domingo, 11 de diciembre de 2016

Corte cuatro, Good morning little schoolgirl 4 ( unos días de febrero)

Acodado en la ventana de la cocina con el sol dándome en la jeta, las gafas oscuras, el corazón a toda pastilla, con el Good morning little schoolgirl de The Yardbirds sonando festivo, marchoso y juguetón, y fumándome un cigarrito a cara de perro, el tiempo parecía haberse detenido. Los minutos se arrastraban como una tortuga moribunda, en una de las más clásicas y malévolas jugadas con que el tiempo suele obsequiar a los amantes…
Recuerdo haberle dicho que era mucho mejor bajarse en la parada de Vía Julia, la cuesta era bastante más corta y menos pronunciada, mucho más cómoda de subir que Artesanía; por lo que mis ojos de cuando en cuando dejaban de mirar el monótono horizonte que tenía delante y le echaban un corto vistazo al pedacito de la calle Almansa que alcanzo a ver desde mi ventana por si la veía aparecer.
La semana se me hizo dolorosamente larga, solo pensaba en ella. En aquella inusitada y gozosa situación que la vida me había proporcionado, o quizá mejor dicho: En la sensual y maravillosa experiencia que una jovencita sonriente y con carita de rompecorazones me estaba haciendo vivir. Y en cuanto a todo lo demás, sobre todo la diferencia de edad o las posibles complicaciones legales que podría tener si la jovencita me salía rana, llegué a la conclusión de que sí, que podía pasar cualquier cosa; pero mirarla a los ojos y decirle que no me era imposible, no puedo con tanta belleza. Mejor rendirse a la evidencia y disfrutar del regalo de aquellos encuentros apasionados y furtivos…; y que sea lo que ella quiera.
Empezaba a perderme en cavilaciones cuando un impulso me hizo mirar a la izquierda. Ví la gorrita, la melena oscura que tan soñada tenía y el abrigo azul. Imaginando mi cálido regalo entre sus piernas, la miraba ascender, imparable como el sol, con la cautelosa y peculiar cadencia que procuran los tacones cuando no se está acostumbrada. Sentí una llamarada en las entrañas, en tres minutos estaría tocando al timbre… Rojas, seguro que serán rojas…