunada moneda, lanzada al aire de la vida, que gira sin cesar -sin decantarse nunca-. Gira en el aire una y otra vez, con una suave cadencia, ingrávida y distante. A lo lejos, miro el espectáculo y sonrío junto a mi impotencia.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Oruga, la vida a veces es así -hay que andarse con ojo-. Las tragedias son el pan nuestro de cada día. Nuestra faz, a veces sublime y mágica, reducida a su más ínfima condición, la soledad, esa soledad profunda e íntima -que nos aleja de la realidad-. Se puede padecer a pesar de no estar solo. Se adueña de nuestra existencia a la menor oportunidad, y cubre con su manto rutinario, triste y polvoriento, nuestra vida, donde la incertidumbre y el miedo se adueñan de las frágiles criaturas que por este mundo andamos -con más voluntad que fortuna-. Guárdate Eva de esa emoción. Es capaz de teñir de gris tus días más hermosos y quedarse en tu garito -como una alimaña- alimentándose de tus sentimientos más alegres y bellos, robándote la sonrisa y la vida sin compasión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-1214336208642219903?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/1214336208642219903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/28-de-junio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1214336208642219903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1214336208642219903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/28-de-junio.html' title='28 de junio*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-4951580308780256528</id><published>2010-06-20T18:42:00.007+02:00</published><updated>2010-07-13T11:07:04.783+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>¡Pobre conejito blanco! (receta friki)</title><content type='html'>Estaba haciéndome el papeo cuando me he acordado de alguien. Hoy, la manduca es un experimento: &lt;br /&gt;Quería aprovechar unos caracoles pasados de picante –regalo de un gallego medio druida- que tenía en el congelador desde hacía tiempo…&lt;br /&gt;Me puse a trocear un conejito... &lt;br /&gt;Veréis… cuando me acuerdo del pobre conejito blanco, que le sirlé, con jaula y todo, a una niña de 6 años, el -tan señalado para los infantes- día de Reyes, me pongo muy triste ¡Pobre conejito blanco! &lt;br /&gt;Eso sí, lo aproveché todo. La jaula se la vendí a un funcionario de prisiones obsesionado con su trabajo, y con la piel me hice un gorrito de cazador a lo David Crockett. Me lo pongo cuando subo a la montaña. Así también se da una vuelta el pobre conejito… &lt;br /&gt;Lo he pasado por la sartén. Un salteo breve, pero intenso, y lo he retirado. &lt;br /&gt;Luego lo de siempre: &lt;br /&gt;Cebolla picada, ajo, pimiento verde y rojo y zanahoria… chup, chup. &lt;br /&gt;Después de fumarme un petardo, mientras las verduras, a fuego lento, se revolcaban en una ardiente orgía dentro de la cazuela de barro, he separado los caracoles de su salsa… Ha sido entonces cuando he empezado a sospechar… &lt;br /&gt;¿Y si ese cabrón me los dio envenenados con algún siniestro alucinógeno? &lt;br /&gt;“Tienen mucho picante, pero están cojonudos” -me aseguró, al endilgarme el tapergüare con los caracoles. Me endiña el taper y se pira de vacaciones… &lt;br /&gt;Pues si, la salsa de los caracoles, rebajada con un poco de agua, a la cazuela. &lt;br /&gt;Los Ilegales, Rosendo, Los Suaves, Leño… Estoy convencido de que si le pones música cañera el conejo sale más tierno… ¡Pobre conejito blanco! &lt;br /&gt;Lo cogí por las patas traseras y lo desnuqué de un solo golpe contra el marco de una puerta. Ni se enteró. &lt;br /&gt;Con el rollo del alucinógeno se me ha olvidado comentar que, un poco antes de meter los caracoles, había puesto el conejito de nuevo en la cazuela. &lt;br /&gt;A la media hora pruebo de sal… Los aromas no se han hermanado aún, y me parece que el sabor no está del todo equilibrado. Poco a conejo… &lt;br /&gt;En ese momento, me he acordado de unas usadas bragas chinas que guardo en el cajoncito azul, por un instante, me he visto sonreír mientras las metía dentro de la salsa… pero… no sé por qué, enseguida lo he descartado. No puedo renunciar a ese recuerdo. Pero un toque estaría bien… ¡Pobre conejito blanco! &lt;br /&gt;Tengo la sensación de que el conjunto está pillando un color un poco raro… &lt;br /&gt;Me asaltan las dudas con respecto al resultado final. El sabor, por un lado, que no me termina de convencer y, por otro, el responsable de los caracoles se ha dado el piro por si acaso… &lt;br /&gt;Mientras le doy unos meneos a la cazuela me acuerdo de Kasti, “El Químico”. Estará harto de bocata pinchos… Sonrío, es temprano y hay comida de sobra. Tengo tiempo de invitarlo. &lt;br /&gt;Si los caracoles están dopados hasta los cuernos sólo él dispone de los&amp;nbsp; conocimientos suficientes para salir de un infierno… Le comunicaré mis sospechas después de papear y a ver qué pasa. ¡Pobre conejito blanco! &lt;br /&gt;Al guiso le quedan diez minutos. El momento de mayor riesgo… Hay que probar un invento para darle el toque que le falta a la salsa. &lt;br /&gt;Voy al cajoncito azul, cojo un pequeño sobre de plástico de cierre hermético que conservo con ardor… Saco unos pocos cabellos negros, cortos y rizados, muy rizados. Selecciono unos cuantos y los deposito en la tabla… &lt;br /&gt;Con mucho cuidado, vuelvo a dejar el vello restante dentro del sobre y lo guardo en el cajoncito azul. &lt;br /&gt;Con un cuchillo japonés, que compré con la Vanguardia del domingo pasado, pico fino, muy fino, la seña de una feminidad. Se la echo el guiso… Chup… chup. Lo tapo, bajo el fuego y... en cinco minutos listo. &lt;br /&gt;¡Pobre conejito blanco!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-4951580308780256528?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/4951580308780256528/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/pobre-conejito-blanco-receta-friki.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4951580308780256528'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4951580308780256528'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/pobre-conejito-blanco-receta-friki.html' title='¡Pobre conejito blanco! (receta friki)'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-39411460607849334</id><published>2010-06-19T18:30:00.001+02:00</published><updated>2010-06-19T18:31:12.768+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>7 de junio bis*</title><content type='html'>Escucho “Historias de misterio e imaginación”. Poe, por Alan Parsons, me pregunto: ¿por qué?, lo que no deja de ser una gilipollada más que añadir a la larga lista invierno-primavera made in interferón. &lt;br /&gt;Trato -de nuevo- de ponerme en el lugar de mi bella musa, mis lindos ojos en el laberinto. Menuda empanada tendrá. Te atrapó Mario, bien pillado estás, por más rollos que cuentes. &lt;br /&gt;Llama Laia y hablamos largo y tendido -ella hizo el mismo “tratamiento” el año pasado-. Estuve en el infierno, me cuenta. Sonrío, y le cuento: yo lo tengo por escrito. Enseguida se interesa y me cuenta que hay quién se ha suicidado. Hay hospitales del estado, donde para este tratamiento se aseguran de que la victima tenga un buen soporte familiar. &lt;br /&gt;Le han pasado cosas parecidas, miedos, intolerancia a las discusiones, algo de mal carácter, su compañero diciéndole que era una “mangui”, ¡je, je! Está curada ella también ¡estupendo! Hablo del antidepresivo, y me dice : “Efecto rebote” ¡Es cojonudo! me he de enterar por ella. Le cuento -resumida- mi odisea femenina. Trata de animarme. &lt;br /&gt;Los efectos de las inyecciones se irán lentamente. &lt;br /&gt;Éste ha sido un buen golpe para mí, casi todo un año perdido. Un montón de sufrimiento que extendí a otras personas. Es lo más duro, y tengo que remontarlo. &lt;br /&gt;La “prota” seguirá dándole cuerda a su reloj, y yo en la playa, pensando en ella, pintando su retrato mientras cuento mi odisea. &lt;br /&gt;El depredador mira el sol de junio y sonríe -ha tardado esta primavera en ser luminosa para mí, pero aquí está-, mira el sol radiante -como sus ojos- y, se dice: eres un hombre valiente y soñador, si no, no estarías aquí. &lt;br /&gt;Tengo los cuentos -inconscientes y conscientes-, son un regalo inesperado, una terapia “gestalt” mirando el luminoso horizonte. &lt;br /&gt;Suena el “Sister morphine” y voy veinte años atrás como si nada, veo caras de amigos y amigas, de ligues, de amantes, de presos -como una vieja leyenda-. Los que quedaron atrás sonríen y me dicen: “On the road again” Mario, ¡suerte leopardo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmanto del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-39411460607849334?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/39411460607849334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/7-de-junio-bis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/39411460607849334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/39411460607849334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/7-de-junio-bis.html' title='7 de junio bis*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-3341989978859725835</id><published>2010-06-19T11:01:00.004+02:00</published><updated>2010-06-19T11:28:14.440+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>7 de junio*</title><content type='html'>Jamás pensé que el cuento se pudiera alargar tanto. &lt;br /&gt;Vuelvo al ordenador -ya sin temblor de manos-. Tengo delante un pequeño y delirante manuscrito donde se cuenta mi pequeña odisea, sólo quedan por perfilar los momentos de acción -descritos muy brevemente- pero frescos todavía en mi memoria. &lt;br /&gt;Vistos bajo otra luz, la que da el tiempo y la experiencia vivida -como una leyenda urbana-. Algunos poemas hay, y, modestamente, alguno bueno creo. &lt;br /&gt;Hoy hablé con Laia sobre el asunto -ella pasó por eso el año pasado- le he contado muy por encima la historia -amiga común incluida, pero con otro alias-, ¡en fin!, allí, lo mismo que aquí, se hacen estos tratamientos a lo bestia, sin avisarte -sin recursos psicológicos para atender a la gente-. &lt;br /&gt;Es imposible llevar este tratamiento estando solo y algún día habrá que lamentarlo. &lt;br /&gt;Me parece una temeridad después de cómo lo he pasado yo. Los disgustos y preocupaciones que he causado a mis amigos y a la “prota” de los cuentos. &lt;br /&gt;No sólo el delirio radiofónico está en ellos, también otras partes de mi inconsciente. Este verano tengo que articularlo y darle tratamiento literario sin que pierda coherencia, bien que mal la tiene. &lt;br /&gt;Oigo a JJ. Cale ahora mismo oruga, el Money Talks. Extraordinaria guitarra y bella voz, otra versión -el mismo cuelgue pero en otra onda-. &lt;br /&gt;Esta hora es buena para mí, el silencio me ayuda y el cambio de color de las paredes también, ésto es importante para dejar atrás las horas de terror y miedo pasadas aquí -tan sólo dos meses antes-. &lt;br /&gt;Ahora toca reposar con mis textos y tratar de hacer con todos ellos unos cuentos multimedia, desde otro ánimo, distinto al ritmo frenético de los primeros textos o al de gran parte del manuscrito. Donde guardo mis miedos, mi pasión, mi batalla y mi locura. Ponerle armonía y sentido del humor es otro pequeño desafío para mí. &lt;br /&gt;El depredador dice que lo hará, y cuando se le mete algo en el tarro, fijo que lo hace, aunque reviente -es así el muy cabrón- ¡suerte leopardo! &lt;br /&gt;Si algo tengo claro ahora, es, que tengo una salud de hierro y soy afortunado -tengo suerte o conjuré mis demonios- mr. Lucky al menos. &lt;br /&gt;Vengo del infierno con el manuscrito sin chamuscar, con ganas de dedicarle tiempo e ilusión y dejarlo lo mejor que pueda, a pesar de lo complicado que será. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-3341989978859725835?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/3341989978859725835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/7-de-junio.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3341989978859725835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3341989978859725835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/7-de-junio.html' title='7 de junio*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-4330976363078465720</id><published>2010-06-15T10:14:00.001+02:00</published><updated>2010-08-26T20:44:27.785+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Febrero 2*</title><content type='html'>Muchos días sin retomar estas páginas, tiempos complicados para mí, pues soy consciente de mis limitaciones -mis fuerzas se agotan día a día-, pero no era ése el motivo que me hace sentarme ante una página en blanco, sino un soplo de lucidez lo suficientemente importante para sacarme del sofá, que parece ya el de los Simpson. &lt;br /&gt;He buceado en mis sentimientos de hace muchos años, y he descubierto cuándo comenzó ha escribir el depredador y por qué, esto, que para otros puede tener escasa importancia, para mí es un hecho monumental. &lt;br /&gt;Los cuentos de convalecencia son una expiación, una disculpa ya inútil e innecesaria, hace mucho, mucho tiempo, defraudé a alguien con quien compartí mis horas juveniles, y al que debo algo impagable, ese algo, fue abrirme la puerta y darme otra visión del mundo… Tiempos acelerados aquellos, en los que yo absorbía como papel secante toda nuestra intensa batalla sin entenderla todavía con claridad. &lt;br /&gt;Rodeado de todas las insuficiencias del mundo, aprendiendo a pensar, organizar, a saber elegir el momento adecuado, cuándo hay que poner las cosas en su sitio, y asimilando al mismo tiempo un montón de materias -de esas que, afortunadamente, todavía no se dan en la universidad-. &lt;br /&gt;Ayer cogí el maldito libro, lo abrí y leí la dedicatoria, no hizo falta más, llevaba sin abrirlo desde el día de su muerte o algo más, simplemente, no merecía aquella dedicatoria, la he leído hoy, y dado mi estado, las lágrimas salieron solas, cayeron sobre el papel, y hay están, ya forman parte del ejemplar que habla de cómo una vez defraudé a un compañero que me dedicó tiempo e interés -lo hacía con todos los jóvenes-, se presento un día, cuando yo ya sabia la manía que le tenían los comunistas de mi empresa, y que dejaron de hablarme por ello, en cambio él, me dio este volumen. &lt;br /&gt;Bien, mi fracaso, no tanto por mí sólo -que lo fue- y mi tristeza, eran no poder volverlo a leer, me sentía un miserable por el rumbo que tomó mi vida -él mismo que otros muchos jóvenes de aquella época-. &lt;br /&gt;Tampoco fui al acto civil cuando falleció, ni al entierro, simplemente, no podía mirar a la cara a mis otros compañeros. Esto, que ellos de alguna manera entendían, para mí no era suficiente -me hubiera sentido una rata de alcantarilla en el funeral-. &lt;br /&gt;Todavía no paso de la dedicatoria y de ojear páginas sueltas, pero lo he abierto a pesar de todo -por primera vez, después de diecinueve años-, es un paso importante y decisivo. &lt;br /&gt;A modo de humilde reparación, decirte, con ilusión y confianza, que tengo a Jesucristo y a Stalin, crucificados juntos en una antena del Carmelo hasta que se pudran. &lt;br /&gt;Para tí, Jose Antonio, que no lo leerás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-4330976363078465720?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/4330976363078465720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/febrero-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4330976363078465720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4330976363078465720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/febrero-2.html' title='Febrero 2*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-193213872133136591</id><published>2010-06-15T10:06:00.003+02:00</published><updated>2010-06-15T11:52:13.983+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Expreso al infierno*</title><content type='html'>No sé cuantas personas han cogido alguna vez ese tren, ni cuantas están de vuelta -la narración es extraña- comenzó, o mejor, cuando empecé a sentir que viajaba en él, ya no pude apearme, quizás flotaba en el ambiente desde mucho antes, como una diminuta ola que, poco a poco, va acumulando viento y más viento, hasta que deviene en huracán, donde, ciertamente, he dejado jirones de mi mismo, pero también es cierto que me he traído toda la experiencia o, al menos, toda la que pude recordar -que fue mucha- anotada cuidadosamente&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -¡qué paranoia!-. &lt;br /&gt;Ha sido muy importante para volver a recomponer las piezas de mi mismo, desparramadas como un collar de cuentas roto, en una habitación amarillo y rojo, en más de un estudio de radio, en una plaza de mi barrio, y en la puerta de mi Eva. &lt;br /&gt;Extraño tren, donde los viajeros -como fantasmas-, vagan sin rumbo, sin saber donde apearse, y se miran -una y otra vez-, unos a otros, sin reconocerse nunca, un lugar, donde los paisajes de siempre desaparecen con un chasquido de los dedos. &lt;br /&gt;La calle entonces, es sólo una carretera desierta en la noche -una ciudad desconocida-. Esa soledad, es desolación, y los que por ella andan -seres extraños, que vagan sin rumbo con la brújula averiada-, no reconocen su rostro, ignoran quienes son y a que mundo pertenecen, si tienen suerte, quizá encuentren un rasgo, un detalle, algo que les indique el camino de vuelta. &lt;br /&gt;El laberinto de espejos está servido, deséale suerte al viajero, la necesitará. &lt;br /&gt;Bromas aparte, febrero tuvo algo de tranquilidad, no escribí mucho, pero trabajé con el tema de la emisora hasta el 20 ó 21 de marzo, donde, antidepresivo y energías dijeron ¡basta! Hasta ahí lleva este cuento, al andén donde espera “el expreso al infierno”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-193213872133136591?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/193213872133136591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/expreso-al-infierno.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/193213872133136591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/193213872133136591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/expreso-al-infierno.html' title='Expreso al infierno*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-6612606001562656072</id><published>2010-06-14T18:20:00.005+02:00</published><updated>2010-06-23T10:34:19.840+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Febrero (05)*</title><content type='html'>Comprendiendo que Ulises no se libraría, esa noche de narrar su Odisea, dijo Esteban a Sofia: tráeme una botella de vino del mas corriente, y pon a refrescar otra para luego, porque el relato será largo. &lt;br /&gt;El siglo de las luces, de Alejo Carpentier. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué puedo decir del mes de febrero? Apenas tengo notas sobre el dichoso mes. Tenía la moral hecha polvo y me sumergí en las tareas de la emisora. Fueron demasiadas para las escasas fuerzas que me quedaban. &lt;br /&gt;Seguí con el programa a pesar de todo, aunque triste después de la puñalada que yo mismo me di en el corazón.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Mi sangre iba desbocada hacia una anemia mortal de necesidad y el tratamiento seguía a toda pastilla -chute semanal incluido-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Mandé un sms a la suspiros el día de su cumpleaños -no hace falta decir que, ella, no hizo lo propio tres días después que era el mío-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Le grabé algo de música, era mi manera de decir algo que, ya entonces, era incapaz de expresar.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Más tranquilo estuve por unos días, pero viendo borroso y con el extraño presentimiento que tuve el día de mi santo -en casa de la ojos bonitos- planeando sobre mi cabeza como un buitre hambriento esperando su oportunidad.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;A pesar de mis muchas otras preocupaciones no podía dejar de pensar en ella.&amp;nbsp; Y fumando hierba como si me fuera en ello la vida, me decía: Mario, a la chica le falta una tuerca y a ti te empieza a faltar un tornillo -vaya par-. Ella casi no sale -enclaustrada está-, y tú cada vez puedes moverte menos, además, ya no distingues un huevo de una castaña la mitad del tiempo, y la otra mitad, con el Parkinson residual amenazando ya con quedarse a vivir de forma permanente en tu guarida. &lt;br /&gt;El sueño, empezó a hacerme el avión o la pirula, a días alternos, y yo cabezón, a la que no tenía nada que hacer pensaba en sus ojos -como claveles rojos-. En aquellos ojos que desde entonces forman parte de mi existencia.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Intenté luchar contra aquella imagen una y otra vez, pero es imposible luchar contra el destino. Su bella mirada me atravesó y dejó dentro de mí una suerte de embriagador y dulce veneno que forma parte fundamental de una experiencia poéticamente aterradora, donde mis fantasmas reaparecen una y otra vez, y la atracción por una mujer se impuso al odio que sentía por algún excompañero.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Ahora está en mi inconsciente también -éramos pocos y parió la abuela- y sin pedirme permiso. &lt;br /&gt;Las reuniones en la radio eran largas y espesas, lo que no contribuía en nada a conservar lo poco que ya quedaba de mi salud.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;En casa me dio un rollo monotemático con la música -blues y más blues-. El Remember bliss de John Mayall sonaba una y otra vez, como una premonición del futuro que me esperaba -agazapado sobre mi mismo y el inconsciente buscando ya su oportunidad-. Y ahora -una mañana cantarina de finales de primavera-, ya lejos de mis terrores, lo recuerdo como una alocada y triste carrera cuesta abajo, hacía la desesperación, la soledad y la locura. Rodeado de compañer@s, amig@s, canciones, con unos ojos brillando en el espejo -como azulejos- mirando a lo lejos. Inalcanzables, llorosos, solitarios, desolados y confusos, que si bien iluminaban a piñón, teñían todo a su paso de desolación, desnudándome de esperanzas, con el corazón triste y solitario -a solas con mis miedos- en la recta final de mi duro tratamiento y sin fuerzas para pensar con claridad. &lt;br /&gt;Apenas recuerdo gran cosa y por un error fatal perdí gran parte de lo escrito&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -lo largué sin remisión al cementerio virtual-. Intercambiamos llamadas en plan raro -en un confuso código que ninguno de los dos era capaz de entender del todo-, del tipo: no quiero formar parte del circulo que te oprime, no es ése el papel que quiero jugar en tu vida  ríete o te mueres eres una engreída es que estoy nerviosa a mi no me agobies me mirabas con ojos de tiburón no me hables en ese tono quiero mi rulo o algo parecido oye, que es el tratamiento ¡pues vaya tratamiento! yo soy incapaz de hacerle daño a ninguna mujer ¡pues solo faltaría!.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Algo debió de dolerle. Sé, que a veces, uso un tono frío, distante, indiferente, que hace daño. No son las palabras, sino como suenan. Ajenas a todo parecen llevar una despedida implícita.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Después de eso, sólo un mensaje en plan borde sobre mis paranoias, -cómo si yo no estuviera enterado a esas alturas- devolviéndome la frase de no quiero formar parte de. Su ¡olvídame! me partió el corazón.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Eran ojos de poeta convaleciente, solitario y frágil los que la miraban aquella desdichada tarde. Intentaba retenerlo todo con ojos apasionados y profundos&amp;nbsp;&amp;nbsp; -quería escribirle cuentos y en eso andaba-. Nunca lo supo mi esquiva musa.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Le dije algunas cosas que no le gustaron, pero alguien tenía que decírselas: si no te quieres tú, nunca podrás querer a nadie fue quizá el más duro comentario. Lo hice porque me importa, me duele su dolor, se parece al mío de otro tiempo. &lt;br /&gt;El rulo* sigue rulando aún, como una antigua maldición en constante estado de ejecución sin acabar jamás de finalizar su sortilegio -en plan proceso informático en estado zombi-. Total, me toca comprarle uno nuevo. El original sucumbió en una primaveral y alucinante noche -sin solución ortopédica alguna- en una jam de cuatro horas contra el granito de una acera solitaria de su barrio y el mío. &lt;br /&gt;Días borrosos fueron aquellos -ya tan lejanos en mi memoria-. Entre las dudas, la tristeza, el trabajo de la radio y el tratamiento, que, robándome el sueño y la tranquilidad, se iban adueñando poco a poco de mi vida. &lt;br /&gt;Un mamoncete comenzó a intentar agobiarme por teléfono sistemáticamente. Primero desde su casa, y luego desde un locutorio -en un alarde de cobardía que no le conocía todavía-. Intentaba burlarse de mí situación. Tuve que desconectar el dichoso artilugio y usar el móvil únicamente.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Me alteraba los nervios, y para postre, cuando intento explicárselo a la panterita, sin saber nada del asunto, me manda un mensaje llamándome paranoico poco más o menos. Me dolió oruga. &lt;br /&gt;Hoy, la madera picó a mi puerta y no estaba. Andarán con lo de la citación que ya fui a recoger. Informe al canto o algo así. ¡En fin! hoy es verbena, hasta el sábado o el lunes no habrá numerito de maderos, y que conste no los he incluido yo, ni ella, se han apuntado -querrán salir en la historia- por el morro. &lt;br /&gt;Sigo con Freud y la histeria, trato de comprender y comprenderme, aunque lo mío lo tengo algo más claro, lo de ella me cuesta más. Ahora tiene miedo o se siente culpable, y si me ve pensará que quiero hacerle daño ¡qué risa! Ella sabe lo que quiero mejor que yo, y eso la preocupa ¿por qué será?&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Primero pone un cebo muy difícil de rechazar -como el Padrino pero en versión femenina- y cuando ya has picado le entra miedo y pagas las culpas de su desolación, su tristeza, su dolorosa existencia. &lt;br /&gt;Coche rojo, cojines rojos, posavasos rojo, estera roja, yo digo además, corazón rojo y solitario ella. Rojo, solitario, desesperanzado, triste y fuerte el mío. &lt;br /&gt;Todos los tíos del planeta andaban tras ella para verle el coño, al principio no le di mayor importancia, pero me pareció oírlo en tantas ocasiones que, al final, me decía: ¡coño! Mario, seguramente tiene un coño extraordinario. Uno de esos regalos que nos da la naturaleza tan pocas veces, y tú, la diñarás sin ver tan especial legado genético, producto de miles de millones de generaciones femeninas. Total, que tuve, tengo y tendré, curiosidad por ver eso que, por lo visto, busca en ella toda la parte viril de la humanidad.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Tanta propaganda, es normal que al final te entre curiosidad masculina. A mí ya me gustaba antes de saber que albergaba un legado genético de importancia capital entre las piernas y que, al parecer, todo el mundo andaba al acecho de la dichosa joya fisiológica. Me interesaba toda entera -así que poco podía hacer-. Linda chica mi musa, hasta cuando se enfada tiene algo especial, único, al menos para mí.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Así estaba, hasta estas nimiedades se iban acumulando -en mi ya confusa vida-. Todo se incorporaba a mis preocupaciones sin poder pensar con claridad sobre ello y sin poder descartarlo de mis pensamientos. Todo fue en esa onda hasta el colapso. &lt;br /&gt;Para postre, ese mes se incorporó a la fiesta un tipo pequeño y desarrapado, una especie de híbrido entre un elfo y el señor Spock. Se puso a darnos la tabarra con un desmesurado afán de hacerse notar a costa de lo que sea. Parecía Diógenes en su mejor momento, sableando a quien pillaba -el caso era pedir algo-. Andaba cambiando de vivienda cada dos meses y poniendo cara de precario crónico. Me dieron ganas de subir a la radio y cortarle las orejas en punta -por Maruja- al enanito del cuento.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Del quince de diciembre al quince de enero mis células sanguíneas bajaron en picado. Mi suerte estaba echada. &lt;br /&gt;Ahora, después de la maratón pastillera -ya normalizada mi existencia-, leo y veo más el lado poético que tuvo, el miedo, la desesperación y el pánico, sólo son un mal sueño ya lejano y superado.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Un cuento urbano para reincidentes y pillados de toda condición. Para los alucinados y contradictorios seres de cuya especie formo parte. Y muy especialmente, para aquellos que, de una ú otra manera, lo vivieron y sufrieron conmigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Artilugio rodante de madera para automasajearse los pies.&amp;nbsp; (nota del autor)&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro"Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-6612606001562656072?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/6612606001562656072/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/febrero-05.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6612606001562656072'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/6612606001562656072'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/febrero-05.html' title='Febrero (05)*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8889632792155652941</id><published>2010-06-09T10:41:00.006+02:00</published><updated>2010-06-13T20:52:34.298+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>La casa encantada 2 (enero 05)*</title><content type='html'>Cuando empujé la puerta noté que algo había cambiado. Era la dueña lo diferente, porque a la gata, como pasó de mí olímpicamente, no la vi, o a lo mejor, fui yo, el que paso de ella, no sé. &lt;br /&gt;En lugar de Agustina de Aragón, había una chica insegura y algo confusa. Me pareció que ella misma alimentaba su tristeza, y que el alcohol, era la llave que le daba cuerda a esa estúpida ruleta imaginaria y trágica -atrapada en su propia telaraña-. &lt;br /&gt;Llevaba un pijama que le sentaba muy bien, parecía cansada y, por supuesto, como casi siempre, triste y con aspecto de no haber roto nunca un plato. Después de la tempestad viene la calma, pensé. &lt;br /&gt;Cuando nuestros ojos se volvieron a encontrar, no tenía aquella mirada orgullosa y feroz, en su lugar, había una suave luz que contenía todos los atardeceres del mundo. &lt;br /&gt;También la estancia era diferente, no había el voltaje de la última noche. El ecosistema, si no de armonía, si tranquilo -con cierta frialdad o desconfianza-. &lt;br /&gt;Se palpa un ambiente adolescente, los miedos e inseguridades por delante. Somos muy precavidos. Yo prefería, desde luego, que no saltaran chispas como la noche anterior, cuando cruzábamos miradas cómplices. &lt;br /&gt;Tenía un montón de preguntas y aclaraciones que hacerse y hacerme. Llevaba el pelo recogido, y no me di cuenta de cuando se lo soltó hasta que note sus efectos, y eso que estábamos a dos metros uno de otro -si en aquel momento caen del cielo dos paletas de ping pong, hubiéramos podido jugar unas partidas- ¡cuántas precauciones! Mal empezamos, me decía en aquel instante. &lt;br /&gt;Dos metros entre los dos, y en medio, una estera, dos o tres cojines y un cenicero, ¡terreno abonado vaya! -me pareció un terreno de entrenamiento o un campo de minas, poco más o menos-. Había demasiados frentes en aquella batalla para un tipo como yo. &lt;br /&gt;En realidad, no sé si quiere verme para rematar la faena -me digo, algo acojonado-. Entonces, hice algo que me costó mucho aprender, a pesar de ser tan sencillo: escucharla, con la mirada que tengo en palanca para casos difíciles y que no había tenido que usar en mucho tiempo -cada uno tiene sus recursos-, una mirada, limpia, clara y profunda. &lt;br /&gt;Mientras hablaba me observaba de soslayo, dándose cuenta de que yo no perdía detalle de su voz y sus palabras, ni de los gestos que hacia con los brazos, sentada en la estera con el pelo suelto, algo más segura de sí misma -dueña ya de todo lo que había a su alrededor-. Entonces sonrió tímidamente agachando un poco la cabeza -parecía complacida-. &lt;br /&gt;Mis reflejos a la hora de tratar con mujeres tan especiales están en baja forma, a pesar de no haber hecho otra cosa en mi puñetera vida. &lt;br /&gt;No comprendo -o quizá si- por qué, cuando está furiosa o disgustada levanta la cabeza y, en cambio, si sonríe, se esconde entre el pelo. De todas maneras, no vi esa sonrisa hasta el final. &lt;br /&gt;Esta mujer siempre se las apaña de alguna manera para dejarme indefenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmanto del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8889632792155652941?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8889632792155652941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/la-casa-encantada-2-enero-05.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8889632792155652941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8889632792155652941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/la-casa-encantada-2-enero-05.html' title='La casa encantada 2 (enero 05)*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-3792903869630697976</id><published>2010-06-01T10:47:00.005+02:00</published><updated>2010-06-15T11:18:25.425+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>La década del desencanto</title><content type='html'>Los pactos de la Moncloa, que certificaron el abandono de la izquierda de cualquier tipo de solución rupturista, fueron el pistoletazo de salida, la semilla del desencanto. El fin de las esperanzas puestas en la llamada izquierda parlamentaria se fraguó en aquél pacto que, de hecho, en primera instancia, tuvo a los partidos llamados de izquierdas y a sus respectivas correas de transmisión, es decir, a las élites de los mal llamados sindicatos mayoritarios -que, en su mayoría, únicamente aspiraban a ser activos profesionales del sindicalismo-&amp;nbsp; como primeros, y casi únicos, beneficiarios. Serían los encargados de reconducir a la clase trabajadora por el camino "correcto". Para todo lo demás habría que esperar. Y así nos fue…&lt;br /&gt;La gran mayoría de polígonos de viviendas, construidos a toda prisa en las periferias de las grandes ciudades del país durante las dos décadas anteriores, eran páramos desolados. Rodeados de ratas, autopistas y descampados, sin transportes urbanos, o, en el infrecuente caso de que los hubiera, estos eran ridículamente insuficientes, sin planificación, sin servicios… Barrios millonarios en sin… Auténticas fábricas de marginados. Y, a pesar de los cambios políticos habidos en la década anterior, así seguían a principios de los ochenta, y así siguieron durante mucho, mucho tiempo, y, aún hoy, después de tantos años, palabras como Servicios Sociales me siguen sonando a cruel sarcasmo. &lt;br /&gt;Al salir de CCCB, después de una larga visita a la exposición dedicada a los quinquis de los 80, mis emociones navegaban entre el recuerdo de mi rebeldía juvenil, las frustraciones de los años de la llamada transición, y mi búsqueda de la felicidad y el olvido. &lt;br /&gt;Después de aquel ochentero y magnífico viaje por las vidas de los más excluidos de la década, sentí aversión y fascinación, y, en un instante, me poseyó un profundo resentimiento… &lt;br /&gt;No quería irme de allí con aquel mal rollo. La exposición realmente era buena. No se merecía eso. &lt;br /&gt;Me senté en una de las terrazas de delante del MACBA, y pedí cerveza y olivas. En cuanto el camarero me trajo la consumición, saqué de mi bolsa un porrito liado, lo encendí, y, al levantar la vista, me encontré leyendo una pintada: VUESTROS CULOS SERÁN MÍOS… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La década del desencanto comenzó para mí en el año 1979. Cuando los álgidos momentos de la transición daban sus últimos y apagados coletazos. &lt;br /&gt;Con la izquierda parlamentaria y sus respectivas correas de transmisión bien apoltronados, la izquierda extraparlamentaria, entre un batiburrillo de siglas y compitiendo unos con otros, en un baile interminable de propuestas políticas cada vez más surrealistas, y los anarquistas, utilizando a la renacida CNT&amp;nbsp; para reavivar trasnochadas diferencias, en lugar de prepararse para el futuro. El panorama era desalentador. &lt;br /&gt;Demasiado para un militante veinteañero que llevaba desde los dieciséis preparándose para ser sindicalista. Lo dejé como otros muchos. &lt;br /&gt;A este fenómeno se le vino a llamar desencanto. &lt;br /&gt;A partir de aquel año, gran parte de la juventud militante barcelonesa se dedicó a divertirse, ligar y pillar colocones. &lt;br /&gt;A esta juventud se le aplicó el despectivo epíteto de pasotas. &lt;br /&gt;En las cárceles, los presos organizados en la C.O.P.E.L. se iban agotando entre motines, autolesiones, peticiones de amnistía, huelgas de hambre, fugas, palizas, kundas y celdas de castigo. &lt;br /&gt;Las energías desatadas tras la muerte del dictador se fueron disipando lentamente. La Barcelona trasgresora, creativa, luchadora, capital cultural del país, que atrajo a artistas de todas partes, fue marchitándose poco a poco, y, a primeros de los ochenta, con Jordi Pujol ya instalado en la plaza Sant Jaume, se potenció una suerte de provincianismo cultural estrecho de miras que fue desplazando progresivamente al arte comprometido e independiente. &lt;br /&gt;La cultura de la subvención había comenzado. A raíz de esto, gran parte de la naciente y pequeña industria cultural independiente acabó en la capital de España, donde parecían correr mejores tiempos para estas pequeñas industrias. &lt;br /&gt;Mientras tanto, la heroína, que hasta la muerte del dictador había circulado de forma muy restringida, comenzó a correr por todas partes. Afectó a todas las clases sociales, pero, debido a los factores socioeconómicos, fue en los barrios más humildes donde causó más estragos. &lt;br /&gt;En muchos barrios llegó a ser más fácil pillar caballo que hachís. El por qué sucedió esto justo entonces siempre me pareció sospechoso. La policía parecía no darse cuenta de algo tan evidente. &lt;br /&gt;Un par de años más tarde, tanta relajación pasaría factura. En los barrios más humildes la juventud comenzó a delinquir para pagarse la adicción.&amp;nbsp; Aquella droga acabó convirtiéndose en una epidemia que destrozó vidas y familias. &lt;br /&gt;Un problema social de gran magnitud para el que, como casi siempre, las autoridades supuestamente competentes no estaban preparadas. Las pilló en bragas, y costó mucho tiempo articular servicios convenientemente preparados y dotados. &lt;br /&gt;Los atracos a bancos y los robos en farmacias se pusieron de moda. Y, a falta de otra cosa, las prisiones se fueron saturando de adictos que no tenían por qué haber llegado hasta allí. &lt;br /&gt;Las interminables colas en las oficinas de empleo se convirtieron en un lugar idóneo para ligar. &lt;br /&gt;Los fines de semana el casco antiguo rebullía de gente (sobre todo jóvenes), y el barrio chino, si sabías moverte un poco, era el mejor lugar para pillar cualquier cosa. &lt;br /&gt;La crisis económica se fue agudizando a medida que avanzaba el decenio, y el progresivo desmantelamiento de las grandes industrias relacionadas con la siderurgia convirtieron el país en un polvorín. &lt;br /&gt;La lista sería inacabable. Los conflictos en minas, astilleros, altos hornos… etc. recorrieron la península como un reguero de pólvora, dejando tras de si un desalentador paisaje de luchas obreras perdidas y batallas campales con la policía. &lt;br /&gt;Las interminables hogueras de la década se fueron apagando, y la ciudad se tiñó de gris mortecino. Un gris que ya no abandonaría Barcelona en mucho tiempo... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gritos del camarero me sacaron de mi ensueño. Discutía airadamente con unos jóvenes sentados cinco o seis mesas más allá de la mía. Por lo visto habían intentado largarse sin pagar. &lt;br /&gt;Una traviesa mirada se apoderó de mi rostro. Recogí mis cosas, me levanté, y con mucha parsimonia, dejé, a modo de pago, una chapa libertaria encima de la mesa y, con una vieja sonrisa de colmillo, pasé por delante del grupo y me perdí por una oscura calleja camino de las Ramblas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-3792903869630697976?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/3792903869630697976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/la-decada-del-desencanto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3792903869630697976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3792903869630697976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/06/la-decada-del-desencanto.html' title='La década del desencanto'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8369659760451064694</id><published>2010-04-26T19:07:00.006+02:00</published><updated>2010-06-05T10:45:57.128+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Multas. multas. multas...</title><content type='html'>"En una plaza de Prospe, de cuyo nombre no quiero acordarme, navega, aun con mal tiempo, un poeta suspicaz. De ojos claros y astutos, sonrisa fácil, pelo cano, bolígrafo de gel, ordenador diminuto y gorra pertinaz… &lt;br /&gt;¡Coño! Se me ha ido la flapa -efectos secundarios de la semana del libro sin duda. &lt;br /&gt;Lo más chungo que, en mucho tiempo, aterrizó en mi buzón, ocurrió hace cinco años… Fue un vale de descuento para el servicio de pompas fúnebres, que, en las especiales e irrepetibles circunstancias que vivía en aquellos tenebrosos tiempos, me sonó a complot entre la sanidad pública y los servicios funerarios. Se pasaban información, fijo. &lt;br /&gt;¡En fin! Desde entonces hasta hoy, sólo llegaban a mi domicilio facturas y propaganda, que, aunque parezca mentira, es lo mejor que te puede pasar. &lt;br /&gt;Hasta que una mañana de mediados de primavera, las negras alas de nuestra administración más próxima, cual siniestro heraldo, dejaron en mi buzón, como el que no quiere la cosa, una lluvia, torrencial y cara, de multas. &lt;br /&gt;Unas, contra la ordenanza del medio ambiente urbano. Otras, contra un oscuro precepto, que, en resumen, y copiándolo textualmente, viene a decir: Precepto 47.1 Conv&amp;nbsp; O.M. Per fomentar i garantir la convivencia. &lt;br /&gt;¿Os queda claro? Pues a mi tampoco. &lt;br /&gt;Oscuras reglas de una inacabable normativa cívica que, de antemano, cuando se aprobó, todo el mundo era consciente de que para no incumplir ningún precepto había que estar clínicamente muerto o ser anacoreta. &lt;br /&gt;Una noche te piden la documentación, y, mes y medio después, te llega a casa un bonito ramillete de surtidas e inventadas multas invernales de las que no tenías ni idea. &lt;br /&gt;Me transportó a otro tiempo… Tiempo de abusos de autoridad, de tufo a miedo, a campos de concentración, a garrote vil. &lt;br /&gt;¿Por qué se intenta acogotar, a base de multas, a una persona que participa activamente en la vida cultural y asociativa del distrito de Nou Barris? &lt;br /&gt;Larga pregunta para la que no tengo respuesta. &lt;br /&gt;Sinceramente, creo que a los funcionarios municipales no les debería faltar el trabajo. Así, evitaríamos que los más inquietos y creativos funcionarios tuvieran tiempo libre que dedicar a falacias de ánimo represivo y espíritu recaudatorio. &lt;br /&gt;Por no hablar del nefasto desperdicio que significa canalizar las energías creativas intentando putear a los sufridos contribuyentes, en lugar invertirlas en realizar alguna obra de arte que sirviera al resto de ciudadanos, y a ellos mismos, de cultural esparcimiento. &lt;br /&gt;Nunca había tenido la oportunidad de ejercitar mis escasas habilidades literarias en el árido campo del recurso administrativo y exculpante, pero…, después de un póker de sanciones inventadas, que no estaba dispuesto a pagar, no me quedó más remedio. &lt;br /&gt;El preciso y directo lenguaje burocrático, tan ajeno a los dispendios metafóricos, no da para muchas alegrías literarias. Todo un reto para el que no estaba preparado. &lt;br /&gt;Pregunté. Pedí consejo. Me informé, y, poco después, ya tenía en las manos el primer borrador que, todo hay que decirlo, salió cargado de alegóricas ironías y con las fechas equivocadas, pues, en mi precipitación, había confundido la fecha de las sanciones con la de la imposición de las mismas. &lt;br /&gt;El primer asalto lo había ganado la burocracia. Pero no estaba dispuesto a rendirme tan fácilmente. Una vez establecida la verdadera fecha de mi supuesta, nocturna, alcohólica, coral y pública fiesta, tuve que comenzar de nuevo el trabajo. &lt;br /&gt;En aquel instante, la idea de declararme insolvente, es decir, la más sencilla y cómoda de mis opciones, me salió al paso. Pero era casi lo mismo que asumir unos actos que no habían tenido lugar. &lt;br /&gt;¡Y una mierda! -exclamé para mis adentros. &lt;br /&gt;Eran tiempos agitados en las cercanías de los equipamientos municipales de Prosperitat, donde, en grupos de a ocho, solían aparecer los agentes guardia urbana dispuestos a joder la marrana. &lt;br /&gt;Todo un excesivo, nefasto y represivo despliegue que, en realidad, todavía no sé qué objetivos perseguía. &lt;br /&gt;¿Buscarían ahuyentar a los ciudadanos de dichos equipamientos, cuando era el mismo municipio el que los había dispuesto para uso y disfrute de los contribuyentes? ¿Esquizofrenia municipal? ¿Delirio estalinista? ¿Retorcida venganza funcionarial? ¿Paranoia administrativa corriente y moliente? &lt;br /&gt;Como iba diciendo: ya tenía casi listo mi segundo intento de recurso administrativo, cuando me di cuenta de que para que éste tuviera toda la eficacia que el caso requería me faltaban los vocablos del conciso lenguaje legal. &lt;br /&gt;No hubo más remedio que recurrir a un amigo abogado en busca de aquellos precisos términos de los que no disponía y del asesoramiento legal correspondiente. &lt;br /&gt;Pasamos una primaveral mañana en su casa del Maresme. Yo lo adiestré en la germinación y cuidado de las plantas de marihuana, y él me puso al día en todo lo concerniente a recursos administrativos que, dado su oficio de picapleitos, tenía por la mano, y que yo tanto necesitaba. Todo un intercambio cultural. &lt;br /&gt;Para entonces habían transcurrido dos semanas. Dos largas semanas de fallidos escritos consecutivos y mala leche. El tiempo apremiaba… pero ya disponía de un organigrama de la estrategia a seguir y de información suficiente y eficaz. &lt;br /&gt;Dividí el recurso en dos partes, según las franjas horarias de mis supuestas infracciones, y las ataqué de dos en dos y por orden cronológico. Unas de medianoche, otras de madrugada. Sin duda, era la mejor opción estratégica. &lt;br /&gt;Así comenzó mi tercera redacción del pliego de descargo, que, sin prisa ni pausa, se iba perfilando y puliendo en mi entorno narrativo y descartante. &lt;br /&gt;(Lástima que los recursos administrativos no puedan llevar una banda sonora que amplíe y refuerce el mensaje. Hubiera sido un interesante ejercicio buscar un par de temas que acompañasen y pusieran unas pinceladas musicales al aburrido lenguaje burocrático en el que me hallaba inmerso). &lt;br /&gt;Cuando, tres días antes de que finalizara el plazo para la presentación de los recursos, daba los últimos retoques a la cuarta edición de los dos pequeños textos, suspiré aliviado. Había currado como un enano, pero estaba contento y satisfecho. &lt;br /&gt;Remití los textos a los compañeros del Casal de Barri y a mi amigo abogado. Sólo faltaba ir a buscar los impresos correspondientes y esperar las respuestas a mis emilios. Aquí también hubo movida, pues al llegar a casa después de recoger los impresos, me di cuenta de que me habían endilgado impresos para recurrir multas de tráfico. Vuelta al Consell del Districte. Otro pateo en busca de los genuinos formularios. &lt;br /&gt;Por fin, la tarde anterior a la expiración del plazo, tenía en mi poder todos los elementos que necesitaba para encarar los textos definitivos. Pero, por aquel día, estaba hasta los huevos de burocracia y decidí irme a dormir tempranito y terminar de componer el puzzle al día siguiente. &lt;br /&gt;La mañana del último día del plazo me senté ante el ordenador y me pasé una horita componiendo y revisando los dos pliegos. La jungla burocrática no había podido conmigo. &lt;br /&gt;Tras tres cuartos de hora en una cola municipal, tenía en las manos lo que tanto ansiaba desde hacía semanas. Unas bonitas hojas de color asalmonado que certificaban la presentación de los documentos dentro del plazo correspondiente…"&amp;nbsp; &lt;br /&gt;¡Plop! Desperté sudando y con diarrea ¡Qué pesadilla! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercan las fiestas… Así que dense por avisadas vuesas mercedes. Anden ojo avizor por si ven aparecer en el horizonte un nutrido grupo de corchetes municipales y… ¡Feliz Fiesta Mayor! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8369659760451064694?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8369659760451064694/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/04/multas-multas-multas.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8369659760451064694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8369659760451064694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/04/multas-multas-multas.html' title='Multas. multas. multas...'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-558004336724863724</id><published>2010-04-14T18:56:00.000+02:00</published><updated>2010-04-14T18:56:45.041+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Autoretrato (enero 06)</title><content type='html'>Pasamos los primeros veinte años de nuestra vida decidiendo qué partes de nosotros mismos debemos meter en el saco y ocupamos el resto tratando de vaciarlo. &lt;br /&gt;Robert Bly. Encuentro con la sombra. Pág. 98. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sal en los labios. Pimienta y asfalto en el paladar. Eléctricos y ácidos pinchazos, como agujas atrapadas en un árbol milenario. Sabor de menta almidonada en la garganta, donde se mueven alfileres a la velocidad de la luz. Los ojos centelleantes, de un tono displicente, desvaído, como si buscaran todavía la luz que ya tienen, que ocultan muchas veces, sólo por pura y simple malicia, o quizá pura exhibición de colores.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Rayos, truenos, se lanzan como una luz eterna, primitiva, capaz de agujerear almas duras, aceradas. &lt;br /&gt;Miradas como serpientes luminosas, diamantinas, afilan sus colmillos en las imágenes que transpiran las farolas, el sol, el mar. Luces frías, como premisas nunca resueltas, devuelve el espejo, al mirar distraídamente mis tres ojos al afeitarme. Rasuro el mundo mientras lo hago. Le arranco la enmascarada y oscura mirada durante la delicada y pueril tarea. &lt;br /&gt;Acero y mierda, basura metálica, vulgar, sin brillos ni luces, como una orgánica cadena de un gris maloliente que se pudre al sol. &lt;br /&gt;La multitud observa al pasar a su lado, se siente atraída de forma malévola y repulsiva. El muerto levanta un dedo y grita: quiero arroz, sólo arroz, agua y saludos.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Visitas al interior de mis ojos, como un turista extranjero que, por un instante, se ve a si mismo vuelto del revés, iluminado por un haz de luz oscuro, introvertido, curioso y penetrante a la vez.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Recorre su rostro con la cuchilla, recogiendo nieve salpicada de puntos negros, como semillas de opio entre cúmulos espesos y blancos. &lt;br /&gt;La sonrisa en el cálido rostro, resplandeciente, como una danza ancestral, enérgica, primitiva, desmesurada. Luminosa y eterna se extiende en toda su potencia. Hace reír, se ríe de si mismo, de todo.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Pasea su alma entre vidas ajenas. Dando vistazos cortos, rotundos. Oliendo, lamiendo todo lo que encuentra a su paso. Sacando a la expresión toda su arcaica fuerza, su luz primordial, con una energía, un vigor, que sólo la tierra seca y polvorienta es capaz de reflejar.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Luz, esa luz brillante y audaz, ligeramente azul, con finos y fugaces reflejos turquesa, teñidos, en ocasiones, de un breve hálito gris espumoso. Donde el sol se abre paso como una delicada y suave melodía marinera. La luz de su viejo y esperanzado mar, su mar, el mar mediterráneo. &lt;br /&gt;El espejo devuelve entonces una nueva faz, surcada de arrugas y cicatrices, producto del tiempo y la vida a partes iguales. Los ojos recuperan un cambiante azul que disfraza su tono, como el azul del mar. Ora algo verdoso, ora azul profundo, a veces, salpicado de grises leves y metálicos, plomizos tonos que alternan brillos con los formidables e inquietos rayos de sol. &lt;br /&gt;Sus labios, como su boca, amplios y sensuales, siempre andan a la búsqueda de besos inalcanzables, lejanos. Anhelan una boca soñada, real, labios, ojos que absorban su luz y su mirada.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Una risa franca, tronante, sale resuelta de su interior a la menor oportunidad. Mirando siempre a su alrededor buscando un rostro, unos ojos donde sumergirse y nadar, bucear almas femeninas, mundos insondables donde suele perderse y encontrarse. Rostro de superviviente, de vagabundo de infinitos paisajes. &lt;br /&gt;Me veo a mí mismo como si fuera otro. Diapositivas pasan ante el espejo, distintas, iguales, consecutivas, y río. Río ante el calidoscopio de gestos, miradas, poses, que corren fugaces ante la mirada atónita, mientras se reconoce en mil lugares cuando se limpia la cara de jabón. &lt;br /&gt;La imagen, juguetona, hace guiños, como un felino camuflado en mil rostros que son el mismo, visto de cerca, de lejos, de perfil, audaz y temerario, débil y escurridizo, amistoso, duro, y en algunas ocasiones, casi feroz, como un leopardo en una cacería que, sin embargo, sonríe plácidamente mientras espera a su presa sin buscarla, sin planearlo.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Mientras tanto, con movimientos ágiles y furtivos, contempla el mundo maravillado, curioso, con una traviesa curiosidad infantil, inocente, sin edad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-558004336724863724?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/558004336724863724/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/04/autoretrato-enero-06.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/558004336724863724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/558004336724863724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/04/autoretrato-enero-06.html' title='Autoretrato (enero 06)'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2079377310682508322</id><published>2010-03-24T11:21:00.001+01:00</published><updated>2010-03-24T11:22:09.427+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fotos'/><title type='text'>beatniks2</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S6nnSDTkRLI/AAAAAAAAADg/XemGrje2wq0/s1600/IMG_2862.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="202" src="http://4.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S6nnSDTkRLI/AAAAAAAAADg/XemGrje2wq0/s400/IMG_2862.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2079377310682508322?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2079377310682508322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/beatniks2.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2079377310682508322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2079377310682508322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/beatniks2.html' title='beatniks2'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S6nnSDTkRLI/AAAAAAAAADg/XemGrje2wq0/s72-c/IMG_2862.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8152387752242321942</id><published>2010-03-24T11:08:00.000+01:00</published><updated>2010-03-24T11:08:46.182+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fotos'/><title type='text'>beatniks1</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S6nkATsi3uI/AAAAAAAAADY/5ttHgVrswJo/s1600/IMG_2889.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S6nkATsi3uI/AAAAAAAAADY/5ttHgVrswJo/s320/IMG_2889.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8152387752242321942?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8152387752242321942/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/beatniks1.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8152387752242321942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8152387752242321942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/beatniks1.html' title='beatniks1'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S6nkATsi3uI/AAAAAAAAADY/5ttHgVrswJo/s72-c/IMG_2889.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-1776010433738324972</id><published>2010-03-21T19:23:00.001+01:00</published><updated>2010-03-21T19:24:52.716+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>¡Jódete y baila!* (enero 08)</title><content type='html'>Nunca olvidaré aquella noche. La conocí en el Casal de Barri de Prosperitat, en una exposición de cuadros. Le largué mi rollo habitual, aderezado con artísticas pinceladas. Yo recité unos poemas, ella, bailó una danza, el despertar, el amanecer de una confusa conciencia.&lt;br /&gt;Madura, de pelo negro y corto, bonita y de aspecto estrafalario, con unos lindos y expresivos ojos oscuros, ojos de mujer herida.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Algo desconfiada pero simpática, y dueña de una mirada cambiante, a ratos, ensimismada y triste, otros, en cambio, alzaba el rostro y te miraba altiva. Un chispazo arrebatador se apoderaba de sus ojos en esos momentos. Aquella mirada, se adueñó de toda la sala con sólo recorrer fugazmente todas las demás. &lt;br /&gt;Desde la esquina, la observaba con curiosidad, dando cortos, distraídos y certeros vistazos. Después, comenzó su lento periplo, cuadro tras cuadro, hasta llegar al rincón donde unos cuantos amigos charlábamos animadamente... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado seis meses de nuestro primer encuentro, y cuando miro atrás, los recuerdo cargados de brumas.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Un montón de contradicciones revueltas, desde donde se proyecta hacia delante, a un primer plano, un rostro de mujer, un abanico rebosante de luces y sombras. &lt;br /&gt;Su rostro, un bello rostro, donde destacan unos enigmáticos y hermosos ojos pardos, que me recuerdan un atardecer de verano, cálidos, de dulce y cambiante mirar. Cuando deja caer sus negras y largas pestañas parece que el mundo hecha el telón, que la oscuridad se enseñorea de todo lo que la rodea, yo incluido. De pronto, los abre, y sonríe como una niña pillada en una falta, entonces, se deja ver una tímida sonrisa de nácar. &lt;br /&gt;Cuando le acaricio el pelo, ese pelo de un negro profundo, corto y espeso, ronronea, y un deslumbrante brillo juvenil se adueña de sus ojos, con la soñadora mirada que muestra en sus mejores momentos. Ese fugaz brillo amarillento parece despejar brumas, como unos faros antiniebla, que, al encenderse, iluminan sus sombras más profundas. &lt;br /&gt;Una boca bien dibujada, sensual, pero no demasiado, lo justo para que te fijes en ella, para que desees pasarle la lengua por los, ligeramente entreabiertos, labios, que dejan pasar una delgada línea de marfil, mientras los saboreas despacio, como si de una fruta madura y dulce se tratara.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Entonces su cuerpo se pega al tuyo, y la sientes estremecerse levemente, como las alas una mariposa que se adentra por primera vez en la brisa primaveral. &lt;br /&gt;Sin una arruga en el rostro -a pesar de su edad-, salvo, cuando, coqueta, hace un sensual mohín. Ese detalle, nos podría llevar a pensar que no siente ni padece, pero no sería cierto. &lt;br /&gt;En el amor su rostro se crispa y relaja alternativamente, se transforma en un rostro para retenerte, adquiriendo, con todo esplendor, una belleza total,&amp;nbsp; sacando -vete a saber de donde-, en algunos de sus rasgos, una expresión arrebatadora. La primera vez que me fijé en esa cualidad me quedé alucinado. Recuerdo que pensé: “la belleza absoluta se halla en la fuerza que ha producido el cambio. En la energía que ha llevado los rasgos a su máxima capacidad expresiva”.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Era algo increíble, la pasión aumentaba los atractivos de su cara elevándolos a límites extraordinarios. El brillo de sus ojos se multiplicaba por diez y su boca se dibujaba como nunca, potenciando toda la sensualidad guardada en algún oscuro rincón de su alma, expresándola a través de sus labios, que parecían haber trasformado todo el rostro, dándole unas cualidades que antes permanecían ocultas. En esos momentos lo pasaba bien, muy bien, y eso la trasfiguraba, estaba guapa, guapa de cojones. &lt;br /&gt;Sé que juego con fuego, que es un trabajo inútil, no sabe amar, pero sigue atrayéndome. Se me follará cuando quiera. &lt;br /&gt;Y la vi de perfil, primero me sobresaltó el profundo contraste, y luego pensé en Picasso, en los retratos cubistas que solapan frente y perfil. Dos expresiones contradictorias de un rostro mostradas en las mujeres que pintaba, y que el artista, yendo más allá de lo evidente, conciliaba dos mujeres contradictorias, dos facetas irreconciliables, en una sola obra. &lt;br /&gt;En su afilado perfil vi a la otra mujer. En esos cortantes filos había miedo y una profunda e incomprendida soledad. También vi sus obsesiones sexuales, su falso rostro de mosquita muerta, que alternaba expresiones con una egocéntrica de tendencias sadomasoquistas, se recortaba con aristas muy afiladas en aquél perfil que, ahora si, delataba su edad biológica. &lt;br /&gt;Volví a mirarla de frente por unos segundos, y los contrastes, la enorme distancia entre aquellos dos rostros, me sacudieron de arriba abajo. “Ruido de Fondo”, un bello rostro con ruido de fondo. Un ruido que no le da respiro. &lt;br /&gt;Mar de fondo, la tormenta donde el mar se agita por culpa de un viento lejano que perdió su fuerza por el camino, y del que tan sólo llega hasta nosotros la energía, el impulso que le dio al mar, sería, para este texto, un símil de los que a mí me gustan, marinero. &lt;br /&gt;Sabía donde me metía,y, escarmentado como estaba, me lo tomé con filosofía. Aprenderás Mario, aprenderás, no te involucraras demasiado, pero la amarás, satisfarás tu curiosidad y tu pasión de una tacada, y lo contarás. &lt;br /&gt;Una seductora nata con escaso éxito y muchas pasiones por vivir, cosa que, desde luego, no se atreve a llevar hasta el final, quedándose, tristemente, a las puertas de todo eso, ahogando, en esporádicas ocasiones, y con algún polvo raro, las frustraciones que su miedo atávico le impide vivir con plenitud. &lt;br /&gt;No hay amor, pasión que le dure, pues ella misma se encarga de joderl@, enganchada al dolor, se hace daño,y, si puede o la dejan, se lo hace a sus amantes.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Asustada y perdida en un informático bucle infinito, de donde no sabe, o no quiere, o no puede, o no se atreve, a salir. Hay que huir, siempre huir. No se puede huir de uno mismo, por mas que se corra siempre está con uno. &lt;br /&gt;Tirada la toalla, sin saber amar, ensimismada en un mundo de recuerdos, de amores que apenas vivió y malbarató. Envuelta en una alegría fugaz y somnolienta, en una narcisista maldad, pasa sus días. &lt;br /&gt;Ha estado meses intentando sacarme de mis casillas. Lo ha probado todo, celos, desdenes, smeses desagradables... etc. cuanto más caso le hagas peor. Sólo deja de dar la tabarra mientras te la follas, y a veces ni eso. &lt;br /&gt;Es en la danza donde la visto mas ella misma, allí se liberaba, exteriorizando su conflicto personal de una manera muy sensual y bella. Por esa razón, sólo por esa, me seduce, me sedujo, me dejé seducir, me seducirá siempre. &lt;br /&gt;El jaguar, la sombra ancestral en el espejo de mi vida, mira a su izquierda, a su muerte, y esta le dice: tranquilo, sólo mi toque importa. Eso, os hace mágicos. &lt;br /&gt;¡Jódete y baila!, mi amor. ¡Jódete y baila! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento de los "Cuentos del amor oscuro".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-1776010433738324972?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/1776010433738324972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/jodete-y-baila-enero-08.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1776010433738324972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1776010433738324972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/jodete-y-baila-enero-08.html' title='¡Jódete y baila!* (enero 08)'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-7789719462987231389</id><published>2010-03-16T11:12:00.001+01:00</published><updated>2010-03-24T18:56:17.500+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fotos'/><title type='text'>beatniks</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S59ZXKYrV4I/AAAAAAAAADQ/3aRJfCZis4g/s1600-h/beatniks.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="267" src="http://1.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S59ZXKYrV4I/AAAAAAAAADQ/3aRJfCZis4g/s400/beatniks.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-7789719462987231389?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/7789719462987231389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/beatniks.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7789719462987231389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7789719462987231389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/beatniks.html' title='beatniks'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S59ZXKYrV4I/AAAAAAAAADQ/3aRJfCZis4g/s72-c/beatniks.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5115889412353872208</id><published>2010-03-16T10:42:00.000+01:00</published><updated>2010-03-16T10:42:02.881+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemas'/><title type='text'>Silencios</title><content type='html'>Y no te encuentro. &lt;br /&gt;Y te siento mía y no te tengo, y cuento, &lt;br /&gt;y no duermo. &lt;br /&gt;Besos azules, besos rojos, amarillos, &lt;br /&gt;blancos de jazmín de la belleza esquiva, &lt;br /&gt;que sueño. &lt;br /&gt;Al caminar, te veo por las esquinas, &lt;br /&gt;y te arrambo en un portal. &lt;br /&gt;Un beso fugitivo, casi un sueño. &lt;br /&gt;Azules, bragas azules, como el mar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5115889412353872208?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5115889412353872208/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/silencios.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5115889412353872208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5115889412353872208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/silencios.html' title='Silencios'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8076712916167932244</id><published>2010-03-14T20:10:00.005+01:00</published><updated>2010-03-16T10:38:39.951+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>38 especial</title><content type='html'>﻿Cuando el ejército abrió sus cuarteles a las mujeres no sabía la que se le que venía encima.&lt;br /&gt;Al cabo de unos pocos años, y después de rigurosos estudios estadísticos y psicológicos, las altas esferas del ministerio de defensa llegaron a la conclusión de que, las mujeres, en determinadas circunstancias emocionales, eran mucho más resistentes, más resolutivas que los hombres, es decir, eran mucho más agresivas, más eficaces, en suma, mucho más despiadadas y letales.&lt;br /&gt;Los responsables del programa de adiestramiento de los grupos de operaciones especiales fueron los primeros sorprendidos. Pero los resultados cantaban.&lt;br /&gt;Estas unidades, mayoritariamente entrenadas y dedicadas a tareas de reconocimiento y acción rápida, a trabajar tras las líneas enemigas de cualquier lugar del mundo, en parajes inhóspitos y de población hostil, eran un barómetro bastante fiable de este fenómeno.&lt;br /&gt;El curso de capacitación para los grupos especiales antiguerrilla urbana es, de lejos, el más duro de los que se imparten en cualquier ejército del mundo.&lt;br /&gt;Mañanas de duro entrenamiento urbano, tardes de teoría militar antiguerrilla, y prácticas de información-contrainformación, sabotaje e interceptación de comunicaciones, y un largo etcétera para el que no tenemos espacio en estas pocas líneas, convertían el curso en algo sólo asequible a los más aptos.&lt;br /&gt;Aquí destacaron las hembras de forma notable. Porque, si a la dureza del entrenamiento físico (alcantarillas, túneles, rascacielos, puentes, y demás trampas urbanas) le añadimos que, durante los seis meses del adiestramiento, los aspirantes debían buscarse, y pagarse, cada uno por su cuenta, alojamiento, manutención y demás gastos vitales, con el salario mínimo interprofesional español (algo que, hoy por hoy, es ya toda una hazaña en si mismo) en una gran ciudad de nuestro país, y encima, pasar desapercibidos, no te digo nada, durillo de verdad, y lo superaron más mujeres que hombres.&lt;br /&gt;A la vista de aquellos resultados, se establecieron, en diversos campos secretos, protocolos y cursos de adiestramiento exclusivamente para mujeres. Cada uno con sus características específicas, y sólo compartían, con el resto de programas afines, el hecho de la ausencia masculina. &lt;br /&gt;Todos los trabajos auxiliares eran hechos por mujeres y para mujeres. Las incautas, nunca sospecharon que esa circunstancia formaba parte esencial del adiestramiento.&lt;br /&gt;Como resultado de aquellos secretos estudios, dos años más tarde, un comando suicida, formado, únicamente, por ocho tías mal folladas, pasó a cuchillo, en apenas dos horas, en absoluto silencio y sin una sola baja, a trescientos talibanes de un remoto campamento perdido en las montañas de Afganistán. &lt;br /&gt;Estos hechos nunca hubieran llegado a conocimiento del público de no ser por Ana, una de las mujeres que formó parte de aquél expeditivo y fatídico comando.&lt;br /&gt;Desaparecida, y buscada desde que el escándalo estalló.&lt;br /&gt;Matamos hasta a los perros. Silenciamos todos los alientos, confesaba aterrorizada una de ellas a una psiquiatra militar. &lt;br /&gt;Una psiquiatra que, poco después de escuchar los ocho testimonios, requirió a su vez tratamiento psiquiátrico y, desde entonces, vive recluida en una grata y discreta casa de reposo.&lt;br /&gt;Fue la muerte del general responsable del adiestramiento secreto lo que precipitó el escándalo. Asesinado de dos tiros en los huevos -con un revólver del 38 especial- en un conocido moblé madrileño. &lt;br /&gt;No se pudo tapar, pues, antes de desaparecer, la astuta Ana avisó a prensa y televisión de los hechos, y remitió copias de documentos clasificados relativos al asunto a diversos medios de comunicación.&lt;br /&gt;De aquél comando, sólo Ana salió más o menos con bien. Del resto, cuatro se suicidaron, y, las otras tres, matan moscas en un seguro y bello jardín militar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8076712916167932244?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8076712916167932244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/38-especial.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8076712916167932244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8076712916167932244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/38-especial.html' title='38 especial'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8256297372701034900</id><published>2010-03-11T18:08:00.002+01:00</published><updated>2010-03-11T18:14:40.028+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>¡Joder!*</title><content type='html'>¡Joder! es martes y estoy exhausto. Los domingos y lunes me auto secuestran. He llegado a casa hambriento y con un cansancio mortal, achacable, exclusivamente, a femeninas causas naturales. Que conste que no me quejo. Es mucho más divertido que hacer deporte. &lt;br /&gt;Mi polla, ahora mismo, es lo más parecido a un pájaro muerto que he visto en mi vida.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Ella también está para el arrastre -me digo. Es todo un consuelo. No se ha ido de rositas. Ha dormido más que yo, pero dado lo que se mueve, ahora debe estar en las últimas. Por lo menos, esperará, aunque sólo sea por cubrir las apariencias, un par de días para dar señales de vida animada, la chica quiero decir. &lt;br /&gt;Poble Nou, se ha convertido en una sensual trampa mortal. Tengo que dosificarlo, que me cunda, sacarle rendimiento erótico sin caer en la rutina. &lt;br /&gt;He tenido que ducharme tres veces para quitarme el olor a coño. Hasta Rufo, el perro de un colega, me miraba de reojo esta mañana, cuando me he parado en su tienda a tomar aliento, justo antes de iniciar el último tramo del ascenso a mí Lhasa particular.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Hoy, la cuesta, la temida Almansa, estaba un poco más empinada que de costumbre. Al revés que yo -me cuento, con una media sonrisa agonizante. &lt;br /&gt;Con descanso y un poco de linimento, en dos días como nuevo. Con la motivación correspondiente, el viernes volveré, sexualmente hablando, a estar operativo. &lt;br /&gt;Mientras le iba dando golpecitos con la polla en el pubis, gemía como una fiera malherida, cerraba los ojos, un suspiro, y vuelta a ronronear. Pareces una gata esta noche -le he dicho, nabo en mano y con mucha convicción. Tenía un buen día, mirándole el coño ya se ponía cachonda.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;La semana pasada, después del malogrado, por causas exclusivamente meteorológicas, polvo montañero, teníamos que desquitarnos a toda costa. Nos cayó la del pulpo en el Montseny. Era una acuática espina que los dos llevábamos clavada, como un arpón, desde aquel diluvio. &lt;br /&gt;Nos lo montamos el domingo en mi casa, en la suya el lunes y el martes. &lt;br /&gt;Al volver de la playa -le dije, con un tono de voz suave y cálido, mirándola con ojos de luna: ¡por favor no te duches ahora! Me gustaría comerte así, saladita.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Sonríe, volviendo a dejar la toalla en su sitio. Comienza a moverse calculadamente, como un felino alrededor de su presa. Hace posturitas delante de mí. Siempre con las piernas abiertas, invitándome con los ojos, atrayéndome hacía su sexo que, palpitante como un corazón, me atrae como un imán. Le paso la lengua por todo el cuerpo una y otra vez.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;¡Que rico! -exclama con gran entusiasmo, abriendo las piernas en un ángulo inverosímil. &lt;br /&gt;Le puse tanta saliva que estará reluciente un mes por más que se duche. Dos horas bebiendo agua y pasándole la lengua por donde, según ella, mejor le sentaba. &lt;br /&gt;Se me pega como una lapa mientras le cuento al oído, muy despacito, un relato pornográfico inventado sobre la marcha. Le meto mano y le susurro cochinadas eróticas que la hacen gemir como una gatita retozona. &lt;br /&gt;Le paso la lengua por la barriguita, justo encima del pubis. Le doy mordisquitos y le acaricio suavemente el pelo del coño, de pronto, fuera de si, me exige que la penetre. No le hago caso, quiero pasarla de vueltas, enloquecerla, llevarla más allá, a un lugar donde nunca haya estado.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Quiero que se acuerde toda la vida de mí, de mí lengua, de mí sexo, de mi piel y mis palabras, de mis manos, que la tocan, lenta y delicadamente donde tanto le gusta, arrancándole susurros que nunca antes había pronunciado. &lt;br /&gt;Está irreconocible. Busca desesperadamente mi sexo con las manos, diciéndome que tengo unos ojos muy bonitos y dedos de artista. La esquivo y voy dándole golpecitos con la polla en el coño, que, húmedo, como el mar mediterráneo, se expande y contrae, como una medusa hambrienta. &lt;br /&gt;Me mira con ojos de fiera, pidiendo más, y la complazco. No tendrá que ducharse para quitarse la sal. Me levanto a buscar una cervecita fresca. Tanto lengüetazo da una sed de cojones. Mientras me la tomo, sentado en una silla delante de la cama, la miro sensualmente.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Se acaricia frenéticamente, los pezones, el sexo, mirándome pasada de rosca. La observo tranquilamente, fumándome un porrito, mientras me mira fijamente la polla. Ahora ella es un volcán, un volcán de los que más me gustan, fraguando una erupción histórica. &lt;br /&gt;Tienes un polvo de miedo -le digo, entre calada y calada. Da gusto verte así, deseándome de esa manera.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Me llama a gritos con la mirada. El olor de su sexo me llega con toda nitidez. Salado y caliente se contrae, mientras me mira seductora, maliciosamente. Es una experta con algunos músculos. Podría ganar una medalla si las contracciones vaginales fueran un deporte olímpico. &lt;br /&gt;Escucha, como en sueños, las improvisadas cochinadas que le cuento, tumbada en la cama con las piernas abiertas, con los ojos cerrados y sobándose a dos manos. De mi boca, va saliendo una historia tope de guarra que, hasta a mí, me la empieza a poder dura de nuevo.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Da grititos, abriendo muy despacio, los ojos. Esta en otro mundo y lo sabe. Me llama para que vuelva con ella. No tiene bastante con sus manos, le falta algo que, según dice, tengo yo.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Estiro la cerveza todo lo que puedo. Intenta atraparme con las piernas cuando me acerco para pasarle el porrito de maría. Me zafo con un requiebro, y le acaricio el coño de pasada, mientras me alejo gateando hacía atrás como un felino. &lt;br /&gt;Se coloca la almohada entre las piernas y comienza a restregarse contra ella como una posesa, mirándome con ojos suaves, provocativa y dulce, como una fruta madura, asomando la punta de la lengua entre los dientes, con un despliegue de recursos de golfa de armas tomar.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Esta fuera de sí. Cuando noto que baja la intensidad del brillo de sus ojos me invento algún rollo bien cachondo, entonces se vuelve a poner a mil, y me mira con una impaciente luz animal, entre cariñosa y feroz. &lt;br /&gt;-Házmelo a mí -exige, con cálida voz. No me lo cuentes más, házmelo ya. No ves que me matas, cabrón, que me vas a matar. &lt;br /&gt;No quiero darle lo que me pide. Me acerco a la cocina. Cojo el rollo de plástico, y de vuelta, agarro los móviles.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;-Polvo Vodafone -le digo en un susurro, tumbándome a su lado. Me mira sorprendida, de pronto, comprende, y, sonriendo astutamente, mira los teléfonos. Ya sabe de lo que va. Lo ha leído. Ha leído el cuento -me digo, con una mirada soñadora y feroz en el rostro. &lt;br /&gt;Comienza haciéndome una felación suave y dulce. Yo, sin prestarle demasiada atención, me concentro en la tarea. Configuro mi terminal. Después, corto un pedazo de plástico de cocina y envuelvo cuidadosamente mi viejo, sencillo, pero altamente eficaz y fiable, Siemens C60. Lo introduzco en un condón de los que le gustan, es decir, sin lubricante. Le hago un nudo para cortarle la retirada al teléfono. &lt;br /&gt;Deja eso y ponte boca arriba cariño. Anda preciosa, no te hagas de rogar. Será mí regalo de San Valentín, que viene unos meses adelantado&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -le digo bajito.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Le explico lo que ha de hacer con su teléfono. Mándame mensajes de amor, de los que tu sabes -le susurro al oído. &lt;br /&gt;Se lo meto en el coño despacito, con mucho mimo y cuidado, acariciándole el clítoris con la yema del pulgar. Se lo beso. Lo lamo todo. Le introduzco la lengua. Cojo el con los dientes el nudo del condón que sobresale de su sexo. Primero, tiro hacia atrás, después, se lo empujo bien adentro con la boca. &lt;br /&gt;Necesito mensajes de amor -le suplico entre lengüetazos. Suspira profundamente. La oigo preparar la llamada. Al poco comienza a sonar, a vibrar, mientras paseo la punta de la lengua por su escondido y más vivaz rinconcito. &lt;br /&gt;Me matas, hijoputa, me matas -gimotea. &lt;br /&gt;Pasado un minuto hay que volver a mandar otro -le recuerdo, sacando la boca de su sexo. No te olvides.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Su coño vibra enloquecido mientras suena mí Roadrunner en lo más hondo de su feminidad. Un teléfono que nadie cogerá, vibra, resuena, como un lamento amoroso, dentro de lo más profundo de su ser.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Con el octavo mensaje su cuerpo comienza a vibrar, y un minuto después, a sacudirse sin control. Grita, como nunca había oído gritar a ninguna mujer. Me aprieta la cabeza contra su sexo. Me clava las uñas en los hombros mientras dice en francés: je t'aime... hasta que, fuera de sí, enloquecida, explota, muerde la almohada, ríe, llora, me araña con toda su energía, para, al poco, desplomarse bañada en sudor, en sus propios jugos íntimos, como una húmeda muñeca de trapo, en un extraño y plácido sopor. &lt;br /&gt;Date la vuelta y ponte a cuatro patas. Apóyate en las rodillas y los codos -le digo, tierno, susurrante. &lt;br /&gt;Está como hipnotizada. Me obedece sumisa. Entonces, mojo mi dedo corazón en aceite de almendras dulces que siempre nos acompaña junto a la cama. Le acaricio el culo suavemente y se lo introduzco despacio en el recto.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Ahora, podría clavar clavos con la polla -me digo, mientras me coloco uno de los condones que compró. &lt;br /&gt;La penetro despacio, suavemente, pero con firmeza. La sodomizo con cuidado. Al principio parece algo tensa, pero enseguida se relaja, le entra toda con facilidad. Entro y salgo lentamente, una y otra vez. La hago mover el culo cogiéndola por las caderas. &lt;br /&gt;A los pocos minutos siento un leve temblor, entonces, le digo: manda algún mensajito preciosa, anda mi vida, mándame mensajitos. Me obedece automáticamente, como en un sueño.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Al instante siguiente, su sexo comienza a vibrar de nuevo, y esta vez, el mío con el. Le muevo las caderas, mientras resuena, en mi sexo y el suyo, su llamada de amor. Mi cuerpo comienza a sacudirse fuera de control. Entre sacudidas, doy un fuerte grito, entonces, un atronador relámpago me recorre todo el cuerpo, y me desplomo como una piedra. &lt;br /&gt;Abro los ojos y es de día. Huele a desayuno. La veo moverse con soltura. Revolotea a mí alrededor, como un pájaro en una danza nupcial. &lt;br /&gt;-Buenos días leopardo cabrón -saluda divertida. He hecho desayuno para dos tigres hambrientos -continúa entre risas. Lo de anoche, requiere "a posteriori" un suplemento altamente nutritivo. &lt;br /&gt;La sonrisa amplia, la mirada dulce, serena y cálida. Nada que ver con la fiera de anoche. De pronto, un escalofrío recorre mi columna vertebral. &lt;br /&gt;-¿Te gustó el regalo de San Valentín? -le pregunto curioso. &lt;br /&gt;-¿Y a ti? -pregunta, a modo de respuesta. &lt;br /&gt;-A partir de ahora, durante lo que me quede de vida, cada vez que oiga la palabra Álava, me acordaré de ti, de Poble Nou -le contesto muy serio. &lt;br /&gt;Ya pasados unos años, evocándola mientras escribo esto, la recuerdo con dos caras. Una de perfil, ceñuda y lejana, y otra muy diferente, de frente, a un palmo de mi rostro, mirándome serena y sonriente, bella, como una ninfa de sueños prestados, que, curiosa, se observa en mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&amp;nbsp;* Fragmento de "Cuentos del amor oscuro".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8256297372701034900?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8256297372701034900/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/joder.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8256297372701034900'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8256297372701034900'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/joder.html' title='¡Joder!*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-3247132573068614137</id><published>2010-03-11T10:04:00.002+01:00</published><updated>2010-09-24T19:26:57.326+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Bernardas</title><content type='html'>Todos tenemos nuestra Bernarda, nuestras Bernardas, porque, no te engañes, todos los humanos llevamos a cuestas alguna Bernarda. &lt;br /&gt;Las mías, pues he tenido más de una al mismo tiempo, han sido dos. Y te lo cuento en pasado, no porque haya superado a ambas, sino porque una de ellas yace vilmente asesinada a manos de mi determinación, que no es moco de pavo, y la otra, que, al final, seguramente, me cueste la vida, no es más que una pequeña Bernardita que apenas asoma el morro en mi vida, pues se la tengo jurada y sabe como las gasto con algunas cosas. &lt;br /&gt;La Bernarda colectiva también existe y, como todas, también se alimenta de nuestros miedos. Y las religiones, universales Bernardas que nuestro miedo a la muerte construye. &lt;br /&gt;Un@s tenemos miedo a la muerte, otr@s, en cambio, miedo a la vida, o a si mism@s. Bernardas, más Bernardas. Bernarda también, la pena negra de Federico. &lt;br /&gt;Vivimos rodeados de Bernardas. "El coño de la Bernarda" es un claro ejemplo de eso. Un coño inquieto y juguetón el de la Bernarda, como el conejo de la Lole pero mucho más popular, de hecho, está en boca de todo el mundo. Ha llegado a convertirse en sinónimo de desmadre. &lt;br /&gt;Si estás atento, puedes llegar a ver una Bernarda asomando en el cambio de luz de unos ojos, o en un gesto furtivo. &lt;br /&gt;La sombra alargada, tenebrosa, rígida y oscura de la Bernarda, anida en el corazón mismo de lo humano. No podemos vencerla, pero podemos pactar con ella. Es la única técnica que conozco para que esa autoritaria fiera no nos joda la vida. &lt;br /&gt;Me gustaría verte actuar de verdad, encima de un escenario, no protegida detrás de una barra, ni tras un montón de palabras que no dicen nada, o, puestos a pedir, encima mío. &lt;br /&gt;La Bernarda, esa dictadora implacable, forma parte de nuestro lado más oscuro, y su función, ha sido y es, ampliamente debatida e investigada por las ciencias de la conducta. &lt;br /&gt;El primer hombre que estudió seriamente el mundo donde la Bernarda tiene su negra morada fue Freud, que, aunque erró lo suyo por esos pioneros, intrincados y siniestros senderillos de lo inconsciente, abrió una caja de Pandora hasta entonces sólo intuida. &lt;br /&gt;¿Y la tuya? -me pregunto. &lt;br /&gt;El olímpico trasero que te gastas es una cruz para tu Bernarda Alba. Fíjate cómo será tu Bernarda, que hasta le he puesto apellido. &lt;br /&gt;¿Ofenderán mis palabras a tu Bernarda? La pregunta es obligada. Espero que si. ¡Qué se joda! En cambio, espero que a ti, al menos, te entretengan unos minutos del día de tu cumpleaños. &lt;br /&gt;(Aquí, estaría bien una sonrisa). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Felicidades!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-3247132573068614137?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/3247132573068614137/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/bernardas.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3247132573068614137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3247132573068614137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/bernardas.html' title='Bernardas'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-4509795443151400036</id><published>2010-03-10T19:05:00.001+01:00</published><updated>2010-03-11T10:34:26.258+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemas'/><title type='text'>¿Sabes...?</title><content type='html'>Tengo una noche muy larga.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;El corazón no resuelto.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Y tus ojos bailan a mi alrededor&amp;nbsp; &lt;br /&gt;como oscilantes candelas. &lt;br /&gt;Me revuelvo entre dudas.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Ni tiempo, ni ganas tengo&amp;nbsp; &lt;br /&gt;de mirarme por el forro. &lt;br /&gt;Me conozco, a mí pesar.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Y te sueño y te presiento. &lt;br /&gt;Un no vivir. Difícil hasta el final.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;No hay sabio que te entienda mujer. &lt;br /&gt;Imposible comprenderte, pero quererte...&amp;nbsp; &lt;br /&gt;¡Ay, quererte!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-4509795443151400036?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/4509795443151400036/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/sabes.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4509795443151400036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4509795443151400036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/sabes.html' title='¿Sabes...?'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-3208398516071560654</id><published>2010-03-03T18:29:00.002+01:00</published><updated>2010-03-03T20:09:00.058+01:00</updated><title type='text'>Juvenil</title><content type='html'>Aire juvenil &lt;br /&gt;tejanos..., y camiseta, &lt;br /&gt;de un color que no alcanzo a definir &lt;br /&gt;cadencioso y suave el perfil. &lt;br /&gt;Si, un cierto aire juvenil, &lt;br /&gt;ojos curiosos, melena rizada, &lt;br /&gt;y ligero acento extranjero, &lt;br /&gt;pero, según cuenta, es de aquí. &lt;br /&gt;Una pregunta sin respuesta &lt;br /&gt;un sin vivir...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-3208398516071560654?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/3208398516071560654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/aire.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3208398516071560654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3208398516071560654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/aire.html' title='Juvenil'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-75133609192755212</id><published>2010-03-03T18:23:00.000+01:00</published><updated>2010-03-03T18:23:54.527+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Ana</title><content type='html'>Acabo de darme cuenta de que el teclado de la oruga tiene un montón de jiña. Iba a contarte una historia, y cuando me siento delante de este trasto, miro hacia el teclado y está pringoso. Te juro que hace dos meses le pasé un trapo por encima.&amp;nbsp; En este rincón, donde, desde hace ya algunos años, me las veo conmigo mismo, las palabras corren que se las pelan, y las ideas se pierden por un túnel infinito.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Si, ya sé que soy un guarro, pero si este ámbito, con cierto polvo en las estanterías, un póster de Marilyn, un equipo estéreo de tecnología ultraobsoleta, y largo etcétera de cajas de cartón, que ya no sé qué coño pintan aquí, pues la mayoría están vacías y, salvo la que contiene todo el material de "Ruido de Fondo" y alguna más, que también cumple el requisito de la utilidad, el resto, es puro embalaje no reciclado.&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Desesperado. Comencé sonriente y travieso a escribir Pero, al poco, escribir desesperadoy este pequeño rincón, este espacio infinito, es mi talismán. El coño de la Bernarda pero en bonito. &lt;br /&gt;Traficar con palabras conlleva cierto romanticismo implícito, y además no está penado. Una especie de Robin Hood pasado de rosca se puede apoderar de uno en cualquier momento. &lt;br /&gt;Como te decía: Quería contarte una historia de esas mañaneras. Ideales para leer una soleada mañana de casi primavera en un parque o una terraza. Una mañana como la de hoy, cuando, al mirarme en el espejo, allí estabas tú. &lt;br /&gt;¡En fin! Creo que mis propósitos literarios se van al carajo si se me cruza una frase, una imagen, un recuerdo, que, como una incordiante y sonora mosca, me saca de la senda trazada, de la intención inicial y primitiva. &lt;br /&gt;Aun así, puedo imaginarte gateando lasciva en ropa interior por encima de la barra como si nada. En un abrir y cerrar de tus ojos. No me hace falta más. &lt;br /&gt;El pelo ondulado y travieso, y una mirada azul y cálida desplazándose por tu espalda mientras gateas despacio hasta llegar a una copa. Un vaso largo que, seguidamente, atrapas con los dientes, para después, al levantar orgullosa la cabeza, derramar su contenido por rostro y cuello hasta que se pierde por entre las curvas de tu escote, donde, unos centímetros más abajo, una sedienta copa aguarda el gotear de tus perfiles. &lt;br /&gt;Tienes mirada de sultana, y en la noche, los colores de tu ropa se perdían por el asfalto, recortando tu silueta al pasar por debajo de las farolas que iluminan el lateral de la Ronda, fundiéndose con los artificiosos claroscuros invernales de las noches de Verdún. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-75133609192755212?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/75133609192755212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/ana.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/75133609192755212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/75133609192755212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/03/ana.html' title='Ana'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5875686418196876043</id><published>2010-02-25T11:04:00.001+01:00</published><updated>2010-02-26T19:14:43.950+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemas'/><title type='text'>Aniversario</title><content type='html'>Cuando tengas un fracaso, &lt;br /&gt;y creas que no hay futuro &lt;br /&gt;para ti, cuando, una madrugada &lt;br /&gt;desolada, sientas el frío filo &lt;br /&gt;de la muerte en las entrañas &lt;br /&gt;y una gélida y gris mortaja &lt;br /&gt;parezca envolverte inexorable, &lt;br /&gt;y tus fantasmas despierten, y te pidan cuentas, &lt;br /&gt;acuérdate de mi naufragio, &lt;br /&gt;mírate bien adentro, empuja &lt;br /&gt;fuera de ti el dolor de tu viaje, &lt;br /&gt;y acuérdate del poeta, &lt;br /&gt;un golpe rápido, temerario y certero, &lt;br /&gt;corazón aventurero, tierno, pero fiero &lt;br /&gt;audaz, solitario y salvaje, &lt;br /&gt;indomable, soñador y verdadero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5875686418196876043?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5875686418196876043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/aniversario.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5875686418196876043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5875686418196876043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/aniversario.html' title='Aniversario'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-7885906583499699593</id><published>2010-02-21T19:32:00.001+01:00</published><updated>2010-02-21T19:34:14.995+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Senderos negros</title><content type='html'>﻿Aquella dominical, tibia y gris mañana de finales de Noviembre, convocados a un nuevo paseo organizado por el Archivo Histórico de Roquetas-Nou Barris, una cuarentena de vecinos esperábamos con curiosidad -y, en mi caso, además, con una indefinible inquietud-, a los guías del archivo, que, esta vez,&amp;nbsp; nos llevarían por senderos negros. Nuestros pasos irían teñidos de sangre, de carreras, venganzas, robos, tiros y emboscadas.&lt;br /&gt;El joven distrito de Nou Barris, a pesar de su corta edad, ha sido testigo de multitud de actos violentos que, en muchas ocasiones, llevaban detrás motivaciones ideológicas…&lt;br /&gt;Eran otros tiempos. Tiempos de miedo y garrote vil, y nuestro vecino y flamante Parque Natural de Collserola, fue, entonces, mudo e impotente testigo del paseo de un pelotón de voluntarios que, (el 27 de septiembre de 1975, a las 8:30 de la mañana) contra a un árbol próximo al cementerio, fusiló a Txiqui. &lt;br /&gt;En la misma Plaza Llujmajor, el lugar donde habíamos quedado, Juan Paredes Manot (Txiqui) y Pedro Ignacio Beotegui (Wilson), eran sorprendidos, la mañana del 30 de julio de 1975, durante el asalto a la sucursal del Banco de Bilbao sita en la plaza.&lt;br /&gt;Se cruzaron disparos entre los activistas y varias patrullas de policía, resultando heridos tres transeúntes y detenidos los etarras.&lt;br /&gt;C/ Tubau, en la bodega Montferry, apenas cien metros más abajo del banco,&amp;nbsp; el día 9 de febrero de 1935, en represalia por la muerte del anarquista Andreu Aranda, un anarquista no identificado apioló a tiros a Frederic Muñoz, verdugo de Barcelona. Por este hecho fue instruida una causa en rebeldía contra Genis Urea Peña (causa de la que sería posteriormente indultado).&lt;br /&gt;Pº Valldaura nº 247. Farmacia Borrás. Tiene el record de robos de la zona. El primer atraco lo perpetró Juan Moreno Cuenca, que, años más tarde, sería conocido como “El Vaquilla”.&lt;br /&gt;El primer panteón del Soldado, inaugurado en el Cementiri de Sant Andreu el 9 de Mayo de 1941, y construido por los soldados de los Batallones Disciplinarios y de Trabajadores y las Colonias Penitenciarias, es decir, por los perdedores de la Guerra Civil. El pequeño mausoleo, que contiene todavía la rancia simbología fascista, y la tumba de un teniente general héroe de la guerra del francés, son los principales atributos que justifican nuestra visita.&lt;br /&gt;Camino del barrio de Horta cruzamos por la calle de Alloza, que debe su nombre a un cartero represaliado durante el franquismo por su militancia en ERC y la CNT, y que, dado su gran conocimiento del vecindario, llegó a ser un destacado antecedente de lo que ahora conocemos como distrito postal.&lt;br /&gt;La historia del tardofranquismo en Barcelona no se podría concebir sin el MIL (Moviment Iberic d´Alliberament). Este grupo, era el brazo armado de lo que se conoció como “Grupos Liberación”, que constaba de tres ramas: &lt;br /&gt;Un grupo teórico, otro obrero, y un tercero que se dedicaba a las expropiaciones de carácter económico con las que –vía atracos a bancos-&amp;nbsp; pretendían ayudar a las finanzas de las múltiples huelgas que recorrían las áreas industriales de la ciudad.&lt;br /&gt;La mañana del 2 de marzo de 1973, tres hombres armados irrumpen en la agencia del Banco Hispano Americano del paseo de Fabra y Puig nº 313.&lt;br /&gt;En la calle los esperaba un SEAT 124. Al volante se encontraba Salvador Puig Antich, quién, al ver acercarse a dos hombres, toca el claxon en señal de alarma. Como resultado, se entabla un tiroteo entre policías y atracadores,&amp;nbsp; que intentaban salir de la entidad bancaria con un rehén, que, durante el intercambio de disparos, resulta herido de bala.&lt;br /&gt;(Unos meses más tarde, en un bar de la C/ Girona, sería detenido Salvador.&lt;br /&gt;Lo sacan del bar y lo llevan a un portal próximo, donde, en un inexplicado cruce de disparos, resultaría muerto uno de los policías. Esta muerte, adjudicada a Salvador por los policías, daría como resultado la ejecución de Puich Antich un año después.)&lt;br /&gt;Subiendo unas escaleras próximas al escenario del atraco recalamos en la calle Cadí, en cuyo número 33, la madrugada del 11 de diciembre de 1990, se desplomó el edificio, debido a la poca calidad de los materiales empleados en su construcción, causando un muerto y tres heridos. La rapiña inmobiliaria se cobró la vida de Ana Rubio, vecina del inmueble.&lt;br /&gt;Cruzando el parque del Turó de la Peira nos plantamos en el Bar la Parra. Allí solían desayunar los guardias civiles de un pequeño cuartel cercano.&lt;br /&gt;El lunes, 4 de mayo de 1981, poco después de las diez de la mañana, cuando los miembros de la benemérita terminaban su desayuno, entran dos hombres vestidos con monos azules, y, al poco, mientras los desprevenidos guardias pagan sus consumiciones, sacan sus armas y disparan sobre ellos. Entonces, los terroristas del GRAPO se acercan a sus víctimas -ya heridas y en el suelo- y las rematan.&lt;br /&gt;Volviendo sobre nuestros negros pasos, pasamos por las Casas Baratas del Turó de la Peira -un bastión anarquista durante los años treinta- donde, en la calle Riells, vivía en aquellas fechas Manuel Molina “Juanele”, secretario General de la FAI y director de su órgano de expresión “Tierra y Libertad”.&lt;br /&gt;Buena parte de los trabajadores de la redacción del diario “Solidaridad Obrera” de la época (1933) eran vecinos de este barrio, donde, además, se guardaba un arsenal de armas que los anarquistas iban acumulando en previsión de la guerra que se avecinaba.&lt;br /&gt;Un poco más abajo, en la confluencia del&amp;nbsp; Pº Doctor Pi y Molist y el Pº de Verdúm, la mañana del 30 de agosto de 1957, José Luís Facerías -conocido por “Facerías”, “Face” y, debido a su atildado modo de vestir, también apodado “Petronio”-, uno de los máximos exponentes de la guerrilla urbana anarquista contra la dictadura, caía muerto en una emboscada de la Guardia Civil. En el lugar de su muerte, una placa conmemorativa fijada al suelo guarda memoria de aquel suceso.&lt;br /&gt;Y, por último, nuestros -ya cansados- funestos pasos, se encaminaron unos metros más arriba, justo encima del lugar de la muerte de “Face”.&lt;br /&gt;El “Instituto Mental de la Santa Cruz y San Pablo” (la hoy sede municipal), es una de las construcciones más antiguas del distrito de Nou Barris, y como tal, no se libra de hechos sangrientos:&lt;br /&gt;Durante los últimos días del mes de Julio de 1936, un coche de milicianos fue tiroteado desde los altillos del edificio. Al parecer, facultativos reaccionarios, aprovechando las facilidades de paso concedidas por las milicias, fueron ocultando en las dependencias hospitalarias a militares huidos de los cuarteles. Los milicianos respondieron consecuentemente a la agresión, y el tiroteo no se apagó a las 9 de la noche.&lt;br /&gt;Mientras subía, una vez finalizado nuestro recorrido, por el Parc de la Guineueta, reflexionaba sobre la violencia…&lt;br /&gt;La no violencia está bien, pero cuesta muchas vidas inocentes y requiere ingentes cantidades de pacifica carne de cañón, y dado que se ha desarrollado principalmente en zonas superpobladas y con creencias reencarnatorias, no me parece una estrategia aplicable en todo momento y a todo el planeta.&lt;br /&gt;Supongo que las circunstancias todo lo condicionan. &lt;br /&gt;En aquel momento, parafraseando a otros mucho más sabios que yo, me digo:&lt;br /&gt;El tiranicidio es legítimo, y está justificado.&lt;br /&gt;“El mayor asesino de siglo veinte ha sido el Estado. Los estados.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-7885906583499699593?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/7885906583499699593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/senderos-negros.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7885906583499699593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7885906583499699593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/senderos-negros.html' title='Senderos negros'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-7728227703297032008</id><published>2010-02-10T19:08:00.000+01:00</published><updated>2010-02-11T12:28:17.557+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>7 horas con Enric Marco</title><content type='html'>Fue por medio de Juanito Piquete que conocí a Enric. &lt;br /&gt;Juanito tenía un proyecto para un programa de radio. "Voces libertarias" llevaría por titulo, y consistía, básicamente, en entrevistas a libertarios que, según su criterio, tenían, o habían tenido, cierta significación dentro de lo que podríamos llamar "ámbitos libertarios". &lt;br /&gt;Se trataba, en conclusión, de ir algo más allá de lo meramente público, y contemplar al personaje desde un prisma que, sin dejar de lado lo público y notorio, nos lo acercase también en el plano más personal. &lt;br /&gt;Acepté. Haría de técnico en las grabaciones, que realizamos en el diminuto, cálido, precario y montaraz, estudio de Radio Bronka. Siete horas de grabación con Enric dieron para mucho... &lt;br /&gt;Enric es un hombre de 88 años, bajito, casi calvo, con gorra de pana gris y bigote de otro tiempo. De ojos observadores, inquietos y astutos, en definitiva, un hombre inteligente, de rostro amable, de gesto y perfil dialogantes. &lt;br /&gt;La impostura de Enric... &lt;br /&gt;Enric, si hubiera vivido en otra época hubiera podido ser un gran actor. &lt;br /&gt;Como narrador es de lo mejor que he oído nunca. Allí, sentado delante de él, oyéndolo desgranar su historia, atrapó toda mi atención. &lt;br /&gt;Miraba hacia los controles de grabación y me dejaba llevar por el tono de sus palabras, que me mecían suavemente mientras contaba su infancia y adolescencia. &lt;br /&gt;Los ojos pletóricos de un contagioso y travieso brillo juvenil, y su tono de voz, en consonancia casi perfecta con lo que contaba en cada instante, se modulaba con gran maestría. En esos momentos, el rostro rejuvenecía y dulcificaba, al compás del niño, del joven que fue. &lt;br /&gt;Sumergido completamente en la historia que contaba, su cuerpo cambiaba, por un instante, mientras hablaba de nuestra guerra civil, su cuerpo se estremeció, y pude sentir el filo frío, cortante y terrible de nuestra revolución y guerra. &lt;br /&gt;Hablando de su paso por el campo de trabajo y, sobre todo, cuando nos cuenta su detención por parte de la GESTAPO, Enric parece encoger, sus ojos se tornan inseguros e inquietos, y, poco a poco, la voz va perdiendo intensidad y matices hasta llegar a un hilo oscuro y tenue, como un lamento. &lt;br /&gt;De verbo ágil y lenguaje preciso y ligero, que, conforme avanza en su historia se vuelve más sólido, firme y decidido. &lt;br /&gt;En ese momento miré a Juanito... &lt;br /&gt;La mirada y el gesto, para Juanito y para mí. &lt;br /&gt;La voz y las palabras... para todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-7728227703297032008?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/7728227703297032008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/7-horas-con-enric-marco.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7728227703297032008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7728227703297032008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/7-horas-con-enric-marco.html' title='7 horas con Enric Marco'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5537647051726091660</id><published>2010-02-08T18:59:00.001+01:00</published><updated>2010-02-08T18:59:52.651+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Collserola</title><content type='html'>Hoy, que siento el crujir de mis huesos como nunca, al salir presuroso a por tabaco, me he vuelto a mirar los verdes y altivos perfiles de mi montaña, recortándose en la distancia sobre un cielo encapotado y frío. &lt;br /&gt;Esa imagen invernal y apacible, todavía inasequible a la voracidad de las grúas, que, con los años, fueron devorando todo lo que les salió al paso, me parece una suerte de incomprensible milagro. &lt;br /&gt;He crecido a la sombra de esas breves colinas de Collserola, donde mi niñez suele reaparecer cuando camino por sus senderos. Aquí, me caí de un viejo árbol que desapareció aniquilado por un rayo. Un poco más allá, un día que subimos al entierro de la sardina, sucumbí ante los encantos de una compañera de colegio, &lt;br /&gt;Me pregunto si seré un hombre de rincones. &lt;br /&gt;Mi barrio, al igual que otros barrios que nacieron en las faldas de la sierra, que vivió durante largas décadas de espaldas a la montaña, no se concibe sin ella.&lt;br /&gt;"Cariño, ponme mirando para el castillo", me susurraba Inés, cuando, sabedora de mi soledad, venía a visitarme durante mis años desangelados, y paseábamos en silencio por los estrechos caminos de la sierra. &lt;br /&gt;Era casi lo único que podía hacer por mí, y lo sabía. &lt;br /&gt;Las lunas de mi sierra, donde en más de una ocasión me perdí durante algún viaje de ácido, son maravillosas. Se palpa un silencio entreverado de siluetas sonoras de la metrópoli que, a ratos, zumba como un imposible abejorro nocturno. &lt;br /&gt;A un lado el vallés, lejano y cargado de un industrial y sordo rumor, al otro el mar, próximo y encendido de largos alfileres de plata, que desaparecían devorados al aproximarse a las luces de la ciudad. Y el bosque, rebosante de claroscuros, me poseía, y su aparente silencio daba entonces paso a un animal y sutil caudal sonoro, pletórico de vida nocturna inasequible minutos antes. &lt;br /&gt;Por fortuna, el dorado amanecer me demuestra que la alta burguesía catalana y la clase política no son las únicas aves de rapiña que pueblan la sierra de Collserola. Los pinos y la genista, colorean el incansable vuelo de las rapaces, que, buscando alimento para sus retoños en primavera, visten de cabriolas inverosímiles el aire de la sierra. &lt;br /&gt;Y las noches festivas, como estrellas, refulgen en lo más alto de la sierra las luces del parque de atracciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5537647051726091660?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5537647051726091660/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/collserola.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5537647051726091660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5537647051726091660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/collserola.html' title='Collserola'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-1588716519586372286</id><published>2010-02-06T19:25:00.001+01:00</published><updated>2010-02-23T11:29:17.267+01:00</updated><title type='text'>Perfil 3</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S22z7bXLoyI/AAAAAAAAADI/nM4dQstarQM/s1600-h/img_2853.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="267" src="http://4.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S22z7bXLoyI/AAAAAAAAADI/nM4dQstarQM/s400/img_2853.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-1588716519586372286?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/1588716519586372286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/perfil.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1588716519586372286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/1588716519586372286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/perfil.html' title='Perfil 3'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S22z7bXLoyI/AAAAAAAAADI/nM4dQstarQM/s72-c/img_2853.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-3998882166078031205</id><published>2010-02-04T19:15:00.000+01:00</published><updated>2010-02-04T19:15:27.005+01:00</updated><title type='text'>Eva'x  (expediente x) *</title><content type='html'>Los motivos por los que comencé esta aventura se me escaparon al principio. &lt;br /&gt;Sólo bastantes meses más tarde comencé a comprender las causas, las motivaciones, que me animaron a penetrar en aquella jungla femenina.&lt;br /&gt;Sería deseo de este autor, que no se malinterpretasen sus intenciones, pues estoy convencido, de que, el espíritu con que afronta este trabajo, este singular esfuerzo vital, su curiosidad, el afán de comprensión, venían dados, o al menos, eso piensa uno, por un reconocimiento intimo, profundo, de su propio laberinto, del enorme esfuerzo que tuvo hacer, durante meses y meses, para conseguir salir de el, siendo el mismo, o quizá, algo mejor persona que antes de desaparecer en su propio abismo, en esa vertiginosa vorágine que lo atrapó, lo retuvo, y enfrentó a sus miedos más profundos, a contemplar el tenue hilo que nos une a los demás, a la vida.&lt;br /&gt;Vayan aquí, mi solidaridad, mi compasión, mi respeto, y, en un caso, mi amor también, que no por lejano e imposible deja de ser uno de los sentimientos más profundos que he sentido nunca por mujer alguna. &lt;br /&gt;Quizá sea la impotencia, después de más de dos años de todo aquello, la que me empuja sin remedio.&lt;br /&gt;De porqué me interesé por estas mujeres, tan parecidas, tan diferentes. Del porqué me asomé a sus laberintos personales, vaya un apunte, fue, según creo, por conocer mejor a mi musa ausente, a mi desdichado amor, sus pautas de conducta, los mecanismos que la llevaron a verme como una especie de amenaza permanente. &lt;br /&gt;Al no poder aproximarme al problema directamente, traté de hacerlo de forma trasversal. Otras Evas fueron, obligado por las especiales circunstancias, las que, sin saberlo, me ayudaron a situar el problema en otro contexto, para, desde allí, traerme un primer plano de ella, de los aspectos que desconocía de aquella escurridiza beldad.&lt;br /&gt;Creo necesario destacar un rasgo fundamental que todas comparten, que todas poseen en mayor o menor medida, y cada una a su manera, una feminidad ancestral, primitiva, llena de colorido, una ingenuidad, digna de ser contada y apreciada por lo que tiene de instintivo canto a la supervivencia.&lt;br /&gt;Agradecer a todas ellas su personal aporte a esa mayor comprensión del alma femenina, a ese misterio que llamamos mujer, aunque, evidentemente, no fuera esa su intención, ni tampoco, fuera exclusivamente esa, mi única motivación con respecto a ellas, pues mujeres son al fin y al cabo.&lt;br /&gt;Vaya para ellas, y por ellas, este texto.&lt;br /&gt;Esta búsqueda comienza a primeros de junio del 2005, y concluye, más de dos años después, asumidas, ante el destino, mi impotencia y mi fracaso.&lt;br /&gt;Concluida la fase de documentación, y en pleno periodo de experimentación y validación de lo aprendido, llega el momento de relatar, ese ir y venir, de una a otra, de aquí para allá y viceversa.&lt;br /&gt;Situarlas a todas de manera que el lector no se pierda, como un pardillo, en un bosque desconocido, en aquella jungla primigenia, es el primer problema a resolver. &lt;br /&gt;Por orden alfabético, de aparición, de importancia, de tiempo dedicado a cada una, aquí, ante el batiburrillo de rollos raros desarrollados ante mis curtidos ojos, me asaltan dudas y temores. &lt;br /&gt;El pequeño arsenal de mentiras descaradas e innecesarias, cuentos chinos, fantasías infantiles, paranoias delirantes, temores ancestrales, roneos inverosímiles, citas falsas, excusas tontas, comidas de tarro, alguna experiencia íntima de lo más sorprendente, lo regué con poemas a destajo        -mis, ya populares, sms-.&lt;br /&gt;¡En fin! ante semejante despliegue de femeninas variables, desconocidas e imprevisibles, y con sólo una vieja máxima por enseña y estrategia: "una vez atrapada su atención, contra menos caso les hagas más te rondarán", me adentré en un universo de mujeres tristes y fatales, cambiantes como la luna, de alegrías fugaces, pero hermosas, de largas penas y tristezas.&lt;br /&gt;Este tutifruti femenino, me llevo también a mundos reservados, exclusivos, bellos, dolorosos, sobre todo, si alguna te llega al fondo del corazón. &lt;br /&gt;Pequeños universos íntimos, adolescentes, llenos de miedo a la vida, construidos con poca maña y mucha paciencia, donde sobreviven estas Evas imposibles y contradictorias, alguna, muy, muy bella, resplandeciente, como un amanecer de primavera, esquiva, como una gacela en un bosque desconocido. &lt;br /&gt;Un canto a la vida oculto a mis ojos, una jaima en el desierto de la existencia, una flor del paraíso perdido. Esta Eva pertinaz y repetida, resistente, inasequible a mis versos, fue, en su momento, el mejor motivo que me quedó para seguir viviendo, aun sabiendo lo imposible de mis sueños.&lt;br /&gt;Por lo tanto, lo primero será bautizarlas, por sí me da el punto de hablar de alguna en particular, cosa que, francamente, al menos ahora mismo, dudo mucho.&lt;br /&gt;Eva 1. La Gatita, toda una fiera, intratable, guapa y solitaria, quizá las bella de todas. Inabordable, al parecer, para un pirata de mi calaña.&lt;br /&gt;Eva 2. Ausente, en realidad, esta empiezo a dudar que llegara a existir realmente.&lt;br /&gt;Eva 3. La bruja, buena pieza de museo. Cenar con ella algo tan simple- se convirtió en una experiencia altamente alucinógena. Cambiaba de opinión tres veces por minuto. Inenarrable.&lt;br /&gt;Eva 4. Cocos, su mejor, y quizá único, argumento absolutamente suyo, lo tenía más abajo de los hombros. Se paseó tantas veces por delante de mí que estuve un mes soñando con cocoteros. La chica del móvil.&lt;br /&gt;Eva 5. Multimedia. Esta Eva, es casi virtual, la única cita, por llamarlo de alguna manera, habida con ella, no funcionó. Según parece, tengo las manos muy largas, y, añado yo, ella un culo fenomenal. &lt;br /&gt;No pude evitarlo, pudo más la curiosidad, el instinto, se lo toqué, tenía que asegurarme, no creía que fuera real aquél paradisíaco espectáculo. Un ven y muerde como la copa de un pino. A mi solicitud de documento gráfico dio un no rotundo. Mala suerte.&lt;br /&gt;Nuestra inexistente relación se limita a unos extraños pps que envía. Me manda fotos de coños ajenos, en un esfuerzo por desviar mi atención hacía otros ejemplares femeninos, y seguir, sin embargo, estando allí. Inexplicable.&lt;br /&gt;Eva 6. Sister Sitges. Esta es guapa también. Huidiza, fugaz, aficionada al zodiaco, que, al parecer, orienta su existencia. Desconfiada en grado superlativo, tiene subcontratada una jauría de animales feroces, para, de esa manera, evitar pelmas inoportunos, de los que, en el fondo, no puede prescindir. Alejarse para seguir estando. Una guapa contradicción con faldas.&lt;br /&gt;Eva 7. Sombra. Aquí hubo restriegue, el intento de polvo más raro de mi puñetera vida. Desconcertante, desempalmante.&lt;br /&gt;De cómo se entrecruzaron sms de lo más inútil, llamadas telefónicas del tipo: descuelga que cuelgo. Citas falsas, llamadas tontas, largas, inacabables explicaciones que no explicaban nada, mensajes raros en el contestador que no venían a cuento, vaya esta muestra, este breve apunte, para hacerse una idea aproximada de aquella encoñada selva. Con todo ello podría, valga la encoñada redundancia, encoñar, perdón, acuñar un buen cuento. &lt;br /&gt;Todo un recital mediático, una húmeda, oscura y rizada maraña comunicativa, en la que me defendí cómo pude. Decidí, después de largas y sesudas reflexiones, hacerlo poéticamente, toda una literaria hazaña, mi mejor baza. Mandaba poemas sms a diestro y siniestro, en un intento de defenderme, de acallar múltiples voces, en medio de aquella avalancha comunicativa, en la que llegó un punto que no supe quién mandaba qué, quién llamaba y colgaba, utilizando el teléfono de mi casa en modo gps, capaz de situarme en el tiempo y el espacio, tranquilizando así temores infundados. &lt;br /&gt;Tramas que se cruzaron sin descanso. Un laberinto de bragas solitarias, digno de ser rebuscado, como sí de ofertas de mercadillo se tratara.   &lt;br /&gt;Seguir la pista, al mismo tiempo, a tanto huidizo coño, y salir indemne emocionalmente, fue una tarea difícil, apta exclusivamente para tipos altamente cualificados, duros. &lt;br /&gt;Si además, sales de la arriesgada experiencia con ganas de reírte todavía, y de propina, traes un cuentecito, ya te puedes dar con un canto en los dientes o machacarte los huevos con dos piedras, por poner símiles dolorosos. Eres un tipo afortunado, valiente, y, por supuesto, también audaz y temerario. &lt;br /&gt;Un vicioso de las tareas inalcanzables que se ha endurecido más, si ello es posible, con este reto imposible, una bella quimera digna de un experto en laberintos, con Minotauros o sin ellos.&lt;br /&gt;Una de ellas, por poner sólo un ejemplo, conocedora de otra de mis Evas, trató de malmeter a la otra algo más, si eso era posible, en mi contra, un acto ruin, verdaderamente deleznable, pero que forma parte de su manera de entender la vida. Nunca se lo perdonaré, por inocente que sea.&lt;br /&gt;En el fondo, te ha de ir la marcha para meterte en una vaina tan cambiante y complicada. Mi coartada aquí, como no podía ser de otra manera, fue literaria, no exenta de valentía, y sirve, además, para borronear páginas en blanco con temerarias artimañas, corriendo el riesgo de que acaben por confabularse y monten una sensual trampa colectiva para acabar conmigo. &lt;br /&gt;Todo sacrificio es poco. Viva la literatura de riesgo. &lt;br /&gt;Si antes, hacerme un seguro de vida era difícil, ahora, con esta femenina y colectiva amenaza latente, como una integrista célula durmiente, será imposible.&lt;br /&gt;Las llamadas continúan, pero, al parecer, han deshabilitado el modo "gps", todo un avance, a este paso, una maratón duraría veinticinco años. &lt;br /&gt;Suena dos, tres veces, se para, y vuelve minutos después, para, por el mismo precio, joderme la siesta que sabe hago todas las tardes. &lt;br /&gt;Esta, más que probable, accionista de telefónica, conoce mis costumbres mejor que yo. Debería dejarme dormir la siesta, pero sospecho, le debe joder mucho saber que, en sueños, hago con ella lo que me apetece sin pedirle permiso, y por ello trata de impedírmelo a cualquier precio.&lt;br /&gt;Ignoro quién es, trabaja sin dejar rastro, borra sus huellas con habilidad femenina, felina, evasiva. &lt;br /&gt;Ahora, pasada esta larga etapa formativa, la tropa de Evas se ha ido situando cada una en su contexto, y yo, extenuado por el largo e intenso esfuerzo psicológico que esta delicada y extensa investigación entrañó, descanso mucho, y me las miro y admiro en la distancia, sudando, como un condenado a galeras indultado, con la vieja Luger de 9/mm. de mi abuelo debajo de la almohada, con el fiador quitado, atento a cualquier cambio.&lt;br /&gt;Y si alguna tarde, el timbre del teléfono interrumpe mi siesta, mi descanso preferido, entonces, quiero creer que, de todas ellas, es la de mi sueño, remilgada y coqueta, la que lo hace, supongo que por ponérmelo también difícil en esa dimensión.&lt;br /&gt;Ya terminado el largo epígrafe psicológico, de mi, alternativo y masculino manual de supervivencia urbana, lo miro todo con otros ojos, y las veo pasar, mientras enciendo mi clásico porrito, con una bebida isotónica en la mano, desde una esquina de la plaza, sonriendo juguetón, como un felino que afila las zarpas contra un árbol, como un comando de la muerte adoctrinado a si mismo.&lt;br /&gt;Seguirle, académicamente, la pista a todas las lecciones aprendidas, en aquella maraña de lenguajes diversos y femeninos, me puede llevar más tiempo del que quizá disponga. &lt;br /&gt;Entresacar todas las lecciones de la larga y extravagante experiencia es una tarea de titanes, de hombres curtidos. Aquí, los quejicas amariconados no tienen nada que rascar. Es un trabajo para tipos duros, capaces de aprender y sonreír, en vez de agarrar la vieja Luger y montar una noche de San Andrés, acabando, de una tacada con todas las implicadas, de una en una, yendo de un lado a otro, en una larga, motorizada y sangrienta, fiesta nocturna.&lt;br /&gt;Dejo fuera del texto las experiencias más escabrosas, por miedo, de que, este opúsculo donde me expreso caiga en manos infantiles, y puedan, estas cándidas almas, al leerlo, desarrollar algún trauma irreparable, con el riesgo añadido, de una, más que probable, extinción de la especie, a modo de daño colateral, algo que, dicho sea de paso, nos merecemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Extraído, de manera poco honorable, del archivo secreto del depredador.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-3998882166078031205?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/3998882166078031205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/evax-expediente-x.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3998882166078031205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3998882166078031205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/02/evax-expediente-x.html' title='Eva&apos;x  (expediente x) *'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-7593420903848861494</id><published>2010-01-26T18:41:00.000+01:00</published><updated>2010-02-02T18:56:21.558+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Konsierto</title><content type='html'>A pesar de los años transcurridos, aún hoy, cuando recuerdo aquel concierto infernal, sigo riédome como un enano. &lt;br /&gt;Meses preparando el maldito concierto y, como casi siempre, alguien tuvo una idea de lo más tonta que, a todos los demás, también nos pareció cojonuda.&lt;br /&gt;Entre otros grupos, tocarían unos punkis, un grupo inglés, desplazado exclusivamente para la ocasión, una leyenda musical y urbana de los noventa. En aquel instante, nadie se acordó de la piesnegrada que suelen atraer estos grupos. La cagamos, no económicamente, pero si hago un repaso a las bajas habidas entre nuestras filas, algo si la cagamos, aunque... será mejor empezar por el principio.&lt;br /&gt;La sala es de mediana capacidad, unas 400 personas, dos pekeñas barras, una frente al escenario y la otra al fondo a la derecha, junto a una puerta, dando acceso a un espacio de exposiciones más pequeño y saturado de trastos,  amontonados apresuradamente el día anterior en un rincón, para dejar algo más de espacio libre.&lt;br /&gt;Tres grupos, aquello iba a durar horas, por lo tanto, llevo provisiones, hierba y más hierba. A mí, no me vuelven a joder la noche cuatro “pies negros” de mierda. Sé por experiencia ke, los venidos del este europeo, son especialmente cabrones, hay ke meterles de entrada, sino estás listo, te buscan la vuelta y la arman sin remedio.&lt;br /&gt;Todo comienza estupendamente, la sala medio llena antes de empezar, y en la calle se van agrupando, por afinidad estética, pequeños grupos. Jevis, punkis, alternativos, y los típicos gilipollas que nunca saben donde ir.&lt;br /&gt;No somos demasiados, doce o trece del colectivo y algunos amigos afines, que suelen compartir con nosotros las noches musicales. Cuatro en la puerta, dos más en cada barra y el resto dando vueltas. &lt;br /&gt;Saludando a gente ke hace tiempo no veo y haciendo algo de relaciones públicas mientras me llega el turno de currar en alguna barra.&lt;br /&gt;Con el primer grupo va llenándose el local. Cervezas, muchas cervezas, porros por todas partes, y en los rincones, rulos y carnés de identidad. &lt;br /&gt;Se baila, y, entre tanto decibelio, se intenta sobrellevar alguna conversación. Hierba va, hierba viene.&lt;br /&gt;A la primera localizo lo que ando buscando, lo que, creo, llegará a ser la fuente de nuestros problemas esta noche, un grupo de diez o doce manguis con estética punki, mucha cresta, altos y desarrapados, poniendo cara de perdonavidas y sableando tabaco a diestro y siniestro. Si había problemas vendrían de aquellos gualtrapas.&lt;br /&gt;Con el primer grupo el personal iba asimilando priva y mas priva. Nadie está pedo de momento. La fiesta acaba de comenzar.&lt;br /&gt;Como siempre, en la calle se amontonan los típic@s “ratas”. Tip@s incapaces de gastarse los tres euros de la entrada que, en realidad, sólo sirven para pagar los gastos y las molestias a los músicos.&lt;br /&gt;Los de la puerta ya andan a la greña con los mamones de siempre, que afirman no tener dinero, y luego se lo gastan todo en alcohol, o en drogas de síntesis. No me molan los pastilleros, la mayoría están sonados y solamente disfrutan armando bronka.&lt;br /&gt;Ya estoy en mi turno en la barra, y paso el tiempo observando toda la sala, atento a los pies negros, que están comenzando su función. Gorreándolo todo, utilizando un lenguaje y unos gestos amedrentatorios y prepotentes. Es su manera de camuflar las escasas luces, su incapacidad a la hora de tomar las riendas de sus propias vidas. Hacer algo por si mismos, y para si mismos, es la tarea que siempre tienen pendiente.&lt;br /&gt;La atmósfera comienza a subir, el personal anda eufórico y algo salido de madre. En general, el ambiente es inmejorable, baile, risas y camaradería. Conocía a casi todos, al menos de vista, repartidos entre los pequeños grupos siempre hay algún amigo asiduo a nuestros conciertos.&lt;br /&gt;Estando en la barra todo se acelera. Voy a servir una cerveza a un pies negros que, aunque parezca raro, no se ronea para pagar, a pesar de formar parte del grupito de mamones. &lt;br /&gt;De pronto, oigo gritos en medio de una discusión acalorada. &lt;br /&gt;Recuerdo nuestro último encuentro con aquella escoria y no me lo pienso, en vez de servir la lata, la agarro por la parte superior y descargo un golpe terrible y certero sobre su asquerosa mano que, el muy imbécil, tiene apoyada en la barra. El muy cabrón. &lt;br /&gt;Ruido de huesos rotos y un grito, o más bien un siniestro aullido, sale de la boca de aquél buitre advenedizo. Intenta golpearme con la mano que todavía tiene sana, pero no le doy tiempo, mi spray para la artrosis, Reflex por mas señas, está preparado en mi mano izquierda. Se lo descargo en el morro, y vuelve a aullar como una fiera malherida.&lt;br /&gt;Me agacho y saco del macuto mi viejo bastón de boj. Introduzco la mano por el cordón que tiene en un extremo mientras doy la vuelta y salgo de la barra. &lt;br /&gt;El hijoputa aquél suelta maldiciones en una jerga incomprensible que suena muy mal, tiene la mano hinchada y amoratada y aún busca más gresca. Lo complazco, le arreo un bastonazo de cojones en la rodilla derecha, que cruje como un viejo tronco seco, y cae de rodillas. Riéndome, le regalo una ensalada de hostias y dos feroces viajes en las costillas con mi apreciado, viejo y curtido bastoncito. No creo que vuelva a incordiar el resto de la noche. Apesta a pies y ketamina. Me olvido de él.&lt;br /&gt;Después de aquello estoy que me subo por las paredes. Busco crestosos guarrindongos. Doy con dos de ellos que ya están liados con el grupito de chicas de la radio. &lt;br /&gt;Una tía canija, bajita, mucha cresta, cara de rata y ciega de ketamina, y un tipo de mediana estatura y aspecto de haber matado a su madre el día anterior andan a tortas con ellas. &lt;br /&gt;La tía enclenque patalea como una gata rabiosa. Una amiga mía la tiene agarrada por la cresta. Mientras le arrea sopapos, la otra intenta arañarla ferozmente, pero ella esquiva y da risotadas, hostia va, hostia viene. &lt;br /&gt;Las otras tres féminas se encargan del tipo con pinta de parricida que, a la hora de la verdad, no dura mucho, dos o tres zarpazos en su asquerosa y siniestra jeta, una patada en los huevos y un práctico spray, acaban con él. &lt;br /&gt;Mientras aúlla lo arrastran al rincón, donde yace fuera de combate mi primera victima, allí lo terminan de rematar, y lo depositan, eso si, muy ordenadamente, junto al otro gilipollas.&lt;br /&gt;La piesnegros paticorta corre la misma suerte, un ojo a la funerala, la ceja correspondiente partida, arañazos por todos lados, un desgarro en la oreja y un hombro dislocado, es el parte médico provisional de aquella rata urbana. A golpe de vista, el diagnóstico es de pronóstico reservado.&lt;br /&gt;El grupo sigue sonando. Le ponen el ritmo al asunto. Observan alucinados tocando a toda pastilla. La selectiva y despiadada venganza acaba de comenzar.&lt;br /&gt;Voy acercándome a otro barullo y tropiezo con un tiparraco de aquellos, está tirado en el suelo e intenta en vano agarrarme un pinrel. Lo pateo de muy mala hostia, dos patadas, una en toda la boca, y la definitiva, en medio de los riñones, lo mandan al mundo de los sueños. &lt;br /&gt;Dando risotadas y un poco alucinado, lo arrastro junto a sus compañeros de infortunio que yacen en el improvisado depósito. Me entretengo unos minutos cortando largas y tiesas crestas apestosas con mis tijeritas de llavero. Le pongo un sello muy personal a la tarea. &lt;br /&gt;Me vuelvo a mirar a nuestra última victima. Su cara parece una etiqueta de anís del mono, raída por el tiempo y la roña, esa roña antigua que nunca se quitan. Le meto un par de hostias más, no me gusta la puerca jeta que tiene el muy hijodeperra.&lt;br /&gt;Es el momento de reponer fuerzas, me digo. Me acerco a la barra a buscar mi bebida isotónica y vuelvo al rincón. &lt;br /&gt;Sentado al lado del aquél montón de desgraciados me lío un canuto de mi mejor hierba, mi AK-47 pata negra. Es muy energética y vivaz, justo lo que necesito ahora mismo.&lt;br /&gt;Fumando, comienzo a ver surcar por los aires latas de cerveza y tetrabriks de Don Simón. El festival está en su mejor momento. Suenan gritos y hostias por todos lados. La música sólo es ruido de fondo.&lt;br /&gt;Un capullo alto y desgarbado, anda haciendo preguntas walkman en mano, aparece en mi campo visual justo en el momento en que, una lata vuela despistada y acierta de lleno en el tarro de nuestro aspirante a periodista. Me parto de risa, y le birlo el walkman que cae de sus manos. El tontolaba se sienta en el suelo y llora como un niño, al que han dado un collejón y robado el caramelo.&lt;br /&gt;Restablecidas las energías me incorporo rápidamente a la fiesta, no quiero perdérmela, llevaba diez años esperando una oportunidad como aquella.&lt;br /&gt;El guantazo que me dieron me puso en onda, y es que a la que pierdes el ritmo llueven hostias. Me han dado de lleno, pero me ha despabilado algo el colocón que todavía me hacía flotar un poco. No sé de donde ha venido el hostiazo.&lt;br /&gt;Miro en dirección de la otra barra, parece que se las apañan bien. Tirando de ellos por los pies, traen dos tipos más, me río mientras le enseño el almacén de mamones. De uno de los nuevos todavía me acordaba. Le doy un patadón de propina. Los apilan con los demás, y, muertos de risa, los van contando. Les digo: aún quedan algunos en la puerta. Voy a despedirme de ellos por todo lo alto.&lt;br /&gt;Me duelen el ojo y el oído derechos y tengo un corte en la cara, justo delante de la oreja. A pesar de todo sonrío angelicalmente y avanzo entre la gente rumbo a la entrada. Esquivo una hostia lanzada al vuelo. Se la lleva el tipo alto y despistado que tenía a mi lado hace un momento.&lt;br /&gt;Camino de la puerta tropiezo con un grupo de ocho o nueve jevis que conozco. Han hecho un corro y, a modo de aportación desinteresada, &lt;br /&gt;se van pasando a hostias y coscorrones a otro imbécil crestoso cargado de ketamina. Le largo un guantazo yo también mientras les cuento donde los vamos almacenando y les pido que lo dejen allí cuando acaben. Ríen, el tipo no acaba de caerse y llevan 20 minutos en ese plan.&lt;br /&gt;Cuando llego a mi destino tres de mis compañeros disputan ferozmente con tres tipos de la misma tribu. Esos cabrones trabajan organizados. Nos buscan la vuelta. Andan detrás del dinero de las entradas. El compañero que custodia la pasta sólo tiene tiempo para evitar que se la sirlen. Lo sustituyo diciéndole que se vaya para adentro.&lt;br /&gt;Entonces los vi, de los tres, dos nos la jugaron una vez. Me da la risa mientras mis colegas esquivan hostias, agotados después de una hora larga con ese&lt;br /&gt;plan de vida.&lt;br /&gt;Un impulso salvaje y primitivo se apodera de todo mi cuerpo. Veo venir a uno de los crestosos, uno que recuerdo perfectamente. Ocultando mi mano izquierda detrás del cuerpo pongo el bastón fuera de su vista, y lo dejo acercarse, viene confiado y prepotente, lo tengo a medio metro, en ese momento, saco veloz mi pedacito de boj y le arreo un golpe salvaje y feroz en todo lo alto del cráneo, se tambalea, y aprovecho el pequeño hueco que deja al caer para pasar a la ofensiva cruzando el umbral de un salto.&lt;br /&gt;Ya estoy en la calle, y lo primero que hago es patear al cabrón caído en el suelo. Lo saco a patadas de delante de la puerta. Intenta levantarse, se apoya en un brazo, berreando algo en su jodido idioma que no hay quién entienda. Le doy un buen bastonazo, que hace desistir a la inquieta extremidad de seguir adelante. Antes de que su jodida cara vuelva a tocar el suelo, le endiño un terrible patadón en el hígado que lo impulsa un metro más, alejándolo de la escena. &lt;br /&gt;Antes de regresar de nuevo a la entrada me aseguro de que aquél cabrito no de más la tabarra, le jodo bien jodida una rodilla con mi -ya mítico- bastoncito.&lt;br /&gt;Sólo quedan los dos que agobian a mis colegas. Siguen dando voces, quieren entrar a empujones. Van tan ciegos que cuesta mantenerlos a raya. &lt;br /&gt;Me acerco sigilosamente por detrás, al primero, un golpe rápido en el tarro, de izquierda a derecha, uno de mis mejores golpes, al otro, un golpe más fuerte en una de sus rodillas, se oye un fuerte chasquido y cae al suelo, entonces, haciendo chistes de pies negros y conciertos, los apaleamos si compasión,&lt;br /&gt;Tengo delante, después de tanto tiempo, al tipo que intentó sirlarnos el dinero de la barra diez años atrás. Tiene la cabeza abierta y llena de sangre, un brazo inútil y, posiblemente, una rodilla que ya nunca volverá a ser la que fue.&lt;br /&gt;Me lío un petardo tranquilamente mirándolo fijamente, quiero ke se kede con mi cara, que la vuelva a ver en sus pesadillas. Le cuento, mientras enciendo el canuto, que la ketamina es muy chunga, que no debería tomar esas mierdas. Voy dándole hostias, fumándome mi porrito y diciéndole: “yo, so atontado, soy de Verdún, y tengo muy buena memoria”.&lt;br /&gt;En el improvisado almacén ya no cabe ni un alfiler. Pido voluntarios para tirar a esa basura en el container más próximo. Si me echan una mano entrarán gratis. Enseguida salen ocho o nueve. Voy con ellos contento como unas pascuas. Les abro la tapa y les digo: lástima, acaba de pasar la recogida. Los meten a todos en el container y se van de vuelta al garito. Quieren ver lo que queda del concierto. Yo también, pero no tengo tanta prisa, espero un par de minutos, entonces, le quito el freno al dichoso trasto y lo empujo con fuerza calle abajo. &lt;br /&gt;Sonriendo beatíficamente los dejo en manos del destino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-7593420903848861494?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/7593420903848861494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/01/konsierto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7593420903848861494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/7593420903848861494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/01/konsierto.html' title='Konsierto'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2551454116679334482</id><published>2010-01-08T18:37:00.000+01:00</published><updated>2010-01-08T18:40:01.410+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fotos'/><title type='text'>Contando...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S0dt38q1keI/AAAAAAAAADA/2EuoMzyDOg8/s1600-h/img_6379.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S0dt38q1keI/AAAAAAAAADA/2EuoMzyDOg8/s400/img_6379.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424425084137083362" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2551454116679334482?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2551454116679334482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/01/contando.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2551454116679334482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2551454116679334482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/01/contando.html' title='Contando...'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/S0dt38q1keI/AAAAAAAAADA/2EuoMzyDOg8/s72-c/img_6379.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5569091558569166593</id><published>2010-01-04T18:36:00.000+01:00</published><updated>2010-01-04T18:43:13.298+01:00</updated><title type='text'>El fantasma de medianoche</title><content type='html'>Viajo en un mercancías de la Southern Pacific. Son las siete y media de la tarde, y el Silbador salió a las diecinueve horas de L.A. Hace un frío terrible. Dos vagabundos calientan su cena en un viejo hornillo de petróleo. &lt;br /&gt;Un viejo indio, taciturno y de rostro hermético, me observa con ojos de piedra. Mi saco de lona parece haber acaparado toda su atención. &lt;br /&gt;Soy el único que lleva tabaco, así que invito a los vagabundos cada vez que enciendo uno. Sorprendidos, aceptan la invitación en silencio. El viejo indio no fuma. Nos mira impasible desde el otro extremo del destartalado vagón. Sentado, y con una vieja y raída manta del ejercito de Salvación sobre los hombros, me parece que, al ver a tres tipos blancos estrafalarios y hambrientos, contiene una sonrisa. &lt;br /&gt;Mi ropa es de segunda mano, limpia pero llena de remiendos. &lt;br /&gt;Volamos a cien kilómetros por hora, y por entre las rendijas del viejo vagón de madera se cuela un aire gélido. Los vagabundos se levantan y hacen flexiones para no perder calor. &lt;br /&gt;De mi bolsa de marino saco una botella de whisky. Doy unos tragos y se la paso a uno de los vagabundos. Un tipo alto y amojamado que lleva un viejo abrigo ennegrecido por el hollín y las noches al raso. Da un par de tragos, le pasa la botella a su compañero y me dice: "El Fantasma de medianoche" marcha de L. A. a las siete y llega a Frisco por la mañana. Bill y yo siempre lo tomamos para ir a Frisco. Pero hace un frío terrible mientras sube como una exhalación por la costa. ¿Verdad Bill? &lt;br /&gt;Bill asiente entre dos tragos. Es un tipo silencioso y de aspecto tímido y amable. El indio nos mira, enigmático como un brujo navajo, y adivino su divertida curiosidad, disimulada tras un rostro atezado y duro.&lt;br /&gt;El vagón suena como una traqueteante melodía bop. Me meto en el saco de dormir y apoyo la cabeza en mi vieja bolsa de marinero. Al amanecer en Frisco… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gatita insular, estos días ando releyendo, por enésima vez, a Kerouac. Es mi manera de viajar por los EUA de finales de los cuarenta. Tú, estás tan ricamente en primavera, pero yo, con el cuerpo frío a causa del invierno, y el corazón helado y reseco por tus desdenes, viajo por donde quiero. Desde casa, y algo colocado, viajo, escribo y te evoco en la distancia.&lt;br /&gt;Me han contado que en tu subtropical isla las nativas vais siempre en taparrabos y estáis todas buenísimas. Que sois unas amantes maravillosas ¿Es cierto? ¿Me han tomado el pelo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo indio no se ha movido ni un milímetro. Insondable, con su viejo sombrero de hongo, que luce dos plumas blancas, parece dormitar, impasible a todo lo que lo envuelve.&lt;br /&gt;El interminable convoy silba en la oscuridad. Sin salir del saco, me siento y miro por entre las rendijas del vagón. La noche ha ganado terreno al dejar atrás las luces de la ciudad, y el Silbador remonta California a toda máquina. Las estrellas brillan vacilantes al ritmo del tren, y la noche es fría y maravillosa. &lt;br /&gt;Mañana estaré cómodamente instalado en la granja alquilada por Merylou en las colinas próximas a Frisco. Lleva meses allí. Cultiva marihuana y la vende entre los hipsters de la bahía y los universitarios de Berkeley. &lt;br /&gt;La tibia y suave Marylou, y su dulce acento sureño, me esperan desde hace semanas, pero por culpa de Roy me quedé atascado dos semanas más en L. A. Roy andaba enloquecido por la ciudad, bebiendo vino de oporto californiano y ligando con todo lo que se moviera.&lt;br /&gt;Andy, su mujer, una rubia amable y despampanante, nos pidió a Frank y a mí que lo buscásemos y se lo lleváramos de vuelta a casa. Tardamos una semana en localizarlo, y otra en convencerlo. Su mujer, y Mae, su hijita de cinco años, lo esperaban en su pequeño apartamento del centro.&lt;br /&gt;El tren zumba costa arriba. Uno de los vagabundos sale de su oscuro rincón y apaga la vieja lámpara de petróleo que había colgado del techo. El vagón se hunde en las tinieblas. &lt;br /&gt;Me castañetean los dientes, y fumo pensando en la tibia cama de Marylou. En su media melena caoba. En sus cálidos y grandes ojos. En The Place, el viejo café lleno de poetas e intelectuales hiperactivos. En sus enloquecidas y delirantes juergas de bencedrina y alcohol por las colinas que rodean Frisco…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debes saber, agraciada sirena atlántica, que, en el vagón desolado y frío donde viajo, ese traqueteante, ruidoso y bello vagón de Kerouac, se te hielan las entrañas. Bebo whisky barato a causa del frío, o sea, la antítesis de tu bella primavera insular. Allí, seguramente os lo bebéis con hielo, pero en estos pagos, donde me toca viajar por unos días, lo bebemos a palo seco. A gollete o a morro, según quién lo cuente.&lt;br /&gt;Cuando se me contagia el frío del texto lo dejo estar unas horas. Para regresar al glacial y trepidante viaje con renovados bríos, me fumo un par de globos de maría vaporizada. &lt;br /&gt;Un intermedio que me hace pensar en tu cálida isla, en tus cálidas miradas, en tu bonito trasero, porque, dadas las circunstancias, suelo verte más de espaldas que otra cosa. Resultado: tienes un culo que me cae bien. He llegado a comprenderlo en toda su extensión. Incansable, recorro sus interminables simetrías. Tan redondito y bien puesto.&lt;br /&gt;En el Silbador o Fantasma de Medianoche, según el vagabundo que te lo cuenta, hace un frío de mil demonios; sobre todo cuando enfila la costa Norte de Gavioty y sigue la línea de la rompiente. En los tramos rectos alcanza los ciento treinta por hora, entonces los vagones rechinan enloquecidos. &lt;br /&gt;Al Fantasma de Medianoche, lo llaman así, porque se coge en L.A. por la tarde y nadie te ve hasta que llegas a Frisco por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un rato que hemos pasado Margarita, y el Silbador deja la costa, pierde velocidad y se adentra en las montañas.&lt;br /&gt;Llevo puesta toda la ropa de abrigo que tengo. La gorra con orejeras y forrada de lana, los guantes de ferroviario, y el viejo chaquetón de la marina, aun así, y sin salir del saco, el aire corta como un cuchillo.&lt;br /&gt;Los vagabundos han encendido de nuevo su lámpara de petróleo. Caminan por el vagón y se golpean hombros y muslos para entrar en calor. &lt;br /&gt;El viejo indio sigue inmutable, no habla, no hace ni un gesto, parece estar en trance. Sin un mover un músculo, con su raída manta sobre los hombros y ajeno al viento, que, dentro del vagón, sopla en todas direcciones. A las plumas de su sombrero tampoco parece afectarles. No se mueven. Es un hecho extraordinario.&lt;br /&gt;Doy unos tragos y le paso la botella Bill.&lt;br /&gt;-Pues si muchacho -me dice, cogiéndome del brazo entre trago y trago-. En el Fantasma, las noches de invierno son un infierno. El viento se te mete en las entrañas. Cuando sientes que el frío te llega al corazón, buen whisky y ejercicio. Te lo dice el viejo Bill, muchacho. &lt;br /&gt;Mirando al viejo indio, continua: Si muchacho, los únicos indios que viajan en trenes de carga son los fugitivos y los hechiceros. Y éste, pinta de fugitivo no tiene. Por lo poco que sé, los hechiceros suelen viajar de comunidad en comunidad. Recorren grandes distancias, y son respetados y temidos por los de su raza. Suelen celebrar las ceremonias del Peyote. Curan enfermedades, dan consejo, y son solitarios y evasivos. Lo más peligroso de un chamán indio es su calabaza. Sólo ellos pueden manipularla. Si tocas su calabaza y no eres brujo, el infierno se cernirá sobre ti.&lt;br /&gt;Esto último, Bill lo dejó caer recalcando lentamente las palabras. La presencia del indio parecía inquietarlo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo, mi añorada beldad aborigen, que, en tu isla dorada, estos días ha llovido a cántaros, así que dentro de unos días se cubrirá de verde pradera. Lucirá un bello mantón que la protegerá de la brisa marinera. &lt;br /&gt;Y tu ciudad, tanta veces teñida de un gris macilento, a la luz de las farolas se contemplará limpia, fresca y reluciente, y, te aviso, intentará competir con el brillo de tus ojos. Aunque sea en vano, bella nativa, lo intentará.&lt;br /&gt;Los trenes de carga de la época en que viajo son inhóspitos y desangelados, y, es curioso, los viajeros parecen no serlo, vagabundos o no, suelen ser tipos duros y soñadores, y, por lo general, amables y cálidos en el trato. &lt;br /&gt;Cuentan historias de hombres solitarios que recorren el país en trenes de carga. "Vagabundos del Dharma" que trabajan esporádicamente aquí y allá. Son, seguramente, hombres que, a causa de la gran depresión económica que asoló el país en aquella época, se lanzaron a la carretera en los años treinta. Se engancharon a esa vida y ya no pueden dejarlo. No sabrían, y probablemente, aunque pudieran, no cambiarían de vida.&lt;br /&gt;Te supongo disfrutando de fríos y tropicales zumos de frutas, yo, en cambio, sólo té y jarabe para la tos.&lt;br /&gt;Días solitarios. Islas y trenes. Un poco de marihuana y palabras. &lt;br /&gt;Pero…, aunque estés tan lejos, te tengo aquí, a mi lado. Te evoco, te pinto y te recorro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Muchacho! ¡Muchacho!&lt;br /&gt;La voz de Bill me saca de mi dulce sueño por las colinas de Frisco. El tren ha reducido un poco la velocidad.&lt;br /&gt;-Estamos cerca de la ciudad muchacho. Recoge tus cosas y prepárate. ¿No tendrás un poco de whisky por ahí?&lt;br /&gt;La botella ha rodado por el vagón y he de levantarme para buscarla. Comienza a amanecer, y la luz se cuela por las carcomidas rendijas, pero no es suficiente. Bill enciende la vieja lamparita. El viejo indio sigue en el mismo sitio. Con su inescrutable mirada clavada frente a él.&lt;br /&gt;Recojo la botella, que, a causa de la pendiente, había llegado hasta un rincón.&lt;br /&gt;Doy dos largos tragos y se la paso al viejo Bill, y, de un soberbio lingotazo, se ventila medio cuarto de litro.&lt;br /&gt;Saltaremos cuando el tren casi se detiene en el nudo ferroviario, justo a las afueras de Frisco. Miro al exterior por un resquicio, no se ve nada, y el viento es húmedo y cortante, y la densa bruma de la bahía se ha adueñado ya del paisaje.&lt;br /&gt;Entre los tres, apuramos la botella en dos rápidas rondas. Tengo el frío metido en el alma.&lt;br /&gt;Me quedan dos dólares en el bolsillo. Más que suficiente para el desayuno y la llamada a Marylou. Bajará de las colinas en su destartalada furgoneta para recogerme.&lt;br /&gt;Por las rendijas se va colando la bruma de la ciudad. A los pocos minutos una densa niebla se ha apoderado del vagón. No se ve nada que esté a más dos metros.&lt;br /&gt;-Muchacho -me dice Bill, estirando el brazo para pasarle la casi vacía botella a su compañero-: "Cuando llegue el momento, tiras tus cosas y saltas del vagón. Hacia arriba. No mires al suelo y salta hacia arriba. Es más fácil caer de pie si saltas hacia arriba. Salta justo después de nosotros. Con esta niebla puedes romperte la crisma si no saltas en el momento adecuado.&lt;br /&gt;Antes del nudo ferroviario tenemos un kilómetro de recta con el tren a poca velocidad, es el mejor sitio. Los guardafrenos y los vigilantes pueden verte a partir del cambio de vías. Hay que saltar antes, es más seguro".&lt;br /&gt;El vagabundo alto y reseco -que se ha levantado, algo más animado después de unos tragos- abre la pesada compuerta del vagón unos minutos antes de que el Silbador aminore la marcha, y una ráfaga glacial nos traspasa de arriba abajo.&lt;br /&gt;-Muchacho -me dice Bill-. Justo al otro lado del cambio vías, junto a la gasolinera del viejo Ed Dunkel, hay un restaurante barato donde van a comer los guardafrenos. Puedes llamar a tu chica desde allí.&lt;br /&gt;-¿Cómo sabe que hay una chica? -le pregunto sorprendido-.&lt;br /&gt;-Repetías su nombre en sueños muchacho -respondió, atusándose el denso mostacho-. Debes quererla mucho para atreverte a coger el Silbador en pleno invierno.&lt;br /&gt;Paseaba inquieto de un lado a otro del vagón cuando me di cuenta que el viejo indio había desaparecido.&lt;br /&gt;Bill -le digo, algo asustado- el viejo indio ha desaparecido.&lt;br /&gt;-Se ha esfumado en la niebla. Pero sigue ahí. Algunos hechiceros son capaces de esconderse tras la niebla. Bajará tranquilamente cuando el Fantasma acabe su trayecto y nadie reparará en él. &lt;br /&gt;Me han contado que hay chamanes que pueden moverse usando la niebla como nosotros lo hacemos con el Fantasma de Medianoche -me contesta en tono misterioso-.&lt;br /&gt;El tren aminoraba lentamente la velocidad.&lt;br /&gt;-Bueno muchacho, aquí nos despedimos -dijo el tipo alto y desgarbado. &lt;br /&gt;Pareció entrarles mucha prisa. Sin esperar al nudo de vías donde en convoy casi se detiene, tiran sus bultos y saltan.&lt;br /&gt;Quedarme a solas con el viejo indio era algo superior a mis fuerzas. Sin pensármelo ni un segundo, tiro mi viejo saco de lona y salto a la cuneta.&lt;br /&gt;Caigo mal y ruedo unos metros entre las piedras. Me levanto rodeado de una bruma impenetrable. &lt;br /&gt;Recojo mis escasas pertenencias, y, cuando quiero darme cuenta, los dos vagabundos y el Fantasma de Medianoche han desaparecido en la penumbra.&lt;br /&gt;Cruzo las vías hasta llegar a una solitaria carretera de los suburbios y camino en dirección a la ciudad pensando en Marylou. En un magnífico desayuno con café muy caliente y bollos de crema. Al poco, las luces de la vieja gasolinera se recortan entre la niebla…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5569091558569166593?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5569091558569166593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/01/el-fantasma-de-medianoche.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5569091558569166593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5569091558569166593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2010/01/el-fantasma-de-medianoche.html' title='El fantasma de medianoche'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-201564519230337641</id><published>2009-12-30T19:04:00.000+01:00</published><updated>2009-12-30T19:05:42.289+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemas'/><title type='text'>Solo</title><content type='html'>Solo,&lt;br /&gt;con la imagen de tu piel,&lt;br /&gt;en la piel,&lt;br /&gt;tus encendidas mejillas de lamparita,&lt;br /&gt;y tú no estás.&lt;br /&gt;Las palabras caen solitarias,&lt;br /&gt;se descuelgan de tus ojos&lt;br /&gt;rayos pardos&lt;br /&gt;que recortan mi sombra en la pared,&lt;br /&gt;el eco de mis pasos...,&lt;br /&gt;y tú no estás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-201564519230337641?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/201564519230337641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/12/solo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/201564519230337641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/201564519230337641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/12/solo.html' title='Solo'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8313585887110057915</id><published>2009-12-09T10:24:00.000+01:00</published><updated>2009-12-27T19:51:24.808+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Cuento de navidad*</title><content type='html'>Cuando miro atrás y recuerdo tan sólo hace cinco días -teníamos tropecientos problemas y más trabajo del que nunca seríamos capaces de hacer-, ¡qué tranquilidad!&lt;br /&gt;Los días en que nada surtía efecto, encendía el receptor de radio y lo intentaba sintonizar el 99.00 FM ¡no veas a veces lo qué costaba! El hecho de escuchar nuestra señal, era un estímulo adicional para mis días tristes y confusos, en los que fumando petardos en el sofá, mientras oía -a veces algo mal- nuestra señal, dejaba transcurrir las horas tristes de la desesperanza, las horas solitarias de los miedos íntimos, profundos, esos que sólo sabe cada uno y casi nunca contamos a nadie. &lt;br /&gt;Horas apacibles, en las que trataba de ordenar mis sentimientos a un lado y mis razonamientos a otro -otra tarea, como todos sabéis, inalcanzable-. Así, rodeado de tareas inalcanzables, y de un espeso humo blanco, que se olía desde tres pisos mas abajo, trascurría mi apacible existencia.&lt;br /&gt;De repente, el martes a mediodía comenzaron a sentirse los primeros ruidos, luego interferencias, y poco después… ¡radio cinco noticias!, ¡joder, qué susto! El petardo cayó de mi boca -otro jersey a la mierda-. &lt;br /&gt;Si llega a ser la voz del Urdaci, habría tenido que irme al aeropuerto más cercano, y confiar en la estupidez innata de las fuerzas de seguridad para pillar un vuelo a cualquier parte. &lt;br /&gt;Afortunadamente para mí, no fue así, porque mi poder adquisitivo no alcanzaba ni para llegar al aeropuerto.&lt;br /&gt;Se me quitó el globo de repente ¡lástima de hierba! Desde ese momento, se desató una vorágine de acontecimientos que todavía ahora -cinco días después-, andan revueltos dentro de mí, y cada vez que los recuerdo, a pesar del tiempo transcurrido, me siguen llenando de confusión y espanto.&lt;br /&gt;Los costes, las afinidades y lealtades rotas -las intenciones más tristes aflorando justo en el peor momento. Las ambiciones personales por encima de las convicciones… Ya nada volverá a ser como antes, me decía -entre dientes-, mientras me liaba otro canuto.&lt;br /&gt;Después del asalto de Radio 5 ya nada volvió a ser lo mismo. Pasó como un huracán, y, por supuesto, no acabó con nosotros, pero cambió aptitudes y amistades, las menos, se destruyeron, las más, se conocieron mejor, se fortalecieron.&lt;br /&gt;Fui ha echar mano de la piedra… ¡coño! no me queda, me he fumado dos gramos en un solo punto y aparte. No veas lo caro que me iba a salir esto del relato. Habrá que ir más al grano o fumar menos -pensé con un estremecimiento-. &lt;br /&gt;Intenté calcular los gramos que me habría tenido que fumar para escribir los episodios nacionales de Gáldos, por ejemplo. Pero no hubo ni que calcular, no seré novelista me dije, a esos precios, ni el relato breve podía permitirme.&lt;br /&gt;Minotaurear mi mente laberíntica por mi cuenta salía más caro que la terapia. Levanté el teléfono y marqué el número de un terapeuta que trató con éxito a un amigo que, cuando se le iba la flapa, se creía Durruti. A grandes males grandes remedios, pensé heroicamente, mientras sonaba el tono correspondiente.&lt;br /&gt;Lejos queda también, aquella llamada y aquel cabrón de terapeuta lacaniano. Cuando entré en la consulta y le vi la cara a la recepcionista, tendría que haberme largado. A grandes rasgos, era alta, y más siniestra que ninguno de los camellos que he conocido nunca -y han sido unos cuantos centenares-.&lt;br /&gt;Tres tipos por delante. Como dejen fumar esto puede ser ruinoso. De pronto, me llamó la atención un tipo pequeño y de aspecto furtivo que movía la cabeza constantemente de un lado a otro. Debe ser un espía –pensé-, un espía en paro o estresado. &lt;br /&gt;Cuando me terminé el canuto, el espía había desaparecido. En su lugar, una boa de tres metros me miraba con cara de póquer, al otro extremo del animal había una morena de grandes ojos, mucho parpadeo y un equipamiento con todos los extras. Si hay que esperar, se espera -me dije-.&lt;br /&gt;La morena hablaba por los codos de cualquier cosa constantemente. Conseguí no oírla convenciéndome a mí mismo que era hilo musical mal personalizado. En ese instante, un siseo me llama la atención. Pensé: La boa esta me mira de forma extraña. Por suerte, vi el reflejo negro en los ojos de aquel reptil asqueroso y tuve el tiempo justo de amagar hacia un lado. Un pasador de pelo de trece centímetros, de puro acero toledano, pasó veloz ante mis ojos y se fue a clavar en el respaldo del sofá, justo donde debería haber estado mi cabeza.&lt;br /&gt;Tengo que reconocer que llegado este punto me mosqueé de verdad. Aquella consulta era más peligrosa que la selva del amazonas -rápidamente antes de que vuelva a aparecer el espía estresado, me dijo mi instinto-. &lt;br /&gt;Apagué, veloz como el rayo, el canuto recién encendido en el ojo más cercano de la boa, mientras, con la otra mano, atrapé el pasador toledano del respaldo y se lo clavé en el ojo útil que le quedaba.&lt;br /&gt;La morena ya no estaba allí y el tipo de la gabardina parecía ausente, pero yo, ya no me fiaba de nadie. Así, que agarré a la boa discapacitada por el extremo mas alejado de su cabeza y le estuve dando boazos hasta que desapareció la gabardina no sé dónde. Si después de todo esto, intentan cobrarme la visita habrá sangre, me decía, mientras buscaba con la mirada a la siniestra recepcionista. &lt;br /&gt;Allí estaba, entre una planta de plástico y un póster del Dalai Lama -con aquella cara de ardilla-. Le lancé, con toda mi mala leche, lo que me quedaba de la boa, pero -cosas del destino- pilló el Dalai Lama. Eso te pasa por pacifista, le dije.&lt;br /&gt;Ahora que tenía las manos libres podía intentar fumarme un petardo entero. Justo cuando iba a darle el lengüetazo final, la recepcionista, que se había recuperado del susto como si nada, comenzó a contraatacar con lanzamientos de listines telefónicos caducados. Uno me dio en la frente, me partió la boca y el canuto que había en ella. Ciego de rabia, empecé a reenviarle los listines en una batalla sin cuartel. &lt;br /&gt;En lo más duro de la refriega suena el interfono, pero no puedo oír lo que dice, pues la recepcionista da unos alaridos tremendos. Justo ahora solo falta que aparezca el espía estresado para acabar de liarla, pensé. &lt;br /&gt;Aquello no podía durar mucho más, no por falta de motivación, sino de munición, por lo tanto, ya empezaba a planear un golpe de mano en plan comando contra aquella arpía y su deposito clandestino de listines telefónicos, cuando, un guiñapo oscuro y alargado salido de la nada, se lanza de un salto sobre la recepcionista, que, aprovechando mi repliegue estratégico, intentaba en vano llamar al 912. &lt;br /&gt;El guiñapo se la merendó en un plis. Ver como medio metro de boa despanzurrada, se tapiñaba a una recepcionista de metro ochenta y cara de ardilla a dos metros de distancia, fue superior a mis fuerzas. Decidí hacerme un último canuto por si no salía vivo de allí.&lt;br /&gt;Por raro que parezca, llevábamos un minuto sin que pasara nada, cuando, por una puerta lateral, aparece el psiquiatra con cara amable y distraída, resbala con la sangre de la boa o de la recepcionista -no sé- y cae encima mío -justo cuando me iba fumar el ultimo canuto de mi existencia-. &lt;br /&gt;Esto es demasiado -aquí arde Troya, me dije-. Cogí al psiquiatra por las solapas y lo lancé, con toda la furia que me quedaba, por la ventana (6 pisos). &lt;br /&gt;Éste no le jode ningún canuto más a nadie. &lt;br /&gt;Pero en aquella consulta, el más tonto hacía encaje de bolillos, así que, veo flipado por la raída ventana, como el psiquiatra, aprovechando la suave brisa mediterránea del momento, parece que remonta el vuelo utilizando la bata como ala delta. &lt;br /&gt;Me lo miro con curiosidad, pero sin alarma. He sido marino y conozco las veleidades de las brisas mediterráneas. Mientras tanto, una sonrisa de hiena se va adueñando de mi rostro. Un brusco cambio en la dirección del viento hace perder el plan de vuelo al lacaniano cabrón, que se estrella contra el edificio de enfrente y cae al vacío. Para su mala suerte estaba mas alto que al principio. Así, que a fumar sin interrupciones.&lt;br /&gt;Para entonces ya no recordaba donde estaba, ni que me había traído hasta allí. Me senté en el suelo confuso y aturdido, mirando sigilosamente en todas direcciones, casi ni respiraba. Ahora sólo me falta una alarma de incendios -me digo-, mientras busco la piedra que he conseguido salvar en esta especie de Bagdad domestico. &lt;br /&gt;No aparece y me estremezco de ira, mis ojos, son ya dos hilos de acero batiendo el terreno, buscando pistas de su paradero, entre restos de boa y de recepcionista al 50%. &lt;br /&gt;Me da un ataque de risa pensando en la faena que va a tener el forense para sacar algo en limpio -con la tecnología española- de aquella carnicería. ¡Qué se joda! por funcionario -me dice mi instinto de conservación, así que le hago caso-. Dejo de preocuparme de minucias y me concentro en la piedra desaparecida.&lt;br /&gt;No iba a ser tarea fácil, la dichosa piedra se escondía mejor que un inmigrante sin papeles y el ecosistema se había complicado mucho en 15 minutos. Restos de plantas verdes con la cara de un chino al fondo (parecía el Vietnam). &lt;br /&gt;Debe ser lo que queda del póster del Dalai Lama, me dije. Boa, recepcionista, sangre, trozos de gabardina y listines telefónicos de medio mundo por todas partes, había tarea para rato.&lt;br /&gt;Me pongo a cuatro patas para otear el suelo más de cerca, cuando una puntera de zapato asoma por debajo del sofá. Tiro rápidamente de aquel zapato y aparece el espía estresado -un listín telefónico mal dirigido parecía haber acabado con su inquieta existencia-. &lt;br /&gt;Iba a continuar la búsqueda, pero, de pronto, la cabeza se le empieza a mover como un metrónomo enloquecido. Le endíño con una botella de anís del mono que llevaba el tipo en un doble fondo de la chaqueta. Si con esto no te dan la baja, deja el oficio gilipollas -le digo-, clavándole un abrelatas oxidado que me he tropezado durante la búsqueda.&lt;br /&gt;Después de aquello, ni piedra, ni leches. Había que darse el piro rápidamente. Antes de darme cuenta estaba dentro del ascensor. Pulso la planta baja, y en cuanto arranca, me percato de una nevera enorme que hay junto al espejo. Oigo un ruido mientras se abre la puerta de golpe, ¡sorpresa¡ ¡fóllame así, fresquita¡ ¡Hostias¡, es la morena desaparecida y con las bragas en la mano. Salto hacia atrás, dándome un costalazo contra la puerta del elevador. De todas maneras, la frase "fóllame así, fresquita", selló su destino. &lt;br /&gt;La estrangulé con sus propias bragas y la volví a meter en la nevera. Eso sí, con la etiqueta de producto ecológico caducado, colgando de una zanahoria congelada, que le metí por el culo de una patada.&lt;br /&gt;Salí como una sombra del edificio, por una puerta trasera, esa que siempre sale en las películas americanas. Aquello me salvó la vida.&lt;br /&gt;Al día siguiente, mientras leía la prensa en mi mansión de 40 metros cuadrados, me llamó la atención un titular:&lt;br /&gt;"Matanza en una consulta" El asesino en serie conocido como "Tic Tac", buscado por la INTERPOL, entre las victimas. Fuentes de la policía aseguran que la escena era dantesca. Todo hace pensar que el asesino falló en su intento criminal, y se entabló una lucha a muerte, donde a su vez, fue muerto por alguno de los fallecidos.&lt;br /&gt;Sonreí cínicamente mientras me fumaba un dos papeles que me supo a gloria. ¡Jóder cómo está el mundo! Casi se me hace tarde.&lt;br /&gt;Hoy lunes, 27 de Diciembre del 2004, en una asamblea con caras de cansancio, y con la que nos está cayendo, ¡por fin! después de mucho -mucho tiempo-, nos echamos todos a reír. &lt;br /&gt;Radio Bronka en el 99.00 de la FM era ya historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barcelona, día de los inocentes del 2004.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo"&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8313585887110057915?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8313585887110057915/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/12/cuento-de-navidad.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8313585887110057915'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8313585887110057915'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/12/cuento-de-navidad.html' title='Cuento de navidad*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2516361139863669702</id><published>2009-11-23T18:45:00.001+01:00</published><updated>2011-06-01T11:08:38.549+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemas'/><title type='text'>Entre olas</title><content type='html'>Por mis venas soltitarias, &lt;br /&gt;corre el mar y tu mirada, &lt;br /&gt;el niño que fui, &lt;br /&gt;rola entre conchas y olas, &lt;br /&gt;y el hombre que soy, &lt;br /&gt;espera, junto al mar, &lt;br /&gt;un cuerpo con sabor a caracolas, &lt;br /&gt;olas, olas, junto al mar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2516361139863669702?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2516361139863669702/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/11/entre-olas.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2516361139863669702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2516361139863669702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/11/entre-olas.html' title='Entre olas'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-4147478498067955505</id><published>2009-11-12T10:19:00.001+01:00</published><updated>2010-10-27T10:49:21.275+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Eutimio*</title><content type='html'>La noche que Eutimio reapareció en mi vida fue una de esas noches tontas y atolondradas, donde se vagabundea sin propósito ni fin, sin orden ni concierto. Noches de espíritu confuso y voluntad torcida. &lt;br /&gt;Caminando por el paseo marítimo de Vinaroz esperaba el amanecer con cierta inquietud, desconfiando de lo que podrían traer consigo las dos horas largas que aún faltaban para que el sol asomara el morro en la ciudad. &lt;br /&gt;La Bustillo acechaba los caminos del delta, pero iba preparado. Con un gesto inconsciente palpé el bolsillo interior de la cazadora, y, al recorrer con los dedos los contornos de mi tarjeta sanitaria suspiré aliviado. No era mucho, pero los deportes de riesgo tienen estas cosas, sino no serían de riesgo. La adrenalina, como el amor, está donde uno la encuentra. &lt;br /&gt;Los locales de ocio iban cerrando sus puertas. Como fantasmas, los últimos solitarios se desperdigaban por las callejas del centro. Los letreros de neón enmudecían, hundiendo en las sombras los portales más próximos. &lt;br /&gt;-¡Un buen día para morir!-.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Me quedé clavado al oír aquella frase. &lt;br /&gt;Unos metros delante, y parado justo al lado de un semáforo en verde, con los intermitentes de la izquierda parpadeando en la oscuridad, un coche me esperaba. &lt;br /&gt;Desde luego no era la Bustillo. Aquellas palabras las entonamos una vez ocho voces. Nadie más sabía lo que significaban. &lt;br /&gt;Abrí la puerta y me senté junto al conductor. &lt;br /&gt;-¿Matías?- &lt;br /&gt;-Un buen día para morir, Eutimio. ¿Recuerdas cómo seguía? Yo no. &lt;br /&gt;-¡Qué alegría tío! Más de veinticinco años, y tú también la recordabas. &lt;br /&gt;Pensé: Si continua tan campante después de oírla, o no es él, o no la recuerda, que para el caso vendrá a dar lo mismo. No paro y listo. Pero aquí estás. &lt;br /&gt;Te he visto de lejos, caminando, mirando al mar. He reducido la velocidad. &lt;br /&gt;Entonces tu perfil ha encajado con la silueta de un recuerdo. He pensado: se parece a Matías. Los dilemas de Matías. Al mar, siempre al mar. &lt;br /&gt;-Piensas demasiado Eutimio, piensas demasiado. Seguramente por eso estás tan calvo, cabrón. &lt;br /&gt;Arranca. ¡Vámonos de aquí! &lt;br /&gt;-¿A dónde?&amp;nbsp; &lt;br /&gt;-A Alcanar. A la playa de las Casas de Alcanar. &lt;br /&gt;-Está todo cerrado. Tendré que parar en un puticlub a comprar priva. &lt;br /&gt;-No hace falta Eutimio. Llevo en la bolsa una botella de Jack Daniels mediada. &lt;br /&gt;-Mejor no ir por la nacional. Los picos suelen poner un control de alcoholemia en ese tramo. Tiro para Ulldecona. A mitad de camino hay una carretera local que nos lleva hasta allí. Damos un poco de vuelta, pero es más seguro. &lt;br /&gt;¿Qué lías? &lt;br /&gt;-María de primera, Eutimio. Cosecha propia, nada de mariconadas. &lt;br /&gt;Ando algo alunado. Huyendo de una tía, y con ganas de romperle las bragas a otra. &lt;br /&gt;-¡Cojones Matías! ¡Qué emocionante! Hace siglos que dejé a las mujeres por imposibles. Dos divorcios. Manutención para dos niños &lt;br /&gt;He acabado sobreviviendo en una pequeña y oscura buhardilla. Más de la mitad del sueldo se evapora nada mas cobrar. No puedo permitirme otra cosa. &lt;br /&gt;Acabé sociología y entré en la academia de policía. Ahora soy inspector. Ya ves ¡quién lo iba a decir! &lt;br /&gt;No pareces sorprendido continuó, mirándome por el rabillo del ojo y aminorando la velocidad-. &lt;br /&gt;-No, y aunque te parezca raro, ahora mismo me alegro. Quizá tengas que hacerme un favor. Vienes caído del cielo Eutimio. Caído del cielo. &lt;br /&gt;-A pesar de todo no hemos tirado la toalla, Matías. ¡Un buen día para morir! &lt;br /&gt;La frase me ha ayudado a superar muchas cosas. &lt;br /&gt;-A mí también. Tiene la energía suficiente para sacar lo mejor de uno mismo. &lt;br /&gt;A veces hay que detenerse y decirla en voz alta. La vida es un desafío sin fin. &lt;br /&gt;Es un grito de batalla de los indios de las praderas. Creo que de alguna tribu Apache. El guerrero, a pesar de no tener el más mínimo control sobre su destino, lo afronta como un desafío. Pondrá lo mejor de si mismo en la contienda. Eso le quita filo al miedo. &lt;br /&gt;-Ya no recordaba el concepto. Pero si el empuje que da. &lt;br /&gt;-El mar de Alborán. La tormenta. El colocón. El mal rollo. Hasta que el listillo aquél del teletipo soltó la frase y la explicación. Empezamos a corearla en voz baja, y a los pocos minutos el temor se disolvió. Reímos como posesos. &lt;br /&gt;Durante los pocos kilómetros que nos separaban de nuestro destino, observé a mi amigo. Los pequeños y vivos ojos de Eutimio eran, arrugas aparte, los mismos. En cambio, del pelo sólo quedaban los restos de un naufragio, apenas un poco en la nuca y por encima de las orejas que, al igual que la nariz, eran algo más grandes. Un poco más gordo y seguro de sí, más sólido. &lt;br /&gt;Su mirada, aun siendo la misma, había cambiado, donde antes resaltaba un brillo juvenil, ahora reinaba un leve fulgor que daba paso a una, en aquél momento, serena profundidad. &lt;br /&gt;Con los ojos fijos en carretera me iba contando su historia. De cuando en cuando recalcaba una frase o una palabra dando un golpecito en el volante con el dedo índice. &lt;br /&gt;-Sabes Eutimio le dije con rotundidad, interrumpiendo su largo monólogo-, es la primera vez que me alegro de estar con un inspector de policía. ¡Quién me lo iba decir hace unos años! &lt;br /&gt;-Tú también las has pasado putas afirmó, apartando un instante los ojos de la carretera y mirándome fijamente. &lt;br /&gt;-Si, Eutimio. &lt;br /&gt;-Entiendo. &lt;br /&gt;Sus ojos asintieron y volvieron a la carretera, que discurría solitaria entre los invernaderos, donde, al ritmo caprichoso de los faros se iban recortando las sombras de nuestra ruta con efímeros y abovedados perfiles. &lt;br /&gt;-Matías continuó, una vez llegados a nuestro destino-, nunca te he contado el porqué de mi estrambótico nombre. &lt;br /&gt;-No, y mira que llegamos a reírnos de él. &lt;br /&gt;-Mi padre era bipolar. Ya sabes, esos que, cuando se enamoran la acaban cagando siempre. Pues bien, mi madre se emperró con ese nombre. Pensaba, según me contó cuando tuve la edad suficiente para entenderlo, que quizá me protegería del mal fario de salir a mi padre. &lt;br /&gt;Siempre he tenido un espíritu sereno. Bueno, casi siempre. &lt;br /&gt;El caso, es que mi madre acabó hasta el coño de aquel marido depresivo e irresponsable y terminaron separándose amistosamente siendo yo muy niño. &lt;br /&gt;Amanecía a lo lejos. Eutimio habló y habló.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Sentados en la arena dábamos tragos, y mi amigo parecía cambiar de piel, de gesto y actitud, a medida que desgranaba una larga historia repleta de sueños perdidos y parejas insatisfechas. Según decía, su oficio comenzó a devorarlo muy pronto, convirtiéndolo en un ser solitario. Un fantasma del amigo alegre que fue.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;-¿Sólo eres un fantasma Eutimio? Pues a mí me pareces bastante real.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -pregunté y afirmé sin darle tiempo a responder la pregunta. Yo, a veces parezco seguir buscando al hombre que quiero ser. Ya ves qué pejiguera. Durante una época de mi vida hasta hice de funambulista sin saberlo. Eso es si que estar colgado. Y en lo de funambulista no es tanta la metáfora. No te creas. &lt;br /&gt;Tengo tres semanas por delante y una casa en un lugar pequeño y ventoso. Vamos a tu buhardilla, te llenas una maleta y arreando para Ventalles. &lt;br /&gt;Eutimio tardó dos minutos en hacer la maleta y salir del portal con ánimo clandestino, ojos de fugitivo y la sonrisa del que se aleja de una batalla o de una coloqueta chunga.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Se había convertido en un furtivo de sí mismo en un entrar y salir de portal. &lt;br /&gt;-La vida nos devora, Matías -me decía, al tiempo que maniobraba para sacar el vehículo-. Nos va devorando como un buitre hambriento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del cuento "Junto al delta".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-4147478498067955505?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/4147478498067955505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/11/eutimio.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4147478498067955505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/4147478498067955505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/11/eutimio.html' title='Eutimio*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-2825862483998867724</id><published>2009-11-02T10:42:00.000+01:00</published><updated>2009-11-02T10:45:49.697+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Móvil*</title><content type='html'>Móvil ¡la vida es móvil! ¡Me cago en su puta madre oruga! Fui yo el que tuvo la brillante idea, Sonia y Maite me lo regalaron -me ha costado meses agradecérselo-, me amargó la existencia dos o tres meses, el jodido móvil.&lt;br /&gt;Lo necesitaba, gastaba más en llamadas a móviles que otra cosa, todos mis compañeros iban ya con móvil -llamarlos desde el fijo era una ruina-, no obstante, contar que seguramente no fue el mejor momento es ya pura anécdota. &lt;br /&gt;Idiota perdido, temblón, medio ciego, con una lista interminable de números que pasar y sin tener ni idea, con un manual que no podía leer, un cuelgue multimedia pendiente, fiebre alta, un dolor de cabeza insoportable que nada calmaba, dando saltos entre charcos de agua por toda la casa ¡en fin! el listado no salió bien hasta que lo pasó mi hermana tres meses después.&lt;br /&gt;Cli, cli, cli, ese sonido me agobió un tiempo, durante el cual, no me crecieron las uñas de la mano derecha de tanto teclear el diminuto artilugio comunicativo, intentando en vano controlar los siniestros mecanismos que encierra dentro de sí, a cal y canto.&lt;br /&gt;El porcentaje de aciertos no pasó del 25% en los mejores momentos. Un marroquí mosqueado llamó -intentando inútilmente quejarse-, lo mandé a tomar por el culo sin miramientos de ninguna clase, en cambio, el castellano con acento del este, que asomó otra voz, me dejó flipado -no entendí absolutamente nada-, lo primero que pensé, es que, o me estaba quedando sordo, o el castellano había cambiado mucho en poco tiempo, solventé el expediente sin complejos izquierdistas, ni contemplaciones de ninguna clase, le colgué con un "comunista de mierda" bien "apañado", con acento barriobajero y de muy mala leche. Sólo me faltó una llamada en "klingam" para cortarme las venas.&lt;br /&gt;Sms, otro arcano que tuve que desentrañar sobre la marcha, esta vez, antes de amargarme la existencia dos meses más, acudí a mi hermana Sonia, que, ejercía -ya por aquél entonces- el duro papel de Pigmalion tecnológico con voluntad y resignación, esa resignación que se tiene con los moribundos emocionales que necesitan ayuda para mandar su epitafio. Cli, cli, cli, una banda sonora inacabable que me perseguía por donde iba; necesitaba comunicarme, y aquél ruidoso e inabordable artefacto era mi única herramienta disponible.&lt;br /&gt;A punto estuve de estrellarlo contra la pared en varias ocasiones, frustrado, llamándome idiota y con ganas de pillar a algún accionista de Siemens para darle la del pulpo.&lt;br /&gt;Largo recorrido el mío por aquella jungla tecnológica, como un niño curioso que descubre en cada recodo del menú una nueva aplicación y donde pude darme cuenta que las nuevas generaciones me llevaban siglos de ventaja, de ellas, aprendí una rara argucia sensual y sexual ejecutable con el esquivo terminal y, aún hoy, ando flipado con ella: el polvo Vodafone.&lt;br /&gt;Durante mi estancia en la isla, lo perdí y encontré dos veces, la primera, cuando vino Movistar a verme, con una sonrisa y un perro al que quiero como si fuera mío. Vi a Movistar y casi pierdo el Vodafone -cosas de la vida- oruga.&lt;br /&gt;Diabólico y diminuto ingenio electrónico multiusos que, cuando lo necesitas de verdad, o no tiene batería, o no hay saldo.&lt;br /&gt;Las chicas y chicos de 4º de Eso, lo manejaban con una eficacia digna de imitación. Atrapé una conversación entre chicas adolescentes -en el parque de mi isla detrás de un seto, fuera de su vista-, mientras leía a Jung, tumbado en la hierba; no tenían remilgos de ninguna clase para metérselo por el coño a la espera de la tanda de mensajes que les mandaba su compañero sexual; dentro de un condón con el bloqueo puesto y el vibrador conectado pasaban ratos follando a distancia -sexo seguro, oruga- comparaban modelos y prestaciones, su discreción, las bandas sonoras de serie que incorporaban y los costes, al parecer Vodafone era el mas económico. Al levantarme muerto de risa fliparon, les dije: sois un canto a la sensualidad solitaria, pero como el rollo presencial, nada de nada, guapas. Algún pichacorta eyaculador precoz os ha comido el coco, en vez de comeros otra cosa; me partí de risa mientras me marchaba a dar mi rutinario y largo paseo por el parque.&lt;br /&gt;Cuando ¡por fin! pude articular poemas sms, había hecho ya gran parte del vía crucis comunicativo, conseguir desentrañar aquél misterio fue una hazaña considerable para un tipo que todavía temblaba parkinsonianamente y era incapaz de recordar su número e incluso encontrar donde lo había escrito.&lt;br /&gt;Tengo que reconocer que aquél reto tecnológico me llevó sin compasión a los poemas sms, algo que ahora agradezco, pues serenaron mi ánimo y me hicieron centrarme, me sumergieron en un mundo de rimas insospechadas que habitaban en mi corazón.&lt;br /&gt;Pase horas inmerso, horas buscando un esquivo adjetivo -una fugaz rima- la fórmula para darle una bella expresión a mis miedos y pasiones. Fueron en ese instante la demostración que mi trastorno remitía.&lt;br /&gt;Tratar de ajustar mis rimas a formato tan reducido, fue un reto más al que dediqué largas y tranquilas horas, donde, poco a poco, conseguí volver a ser el Mario de siempre, no, el de siempre no, algo cambió en mí después de tan dura experiencia, ahora creo ser algo mas sabio y me parezco bastante más a quien quiero ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-2825862483998867724?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/2825862483998867724/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/11/movil.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2825862483998867724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/2825862483998867724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/11/movil.html' title='Móvil*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-8109625062851180283</id><published>2009-10-30T10:27:00.000+01:00</published><updated>2009-10-30T10:36:43.008+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>La semana del depredador (en la guarida)*</title><content type='html'>21 de enero viernes negro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Triste día para un depredador como yo, parezco un viejo leopardo lamiéndose las heridas de este último año.&lt;br /&gt;De propina, por la noche me pegó el palo el pie, menos mal que la chica del torreón, me había dejado un pequeño manual para las susodichas extremidades, sino anoche, tengo que salir corriendo -o más bien dando saltos- al hospital más cercano -como voy poco-.&lt;br /&gt;Aquí estoy de nuevo, algo atontado a las horas que son, pero de buen humor a pesar de todo. &lt;br /&gt;El dolor remite y al menos puedo caminar por la casa, creo que ha sido el tiempo -demasiadas horas de pie- y por supuesto la artrosis del tobillo.&lt;br /&gt;No sé si alguien habrá probado alguna vez el transporte de palanganas de agua caliente saltando a la pata coja, sino, no hace falta ni que lo intente -la que armé de agua es para no contarla-, tardaré meses en recogerla al ritmo que voy. Confieso que aquello me desbordó y empecé a barajar la posibilidad de intentar encontrar la mítica canoa de mi abuelo -la que le salvó la vida en las inundaciones del 62-.&lt;br /&gt;Resumiendo, acabé -después de horas probando muchas otras artimañas- atándole una cuerda a la palangana y tirando de ella -aquello hundiría la moral de cualquiera, pero no la mía-, en un momento de lucidez, salté a reír de lo grotesco de la situación, a pesar de todo la cosa tenía su gracia, me recordó a los hermanos Marx y su famoso camarote.&lt;br /&gt;Mi guarida, al revés que la mayoría, contiene escasos chirimbolos -salvo los estrictamente necesarios-. Mucho papel por ahí revuelto -que he de ordenar estos días-, libros y algo de espacio vacío. &lt;br /&gt;Cuando miro hacia atrás, veo el pasado año como una Bronka interminable, rodeado de cantamañanas y paranoicos -con todos los demás compañeros todavía más desconcertados que yo-, una larga  pesadilla que por fin ha terminado.&lt;br /&gt;Sigo en la máquina -pero con la pata en alto- pensando en cancelar la visita al dentista, no creo que pueda desplazarme -no hay mal que por bien no venga-. Sólo me faltaba, a las 5 de la tarde banderillas negras para rematar el día. &lt;br /&gt;Anoche, en un ataque sin precedentes -en los anales de mí, ya dilatada, historia clínica-, todos mis achaques se confabularon y -sin esperar su turno correspondiente- me atacaron a la vez, sin compasión, con nocturnidad y alevosía para que no pudiera ni moverme esta mañana -estoy finiquitado vaya- Andar un metro es ahora mismo una hazaña prometeica -es un aviso y me voy a tomar muy en serio-. &lt;br /&gt;El día que la diñe, en el Valle Hebrón tendrán que hacer reducción de plantilla -será mi venganza "post mortem"-.&lt;br /&gt;Tengo cambios de humor, la risa viene y va ¡por fin! un día sin reírme me resulta inaguantable, no sé por qué, me pongo denso y pesado.&lt;br /&gt;También es mala suerte, anteayer estuve con una experta en pies y no me dolía nada -no acierto ni en eso-.&lt;br /&gt;Aquí está la jodida caja del móvil -no quería, pero dadas las circunstancias habrá que aguantarse-. Tarde o temprano, tendré que resolver este galimatías telefónico en el que paso total de sumergirme -que le den-. Miro al móvil con algo de aprensión, en cambio, el parece mirarme como si me conociera de toda la vida. &lt;br /&gt;Así que ando -es un decir- con la movilidad reducida hasta donde llego con los brazos y algo desorientado para letras y números. Menos mal que tengo el regalo del "Viejo Bill" a mano.&lt;br /&gt;A ratos estoy algo aturdido por el dolor continuo, me pone de los nervios, eso y la falta de movilidad. Hay cosas en las que mi mente, simplemente se niega a pensar -por algo será-, la dejo estar.&lt;br /&gt;Ha venido Trivi, ha estado bien hablar con él -como siempre-, me he desahogado y nos hemos reído. El Ibuprofeno parece dar resultado -al menos puedo caminar por casa-. &lt;br /&gt;Hoy ha sido un día duro y confuso. No he reconocido ni la voz de mi hermana Sonia y le he colgado el teléfono, diciéndole: te has equivocado.&lt;br /&gt;Tranquilo ahora, sin ese dolor permanente, se ven las cosas mejor, pero me sigue dando pánico perder autonomía -he de arreglar eso-. &lt;br /&gt;No tengo los nervios que tenía para aguantar situaciones de tensión, y hoy realmente, el dolor y sobre todo, la impotencia, me han trastornado un poco, será seguramente alguno de los medicamentos. &lt;br /&gt;Habría que ser un lama tibetano, o un rastreador apache, para adentrarse en esa jungla y seguirle la pista a todos los efectos secundarios, cruzados, residuales y colaterales, a corto, medio y largo plazo, de los tropecientos remedios que circulan a toda pastilla por mi organismo ¡en fin! -mejor dejarlo estar-. Hoy dormiré bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;25 Enero martes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo varado desde el viernes, y ahora además, escorado a estribor como un navío torpedeado, en dique seco vaya -cual marinero en tierra-. Con todo lo que hay por hacer, me despisto un poco y la artrosis vio el cielo abierto, se dedica a joderme los días con saña y muy mala intención.&lt;br /&gt;Esta mañana, nada mas levantarme, contraataco hábilmente y ahora la cosa sino movida, al menos es llevable. Para colmo, dicen los enteradillos del tiempo que llega una coalición de vientos polares y siberianos -como sí fuera una conspiración o algo así-. &lt;br /&gt;Para mí, que es un montaje del Tripartito para demostrar que a prevenir y solventar emergencias no los gana nadie -por más confabulaciones atmosféricas que haya-. Tendrán algún material o estrategia nueva con la que intentar tomarle -una vez más-, el pelo a la ciudadanía y se lo quieren montar en plan parque temático urbano -parecen estar deseando que nieve a piñón-.&lt;br /&gt;Aquí quisiera haber visto a alguno de esos listillos el viernes pasado, ahora mismo, estaríamos lamentando la tonta perdida de algún burócrata gilipollas con veleidades de servidor público.&lt;br /&gt;Despliegue mediático para el frío ¡ya era hora que cambiaran el titular! empezaba a soñar con el "Plan Ibarreche" -que es como una tortilla vasca pero sin huevos-.&lt;br /&gt;Afortunadamente, en nuestra esfera mediática todo va de otra manera. Andamos jodidos, cabreados y cansados, pero planificando respuestas y reorganizando el garito -que falta hacia-. De ahí mi frustración por tener que estar aquí viéndolas venir, ahora que por fin hay algo de actividad necesaria y real.&lt;br /&gt;De los periódicos, últimamente sólo veo tiras cómicas y viñetas. Son lo más parecido a la realidad que encuentro en las páginas de las grandes industrias del nuevo siglo. Las factorías dedicadas a la producción de consumidores y al control del pensamiento, que son los mass-media de la época que nos toca vivir.&lt;br /&gt;De "El Periodico" -el boletín sociata-, sólo los chistes valen la pena, tiene menos espíritu critico que la cúpula del PP.&lt;br /&gt;Son las siete y acaba de irse el Viejo Bill -algo bueno tenia que tener el día-. Hoy lleno la farmacia -la legal y la paralela-, pues espero también suministros hospitalarios -vía atención personalizada- además, mañana me toca la farmacia alternativa -unas hierbas para dormir-.&lt;br /&gt;Al final, los cogeré por sorpresa, los meteré a todos en el minipimer y haré un helado de tutti-fruti, o relleno para canelones, o cubitos de sopicaldo, todavía no lo tengo decidido, y las dosis a los dados.&lt;br /&gt;¡Así me tengo que ver! agazapado en mi guarida esperando al frío polar. Sí se descuida el siberiano se llevará un guantazo mío de propina. &lt;br /&gt;Hago repaso logístico, farmacias llenas, nevera llena, calefacción a toda pastilla, el ordenata también va, así que pongo música -son cubano cálido y suave de los cincuenta- y escribo. &lt;br /&gt;En realidad, lo que me gustaría, es que una musa que conozco y no vive lejos, tocara el timbre, y pasar la ola de frío polar calentándome con sus ojos -pero eso no va a pasar nunca-. Así, que aquí seguiré, dándole a las teclas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jueves  27  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera comenzar con un fragmento del poeta Cesar Vallejo, pero no lo encuentro, otro día será.&lt;br /&gt;Sigo varado, pero ya puedo moverme con soltura en desplazamientos muy cortos. Creo que he descuidado este tobillo mío con el mogollón de las navidades y ahora es un momio estar aquí tantas horas, necesito sol y sonrisas -no veas lo de las sonrisas lo caro que se ha puesto con el cambio de año-.&lt;br /&gt;Tengo problemas con el "On the Road" -cierra un ciclo, es el último cuento de la casa encantada-. Debo reparar algo y de momento, no sé cómo, o no tengo la claridad suficiente todavía para terminarlo -quizás no deba hasta dentro de un tiempo-. Afortunadamente ha dado entrada a estas breves reflexiones y experiencias del depredador.&lt;br /&gt;Después de la crisis del "viernes negro", por falta de previsión o pura y simple estupidez por mi parte, toda la intendencia está por fin lista y ahora sólo quedan mis emociones por poner en vereda, se han desbordado por saturación y necesito que sean exclusivamente mías.&lt;br /&gt;Que egoísta me siento al decir esto, parezco un lobo estepario, sé que no debería vivir así -nunca seré feliz de esa manera-. Me costó mucho llegar hasta hoy y ahora quiero un bingo, la vida aún me lo debe -lástima que juegue tan poco-. &lt;br /&gt;Busco la alegría que suena por las calles y el brillo fugaz de unos ojos soñados que quizás nunca encuentre.&lt;br /&gt;En abril, mis emociones volverán a ser mías del todo y habré ganado otra batalla a un viejo compañero, es "el depredador" que me cazará algún día, eso es seguro -pero tampoco va a ser mañana-.&lt;br /&gt;De alguna manera yo también soy una especie de cazador, conozco las rutinas de muchas presas y también las de algunos cazadores -y ya no hay luchas dentro de mí-. Mi vida ahora mismo, es poco más y nada menos, sólo un desafío.&lt;br /&gt;Mis pequeñas batallas íntimas son tan sólo mías y siempre las libro solo -además tampoco importan-.&lt;br /&gt;Los jueves ya se sabe últimamente, o trascendental o críptico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;28 de enero viernes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que ver los jueves lo trascendental que me pongo -no es propio de un depredador como yo-. &lt;br /&gt;Sigo en tierra, aunque mañana llega un amigo de Zaragoza y hace más de cuatro años que no lo veo, además tenemos cosas importantes que hablar. El maño, siempre que viene a Barna es por echar una mano -necesitamos más maños y menos cantamañanas-.&lt;br /&gt;Ya mismo saldrá de nuevo nuestra señal, con menos alcance de momento, pero más unidos y conscientes de nuestras propias capacidades -saltó el tapón- ya era hora.&lt;br /&gt;Ahora, no sólo fumo hierbas, además, de propina, me tomo un brebaje exclusivamente vegetal -mientras no las confunda-. Tantas hierbas seguro dan que pensar a alguien ¿estaré enganchado? Parece una tontería, pero hay gilipollas que le buscan punta a todo, en vez de aburrirse como hace la inmensa mayoría, ¡en fin! dejémoslo aquí.&lt;br /&gt;La semana ha sido larga y solitaria, pero tranquila -lo necesitaba como el aire-. Espero que todas las semanas no sean tan duras, lo de solitarias ahora no me preocupa mucho, total, todo pasa y la primavera está al caer, y este año, será luminosa para el depredador... seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-8109625062851180283?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/8109625062851180283/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/la-semana-del-depredador-en-la-guarida_30.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8109625062851180283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/8109625062851180283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/la-semana-del-depredador-en-la-guarida_30.html' title='La semana del depredador (en la guarida)*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-3090304958583316415</id><published>2009-10-28T10:45:00.001+01:00</published><updated>2009-10-28T10:46:21.980+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fotos'/><title type='text'>Prospe art</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SugS5q8R2VI/AAAAAAAAAC0/r-O9_tsE_KU/s1600-h/img_5603.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SugS5q8R2VI/AAAAAAAAAC0/r-O9_tsE_KU/s400/img_5603.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397584935392500050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-3090304958583316415?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/3090304958583316415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/prospe-art.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3090304958583316415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/3090304958583316415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/prospe-art.html' title='Prospe art'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SugS5q8R2VI/AAAAAAAAAC0/r-O9_tsE_KU/s72-c/img_5603.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-220808087455313531</id><published>2009-10-28T10:40:00.001+01:00</published><updated>2009-10-28T10:41:39.770+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fotos'/><title type='text'>Mescalina, 1979</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SugRsNYNcQI/AAAAAAAAACs/TMQuZfLqLPk/s1600-h/mario+ortiz+01.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 252px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SugRsNYNcQI/AAAAAAAAACs/TMQuZfLqLPk/s400/mario+ortiz+01.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397583604606660866" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-220808087455313531?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/220808087455313531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/mescalina-1979.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/220808087455313531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/220808087455313531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/mescalina-1979.html' title='Mescalina, 1979'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SugRsNYNcQI/AAAAAAAAACs/TMQuZfLqLPk/s72-c/mario+ortiz+01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-9183408258823919911</id><published>2009-10-26T18:48:00.000+01:00</published><updated>2009-10-26T18:50:59.518+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemas'/><title type='text'>Marte</title><content type='html'>En Marte estamos&lt;br /&gt;o por Marte &lt;br /&gt;suspiramos&lt;br /&gt;como una sonda&lt;br /&gt;con otra onda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-9183408258823919911?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/9183408258823919911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/marte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/9183408258823919911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/9183408258823919911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/marte.html' title='Marte'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_tAAX3T7O2kk/SkOhFgeC5dI/AAAAAAAAAB0/2VnIQk81jes/S220/mario_bn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-75208692278702357.post-5149812745198098344</id><published>2009-10-23T10:32:00.000+02:00</published><updated>2009-10-23T20:45:25.478+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Retrato*</title><content type='html'>Cómo todavía no sé que profundidad y aspecto darle a este retrato, pongo algo de música para ir pillando onda.&lt;br /&gt;Blues, música cálida, suave y triste, como un lluvioso y ardiente atardecer de verano en lo alto de una colina. ¿Cuánto hay del observador cuando retrata a otra persona?, ¿la ve como es?, ¿cómo le gustaría que fuera?, ¿se puede conocer a otro sin aproximarse a el?, ¿sin saber el aire que respira?, ¿ni qué fantasmas lo atormentan?.&lt;br /&gt;Después de la tontería retórica -y no sin algo de emoción y espanto- afronto, ¡otra vez! una tarea hercúlea -a pesar de estar en las últimas-.&lt;br /&gt;Técnicamente es posible hacerlo a grandes rasgos sin acercarse demasiado, pero este retrato es muy especial, necesita describir a alguien que, vista de lejos, es una chica como cualquier otra, pero, es en las distancias cortas donde se desenvuelve con mas soltura, está en su terreno, lo sabe y lo utiliza. &lt;br /&gt;No sé, si esa forma suya de mirar, altanera y desdeñosa -como subida en lo alto de un camión de butano, y desde allí, te quisiera ir lanzando bombonas-, es su manera de proteger su fragilidad. Esa fragilidad que no quiere mostrar -y es más que evidente para este observador-, la hacen fría y distante.&lt;br /&gt;Sus palabras y sus ojos, a veces no están de acuerdo, en otras ocasiones, te mira desafiante -como si fueras tú, el que le quitaba el bocata en el recreo-, entonces, su mirada es impenetrable y le sobra todo el mundo, según el parecer de este humilde, frágil y para su desgracia, ya poco imparcial observador.&lt;br /&gt;Sus pies por ejemplo -pieza esencial de cualquier descripción femenina digna de tenerse en cuenta-, de ellos, no puedo decir prácticamente nada, sin estudiar antes, a fondo, algún catálogo de calcetines, porque no se los he visto, a pesar, de haberlos tenido siempre delante, son pequeños, eso sí, pero como casi siempre se los está sobando, son una especie de arcano para mí -ni siquiera sé, si tiene cinco dedos en cada uno-, no sé si es casualidad, o los esconde por algún motivo. &lt;br /&gt;¿Es coqueta? La pregunta del millón, porque en ese terreno presiento que, diga lo que diga, me busco una desgracia, a menos, que solvente él tramite por la vía rápida y lo resuelva al instante, diciendo: si está en un espacio cerrado, es muy difícil ignorarla, porque casi nunca se deja ignorar.&lt;br /&gt;Recién levantada -otro dilema-, como hacer una descripción así, sin ganarse un enemigo imprevisible y mortal para los restos. Sólo la he visto una vez, y su aspecto era como de haber estado de marcha la noche anterior, algo apagada pero suave y cálida, como un albornoz caliente.&lt;br /&gt;Es en pijama como la he visto mas cómoda -quizá sea lo que más usa habitualmente-, y dueña de su espacio. Allí se mueve lentamente, con una armoniosa y suave cadencia, como si se deslizara por delante de uno.&lt;br /&gt;El atardecer es su mejor momento, cuando sus ojos recuperan ese brillo tan especial, su pelo -si soy afortunado- estará ya suelto, largo y algo ondulado      -con las puntas mirando a todas partes- que, a veces -muy pocas-, usa para esconder una media sonrisa fugaz mientras agacha la cabeza, y otras, lo mueve acompasadamente -sabedora de su efecto narcótico en este observador-.&lt;br /&gt;En esos momentos, quizás es posible una charla agradable, sin esa frialdad, triste y desolada, que casi siempre la acompaña.&lt;br /&gt;Su voz, a esas horas, es suave y cálida, sin la tensión de otros momentos, en que se vuelve aguda y estridente -como sí quisiera destruir algo de sí misma fulminando a los demás-.&lt;br /&gt;El capitulo de las miradas es -de lejos-, el mas complicado, pues, no en vano, esos ojos estupendos, y su ardiente mirada femenina son, a mí entender, su cruz y su esperanza.&lt;br /&gt;Desde los ojos de pijama, algo apagados, discretos y profundos, hasta el brillo salvaje cargado de resentimiento, de sus ultimas horas con dos copas de mas, tenemos material suficiente para varios volúmenes -lo que no es el objetivo de este trabajo-, por lo tanto, trataré de hacer una aproximación breve. &lt;br /&gt;Es de largo, para mí, lo más bello y especial que tiene su rostro, es en su mirada donde se perciben mas matices, desde una de rabia y dolor incontenible, hasta otra tierna, otra perdida, otra de complicidad, otra de resentimiento y así podríamos seguir hasta el infinito, pero aquí, me lo voy a hacer en plan rata -bastantes mareos literarios y de los otros, he tenido ya con los dichosos ojos-, y me remitiré a una canción -en plan moderno, multimedia- de JJ. Cale "Money Talks" que tiene esa calidez, en la voz de una mujer -esa misma calidez que hay en el brillo de tus ojos-, y me siento incapaz de expresar ahora -no tengo energías o ganas-. Te buscas la vida para oírla -porque la tienes por ahí-, así me ahorro algunos folios. Ecología descriptiva, lo llaman ahora los enteradillos de siempre, sobre todo, cuando no les pagan por palabras.&lt;br /&gt;Sobre datos de talla, estatura, peso, proporciones... etc., por falta ¡otra vez! de información fiable, y mis dudas, a la hora de buscar informantes en su entorno. Porque ir con un metro a tomar medidas a su casa, no lo veo nada claro la verdad -la que me podría armar sería para no contarla-. Sólo me faltaría tener que llamar a Katty -por ejemplo-, y preguntarle esos datos -pensaría que estoy sonado, o que le quiero hacer un pijama de madera-. Así las cosas, me veo en el dilema moral de tener que elegir, entre correr el riesgo y quedar como un imbécil, o hacerlo a ojo y meter la gamba -asumiendo riesgos, que soy incapaz de imaginar en este momento-. &lt;br /&gt;A estas alturas, y con los vientos que soplan, paso total de dármelas de valiente y que luego me monte una "Verbena de la Paloma" para mí solito, a la que me pille en su garito.&lt;br /&gt;Reconociendo, que el gremio literario, en general, no ha pasado a la historia por sus rasgos de valentía o arrojo precisamente, y haciendo honor a esa cobardía ancestral, vilmente, renuncio de antemano a sufrir vete a saber que diabólicos sortilegios, por kilo mas o centímetro menos, y detengo aquí esta breve aproximación a algo, que todavía no se bien que es, pero tiene toda la pinta de ser una mujer.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;6 de enero tarde muy tarde&lt;br /&gt;                                                                                                    &lt;br /&gt;Posdata:&lt;br /&gt;No estoy zumbado, necesito reírme y me rio mucho haciéndolos -era por dejarlo claro-.&lt;br /&gt;Después de este esfuerzo, si fuera capaz de llegar arrastrándome hasta el puente de la calle Almansa -sólo lo tengo a cincuenta metros- me tiraba a las Rondas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fragmento del libro "Ruido de fondo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/75208692278702357-5149812745198098344?l=el-ruido-de-leomiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/feeds/5149812745198098344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/retrato.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5149812745198098344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/75208692278702357/posts/default/5149812745198098344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-ruido-de-leomiller.blogspot.com/2009/10/retrato.html' title='Retrato*'/><author><name>Mario Ortiz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05981931546759439623</uri><email>noreply@blogger.com</email><g
