jueves, 24 de junio de 2010

Apunte (Eloína y Fermín)

Eloína es una mujer menuda, de ojos grandes y oscuros, pelo corto y muy negro. De andar ligero, sonrisa amigable, perfil breve y mirada curiosa y reflexiva.
Fermín, su compañero, es un tipo raro, de mediana estatura, de pelo ralo, largo y rizado, que le da, a un redondeado rostro, aspecto descuidado y furtivo. De movimientos pausados, mirar inquisitivo y semblante de poeta, al que el destino, encaminándolo por donde no debía, había jugado una mala pasada arrastrándolo hasta el solitario páramo informático donde se ganaba el sustento.
Su guarida, una pequeña y calurosa habitación saturada de pantallas y zumbidos, que, como si de un eremita tecnológico se tratara, es también refugio y santuario, de donde todas las mañanas escapa el tiempo justo para comerse un bocata de jamón a toda pastilla y soltar unas cuantas ironías más o menos afortunadas…
Eloína trabaja en una revista bimensual de corte social y reivindicativo. De tirada discreta, pero leída en las esferas políticas de la ciudad. Una ciudad plagada de trepas y mangantes de alto nivel, que otorga, a su cotidiana labor, un plus justiciero, y convierten, las largas y agotadoras jornadas previas al cierre de cada número, en un contradictorio ejercicio, estresante y placentero al mismo tiempo, y que, antes de llegar a casa, alivia con un par de quintos…