miércoles, 14 de julio de 2010

20 de agosto*

Vuelvo a releer los primeros cuentos. Recuerdo su génesis, y creo que Regli tiene parte de ella -le fui largando escritos y más escritos-. Será curioso observar como fueron evolucionado -creciendo- mis pequeños relatos.
El año que viene ha de ser el momento. Una vez terminado “Ruido de fondo”.
Ayer hablé con Trivi por teléfono -le di la mala noticia de Mª José-. Charlamos un poco de todo. En especial de los cuentos. Sobre todo de los primeros, los que fueron mi guía para salir del laberinto.
Acuñó una frase genial -me conoce el muy cabrón-. La tengo que incluir por huevos: “Los cuentos, eran más yo, que yo mismo”. Un tipo listo mi amigo.
Hablamos de miedos -conoce a mi musa-. La ley de Murphy oruga : “Si algo va mal ni se te ocurra lamentarte, aún puede ir mucho peor”. Ésta es mía.
Mi Eva era todo un temperamento de jovencita, además una lanzada -como casi todos nosotros-. Bajita, guapa e imprevisible, divertida, soñadora, y lo mejor: maravillosamente femenina.
Cambiando de onda pero no de frecuencia: la banda sonora del expreso está bordada. No lo digo por darme coba, pero refleja muy bien mi experiencia. Su luz y su frecuencia -mi dura convalecencia- con musical apariencia. Sonoros espejos de mi vida. Mi dolor -mi pasión y penitencia-. Mi puñetera existencia.

*Fragmento del libro "Ruido de fondo".