lunes, 2 de mayo de 2016

Esperando

Todas las tardes, cuando llegaba a casa, lo primero que hacía era acercarse hasta el teléfono y descolgar el auricular con la esperanza de que la impersonal voz del contestador le anunciase que tenía un mensaje esperándolo; después colgaba decepcionado y encendía el ordenador, abría el Winamp, seleccionaba un cedé de Amy Winehouse y se ponía una copa con gesto resignado; y en cuanto la voz de Amy se adueñaba del paisaje, se sentaba delante del procesador de textos hasta  medianoche. En las pocas ocasiones que el timbre del teléfono interrumpía su trabajo se levantaba presuroso a atender la llamada, pero al poco volvía a sentarse desencantado… ...